23 Jun 2007

EL CAMBIO CLIMÁTICO EN LOS VINOS DE RIOJA

           La actual concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera es del orden de un 30 por 100 mayor que en la época preindustrial a finales del siglo XIX, motivado fundamentalmente por la utilización de los combustibles fósiles. Este gas es el principal responsable del calentamiento del planeta, fenómeno inducido por el efecto invernadero, aunque otros gases, como la emisión de los gases frigorígenos, también son responsables en menor medida de este fenómeno, además de otros efectos negativos para el clima y para los seres humanos, como es la destrucción de la capa de ozono de la atmósfera.
 
            Este aumento de temperatura global en el planeta, podrá traer sin duda consecuencias para el ser humano, así como también para su hábitat y en especial para los cultivos, donde también el viñedo se verá afectado. Sin embargo, el calentamiento no será uniforme, esperándose en los próximos cincuenta a cien años, un incremento de las temperaturas entre 3º a 4º C en el Hemisferio Norte, y con valores más reducidos en el Hemisferio Sur; e incluso también sufrir modificaciones climáticas en zonas más restringidas, debido a una posible desviación de las corrientes marinas, como por ejemplo la Corriente del Golfo, que podría hacer bajar la temperatura de Europa, o bien provocar un deshielo parcial de los casquetes polares, con una subida del nivel del mar estimada en medio metro o incluso algo más.
 
            Según estudios realizados para la Península Ibérica, el clima podrá variar hacia una subida de la temperatura media anual, acompañado de unas condiciones más extremas entre el invierno y el verano, con veranos muy calurosos y secos, e inviernos duros y fríos, llegando casi a desaparecer las estaciones de otoño e invierno como de transición. Todo ello, con una mayor sequía o incluso la misma pluviometría, pero peor repartida y además con abundantes tormentas o lluvias torrenciales.
 
            Para la zona productora de la Denominación de Origen Calificada "Rioja", el cambio climático o cambio de ciclo de clima según definen otros expertos menos alarmistas, ya ha empezado a manifestarse desde hace cuatro a cinco años. Se observa una importante mejora de la maduración en las zonas más frías de Rioja Alta, logrando repetidamente vendimias de elevada riqueza en azúcares y polifenoles (taninos, color...), que ni los más viejos del lugar podrían sospechar. ¡Ya van, en tan sólo en un período de cinco años, tres cosechas verdaderamente excelentes !
 
La antigua y sabia costumbre, de buscar vinos en Rioja Baja para mezclar con los vinos más ligeros de grado de Rioja Alta, ya no sucede con tanta frecuencia, pues sus viñedos ya producen uvas que cumple sobradamente con las mejores expectativas. Si les dijera, que muchas bodegas de la subzona de Rioja Alta, tienen las últimas cosechas, con niveles medios de alcohol de 13 a 14% vol procedentes de sus propios viñedos, esto sería algo difícil de creer hace más de quince a veinte años.
 
            En la subzona de Rioja Baja, las condiciones de cambio de clima o de ciclo, han obligado a que la viticultura se adapte poco a poco a esta realidad, manteniendo o incluso mejorando el nivel de calidad de sus vinos, gracias a una modificación en las técnicas de cultivo, y donde precisamente el riego, entre otras, es una de las herramientas más utilizadas para combatir esta modificación climática.
 
            Hasta el momento actual, se puede considerar en general para los vinos de Rioja, que el cambio climático está suponiendo una notable mejora en la calidad de los mismos, sobre todo en los procedentes de las zonas más frías de Rioja Alta y Alavesa; mientras que en otras zonas vitícolas más cálidas de Rioja Media y Baja, esta situación climática está obligando a modificar sus formas de cultivo del viñedo, utilizando otras técnicas más propias de la "viticultura de regiones cálidas" empleadas en zonas de viñedos más meridionales.
 
            Este fenómeno, también está afectando a otras comarcas vitivinícolas españolas, algunas muy positivamente en viñedos de zonas frías, como por ejemplo en los txakolis del vecino País Vasco, y otras más negativamente, en viñedos más meridionales, donde mantener la calidad de sus vinos está suponiendo un importante esfuerzo tecnológico y un cambio en la mentalidad de los viticultores y bodegueros.
 
            Para terminar manifestar, que según investigadores, el límite Norte del cultivo de la vid en Europa se está moviendo hacia el Norte, a razón de 10 a 30 km cada década, es decir 1 a 3 km al año. Una buena prueba de ello es el establecimiento de importantes viñedos en la zona Sur de Inglaterra, donde hace unos pocos años era, por razones climáticas, impensable el cultivo de la vid. Aunque también es cierto, que el actual límite Norte del cultivo del viñedo situado en los 50º de latitud Norte, en el siglo XII en plena Edad Media y reinando Ricardo "Corazón de León", existían abundantes viñedos mucho más al Norte del actual límite, especialmente en la localidad de Leicester.

