Susurran las esquinas que poco a poco se van liberando las calles de Logroño de locales, antes llenos de gente y alegría, cuyo fin era la venta y alquiler de inmuebles. Y todo el mundo se alegrá, un gremio el inmobiliario poco atractivo para la gente. Personas de poco fíar, siempre con una sonrisa en el rostro y un bolí presto para la firma de cualquier contrato que les aporte una comisión. Todo el mundo se alegrá: la gente deseosa que eso seá el signo esperado de la explosión de la f...
