La Rioja
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Fecha: abril, 2015
El viticultor errante
Alberto Gil 23-04-2015 | 10:35 | 0

Supongo que las plazas se acabarán rápido y, lo siento, pero sólo hay 50 (pincha aquí para inscribirte). Creo que fliparemos un rato con David: la cita el 7 de mayo a las 20.30 en el Husa Gran vía. Hay 50 plazas para los primeros inscritos (seis euros por persona). Suerte.

David Sampedro presenta el 7 de mayo para lo mejordelvinoderioja.com su apuesta por los terruños auténticos en un singular viaje por viñedos de Rioja, Navarra y Salamanca

David Sampedro Gil (DSG Vineyard y Bodegas Bhilar) es ‘rara avis’ en el panorama vitivinícola riojano. Con una larga tradición familiar, tras acabar ingeniería técnica agrícola y enología, emprendió una aventura en la que sigue inmerso para recuperar la esencia y la elaboración artesanal en las viñas familiares de Elvillar (Álava). Después de unos años como consultor, la inquietud le llevó a descubrir viñedos antiguos, abandonados o en decandencia en otras zonas vitícolas españolas, como Navarra, Salamanca, Valencia o Galicia, donde rebusca en las variedades autóctonas, en los auténticos terruños españoles, la singularidad que exige a todos sus vinos y que agrupa bajo sus iniciales (DSG Vineyard).

Viticultor sin bodegas –elabora de alquiler en las diferentes zonas vitícolas en las que trabaja, aunque para el año próximo espera inaugurar su propia instalación en Elvillar– trabaja la viticultura ecológica y Bodegas Bhilar, una vez edificada, será la primera de Rioja (apenas media docena en España) que acreditará sus prácticas biodinámicas bajo la asociación privada Demeter: «No soy esotérico ni entierro cuernos de vaca, pero me encuentro muy a gusto con el equilibrio natural de la viña, la persona y los astros», explica.

David Sampedro ha sido incluido por la prensa internacional dentro de un grupo de jóvenes talentos renovadores, incluso revolucionarios, que recogen el testigo de aquella generación de finales de los ochenta y principios de los noventa y que ahondan en la viticultura sostenible y el respeto al entorno: «En mis viñedos hace más de diez años no se aplican herbicidas ni ningún tipo de producto que acabe en ‘…cida’ y, salvo determinados problemas con el oídio, controlando la vegetación, la producción por supuesto, y con los preparados biodinámicos tenemos viñedos y uvas de calidad y saludables».

En Elvillar, con Bodegas Bhilar, cultiva unas ocho hectáreas: «Comencé con las viñas de mi madre; luego compré las de mi tía y algunas parcelas de viñedo viejo de viticultores de un pueblo que siempre ha tenido uvas de calidad, aunque no bodegas, porque eran muy demandadas por su calidad».

En la cata para lomejordelvinoderioja, David Sampedro presentará dos blancos y tres tintos de Bodegas Bhilar (Rioja). Terca 2009 y Thousand Mils 2011 son dos blancos, mayoritariamente de viura aunque con aportes de variedades como malvasía, palomino…, es decir, viejas castas que conservan los viñedos antiguos de la zona, que responden al concepto de vino del enólogo, quien, no sólo no reniega de la calidad de la viura, sino que la destaca sobre muchas otras: «Es difícil encontrar otra uva en España con la capacidad de envejecimiento». Los vinos, después de un intenso trabajo con las lías, se crían entre 24 y 30 meses en barricas de roble de 500 litros: «Todos mis vinos, blancos y tintos, se elaboran y crían de la misma forma, ya que lo que pretendo expresar es el terruño y la variedad más allá de las elaboraciones».

Lágrimas de Graciano 2011 es un tinto en el que domina esta especialísima y minoritaria uva riojana y que David vendimia en noviembre para conseguir la exigente maduración que precisa. Phinca Abejera 2011 es otro vino de finca, un sorprendente ensamblaje de tempranillo y graciano (40% de ambas), con un 10% de garnacha y otro 10% de viura, una práctica histórica en Rioja y que, curiosamente, a finales de los noventa encontró en las investigaciones el profesor Roger Boulton (California) una razón de ser científica: un pequeño porcentaje de uva blanca ayuda a fijar el color de los tintos. Phincas 2011 reúne el resto de uvas que no van a formar parte de la colección de vinos de parcela, pero que igualmente refleja el terroir, la personalidad de los viñedos de Elvillar.