Escrito por: j-hidalgo 5 comentarios 23 Jun 2007 URL Permanente

12 May 2007

VIÑAS VIEJAS: ¿MITO O REALIDAD?

            En los últimos años ha aparecido de manera subrepticia una nueva categoría de vinos, que nada tienen que ver con las ordenaciones clásicas al uso, y que con el paso del tiempo está cobrando una mayor fuerza, principalmente en lo referente a su prestigio y calidad, aunque también desgraciadamente en cuanto a su precio, el cual generalmente suele ser bastante elevado. Nos estamos refiriendo a los vinos procedentes de "viñedos o viñas viejas".
 
            Cualquier técnico vitivinícola que se precie, sabe que las viñas de suficiente edad producen normalmente vendimias de mayor calidad, y en consecuencia vinos de mejores prestaciones. Esto sucede siempre y cuando se comparan viñedos cultivados en idénticas condiciones, y donde la edad de las vides sea realmente el único factor de diferenciación. Es muy frecuente que las vendimias procedentes de viñedos antiguos, se paguen a un precio más elevado de lo normal, precisamente para retribuir ese plus de calidad que generalmente ofrecen estas uvas. Aunque, como luego veremos más adelante, esto no siempre es una razón suficiente para justificar los elevados precios de los vinos elaborados.
 
            Sin embargo, no todos los técnicos piensan de la misma forma, pues algunos defienden que la edad de la viña puede ser suplida e incluso mejorada mediante una adecuada gestión del viñedo, pudiendo consecuentemente obtener de viñedos jóvenes unas uvas también de gran calidad. Lo cual puede ser cierto, pero en este caso comparando viñedos cultivados en distintas condiciones, donde un viñedo joven bien cultivado, puede ofrecer una vendimia de mayor calidad, respecto de otro viñedo de mayor edad peor gestionado.
 
            Esta manera de pensar se encuentra con mayor frecuencia entre técnicos de países o zonas vitícolas nuevas o emergentes, donde prima la tecnología a la tradición; mientras que la apreciación de la edad del viñedo aparece entre profesionales de regiones vitícolas de mayor historia o tradición, y donde precisamente existe abundancia de viñedos con estas características.
 
            No existe por lo tanto, una verdad absoluta en cuanto a la bondad de la antigüedad de los viñedos, pero lo cierto es, que la moderna tecnología vitícola, trata precisamente de reproducir las óptimas condiciones de vegetación y maduración de la uva en los viñedos jóvenes, para intentar obtener en éstos, las innegables condiciones de bondad que ofrecen las viñas viejas.
 
Las razones más importantes que explican, no sólo la mejora de calidad, si no también una mayor regularidad en la producción de los viñedos viejos, se debe entre otros, a la conjunción de los siguientes factores:
 
-A lo largo de los años se produce un equilibrio, entre los medios de producción disponibles por la vid (suelo, clima, variedad, poda, etc.) y su cosecha, haciendo que la maduración progresivamente se optimice, equilibrándose o autorregulándose de forma natural la producción de uva, generalmente a la baja, con la superficie foliar de las cepas, alcanzando un valor óptimo de 1 a 1,5 m2 de hojas expuestas por cada kilogramo de vendimia.
 
-El potente y profundo sistema radicular de las viñas viejas, explora y explota un mayor volumen de terreno, asegurando su nutrición mineral, así como también una mayor disponibilidad de agua. Siendo de este modo las cepas menos sensibles a las variaciones climáticas de cada año y asegurando una elevada y constante maduración a lo largo del tiempo. Además, el extenso sistema radicular del viñedo viejo, permite durante la etapa de maduración, cuando generalmente se producen condiciones de falta de humedad, que las raíces profundas dispongan de agua, mientras que las superficiales permanecen en sequía, produciéndose un fenómeno denominado "desecación parcial de raíces", técnica hoy día utilizada en riegos localizados, aunque en este caso sentido vertical, que induce a la formación de compuestos de bondad, sobre todo en los viñedos de uva tinta.
 
