Los ajustes agitan el área metropolitana

La crisis y los recortes que se derivan de ella están crispando los ánimos en varias localidades del entorno metropolitano. Si en días atrás padres y madres de Villamediana de Iregua habían alzado la voz en defensa de la escuela pública, ahora son los vecinos de Alberite los que recogen firmas para que no les quiten el servicio del autobús urbano para viajar a Logroño.

Cerca de 1.400 rúbricas han recopilado en diez días para pedir que continúe el urbano, y que no les integren en la red del metropolitano. Están incluso dispuestos a ver reducidas las frecuencias de paso y a que les incrementen el precio del billete, con lo que la prestación de ambos servicios quedaría parejo en periodicidad y precio. En lo que diferirían, y en lo que continuaría ofreciendo mayores ventajas el urbano, es en que el transporte del Ayuntamiento de Logroño realiza veinte paradas a su paso por la capital riojana y varias en Villamediana, antes de llegar a Alberite. En cambio, con el metropolitano los alberitenses sólo podrían bajar en cuatro puntos en Logroño, lo que aducen, les dejaría sin posibilidad de conexión con otros urbanos. Esto, aseguran, les crearía serias incomodidades para llegar a sus puestos de trabajo o al médico en el Carpa, por ejemplo. Ganarían, eso sí, una mejor comunicación con localidades de su entorno, como Albelda, Nalda o Ribafrecha, ya que las líneas que cubrirían el paso por Alberite serían la 4 (que accede hasta Nalda) y la 5 (que finaliza en Ribafrecha).

Por su parte, el Ayuntamiento admite que, en los tiempos que corren, pagar 102.000 euros al año al Consistorio de Logroño por el urbano (pese a que el 50% se lo financia el Gobierno de La Rioja) resulta “inviable”. Así, prefieren adherirse al metropolitano, que lo sufraga en su totalidad el Ejecutivo regional, y destinar esos 102.000 euros a otras necesidades del municipio. Revogida de firmas en Alberite

Mientras, la Plataforma en Defensa de la Escuela Pública en Villamediana no piensa dar su brazo a torcer y continuará peleando porque no se suprima el próximo curso la cuarta línea de Infantil en el colegio público, por la voluntad de Educación de implantar una zona única de escolarización que aglutine Logroño, Lardero y Villamediana. Los padres y madres afectados por este recorte piensan personarse en un pleno del Ayuntamiento de Villamediana para buscar el apoyo del Gobierno local a sus reclamaciones, acudir al Parlamento regional para exponer sus demandas y realizar una marcha hasta el colegio concertado de Marianistas para criticar que este centro haya ganado dos líneas nuevas de Infantil que antes no existían, cuando en el colegio público del pueblo la eliminación de una línea ha dejado a once niños sin plaza para el próximo curso.

Sus protestas no quedarán ahí. Buscarán una nueva cita con el consejero de Educación, Gonzalo Capellán, al que pretenden arrancarle un compromiso. Perseguirán que el Gobierno de La Rioja retroceda y admita la cuarta línea para el próximo año lectivo o que se comprometa a construir un nuevo colegio en Villamediana que dé respuesta al incremento sostenido de población infantil en el municipio. Incluso, le plantearán que podría hacerse uso del viejo colegio de la localidad, que quedó inhabilitado hace varios años, para evitar falten plazas para los niños de la localidad en la escuela pública. En ambos casos, los ciudadanos están dispuestos a flexibilizar sus demandas y asumir soluciones intermedias, pero no quieren dejar de contar con servicios de los que antes disfrutaban.

Los padres de Villamediana plantan batalla por la escuela pública

Cerca de quince días y más de mil firmas recogidas. El malestar entre los padres y madres afectados por la supresión de una línea en tres años de Infantil en el colegio público Gonzalo de Berceo de Villamediana es más que evidente. Tanto que han decidido constituir una Plataforma en Defensa de la Escuela Pública, movilizarse y solicitar una entrevista con el consejero de Educación, Gonzalo Capellán.