Navarra y Salamanca
La propuesta de cata del viticultor llevará a los aficionados a Navarra, donde encontró unas garnachas viejas (en San Martín de Unx), que elabora en la cooperativa de la zona. Phinca Paso Las Monjas 2011 es el vino que presentará en la cata, un varietal de garnacha auténtica con las personalidad que un región perdió en su apuesta por variedades internacionales y tempranillos.

Finalmente, David Sampedro hará parada en Salamanca, donde (en la Sierra de Francia) quedó ‘flechado’ por unos viñedos viejos, unos suelos peculiares de pizarra y granito, y una variedad, la rufete en su versión tinta y blanca, que está teniendo ahora un importante desarrollo con la llegada de nuevas bodegas: «Fue pura casualidad; estaba buscando jamón por la zona de Guijuelo y me alucinaron los viñedos; hablé con tres viticultores de la zona y les regalé un libro de Nicolás Jolly [uno de los padres de la biodinámica]. De los tres uno no leyó el libro, otro unas pocas líneas y el tercero me comenzó a hacer muchas preguntas…» «Fue con este último con el que llegué a un acuerdo para elaborar los vinos». En la cata, David presentará el Phinca Durmiente 2011, de rufete blanco que, promete el enólogo, «no dejará indiferente a nadie».

La cita, el próximo 7 de mayo a las 20.30 horas en el hotel Gran Vía, con 50 plazas para los primeros inscritos en www.lomejordelvinoderioja.com (seis euros por persona).

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La hora de la verdad
Alberto Gil 22-04-2015 | 5:39 | 0

El X Foro del Vino del Club de Marketing, celebrado el pasado viernes en Logroño, reservó uno de los espacios de debate para analizar el modelo vitivinícola de Rioja ante el 2030. Una fecha clave, marcada por la Comisión Europea como la liberalización definitiva del viñedo. Expertos y bodegueros como José Hidalgo, Juan Carlos Sancha y Diego Pinilla piden hacer los ‘deberes’ y afrontar el debate de la zonificación de la denominación de origen, con una apuesta de fondo por el ‘terroir’ y la diferenciación de los vinos.

José Hidalgo, consultor vitivinícola en bodegas de toda España y una de las personalidades más reconocidas del sector, fue claro: «Creo que en el 2030 Rioja estará en una situación muy similar a la actual, con problemas y discusiones muy parecidas porque no se hará nada o casi nada, lo que no quiere decir que sea la mejor de las opciones». En este sentido, Hidalgo sostiene que «nos falta la excelencia; tenemos bodegas que hacen vinos excelentes, pero los modelos que triunfan en el mundo asocian la calidad al terruño y, si Rioja no afronta el tema de la zonificación objetiva, nunca podrá estar dentro de ese grupo».

El profesor propone una revisión profunda del modelo, basada en suelos, en realidades y no en demarcaciones políticas y administrativas: «El modelo de subzonas tan amplias, como La Rioja Alta, Alavesa y Baja, está trasnochado y, además, con una clara connotación peyorativa para una de ellas, por lo que sería interesante una zonificación por comarcas o agrupaciones de municipios».

Hidalgo recordó el histórico mapa de suelos «enterrado en un cajón del Consejo Regulador» e insistió en animar al sector a ser valiente: «Ahora bien, no podemos correr como pollos sin cabeza, sino que hace falta un plan estratégico bien hecho, potente y ambicioso, que analice que cosas tenemos bien de nuestro actual modelo y cuáles son las que nos faltan».

Juan Carlos Sancha, investigador, profesor y bodeguero, cambio una gran empresa por un proyecto personal en su pueblo, Baños de Río Tobía, ligado a la producción ecológica y al terruño de una zona que históricamente ha provisto de uvas a bodegas de toda la denominación de origen: «La respuesta es sí: hace falta zonificar Rioja; no todo vale y debemos ser valientes porque hay zonas estupendas para el cultivo de patata que hoy son viñedos y fincas realmente de vid que son extraordinarias».