Esta novedosa técnica de riego, consiste en suministrar agua alternativamente a las calles del viñedo, creando en la zona donde las raíces permanecen secas un "estrés hídrico", que induce en las mismas a la síntesis el ácido abscísico, el cual emigra a las hojas y provoca el cerramiento de los estomas, favoreciendo la maduración de la uva, con una mayor formación de polifenoles y además reduciendo el tamaño de las bayas. El resto del sistema radicular permanece húmedo debido al riego, y ello permite que el viñedo continúe con normalidad realizando el resto de sus funciones vitales, fundamentalmente la fotosíntesis con la formación de glúcidos y otros compuestos derivados de éstos. Desde que el mundo es mundo, los viñedos viejos con profundo sistema radicular han desarrollado este fenómeno de manera natural.
 
-El mayor volumen de madera vieja, permite la acumulación de una mayor cantidad de reservas, generalmente en forma de almidón, que oportunamente movilizadas hacia los racimos, contribuyen a mantener la calidad en las sucesivas vendimias, consiguiendo de este modo un "efecto tampón" o de regulación en las condiciones interanuales de maduración de la uva.
 
-Normalmente las cepas viejas presentan una gran cantidad de cicatrices producidas por las heridas de poda, las cuales dificultan la circulación de la savia por los vasos conductores, haciendo que se produzca un menor número de racimos y siendo éstos de menor tamaño. Además estas dificultades circulatorias, sobre todo en el sentido de la savia descendente elaborada desde las hojas, tienden a producir una mayor acumulación de azúcares en los racimos, así como también de otros compuestos de bondad derivados de éstos, entre ellos los polifenoles.
 
            Tanta es la importancia de estos fenómenos, que la tecnología vitícola actual, los está estudiando en profundidad, para así tratar de reproducirlos en viñedos más jóvenes, y conseguir de este modo vendimias de la mejor calidad posible. Efectivamente, muchas de las modernas técnicas de cultivo de la vid, que se emplean para obtener vendimias de mayor calidad, se basan en la fisiología de las viñas viejas; aunque todavía hoy la tecnología no ha podido reproducir en su totalidad, los complejos mecanismos fisiológicos de una vid vieja correctamente cultivada. Razón por la cual, las viñas viejas continúan siendo de gran consideración para los técnicos vitivinícolas que desean elaborar vinos de elevadas prestaciones.
 
            Una nueva corriente aparece entonces en el horizonte. En lugar de aplicar éstas técnicas de cultivo en viñedos jóvenes, que en muchas ocasiones no producen el efecto deseado, la alternativa es que los viñedos jóvenes "envejezcan" lo más rápidamente posible, consiguiendo de este modo una precoz entrada de producción cualitativa. Cierto es que la vida productiva de la plantación se puede entonces ver acortada, pero económicamente se compensa con una mejor rentabilidad en todos los sentidos del viñedo cultivado. No hace falta ser muy imaginativo para adivinar cual son las técnicas de envejecimiento acelerado del viñedo, pues basta con reproducir con mayor o menor fidelidad los factores anteriormente citados y algunos otros más.
 
            Independientemente de lo anteriormente expuesto, la fijación de la edad del viñedo a partir de la cual se le puede considerar como viejo es bastante relativa, pues depende de las condiciones particulares de cada viñedo: fertilidad del terreno, microclima, sistema de conducción, manejo del viticultor, etc. Una cifra que se establece frecuentemente para definir como un viñedo viejo es la de 30 años, aunque como antes hemos comentado, este valor puede algo inferior en 20 a 25 años, o superior a partir de los 40 años.
 
            Dicho todo lo anterior, la mención en una etiqueta de un vino como procedente de viñas, cepas, viñedos, etc. antiguas o viejas, parece ofrecer al consumidor una garantía de la elevada calidad del producto, y cierto es que en muchos casos esto es rigurosamente verdad, pero en algunos otros no lo es tanto, pues realmente no existe una garantía sobre este particular. Muchos vinos de cierto prestigio que ahora están en el mercado, no cumplen en este sentido con lo mencionado en la etiqueta, vamos que pretenden dar "gato por liebre" y en ocasiones lo consiguen.
 
La reglamentación vitivinícola comunitaria, donde precisamente en su ámbito se encuentran la cultura de este tipo de producciones y donde además realmente se encuentran los viñedos más viejos a nivel mundial, no contempla este tipo de vinos. Por lo que algunos elaboradores con pocos escrúpulos, aprovechan este vacío legal, para ofrecer vinos procedentes de "viñedos viejos", en algunas ocasiones titulándolos como si se tratara de un dogma de fe que el consumidor debe creer; y otras ocasiones maquillándolos con pura y dura tecnología enológica, como por ejemplo con el uso de aparatos concentradores de vendimia, donde se consigue extraer parte del agua que contiene, logrando una concentración del resto de componentes de la vendimia.
 