Están llenos de dudas y de inquietudes. Tras la incorporación de Villamediana a la zona única de escolarización, el director del colegio público Gonzalo de Berceo se reunió con ellos y, según señalan los padres, les comunicó la intención de la Consejería de eliminar una línea de tres años de Infantil (de las cuatro que tiene ahora el centro pasaría a contar con tres) el próximo curso 2012-2013. “La decisión no es firme el siguiente año lectivo porque dependería del número de solicitudes de escolarización, pero en el 2013-2014 sí que Villamediana sólo mantendría tres líneas para tres años”, señala una madre.

El problema radica en que, finalizado el plazo para cursar las solicitudes de escolarización, el número de éstas ha ascendido a 87, “un término medio entre los 75 escolares que cabrían en tres clases y los cien que darían derecho a una cuarta”. Si se tiene en cuenta que se computan 25 alumnos por aula, quedan 12 sin plaza. “La decisión de habilitar la cuarta línea la tiene el consejero. Y esa cuarta línea supone un profesor más al año”, expone la misma madre, que duda que se considere esta opción dada la actual situación económica y los recortes que se están aplicando en distintos niveles. Quedaría otra alternativa: distribuir a los doce pequeños que han elegido el centro público de Villamediana como primera opción entre las tres líneas previstas. “Pero eso implicaría meter en una clase a 29 ó 30 niños de muy corta edad”, critican los progenitores.

Y mientras los ajustes constriñen al centro público villametrense, los padres se muestran indignados porque el centro concertado de Marianistas, situado a caballo entre los términos de Logroño y Villamediana, gane para el próximo curso dos líneas de Infantil, cuando hasta la fecha no disponía de ninguna. Para los padres, esto es un ataque a la escuela pública y un agravio comparativo.

Así, muchos progenitores se ven abocados a llevar a sus hijos a un colegio fuera de su localidad. “Estos niños van a tener que comenzar su educación en otro municipio, con lo que eso supone de desarraigo de su pueblo y lo que implica de costes económicos añadidos para las familias, gastos en transporte,…”, manifiestan los padres en la nota en la que anuncian la constitución de la Plataforma.

Su malestar se acrecienta en cuanto que recuerdan que Villamediana es uno de los municipios de La Rioja que registra mayores cifras de nacimientos y que, lejos de caer, esos números se incrementan año a año. “Contamos cada vez con una mayor población infantil y nos quitan líneas en la escuela pública”, protestan. En este sentido, recuerdan las promesas de que Villamediana dispondría de un segundo colegio e insisten en que muchos sectores de la localidad llevan reclamando desde hace años la construcción de un instituto. Y es que, según remarcan, “Villamediana es el único municipio de toda La Rioja que, teniendo más de 6.000 habitantes, no tiene un centro de Educación Secundaria”.

¿Qué le pasa al río Iregua?

Almarza de Cameros

Los pescadores han puesto el grito en el cielo, después de que en los últimos meses hayan encontrado peces muertos en uno de los ríos más atractivos para la pesca en la región: el Iregua.

Entienden que con la falta de precipitaciones en este invierno, el caudal de este río se haya reducido, pero no tanto como para que entre febrero y marzo se avistaran tramos secos en diferentes lugares del curso del cauce. En su punto de mira está la gestión que del recurso hace la Confederación Hidrográfica del Ebro, y en este epígrafe cuentan con el apoyo del Gobierno de La Rioja.

Los pescadores critican que durante los meses de verano el Iregua baje entre 8.000 y 12.000 litros por segundo y, en cambio, en los pasados meses invernales el cauce haya arrastrado en algunos tramos en torno a 200 litros por segundo. “Un quinto de lo que debería bajar”, en palabras del presidente de la Sociedad de Pescadores de Alberite, José Antonio Chavoy. Chavoy, como otros, piden a la CHE que garantice un caudal ecológico mínimo de 1.000 litros por segundo en todo el río y durante todo el año. Porque, de lo contrario, de nada sirven los esfuerzos del Ejecutivo regional y de la UE por conservar especies en peligro de extinción como el visón europeo, el cangrejo autóctono o las truchas. Tampoco por mejorar las riberas del Iregua.