Sancha denunció que «muchos vinos de escasa calidad se esconden detrás de las precintas de Rioja» e insistió en que el sector debe ser valiente: «Hay que diferenciar para cambiar las cosas; no es fácil en una denominación tan asentada, pero nuestra raíz no es la crianza en barrica sino la diversidad, los vinos de pueblo». El bodeguero quiso dejar claro también que «el modelo que tenemos ha sido bueno, pero en la actualidad debe ser el terroir, el concepto de viticultor, el que tire del carro».

Diego Pinilla, enólogo y director de Bodegas Bilbaínas, una de las casas centenarias, cuya historia, tal y como recordó, «transcurre de forma muy paralela a Rioja, con sus luces y sus sombras», sí matizó a sus compañeros de mesa que hay cosas del modelo actual que sirven: «Pese a la globalización generalizada, Rioja tiene un estilo propio que hay que mantener». «Nuestros reservas -añadió- son vinos singulares y es una pena que no se potencien más, aunque es cierto que algunos no deberían llevar ese nombre por sus limitaciones de calidad».

En cualquier caso, Pinilla, inmerso en su bodega en un ambicioso proyecto de identificación de proyectos y variedades no desentonó en el discurso: «Equivocarse no tiene tantos riesgos; la zonificación es una forma de diferenciar y creo que, efectivamente, Rioja lo necesita».

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René Barbier: «Si Rioja apostara por el ‘terroir’ vendería más vino y más caro»
Alberto Gil 20-04-2015 | 10:27 | 0

Rene Barbier en el Foro del Vino

Imagen de Miguel Herreros

René Barbier, viticultor del Priorato (Clos Mogador), fue una de las figuras destacadas del X Foro del Vino que organizó el viernes el Club de Marketing en una jornada dedicada con énfasis al ‘terroir’, a la esencia de los vinos, en un momento precisamente en que varias voces en Rioja piden cambios legislativos para apoyar a estos productores comprometidos con la tierra y con la diferenciación de los vinos.

Barbier es uno de los ‘locos’ que convirtió a finales de los ochenta una de las comarcas más pobres del país en una fábrica de sueños de pequeños viticultores bodegueros. Es bisnieto de un bodeguero francés que recaló en Priorato tras la filoxera, Leon Barbier, y nieto e hijo de René Barbier, que fundaron una bodega con su nombre en Priorato pero que acabó en manos de Freixenet en la década de los ochenta.

Paradójicamente, y pese a que la tradición viticultora de su familia se pierde en la historia, René nunca pudo utilizar su nombre: «Me imaginé un sitio, coincidí con gente apasionada y todos decidimos hablar del Priorat, quizás porque yo no podía hablar de mí mismo», bromeó.

Barbier explicó que alrededor del 9% de los vinos que se venden pueden considerarse ‘caros’ y que todos ellos se vinculan con el ‘terroir’, pero Rioja «por sus propias características» podría llegar hasta el 20%: «La apuesta por el ‘terroir’ haría a Rioja vender más vino y más caro». El bodeguero recordó que en Francia «hay una corriente de jóvenes que están haciendo una nueva revolución, y en Priorato, también tenemos jóvenes que están mejorando lo que nosotros hicimos». «En Rioja –añadió–, existe una gran calidad de vinos, grandes viñedos y grandes vendedores; sólo hay que creérselo y ver al resto como compañeros en lugar de como competencia».

Palabras francas de un bodeguero que conoce Rioja a la perfección –trabajó en Palacios Remondo– y que, a la espera de que el Consejo Regulador decida si se plantea o no el desarrollo de vinos de pueblo, tiene claro su consejo desde la experiencia: «En Priorato lo hicimos; desarrollamos los vinos de vila y los vinos de pago; aunque no de forma perfecta, pero dimos el paso». «Hoy tenemos vinos baratos y vinos caros –añadió–, pero el más barato del Priorat se vende a seis euros».

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