Ya comentamos este particular en otro blog anterior, donde criticábamos el uso de estos concentradores, por una parte ponderándolos como un interesante método para mejorar la calidad de los vinos, pero por otra nunca como un instrumento fraudulento para engañar al consumidor, induciendo a la confusión como si el vino fuera de "viñas viejas", y muchísimo peor si encima se presume del "terroir" del viñedo o incluso bajo la denominación de "vino de pago". ¿Dónde está el terruño o la edad de la viñas en un vino de concentrador....?
 
            Sin duda alguna, la moda de los vinos tintos concentrados ha sido la culpable de esta penosa situación, que desgraciadamente ha unificado o globalizado el estilo de estos vinos a nivel mundial, y donde todos tenemos en mente quien ha sido el abanderado de esta nefasta corriente: R.P. o dicho en tono de broma: R.I.P. 
 
Afortunadamente, y después de un largo periodo de oscuridad, la cordura está volviendo al mundo del vino, apareciendo una nueva y luminosa corriente, donde el vino debe mostrar una total sinceridad, y ofrecer sin artificios las características que le debe imprimir el viñedo de procedencia, y esto de forma independiente de la potencia que al elaborador le gustaría conseguir. Pero éste es un asunto que merece un comentario aparte de mayor extensión y profundidad.
 
           
           
 

Escrito por: j-hidalgo 4 comentarios 12 May 2007 URL Permanente

24 Abr 2007

VINOS TINTOS CONCENTRADOS: ¿TODOS NATURALES?

            El último cuarto del siglo XX se ha caracterizado en el ámbito vitivinícola, por una notable influencia de la moda en el estilo de los vinos, marcada sin duda alguna por la opinión de determinados prescriptores de reconocido nivel internacional. Este efecto ha estado especialmente marcado en la elaboración de los vinos tintos de guarda, quizás considerados como el máximo paradigma cualitativo de los vinos, y donde la práctica totalidad de las bodegas iniciaron hace unos años, una desenfrenada carrera en la obtención de vinos cada vez más concentrados y poderosos, llegando al paroxismo, con algunos vinos que prácticamente han llegado a resultar imbebibles, y que de forma preocupante se han venido a calificar como "vinos para críticos".
 
            El origen del término "vinos de alta expresión" apareció con mayor o menor fortuna, hace una docena de años en nuestro país, para diferenciar estos nuevos vinos de los producidos tradicionalmente en La Rioja, donde desde sus orígenes, se venían elaborando con un determinado estilo, importado y heredado de los enólogos o técnicos bordeleses, que dejaron sus conocimientos a finales del siglo pasado y como consecuencia de la invasión filoxérica que sufrimos, primero en Francia y años más tarde en el resto de países europeos, entre ellos España. Una buena prueba de lo dicho, son algunos testimonios escritos en el año 1866 por A. Julien y citados por Hugh Johnson en su Atlas Mundial del Vino, donde describe los vinos que por entonces se producían en Burdeos y la Borgoña. Sorprende mucho la descripción que se hace de los vinos de Burdeos de por aquel entonces, con bajo grado y estilo de vino ligero, casi como un "clarete" y del mismo modo, por el contrario, la potencia e intensidad de los elaborados en la Borgoña.
 
                                                      Año    Grado alcohólico              
                                                    -------- ----------------------
Borgoña:        Corton                    1858          15´6
                       Montrachet             1858          14´0
                       Clos de Béze          1858          14´3
                       Volnay                    1859          14´9
                       Richebourg             1859          14´3
 
Burdeos         St.Emilion Sup.         1859          11´3
                      Château Lafite         1859            8´9
 
            La aparente "debilidad" de los vinos de Burdeos de aquellos tiempos, se confirma con una vieja receta: "travail a l´angalise", utilizada para la preparación de sus vinos para la exportación al mercado del Reino Unido, cuyo detalle se cita a continuación y que por sí sola no merece mas comentario.
 
Vino tinto de Burdeos:                                                192 litros
Vino tinto de mucho color de Alicante o Benicarló:        30 litros
Aguardiente de vino:                                                      1 litro
Mosto de uva blanca                                                       2 litros
           
Salvando todas las distancias posibles, pero como idea o mejor dicho, como estilo de elaboración, se podría pensar que los vinos de Rioja elaborados de manera clásica o tradicional, tal y como hoy los conocemos, responden más bien al tipo de vino que los bordeleses nos dejaron ya hace bastantes años, permaneciendo vigente este concepto de vino, con algunas modificaciones o adaptaciones hasta nuestros días. Sin embargo los vinos franceses de esas zonas productoras, fueron evolucionando durante este siglo en sentido inverso. Es decir, los vinos de Burdeos se "borgoñizaron", mientras que los de Borgoña se "bordelizaron". Una buena prueba de ello está la idea que hace unos años se tenía, sobre el tipo de botella que debería corresponder a cada tipo de vino, reservando los vinos de mucho color y extracto para las botellas borgoñonas mientras que los más ligeros se embotellaban en las de tipo bordelés. Hoy día también este concepto ha cambiado, con toda seguridad por una asociación con su contenido, siendo la botella bordelesa más apreciada para los vinos de cuerpo que están de moda, y pasando el otro formato a un segundo plano.
 
