LEY DE VIDA

SECCIÓN: POÉTICA

<Lo terrible no es la calle sola,
el andén como un reto,
los trenes que perdimos.

Lo terrible no es ni siquiera el dolor.

Lo que duele terrible y zarandea
es que ya sólo queda
recurrir a la vida por tus ojos
que son una distancia casi absurda
que son un túnel negro de esperanza.

(Javier Egea, Paseo de los tristes)</div>

(A María, Enrique Cabezón, Javier Egea, Ernesto Puertas, David González y aquellos a quienes no se puede leer pero sí escuchar en el fondo de mi corazón)

Como Javier Egea
la vida siempre estaba entre creérmela y no creérmela,
como si fuese un sueño del que cada noche te despiertas.

Me quedé en los títulos de crédito de la película.
Supongo que no supe ver más allá,
avanzar sin tropezar en la primera secuencia de la vida.

El niño fue recibiendo palos de la vida,
pero algo en su interior le decía que debía seguir siendo sensible,
seguir siendo él mismo a pesar de las heridas.
Siguió buscando en la luz del otro
la sonrisa y la alegría.

Era ya tarde, demasiado tarde:
cuando ya no hay alternativas se revela necesaria esa picardía,
descargar el mal en el otro
-o si eres fuerte y sabio esquivarlo o superarlo-
antes de que se apoderé de ti
y no te dejé ninguna salida.

Y no pudo, no supo detener el sol,
retener sus rayos con los dedos
evitar que se escapasen con la brisa.

Atormentado abría su alma
y de él siempre huían las tiernas golondrinas,
sin dejar un verde rastro a su paso.

Se quedó solo, perplejo, asustado,
sin saber reaccionar ante el paso de las aves
mientras desde el vértigo del vacío le contemplaba la espuma fría de las rocas
el discurrir de los ríos.

Tras el naufragio su única compañía en la isla
era un barco encallado en las rocas
y un mapa que indicaba con una cruz la posición de un cofre que nunca encontró;
tal vez no existía,
tal vez lo habían robado,
tal vez se lo había dejado robar.

Fue entonces
demasiado tarde ya para todo
cuando todo se hizo claro
el enigma que explicaba los actos, los gestos, las palabras,
antaño inexplicables y frías
ahora candente llama viva.

Fue entonces,
sí entonces,
cansado ya de todo,
cuando las verdades fueron reveladas
y fue imposible la vida,
insoportable el placer y la sonrisa.

La vida se arrastraba presa del dolor y las cadenas,
castigada por la lucidez de la conciencia.

No era el interés y sus diferentes formas la clave
ni siquiera lo era la vida con su ley del más fuerte y la lengua homicida
tampoco lo era el vértigo de lo prohibido
había algo más,
tenía que haberlo,
era un todo inexplicable
un conjunto de impulsos que bailaban con diferentes ritmos
una fuerza imparable,
un plan trazado, sin duda, desde la distancia
-por algo o por alguien-
y que ahora resonaba lejos entre las nubes,
cuando ya era casi de noche
y se adivinaba al fondo la tormenta
bañando con su negra luz la superficie del agua
atormentada por el frío.

El niño se volvió cínico, triste y escéptico

de la vida se reía

se convirtió sin querer queriendo en un cabrón con pintas
Tal y como se le presentaba dudaba demasiadas veces
si todo aquel circo valía la pena
al fondo estaban la lucha, la entrega,
aquellos que le quisieron ver feliz
desafiando a las tormentas.

Se quedó rezagado y solo
no supo seguir la música
que a la cueva conducía.

Pero también fue entonces,
lejos de los suyos,
lejos de las montañas que le vieron sonreír feliz y escribir sus primeros versos,
lejos de todo y de todos pero atado a sus recuerdos,
cuando otros ojos le miraron adivinando su tristeza
acariciando su mejilla y compartiendo sus penas,
cuando una mano generosa le dio fuerzas.

Se enamoró de la tristeza de aquellos ojos
que miraban al patio y al horizonte,
de nuevo ante aquellas vallas de la libertad que a la paz eterna conducían.