Además, denuncian que este sistema atenta contra la freza de la trucha y su ciclo biológico: la falta de agua en invierno acaba con los nidos de trucha y la escorrentía excesiva en verano hace que la temperatura del agua caiga y el frío mate a los alevines.

El Gobierno de La Rioja comparte este diagnóstico y asegura que ha remitido

Pradillo

cerca de una decena de escritos a la CHE instándole a que reconsidere la gestión del río. “Todos los años insistimos en lo mismo”, sostiene el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola. Urbiola solicita que se vuelva al acuerdo que se mantuvo entre ambos entes en el 2006 y 2007 y que fijaba unos caudales mínimos y máximos en el Iregua. “Durante estos años, el río funcionó razonablemente bien, pero luego la CHE lo rompió de forma unilateral”, señala.

En su opinión, “los ríos naturales lo que buscan es tener agua en invierno y llevar menos en verano”.

En el fondo de todo el asunto subyace que en los meses de verano las cuencas media y alta del Ebro reclaman agua, indican los pescadores. Y hacia allí va el agua de la sierra riojana, una zona, según los aficionados a la pesca, en la que “hay agua para que el río baje bien todo el año”.

Por su parte, la CHE apunta que “hace una gestión lo más ajustada posible” y que las decisiones sobre desembalses se adoptan de forma colegiada. En estas reuniones intervienen diferentes estamentos, como el Gobierno de La Rioja, el Ayuntamiento de Logroño, las comunidades de regantes, los abastecimientos… Pero no los pescadores, que no tienen representación porque su actividad está considerada como de uso lúdico

Torrecilla

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Muchos admiten que no resulta sencilla la gestión del recurso hídrico, cuyo principal finalidad es asegurar el abastecimiento de las poblaciones. Luego, la ley de aguas determina que hay que garantizar la vida en los cauces y destinar parte para riegos. Y en esa cuadratura del círculo está el juego, porque lo que viene bien a los regantes, va en contra de los pescadores. Por lo pronto, éstos últimos solicitan que se les tenga más en cuenta, ya que hay 12.000 personas con licencia de pesca en La Rioja, una comunidad con unos 320.000 habitantes. A su vez, éstos insisten en que sus demandas concuerdan con el sostenimiento del medio ambiente.

Dos pueblos se disputan el nombre de una presa

 

Hay nombres que están en el centro de la discordia. El último, el de la presa de Soto-Terroba. Aquí el orden de los factores sí altera el producto. Al menos, para los habitantes de Soto en Cameros y de Terroba. Ambos municipios defienden que el embalse que se está construyendo incluya el topónimo de su localidad en la denominación, y si puede ser en exclusiva mejor. Para muchos, éste puede resultar un asunto baladí, pero en estos pequeños pueblos de la sierra que una infraestructura lleve el nombre de su municipio o que lo lleve en primer lugar no es un tema menor. En el fondo, su futuro pasa en cierta forma porque estén situados en el mapa y la gente los conozca para que acudan a visitarlos.

El turismo es hoy en día uno de los pocos recursos que les quedan a los municipios de la sierra, vistas las dificultades por las que pasa el sector ganadero, el otro único ‘motor’ económico en estas zonas altas. Por eso, los vecinos de Soto defienden que la presa incluya únicamente el nombre de su localidad o lo haga en primer término (presa de Soto-Terroba) y los de Terroba reclaman porque sólo lleve el de este pueblo, aprovechando que tienen más terreno expropiado que el municipio vecino.