            Desde nuestro punto de vista, la elaboración de este tipo de vinos tintos más potentes y concentrados, merece todo respeto y consideración, siempre que sean una fiel expresión de la vendimia, o mejor dicho de la zona de cultivo de donde proceden, y con la aplicación de una tecnología enológica que sea respetuosa y lo menos deformante posible. Condenamos sin embargo, aquellos vinos donde de forma deliberada, el exceso de madera se apodera del vino, apareciendo una generación de "vinos clónicos", todos elaborados con excelentes y costosas maderas muy aromáticas, y donde el vino pasa a un lamentable segundo plano en importancia, llegando incluso muchos críticos y aficionados a distinguir al fabricante de las barricas..... ¿Dónde está el vino? Las barricas deben de cumplir con el papel de mejorar y perfeccionar el vino que contienen, permitiendo una suave y medida entrada de aire a través de sus paredes; teniendo como efecto colateral, la cesión de sustancias aromáticas de la madera, pero nunca éste debe ser el objetivo principal para la crianza de los vinos en la búsqueda de una mayor intensidad sensorial.
 
             Otras técnicas de elaboración también pueden ser muy discutibles, como la utilización de "concentradores", máquinas capaces de eliminar del mosto o la vendimia una determinada cantidad de agua, cuya cuantía oscila entre un 10 a 30 por 100, bien mediante la técnica de ósmosis inversa, o también por evaporación a baja temperatura y con vacío. Esta tecnología tiene su origen en la necesidad de enriquecer determinadas vendimias en azúcares, propias de viñedos cultivados en zonas septentrionales frías, donde la uva no llega a alcanzan un nivel suficiente de maduración. Denominándose esta técnica como de "enriquecimiento por sustracción", preferible a las prácticas de "enriquecimiento por adición", como son las de adición de azúcares procedente de otros vegetales (remolacha, caña, etc.) o de mosto concentrado de uva, que elevan de forma artificial el contenido en alcohol de los vinos, aunque aumentan el volumen del vino elaborado, y además le hacen perder calidad por efecto de la dilución.
 
            El origen de la utilización de los concentradores para la elaboración de vinos tintos procede de la zona vitícola de Burdeos, donde en determinados años se autoriza legalmente el enriquecimiento en azúcares. Obteniendo al eliminar parte del agua contenida en la vendimia, no solo una mayor concentración de azúcares, si no también del resto de sustancias contenidas, y donde en la elaboración en tinto destacan los polifenoles: antocianos y taninos, responsables del carácter de este tipo de vinos. La extracción del agua contenida en el mosto se realiza antes de la fermentación alcohólica, realizando ésta más tarde en presencia de los hollejos tintos y las pepitas, consiguiendo de este modo un vino tinto con una mayor carga polifenólica, y por lo tanto más concentrado.
 
            La bondad de esta práctica reside en la posibilidad de elaborar vinos tintos de buena calidad en zonas septentrionales, donde las condiciones climáticas impiden una buena maduración, supliendo esta técnica, las condiciones de una adecuada insolación de los viñedos durante el período de maduración. Sin embargo, su utilización en otras zonas con mejores posibilidades climáticas es bastante más discutible, pues en algunos casos, cuando se pretende elaborar "vinos tecnológicos" simplemente con una mayor concentración y sin mayores pretensiones, puede entonces considerarse como una técnica aceptable; sin embargo, es condenable cuando la utilizan algunos elaboradores que presumen de la expresión del "terroir" u origen vitícola de sus vinos. ¿Dónde se encuentra en éstos la expresión del viñedo?
 
            Llamamos la atención sobre este particular, pues en nuestro país, y en particular en nuestra zona vitivinícola, son bastantes los elaboradores que utilizan estas máquinas concentradoras, para la obtención de vinos tintos de "alta expresión", donde su uso no está autorizado, cuando no lo está la práctica de enriquecimiento de azúcares, y además dando origen a un falseamiento de lo datos legales de elaboración, cuando no se puede reflejar el no despreciable volumen de mosto extraído en forma de agua.
 