Pronto comprendió que de nuevo era necesario renunciar
a aquella tristeza en la mirada,
al rayo tierno,
a la suavidad de esa piel,
antes del saqueo de los ojos y del alma
-esos ojos que ahora escrutaban los suyos temerosos
buscando anhelantes una respuesta,
acaso la maldita ilusión bendita,
acaso el vértigo del suspiro-
antes de que la historia volviera a repetirse.

No se había perdido el tiempo
de todo se había aprendido
sin embargo era amargo el sabor en el paladar
y en sus ojos se adivinaba la tristeza,
empezaba a formarse como preludio del adiós una lágrima
la voz tiembla.

Ese hombre al que dieron un nombre
se desnuda cada mañana frente al espejo
sabiendo que no puede conocerse,
que está condenado a ser un desconocido

de sí mismo

ya que con cada pensamiento se reinventa.
Cuando entendió los mecanismos de la vida
se sintió feliz sólo en la siesta
incluso en ella luchaba contra sus propios sueños,
cómplices culpables de sus deseos.
Para otros pensar era dolor,
para él había sido un desafío,
hace años dejó de pensar.
Lentamente asumió la condena de quien lleva a cuestas el dolor y el sufrimiento
la locura y la soledad son sus herencias.

Un héroe cansado no se rinde nunca
lucha
con los brazos retorcidos en el suelo.
Héroe en Logroño, héroe en Lublin, héroe en Alfaro,
pringado en todos los sitios,
en estos malditos tiempos ser héroe es sinónimo de ser pringado
es algo así como la perversidad implacable que al cosmos equilibra.

Sólo esos ojos tiernos le miraban como platos
interrogándole
buscando en él las respuestas,
el arco iris de julio en una cocina con vistas
sólo esos ojos y aquella sonrisa limpia justificaban permanecer en pie
seguir luchando
buscando una salida.
Sólo esos ojos tiernos y su pequeño gran abrazo
daban sentido al dolor y las cadenas,
pero poco después descubrió con dolor que también la sonrisa estaba prohibida.

Todos los eslabones de la cadena están partidos
no queda ni uno sano
ni uno cuerdo;
ni una sola esperanza
abre la puerta.

Fue inevitable
la aniquilación de las ilusiones,
el suicidio del beso.

Ya nada queda,
(no hay sentido)
no hay nada por lo que luchar
por lo que tomársela en serio
merezca la pena.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

oscargarridogarcia77 dijo

En "de la vida se reía" y "de sí mismo" no debería de haber líneas en blanco arriba y abajo y con los sangrías he hecho lo que he podido, pues no están colocadas del todo correctamente.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de oscargarridogarcia77

Tiempos de cambio

Óscar Garrido García (Logroño, 1977).
Es poeta, licenciado en Humanidades por la Universidad de la Rioja (2001) y Máster en Didáctica para Profesores de Lengua y Cultura Españolas en Centros Educativos Extranjeros (2006).

Ha publicado el poemario Martillos de silencio (Nausicaa , 2005) y relatos en libros recopilatorios como Cosas de niños (Ayuntamiento de Logroño, 2003) y Una palabra en la recámara (Ayuntamiento de Logroño, 2004). Asimismo ha colaborado en la revista literaria Portales y en las web de crítica política y opinión Veredas y Represión en la Rioja durante la Guerra Civil

Además ha sido colaborador del diario independiente Noticias de La Rioja donde ha publicado artículos de opinión, tribunas y reseñas literarias.

Correo electrónico: oscargarridogarcia77@yahoo.es

Algunos enlaces:
Nausicaa
Pequeña posibilidad de honestidad Ciudad del hombre Timón de Orfeo
Eva Vaz
Fotoblog de Lucas Isabel Bono Noticias de La Rioja
Veredas
Foro por la memoria
Represión en la Rioja durante la Guerra Civil
Aula Literaria de Logroño
4 de agosto
Armando Buscarini
En Blanco Kaosenlared Manual de lecturas rápidas para la supervivencia Algo que declarar: blog de David González Sonia San Román

ver perfil »

Mis tags

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):