Sin embargo, las disputas a costa del nombre de un pantano no empiezan aquí. Ortigosa de Cameros y El Rasillo son otros dos pueblos en los que la denominación de un embalse levanta susceptibilidades. Los ortigosanos recuerdan que el embalse de González Lacasa está en su término, mientras que la fama se la ha llevado El Rasillo, donde se ubica el Club Náutico.

Y algo similar está en juego en el Camero Viejo, donde en la última visita de Pedro Sanz a la zona, el presidente regional animó a los alcaldes de este área a que presentaran ideas para, a partir de la presa, dinamizar esta comarca desde el punto de vista turístico. Y es que el que dé nombre a una instalación o infraestructura, puede llevarse el gato al agua.

Cameros, bastión del liberalismo

Ernesto Reinares y la doctora en Historia por la Universidad de La Rioja, Rebeca Viguera, presentan el 22 de marzo a las 18.30 horas en el Ateneo Riojano de Logroño el libro ‘Manuel García Herreros, un liberal camerano en las Cortes de Cádiz’, en el que se repasa la trayectoria política de este diputado y coautor del preámbulo de ‘La Pepa’, que nació en San Román de Cameros en 1767.

En el transcurso de una entrevista con Reinares, este amante de la historia de la zona de Cameros y de La Rioja en general me trasladó la imagen de cómo Cameros fue un importante bastión del liberalismo. Lo corroboró con varios datos. “De 38 pueblos riojanos que juraron la Constitución de 1812, salvo tres o cuatro, el resto eran cameranos”, constató. Así, no resulta extraño que el primero que se adhiriese a la norma, y que lo hiciera con varios meses de antelación al resto, fuera también serrano: Laguna de Cameros. Asimismo, “de los cuatro diputados que hubo de La Rioja en los tres años que duraron las Cortes de Cádiz, tres procedían de Cameros”.

¿A qué se debe ese posicionamiento en favor de las tesis liberales de esta zona de la sierra riojana? Reinares refiere que “en la primera mitad del siglo XIX había una pequeña burguesía instalada en Cameros, que había ganado mucho dinero con las manufacturas derivadas de la lana. Eran gentes trabajadoras, emprendedoras y aventureras. Y entre los hijos de éstos, algunos se quedaron a cargo de los negocios, pero otros marcharon a la Universidad a estudiar. De ahí que, en este tiempo, de los dos Cameros, salieran seis ministros y un cardenal primado de España. Eran personas ilustradas y muy amantes de la cultura”.

Ese poso liberal caló en la ciudadanía. “El pueblo no entendía de constituciones, pero comprendía que el articulado de ‘La Pepa’ abogaba por la desaparición de los señoríos y la anulación del pago de tributos a la Corona y de diezmos a la Iglesia”, razona este estudioso de la historia de Cameros.

Cómo ser el cura de 22 pueblos y no perder la fe

Antonio Arnedo Martínez se jacta de que “aquí no hay paro”. No es para menos, porque este cura que inició su carrera sacerdotal hace poco más de dos años atiende a 22 pueblos del Camero Viejo (Laguna, Soto, San Román, Velilla, Jalón, Terroba, Cabezón, Muro, Avellaneda, Ajamil, Santa María, Vadillos, Rabanera, Hornillos, Torremuña, Trevijano, Torre, Valdeosera, Treguajantes, Luezas, Montalbo y el Solar de Tejada). Nadie en La Rioja lleva la palabra de Dios a más localidades. Y es que la mayoría de los religiosos se encargan, a lo sumo, de un par de municipios.

