Etiquetas » poema
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Comprende, haz el esfuerzo de acercarte, sé mi impostora en estos momentos robados. Después del parto, mil acacias nos brotarán del ánimo. Después, solo tu esencia conocerá mi arrebato. De Ra (Más) | |
He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia, lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso de la piel del lagarto, inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz de alguna lágrima; aren (Más) | |
Atraviesan las calles remotos e inminentes como temblor de tierra. Se tragaron el tiempo hace ya muchos tedios y son por eso montes, montes que han aprendido a dejarse llevar como yunta de bueyes. No (Más) | |
En la muerte de un amigo Para subir a los pomelos altos tendrás que despertar al sol dormido en aquella vereda que no vuelve. Para tumbarte en la ladera fresca con alguien que se ha ido, tendrás que descalzarte y aprender u (Más) | |
A la A.R.M.H. Una vez más Dijeron silencio, dijeron silencio a las lagrimas, dijeron amenazas en la oscuridad del miedo, dijeron mis balas en la alborada, mis balas en tu soledad, dijeron baile de acordes e (Más) | |
la belleza de las tapas de pozos —¿qué es eso?— como las golpeadas medallas del salvaje Gran Khan como piedras del calendario Maya, incopiable, indescifrable, no como el viejo electrón, cazado y anotado consig (Más) | |
Voy siempre por la misma, la larga carretera que me lleva en los viajes de ida o de regreso rumbo siempre a las mismas, por ella separadas o juntas pero siempre las mismas dos ciudades. Voy y vengo por esta carretera de siempre (Más) | |
La vida paga sus cuentas con tu sangre y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor. Cógele el cuello de una vez, desnúdala, túmbala y haz en ella tu pelea de fuego, rellénale la tripa majestuosa, préñala, ponla a (Más) | |
Algo en mi sangre espera todavía. Algo en mi sangre en que tu voz aún suena. Pero no. Inútilmente yo te llamo. Aquella voz que te llamaba es ésta. Ven hacia mí. Mis brazos crecen, huyen donde los tuyos la mañana aquella. Ven hacia mí. La (Más) | |
¿ Tú conoces al "Piyayo", un viejecillo renegro, reseco y chicuelo; la mirada de gallo pendenciero y hocico de raposo tifioso..., que pide limosna por "tangos" y maldice cantando "fandangos" gangosos...? ¡A chufla lo toma la gente, y (Más) |
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