La Rioja
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Fecha: marzo, 2017
Facebook estrecha nuestra mente
Inés Martínez 24-03-2017 | 1:53 | 2

Hace ya algún tiempo que en la redacción hablamos de que Facebook es el mal. Así. Sin tapujos. Es divertido, puedes cotillear, te enteras de cosas… Pero para nosotros, como medio de comunicación, es un infierno. No solo ha sumado tareas a nuestra ya muy larga lista de cosas por hacer: publicar y ser ingenioso, comprobar mensajes, estar pendientes de los comentarios, dar las gracias, analizar insights… Sino que estamos supeditados a los gustos y antojos de su algoritmo, que ayer valoraba nuestros enlaces, pero hoy prefiere vídeos nativos, fotos y Facebook live y mañana vete tú a saber qué nos tenemos que inventar (ya se habla de producción de TV en Facebook. Miedito).

Y todo ello hay que sumarlo a la lista de 5 cosas más odiosas de Facebook que todos vemos cada día. Sé que en mi caso se suman razones personales y profesionales para tener la paciencia justa con Facebook, del que, por otro lado, no me puedo quitar. Es lo que tienen las cosas adictivas; las odias porque sabes que no son buenas, pero las amas porque te dan placer.

A esa lista infinita de razones por las que no soy una amante de Facebook he sumado otra más. Quizás la que más me preocupa: Facebook estrecha nuestra mente. Nos encierra en una habitación sin puertas ni ventanas. Llamadme trágica, pero es así.

Me explico:
Facebook estrecha tu mente

El algoritmo de Facebook es caprichoso. Y su capricho desde hace un tiempo es decidir por nosotros. Facebook elige qué muestra en tu muro en función de los intereses que has mostrado. Es decir. Si nunca le das ‘me gusta’ a las publicaciones de un amigo o página, Facebook interpreta que no te interesa, y te muestra menos publicaciones de ellos. Y no, señor Zuckerberg. Esto no es así. La vida no se mide en ‘me gusta’. Todos tenemos amigos (de FB) en cuyas publicaciones no pondrías un comentario, pero nos gusta verlas. Y nos gusta ver las fotos que tal famoso o cual periodista cuelgan. Aunque nunca le de a ‘me gusta’. Y esta teoría vale también para Instagram, que funciona casi igual.

Si unimos esta explicación a la realidad de que los usuarios se informan cada vez más a través de Facebook es donde aparece el peligro. ¿Por qué? Porque si un lector sigue, a un periódico X y a uno Y, y solo le da ‘me gusta’ a uno de ellos, terminará viendo solo sus publicaciones. Es decir, cero pluralidad. Y lo mismo si hablamos de radios o teles.

Y podemos ir más allá. No solo el peligro está en los medios de comunicación. Tus amistades, gustos y aficiones también se reducen. Aunque a ti te gusten las páginas de cocina y las de running, si solo interaccionas con las de cocina, el running desaparecerá de tu muro. Facebook reduce tu mundo virtual a una burbuja cerrada y opaca.
Y aquí es donde entra nuestra responsabilidad como lectores y consumidores de información y ocio a través de la red. Usemos Facebook, pero sabiendo cómo funciona. Recordemos que no todo lo que se ve en el muro es cierto. Comprobemos si la web que está compartiendo esa noticia sobre los plátanos infectados son sida es fiable (en fin). Denunciemos lo que sabemos que es falso. Reprochemos a nuestros amigos que comparten noticias falsas que “eso no se hace”. Y, sobre todo, salgamos (por lo menos un poco) de Facebook.

A pesar del drama (ejem) que planteo, todos sabemos que no es para tanto ya que, por suerte, nuestra vida va más allá de la pantalla del ordenador. Pero somos más influenciables de lo que nos parece porque, reconozcámoslo, miramos mucho Facebook. No nos damos cuenta, pero son horas de cotilleo que terminan haciendo mella en nuestro cerebro.

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Sobre el autor Inés Martínez
Periodista de larioja.com. En este blog hablo sobre novedades en redes sociales. Tengo otro sobre viajes llamado La vida en el aire. Puedes seguirme en Twitter e Instagram como @inesimar