La vida de este sacerdote, natural de Calahorra, es un frenesí. Este curso, la Diócesis riojana le ha encargado formar de lunes a viernes a seminaristas en Burgos. Y el viernes por la tarde se instala en la casa parroquial de Laguna de Cameros para acercar el Evangelio a la cuenca del Leza. Todos los domingos del año celebra la eucaristía en Laguna, San Román, Soto y Vadillos. Desde Semana Santa hasta Todos los Santos, también oficia misa de forma semanal en Muro, Jalón, Ajamil y Cabezón. En estas localidades, el mensaje de Jesucristo se escucha los sábados por la tarde. El resto de municipios sólo tienen misa tres jornadas al año: el día de su fiesta patronal, por la Virgen de agosto y en Gracias. Como muchas de estas celebraciones coinciden en el verano, el religioso llega a encadenar siete eucarístias un sábado y otras siete un domingo durante el periodo estival.

La Semana Santa también representa un periodo complicado. “Otros años me han mandado ayuda, pero éste estoy solo y todos los pueblos quieren tener sus celebraciones en los tres día en que se desarrollan los actos”, comenta. Esto le exige una gran organización y adelantar parte de las misas a la jornada previa. “Las misas por el Domingo de Ramos las empiezo el sábado: a las 17 horas en Muro; a las 18 horas en Ajamil; a las 19 voy a Jalón; a las 20 horas en Cabezón y a las 21 horas, la procesión de Laguna”, detalla.

Tal concatenación de eucaristías requiere concreción y rapidez. “Menos mal que los municipios no están muy alejados los unos de los otros, porque doy la misa y tengo que salir pitando”, indica. Para eso se vale de su Twingo, “un vehículo pequeño que cabe por todas las calles y que permite llegar hasta la misma puerta de las iglesias”. Una vez allí, Antonio pronuncia “homilías cortas, de no más de dos o tres ideas”. Asegura que nunca se ha quedado sin voz, aunque tanto ajetreo ha dado pie a más de una anécdota. “Me he equivocado bastantes veces con el nombre del pueblo y del santo que celebran, pero la gente lo comprende y se echa a reír”, ejemplifica. A su vez, le ocurrió que un día llegó corriendo a un funeral en Jalón de Cameros y “para subir al cementerio debía subir una cuesta muy empinada. Como estoy gordito, no podía respirar y no me salía la voz. Pero los fieles pensaron que estaba llorando”.

Además de las eucaristías dominicales, Antonio dedica los sábados a llevar la comunión a las personas mayores de esta parte de la sierra, a impartir la catequesis para la confirmación, limpiar las iglesias de los pueblos pequeños o, llegadas estas fechas, a preparar los templos para la Semana Santa. A su vez, hace huecos, siempre que se lo piden, para celebrar bautizos. “Normalmente, son los sábados por la mañana o cambio horarios de misas”. Las bodas también se suelen concentrar en los sábados y los funerales, cuando los solicitan los familiares. “Si tengo que ir entre semana, voy. Si no, se busca un hueco en el fin de semana o se mueven horarios de misas”. Felizmente, hasta la fecha, le ha tocado oficiar más bautizos que funerales. “Hay bastantes bautizos en esta zona, porque muchos fieles, descendientes del Camero Viejo pero que viven en Logroño, quieren que este acto tenga lugar en el pueblo de sus padres o abuelos”, suscribe el sacerdote.

Antonio reconoce sentirse muy feliz en la sierra. “Siempre he querido ser cura de pueblo”. No obstante, aunque admite que la vocación siempre la llevó dentro, no se decidió a entrar en el seminario hasta que contó con 41 años. “Me decidí cuando operaron a mi madre y coincidí en la habitación del hospital con unas monjas, que me impulsaron a dar el paso”. Antes de dejarse guiar por la llamada de Dios, fue carpintero, operario durante diecisiete años en una fábrica de envases metálicos de su Calahorra natal y masajista. “En la fábrica me sentía como una máquina y por eso cambié a los masajes, porque veía que en este trabajo mi labor era de más utilidad”.