            Afortunadamente esta moda o tendencia de vinos excesivamente concentrados está pasando, dando paso a otros de más fácil consumo, menos empalagosos, más elegantes y con una mayor cantidad de sutiles matices sensoriales, pero sin confundirlos con los vinos de estilo más clásico de antaño, siendo éstos muchas veces ligeros, abiertos de color y a menudo bastante maderizados. La vuelta hacia otra tendencia, nunca se hace en sentido circular, si no más bien en forma de espiral, donde la nueva situación de retorno se encuentra en un plano superior al punto de salida, y por lo tanto en una posición distinta.
 
Estos nuevos vinos deben presentar un carácter más natural, es decir, con una mayor expresión del medio de cultivo de donde procede la uva, definida como "terroir" o literalmente como "terruño", y siempre supliendo con buenas prácticas vitícolas, el uso de estas máquinas concentradoras o prácticas similares, que nada aportan al factor calidad y tipicidad, que por suerte ahora se empieza a demandar. Mejor si los vinos se elaboran y embotellan con poca o ninguna manipulación, para evitar la pérdida de sus atributos sensoriales, y por supuesto, en el caso de los tintos, con una presencia de la madera siempre en un discreto segundo plano. Las enseñanzas de la agricultura ecológica y también biodinámica, pueden ser muy interesantes y también necesarias, para la obtención de este nuevo estilo de vinos para comienzos del siglo XXI.
           
 

Escrito por: j-hidalgo 8 comentarios 24 Abr 2007 URL Permanente

13 Abr 2007

DIEZ RAZONES QUE EXPLICAN Y JUSTIFICAN LAS NUEVAS VARIEDADES BLANCAS EN LA D.O.Ca. “RIOJA”.

Como es bien conocido, en la reunión de Pleno Ordinario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada "Rioja" del pasado día 12 de enero de 2007, se aprobó por unanimidad la autorización para la plantación de variedades tintas y blancas minoritarias cultivadas tradicionalmente en el marco de Rioja, así como también la introducción de nuevas variedades blancas foráneas. Quedando en estos momentos pendiente de la preceptiva modificación de su Reglamento por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, para resultar efectivo el acuerdo así tomado.
 
La autorización de las nuevas variedades blancas foráneas: Chardonnay, Sauvignon blanc y Verdejo, por una parte ha sorprendido y preocupado a gran parte de sector vitivinícola español, y por otra a suscitado una importante polémica sobre la idoneidad de esta importante decisión, que a nuestro juicio, puede ser sobradamente justificada por las siguientes razones.
 
 La superficie de viñedo blanco inscrito en el año 2006 resulta de 4.459 hectáreas. Si esta superficie la comparamos con las 9.094 hectáreas de viña blanca que se cultivaban en el año 1985, supone una reducción en términos absolutos de casi el 51 por 100 en un período de aproximadamente una veintena de años.
 
Año        Viñedo blanco            Viñedo tinto           Total viñedo
1985   9.094 ha (23,3%)    29.903 ha (76,7%)    38.977 ha
2006   4.459 ha ( 7,4%)     55.931 ha (92,6%)    60.390 ha
 
El viñedo blanco representaba en el año 1995 un 23,3 por 100 del total de los viñedos cultivados, mientras que en el año 2006 es de un 7,4 por 100, lo que supone una disminución en términos relativos del 68,2 por 100.
 
 La producción de vino blanco en el año 2006 resultó de 15,2 millones de litros, que sumada a la fracción de mosto blanco que participa en la elaboración del vino rosado, estimada en un 50 por 100, suponen 5,9 millones de litros adicionales, lo que arroja un total de 21,1 millones de litros equivalentes de vino blanco. Si esta producción se compara con la equivalente del año 1985 de 31,9 millones de litros, supone una reducción en términos absolutos de casi el 33,9 por 100 en un período de más de una veintena de años.
 
Año       Vino blanco            Vino rosado                  Vino tinto            Total vino
1985 21,8 Mlts (12,6%)   20,1 Mlts (11,6%) 131,4 Mlts (75,8%) 173,3 Mlts
2006 15,2 Mlts ( 5,5%)   11,8 Mlts ( 4,2%) 251,3 Mlts (90,3%) 278,3 Mlts
 
Año     Vino blanco equivalente          Vino tinto equivalente               Total vino
1985       31,9 Mlts (18,4%)       141,4 Mlts (81,6%)                173,3 Mlts
2005       21,1 Mlts ( 7,6%)       257,2 Mlts (92,4%)                278,3 Mlts
 
Del mismo modo, la producción de vino blanco representaba en el año 1985 un 18,4 por 100 del total de los vinos producidos y comercializados, mientras que en el año 2006 es de un 7,6 por 100, lo que supone una disminución en términos relativos del 58,7 por 100.
 
