La Rioja
img
Fecha: septiembre, 2015
Entre 78 y 90 céntimos: mercado de la uva de Rioja
Alberto Gil 30-09-2015 | 6:45 | 0

La vendimia avanza a pasos agigantados, con un importante adelanto especialmente en las subzonas Alta y Alavesa, y con muy buenas sensaciones tras el excepcional mes desde el punto de vista meteorológico y una vez superados los primeros ‘avisos’ de agua, que sólo quedaron en simples amenazas. La Ley de Mejora de la Cadena Agroalimentaria ha obligado a las bodegas a mover ficha y a firmar por escrito, con precios y plazos de pago, los contratos por la compra de la uva. En este sentido, las operaciones que se están realizando durante este mes se mueven entre los 78 céntimos que algunos grupos bodegueros están ofertando a los proveedores hasta los 90 céntimos.

En el caso de la uva blanca se confirman los ‘temores’ previos a la vendimia y la horquilla de precios, después de alcanzar el euro la campaña pasada, baja a entre 50 y 70 céntimos. Así lo ha podido confirmar Diario LA RIOJA en operaciones concretas, algo que dará un nuevo impulso de competitividad en el mercado a los blancos jóvenes de Rioja, aunque el temor es qué sucederá en la campaña próxima cuando empiecen a entrar en producción las nuevas plantaciones. De hecho, algunas bodegas han decidido no elaborar blanco ya esta campaña, después de invertir en otras zonas españolas especializadas en blanco, principalmente Rueda.

 

Vendimia en San Vicente. La imagen es de mi compañero Justo Rodríguez

 

Si el año pasado los contratos por escrito, con precio y plazos de pago, ya fueron una realidad, en la vendimia actual están absolutamente generalizados, con lo que el sector está superando el problema histórico de la falta de transparencia.

Contratos
En este sentido, José Luis Benítez, gerente de la principal organización bodeguero, el Grupo Rioja, señala que «desde el principio hemos hecho un trabajo muy serio de información a nuestros asociados sobre las implicaciones de la nueva Ley de la Cadena Alimentaria y la gente es plenamente consciente de que debe cumplir con las prescripciones legales».

Después de pequeños conflictos de interpretación, los plazos se articulan en dos pagos: uno primero, a los 30 días de la entrega de la última partida de uva por parte del viticultor y un segundo, a los 30 días de la primera comunicación del Consejo Regulador al viticultor de que su uva ha sido amparada por la denominación de origen.

Así las cosas, este segundo pago podría materializarse a finales del mes de febrero en el mejor de los casos –al parecer las principales bodegas del Grupo Rioja están en ese supuesto– o unas semanas después si se atiende a la certificación oficial de las uvas amparadas del Consejo en lugar de a la primera comunicación.

En cuanto a los precios, la mayoría de contratos se están haciendo por una cantidad fija y una segunda variable, en función de la calidad y otros criterios pero siempre que sean objetivos –así lo determina la ley–, lo que explica las amplias horquillas que se están marcando durante la vendimia.

Casi dos tercios de cosecha
En cuanto a los datos de vendimia, hasta el domingo las bodegas de la denominación de origen habían recogido 263 millones de kilos de uva, casi dos terceras partes de la cosecha esperada que, si bien no podrá superar los 424 millones de kilos de uva amparada, probablemente sea mayor. Por subzonas, La Rioja Baja ha vendimiado 70,38 millones de kilos de uva, casi 65 de tinta y 5,4 de blanca, color con el que prácticamente se ha terminado en toda la denominación de origen.

En La Rioja Alta se han recogido hasta ahora 122 millones de kilos de uva (104 de tinta y 17,8 de blanca), mientras que en la subzona alavesa las bodegas han recepcionado 70,6 millones de kilos (62,2 de tinta y 8,45 de blanca).

En contra de lo habitual, la vendimia está para estas fechas en plena actividad en las tres subzonas y es posible que incluso algunas bodegas de La Rioja Baja sean las últimas en terminar. Respecto a la calidad, el estado sanitario continúa siendo muy bueno y el tiempo de septiembre está permitiendo corregir el desequilibrio entre la rápida maduración de azúcares y la fenólica, que ha costado más, sobre todo en las viñas más cargadas.