Desde hace más de dos años (se ordenó el 26 de septiembre del 2009) percibe algo parecido ejerciendo el sacerdocio. “En los pueblos la gente necesita poder contarte sus cosas”. “Mucha gente mayor espera la visita del cura. Puede que siempre te cuenten lo mismo, pero tú les escuchas como la primera vez”. Y es que Antonio sostiene que, en estas pequeñas localidades, “el ir a misa representa el todo”. “La celebración rompe la rutina diaria y la gente incluso se arregla para recibir la buena noticia del Evangelio”.

Así, admite que en el Camero Viejo se siente “querido y acogido”. “La sierra es dura por el frío, pero sus habitantes son muy amables”. Y él les responde dando lo mejor de sí: “En los pueblos pequeños, no va mucha gente a misa; pero yo doy la eucaristía con el mismo ánimo que si la iglesia estuviese llena”.

 

Silencios médicos

Cuando menos resulta sorprendente. Ayer hubo reunión de alcaldes del Camero Nuevo con el presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, en Torrecilla en Cameros. De puertas para adentro, apenas nadie se atrevió a decir nada de la polémica que agita esta zona en los últimos días: la supresión de médicos en Villanueva y Viguera. Los primeros ediles escucharon las previsiones de inversiones del Ejecutivo regional para el próximo año, la peticiones de austeridad del presidente y las nuevas ayudas que ofrece el Gobierno. En el turno de preguntas, sólo el alcalde de Viguera, Francisco Jalón (PR), trasladó sin tapujos al presidente la inquietud existente entre sus vecinos porque les quitan el médico titular, después de que esta figura haya permanecido en Viguera desde hace veintidós años.

Luego, el alcalde de Torrecilla, Sergio Martínez Astola (PSOE), dijo que compartía el mensaje de austeridad del presidente, pero que eso no debía significar “una merma de servicios”. No en vano, el Ayuntamiento de Torrecilla, aunque este municipio no se ha visto afectado por el recorte de médicos, ha apoyado en su último pleno el escrito redactado por ciudadanos de la comarca en contra de la eliminación del puesto de un facultativo en este área de la sierra. Apoyaron esta moción los tres concejales socialistas y el del PR, un edil popular votó en contra y otros dos se abstuvieron.

De puertas para afuera, todo el mundo no dudaba en pronunciarse sobre el tema que sobrevolaba en el ambiente. Los primeros, la quincena de ciudadanos que se acercaron hasta el Centro de la Emigración Riojana, lugar de la reunión, para protestar por la medida. “Un médico menos en Logroño puede suponer una incomodidad para algunas personas, pero la falta de un médico en la sierra puede conllevar la muerte de alguien”, advertía un vecino de Torrecilla. Se muestran especialmente indignados por esta medida porque “se puede recortar de muchas cosas, pero precisamente en Cameros en sanidad, educación y servicios sociales estamos en mínimos”. “Lo que han hecho ayuda a restar población, no a fijarla”, zanjaba.

Otros lugareños consideran que “sí que había que haber hecho una reorganización, pero de otra manera, porque sí que hay médicos con muy poquitas cartillas”. En el Camero Nuevo, asegura que la media son 400. “Tenían que haber hablado con los facultativos y con los alcaldes y llegar a un acuerdo, no así implantarlo de pronto. También se podían haber aprovechado las jubilaciones y los concursos de traslados para amortizar plazas”, opinaba un serrano.

En el otro lado de la balanza, el alcalde de Pradillo, Julio Fraguas (PP), se mostraba abiertamente a favor de la reestructuración de galenos, pese a que implica directamente a su municipio, ya que el doctor de Villanueva (plaza que se elimina) atendía a Gallinero, Pradillo y Aldeanueva, además de a Villanueva. Ahora Pradillo pasa a manos del facultativo de Villoslada. “Tenían que haber hecho esta reestructuración antes, hace quince o veinte años, porque no es de recibo que haya médicos que atiendan a un cupo de 800 personas y otros a 100 y estén cobrando lo mismo”. Fraguas asegura que en Pradillo se mantendrá el mismo horario de atención médica, los lunes y los jueves, como antes.