 Hace unos meses, la Organización Interprofesional del Vino de Rioja (OIPVR) encargó la redacción de un Plan Estratégico Vitivinícola del Vino de Rioja, a un solvente equipo dirigido por Fernando Gómez-Bezares, prestigioso profesional y Catedrático de Economía de la Universidad de Deusto, así como la empresa consultora Bearing Point especializada en temas vitivinícolas. Una de las principales conclusiones a las que se llegó en este estudio, fue la de ampliación del actual catálogo de variedades blancas. Aconsejando en este sentido, no sólo el cultivo de las nuevas variedades blancas que recientemente se han autorizado, sino también algunas otras más, también de gran calidad y personalidad.
 
Esta conclusión se basa en la práctica desaparición del subsector del vino blanco de Rioja, como en los apartados precedentes se ha expuesto, motivado por la presión de otras zonas productoras españolas: Rueda, Rías Baixas, Navarra, Valdeorras, Penedés, Somontano, etc., cuyos vinos blancos ofrecen mejores prestaciones sensoriales, debido fundamentalmente a la utilización de determinadas variedades de uva de mayor personalidad y carácter aromático.
 
 Las hasta ahora actuales viníferas blancas autorizadas en la D.O.Ca. Rioja: Viura, Garnacha blanca y Malvasía de Rioja, son sensorialmente variedades bastante neutras, donde es difícil extraer más de lo que naturalmente ofrecen. Por otra parte, los enólogos riojanos y las modernas instalaciones vinícolas existentes en la actualidad, son capaces de sacar el máximo partido a estas variedades blancas tradicionales. En consecuencia, cuando se disponga de variedades de mejores prestaciones, en una masa crítica de volumen significativo, se verá inmediatamente la mejora cualitativa que experimentarán los vinos blancos producidos en la D.O.Ca. Rioja.
 
 La introducción de estas nuevas variedades no supondrá una pérdida de la imagen de tipicidad de los vinos de Rioja, pues en la propuesta de reforma del Reglamento de la D.O.Ca. Rioja este aspecto se salvaguarda, al decir que estas nuevas variedades no serán predominantes, de tal manera que en el etiquetado de los vinos, si se indicasen las variedades, deberá figurar siempre en primer lugar una variedad blanca tradicional de Rioja (Viura, Garnacha blanca o Malvasía de Rioja) o una variedad minoritaria de Rioja (Maturana blanca, Tempranillo blanco o Turruntés).
 
 Según fuentes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como de los informes de la empresa consultora Nielsen, dentro del mercado nacional de vinos y cavas con Denominación de Origen, las ventas de vino tinto en estos momentos suponen un 61 por 100, mientras que las de vino rosado son un 6 por 100, y las de vinos blancos y cavas el 33 por 100 restante.
 
Si extrapolamos esta distribución porcentual, a las ventas del año 2006 de vino tinto de Rioja con cerca de 313 millones de botellas, ello supondría para Rioja unas ventas de vino blanco y cava de 169 millones de botellas, que añadiendo otras 15 millones de botellas resultantes de la elaboración de vino rosado con mitad de mostos blancos, resulta un total de 184 millones de botellas ó 138 millones de litros, cuando en la actualidad se comercializan realmente 21 millones de litros equivalentes de vino blanco. Es decir, la comercialización actual de los vinos blancos de Rioja es de tan sólo un 15 por 100 respecto de la comercialización potencial.
 
La increíble fuerza comercial de los vinos de Rioja, demostrada suficientemente con el dato de comercialización de más de 300 millones de botellas anuales de vino tinto de calidad, nos hace creer en la posibilidad de comercializar esta importante cantidad adicional de vino blanco de calidad, y como es lógico suponer, todo ello en un horizonte de varios años vista, pues por una parte las nuevas plantaciones de blanco deberán entrar primero en producción, y por otra parte, los mercados necesitan después, un cierto tiempo para su maduración.
 
 La producción potencial de 138 millones de litros de vino blanco de Rioja, equivale a una superficie de viñedo de 21.900 hectáreas de viñedo, donde deduciendo las aproximadamente 4.500 hectáreas de viñedo existentes en la actualidad, resulta un potencial vitícola de 17.400 hectáreas. Esta superficie sumada a las actuales 55.900 hectáreas de viñedo tinto destinadas a la producción de vinos tintos, supone un total de 73.300 hectáreas de viñedo potencial, que equivale a un crecimiento del sector vitivinícola del 21 por 100.
 
