Vayamos por partes. Giuseppe Rossi aguarda paciente a que el Barça mueva ficha. A través de su agente, Federico Pastorello, el jugador está al corriente del interés y la propuesta azulgrana. Se siente identificado y agradecido con todo lo que le ha dado el Villarreal, pero sus deseos pasan por jugar en el Camp Nou. El problema radica en convencer a Roig y Llaneza. El traspaso está cifrado inicialmente en un precio estimativo de 30 millones de euros y el Barça ya sabe que en El Madrigal no conocen el capítulo de rebajas. La opción de incluir a futbolistas se ha planteado. En esta línea, el nombre de Botía sería bienvenido al conjunto de Garrido, una alternativa tasada en cinco millones de euros que abarataría la salida del goleador transalpino. El club de La Plana es consciente del interés azulgrana y espera que en los próximos días un emisario culé viaje a Villarreal para presentar una primera oferta en firme.
El segundo nombre propio es el de Alexis Sánchez. El Barça también ha actuado con suma cautela para no herir susceptibilidades. Al mismo tiempo que se reunía con Pastorello para sentar las bases de un futuro traspaso, en el Hotel Princesa Sofía se confirmaba el interés por el chileno a través de un encuentro con su agente, Feliciano Felicevich. El Udinese siempre ha estado al corriente del interés e incluso vería de buen grado la operación. El club azulgrana pidió tiempo hasta el final de la Champions League, un plazo que el club italiano concedió advirtiendo que a partir del 30 de mayo se sentía con plena libertad para negociar algunas de las múltiples ofertas que tiene sobre la mesa para gestionar la salida de su estrella. El Chelsea puja fuerte, el Manchester City es el que más aprieta y supera los 35 millones de euros pero el Inter hace valer sus buenas relaciones entre clubs para presentar una fórmula mixta consistente en dinero más jugadores que puede decantar la balanza final.
La lista de los primeros espadas se completa con Cesc Fàbregas. Es el deseo permanente de Guardiola. Pep lo quiere, el Arsenal lo sabe por activa y por pasiva pero la junta del Barça no está dispuesto a abonar más de 25 millones de euros. La directiva de Rosell lleva meses insistiendo en que el paso del tiempo y la evolución natural del mercado debe acercar al centrocampista catalán al Camp Nou.
Arsène Wenger y los ejecutivos del Arsenal entienden que una oferta cercana a los 25 millones de euros está permanentemente en escena. Otra cuestión muy diferente es pelear por retener al futbolista catalán una temporada más o bien tensar la cuerda al máximo esperando que Sandro Rosell dé marcha atrás en sus principios, rectifique su postura pública y empiece a subir la oferta económica producto de la presión que ejerce todo el entorno.