 

A Cameros le duele su salud

 

La frase les queda muy bonita a los políticos. “Que todos los riojanos, vivan donde vivan, gocen de las mismas oportunidades”. Pero cuando vienen mal dadas, los más débiles son los que más se resienten. O esa impresión tienen estos días en el Camero Nuevo, una de las zonas afectadas por los recortes de médicos que la Consejería de Salud implanta desde mañana, 1 de marzo. Entonces es cuando a los habitantes de estas zonas altas les parece mucho menos quimérico batirse el cobre todos los días en estos lares donde, recordemos, no hay grandes supermercados, cines ni teatros, colegios o farmacias en todos los pueblos, y sí mucho frío, mucha soledad y media hora de trayecto de media hasta la capital. Eso sí, son los primeros que se cubren de blanco cada invierno. En algo tenían que destacar.

El Camero Nuevo alza ahora la voz porque le quitan uno de sus cuatro doctores. Se suprime la plaza de Villanueva y entre los facultativos de Ortigosa, Villoslada y Torrecilla deben atender a 13 municipios y 3 pedanías, dispersas y repartidas en un vasto ámbito geográfico. Para ‘facilitarles’ la labor, muchos de sus pacientes son mayores de avanzada edad a los que, en ocasiones, les cuesta salir de casa o incluso no pueden abandonar la cama. “Aquí la asistencia sanitaria no es como en la ciudad. La consulta y las visitas domiciliarias las hace la misma persona”, me decía una ciudadana de El Rasillo. Así, los galenos que quedan tratarán de lograr la cuadratura del círculo: mantener la misma calidad asistencial, con menos recursos humanos, menos tiempo, más desplazamientos y más pacientes.

La inquietud de los cameranos no acaba aquí. Esta zona atrae a muchos veraneantes en el periodo estival (en algunos puntos se quintuplica la población) y a una larga lista de visitantes los fines de semana. Hay numerosas casas rurales, camping, albergues, está la Colonia de Nieva… ¿Tres profesionales médicos serán capaces de asistir a esa avalancha de población flotante? En la sierra, lo dudan.

Por eso, en la zona esta medida la entienden como “un nuevo castigo”. “Supone un paso atrás en nuestra lucha por lograr beneficios que incentiven y faciliten la vida en las zonas rurales, que equiparen derechos y posibilidades de acceso a los servicios por parte de la gente de nuestra comarca y apuesten por un mayor y mejor desarrollo de la misma”. Esta frase procede de un escrito de protesta dirigido al consejero de Salud, José Ignacio Nieto, que ha logrado la adhesión de centenares de vecinos del Camero Nuevo.

Un poco más abajo, en Viguera, se enfrentan a una tesitura similar. El derecho a contar con un médico titular, que esta localidad arrastra desde 1980, toca ahora a su fin por los designios de la crisis económica. Las 332 tarjetas sanitarias de Viguera y sus aldeas Panzares y Castañares de las Cuevas pasarán a engrosar el portafolio del doctor de Nalda, quien también se ocupa de Islallana. En total, el galeno suma de una tacada 1.050 cartillas y cinco núcleos de población, cada uno a varios kilómetros de distancia del otro. En Viguera han pasado de que su médica atendiera en horario de 8.30 a 15 horas, de lunes a viernes, a Viguera y Panzares (Castañares apenas si cuenta con dos vecinos que se acercan al consultorio de Viguera) a que la asistencia sea en Viguera de 12.30 a 14 horas de lunes a viernes y una hora a la semana en Panzares. Visto lo visto, en el pueblo consideran que ya no habrá más visitas domiciliarias a los vecinos que no puedan moverse de la cama y temen lo que pueda pasar si van a sacarse sangre, se marean y el médico no está (porque le toque en Nalda). La enfermera deberá enfrentar esta situación, en la que se requiere un doctor.