Una buena prueba de este importante crecimiento, es el interés del actual Gobierno de La Rioja, en potenciar el subsector de vino blanco, con la creación en el año 2003 de los Vinos de la Tierra "Valle de Sadacia", que posiblemente se transforme en Denominación de Origen para el año 2008.
 
Sin duda alguna, esta actuación puede en un futuro inmediato llegar a competir con los actuales vinos blancos de Rioja, aunque de hecho ya está ahora ocurriendo, en una lucha con total desventaja para los últimos, pues sus variedades actualmente autorizadas, sensorialmente ofrecen bastante menos, y también esta situación colisiona frontalmente con el plan de reactivación de los vinos blancos de la D.O.Ca. Rioja recogido en el mencionado Plan Estratégico y con la reciente aprobación de nuevas variedades blancas. Esta situación hace que sea de urgente necesidad, poner en marcha el plan de renovación varietal de vinos blancos en la D.O.Ca. Rioja, pues de no ser así el hundimiento del mercado de los vinos blancos será definitivo e irrecuperable.
 
 El cultivo de estas nuevas 17.400 hectáreas de viñedo, puede suponer un importante impacto en el desarrollo económico y social de La Rioja, con un notable crecimiento del empleo en el sector vitivinícola, además de generar una mayor renta y nivel de vida en determinadas zonas de la geografía riojana, actualmente con menor riqueza, en el espacio comprendido entre los vértices de las localidades de Huércanos, Cordovín, Cuzcurrita de Río Tirón y Santo Domingo de la Calzada, y donde precisamente se producen las mejores condiciones para el cultivo del viñedo blanco de calidad, debido a su mayor altitud y contar con un clima más frío y húmedo.
 
 En la actualidad existe un no despreciable número de acreditadas bodegas riojanas, que algunas desde años se han establecido en otras zonas vitivinícolas españolas, en busca de vinos blancos de mayor calidad, y por lo tanto de más fácil y rentable comercialización. Esta realidad supone, una no despreciable huida de capitales y recursos, hacia otras zonas productoras españolas donde se realizan estas inversiones, y en contra de los intereses regionales riojanos, y que también contribuye a explicar la drástica bajada de la superficie de viñedo blanco que se ha producido durante estos últimos años.         
 
10ª  La mejora de la comercialización de los vinos blancos, contribuirá también a mejorar, no sólo la calidad de los vinos tintos, al evitar la presencia autorizada de hasta un 5 a 15 por 100 de vendimia blanca en la elaboración de los vinos tintos, sino también a la mejora de la comercialización de los vinos tintos, debido al efecto de sinergia entre dos productos de verdadera calidad, como son los actuales vinos tintos y como serán los futuros vinos blancos, que lejos de competir entre ellos, reforzarán la oferta y la imagen de calidad de los vinos producidos en la D.O.Ca. Rioja.
 
Una buena prueba de todo lo anteriormente expuesto se encuentra en la opinión de Enrique Calduch, uno de los más reputados y fiables periodistas gastronómicos españoles, que el pasado sábado 24 de marzo de 2007, publicaba una columna en el periódico económico Expansión de ámbito nacional, donde comentaba a sus lectores esta cuestión de las nuevas variedades blancas de Rioja, y sobre todo advertía de la preocupación detectada en las otras zonas productoras de vinos blancos españoles de calidad, con la adopción de esta medida por parte de la D.O.Ca. Rioja....

Escrito por: j-hidalgo 3 comentarios 13 Abr 2007 URL Permanente

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Vino con sal y pimienta

José Hidalgo Togores, doctor ingeniero agrónomo, enólogo y diplomado en planificación de empresas, es profesor de universidad con una amplia y reconocida labor investigadora, técnico y gerente de numerosas bodegas en toda España y presidente de la Asociación Nacional de Enólogos durante ocho años, entre otros cargos. En la actualidad es asesor técnico de bodegas de prestigio en zonas vitícolas punteras, especializado en nuevos proyectos o desarrollos vitivinícolas. Autor de innumerables artículos y más de una decena de libros especializados, recibió el premio de la OIV al mejor libro del año 2002 por su obra Ingeniería y Mecanización Vitícola, en el 2004 por su Tratado de Enología, y en el 2007 por la obra la Calidad del Vino desde el Viñedo. José Hidalgo es digno heredero del conocimiento y de la labor divulgadora e investigadora de su padre, Luis Hidalgo, bautizado como el sabio de las viñas por su contribución investigadora a la vitivinicultura española y mundial.

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