Por eso, hubieran preferido que, en lugar de haberlos adscrito a Nalda, un municipio que rebasa los mil habitantes, Viguera hubiera incorporado la atención sanitaria de Sorzano, localidad de unos 260 habitantes. “Así, se mantiene la filosofía de reestructurar, agrupar servicios y ahorrar, y Viguera hubiera conservado su plaza de médico y no se hubiera juntado un grueso de cartillas tan abultado”, indica el alcalde de Viguera, Francisco Jalón.

Las espadas están tan en alto en esta zona que alguna madre ya manifiesta algún mal pálpito. “Luego nos cerrarán la escuela, porque como sólo hay 20 alumnos. ¡Y con todo lo que hemos luchado en Viguera por estas cosas, por la sanidad y la educación!”. “Viguera no se merece esto porque es un pueblo que se mueve, tiene industrias, una casa rural… Y esperemos que no se den situaciones incomprensibles como, por ejemplo, que alguien se corte un dedo a las nueve de la mañana en una industria y tenga que marcharse de Urgencias a Alberite o esperar a que le hagan aquí la primera cura a las 12.30 horas”.

Pueblos atestados de nieve

Dicen en algunos pueblos de Cameros que esto es el pez que se muerde la cola. Hay pocos habitantes en algunos municipios o aldeas porque “no tienen la suficiente calidad de vida”, pero carecen de esa calidad de vida porque no cuentan con determinado número de población. La crítica viene a cuento de las últimas nevadas en la zona, que han dejado ciertos núcleos atestados de nieve. Desde Muro en Cameros cuentan que desde que cayó la primera nevada el pasado día 2 de febrero el acceso al casco urbano está vedado para vehículos, suministros de gasóleo o personas. “Sólo pueden circular, y con muchas dificultades, algunos todoterrenos”, asegura uno de los vecinos. “El Ayuntamiento carece de medios para limpiar la nieve y el hielo de los accesos y las calles donde hay casas habitadas, no se distribuye sal y las máquinas quitanieves  pasan por la carretera que conduce al puerto de La Rasa pero, según nos dicen, no pueden entrar en el municipio”, constata el mismo lugareño de Muro.

“En algunas ocasiones, la limpieza de la carretera nos deja unos muros de nieve en las dos calles principales de entrada al pueblo o bloquea a los coches que se han visto obligados a aparcar en la carretera. En otras, las placas de hielo impiden que los vehículos accedan a la localidad y los que entran ya no salen si no son arrastrados por todoterrenos y,  aún así, con muchas dificultades”, certifican en la zona.

Piden que se acuerden de ellos. “Somos conscientes de la excepcionalidad de esta ola de frío, pero precisamente por eso, las ayudas deberían ser excepcionales”, indican. Y es que sostienen que llevan “cerca de dos semanas incumpliendo compromisos por no poder salir del pueblo, o por no poder regresar si asumimos el riesgo de salir, por causa de la falta de medios para aliviar los rigores del invierno en un municipio que está a 40 kilómetros de Logroño”.

Tras los pasos del temporal

Hoy tocaba excursión al Camero Viejo en compañía del fotógrafo de Diario LA RIOJA, Justo Rodríguez. Seguíamos los pasos del temporal, que hoy sólo se percibía en las zonas altas. Las cumbres de los montes de esta zona amanecieron nevadas. No así los pueblos al pie de la LR-250. En Soto, por ejemplo, llovió; mientras que en Trevijano, una pedanía que está a más altitud, cayeron algunos copos. En este pueblo nos topamos con unas simpáticas vacas que nos dieron la bienvenida en una mañana en que vimos llover, nevar e incluso salir el sol. El viaje transcurrió sin mayores incidencias, salvo que en la calzada de la LR-250 había bastantes piedras que se habían caído de las laderas de los montes. Son muy comunes los deslizamientos de tierra y piedras por el entorno del Cañón del Leza cuando hay temporal, lo que exige circular con cuidado por este área.

La Rioja

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