Ver Post >
Sobre Rioja Alavesa
Alberto Gil 24-09-2015 | 10:44 | 1

Conversando hace tiempo sobre los entresijos de la denominación, un bodeguero me explicaba gráficamente el funcionamiento ‘subterráneo’ de la misma. «Tenemos un bote cerrado y lo pasamos de mano en mano hasta que llega uno y lo abre…» «Pero si tiene ‘mierda’», dice. «Ya, pero para qué lo abres…»

La Diputación alavesa y el Gobierno vasco han decidido abrir el bote y proclamar a los cuatro vientos su contenido, pero asegurando que la ‘mierda’ es del resto y que su parte del bote está impoluta. Rioja –ni que decir tiene que en la actualidad está haciendo los mejores vinos de su larga historia– funciona como funciona. Cada viticultor tiene asignados 6.500 kilos de uva tinta en su cartilla y raro es el que, compensando parcela con parcela y en otros casos comerciando con el ‘papel’ sobrante, no alcanza los kilos autorizados. Eso ocurre en La Rioja Baja, en la Alta y en la Alavesa.

El pedrisco lleva varios años azotando a los viticultores y el Consejo Regulador ha decidido adoptar una postura laxa y no limitar los rendimientos de los viñedos apedreados (y van tres años seguidos en Rioja Alavesa). Así, los viticultores cuentan, además de con el seguro si es que lo tienen, con la posibilidad de compensar las viñas apedreadas con otras suyas propias o con las del vecino, que puede ser de cualquier municipio alavés o de Aldeanueva de Ebro.

Rioja Alavesa no se abastece de su propia uva, y de hecho es la ‘subzona’ más importadora, pero parece ahora que los grandes grupos bodegueros que allí se asientan ‘traicionan’ el espíritu nacionalista cuando son precisamente los que compran la uva a los viticultores alaveses. ‘Mierda’ –si quieren llamarla así los políticos del PNV obviando que el bote contiene también sus propios detritos– hay en todos los lados. Por ejemplo, una bodega familiar alavesa está ofertando estos días dos botellas de reserva en la cadena de supermercados Simply a 5,5 euros; otra compañía alavesa, ubicada en el polígono industrial de Laguardia, ofrece los vinos más baratos de Rioja del mercado y también comprobamos qué tipo de negocio planteaba Bodegas Araco (Laguardia) durante el paso del presunto estafador Ángel Aznar, por citar algunos casos.

Rioja tiene una asignatura pendiente como es la zonificación y, vistas las soflamas políticas, más le valdría al sector sentarse, poner las cartas encima de la mesa y definir las comarcas que, objetivamente, son capaces de dar vinos diferentes y trabajar en la personalidad de los mismos porque, y en esto sí coincido con el diputado general de Álava, la liberalización del viñedo es un serio riesgo para la viticultura familiar. Para ello, quizás el primer paso sea redefinir la actual demarcación por subzonas: en un caso por la carga peyorativa que implica La Rioja Baja y, en otro, porque Rioja Alavesa no deja de ser una indicación administrativa, en sí misma extraordinariamente diversa, pero que va camino de convertirse en esa gran ‘mentira’ que, por muchas veces repetida, cala en el subconsciente colectivo.

A mí me gustaría que se empezase a hablar de los vinos de la Sonsierra, de los aluviales del Ebro, de los Obarenes, de Yerga, de Carbonera, del Alto Najerilla… y, por supuesto, que el tarro de la ‘mierda’ siguiera lo más cerrado posible.

Ver Post >
Las profecías del cambio climático
Alberto Gil 13-09-2015 | 6:54 | 0

Interesante, pero que muy interesante, el trabajo con el que andan Fernando Martínez de Toda y Pedro Balda sobre el comportamiento de la vid en situaciones extremas, como la de este verano. Hay muchos mapas que sitúan para el 2050 el cultivo de la vid mucho más al norte, pero parece ser que la planta, la vid, termina adaptándose prácticamente a todo. Así lo contaba Fernando en Diario LA RIOJA.

«Esta vendimia acalla las profecías catastróficas del cambio climático»

Martínez de Toda presenta un estudio, con datos del 2015, que demuestra que la vid subsistirá al efecto del calentamiento

Los investigadores de la Universidad de La Rioja (UR) Fernando Martínez de Toda y Pedro Balda presentaron el jueves a los profesionales de la enología un interesante estudio que, según sus autores, desmitifica los supuestos efectos del calentamiento global sobre el viñedo. Es decir, no habrá drásticos traslados septentrionales de viñas ni abandonos desérticos por el cambio climático como se aventura en numerosos mapas predictivos, sino que la vid se adaptará a las nuevas circunstancias.
– Sus conclusiones tumban multitud de teorías catastrofistas…
– Así es. Es evidente que hay un calentamiento pero muchos sostienen que con un aumento de dos grados de la temperatura el viñedo deberá deslocalizarse en unas décadas y buscar zonas más frescas, pero nosotros pensamos que no.
– ¿Por qué?
– Llevábamos años estudiando el comportamiento del viñedo y éste hemos tenido la gran prueba. La temperatura en junio ha sido un grado superior a la del 2014, nada menos que de 3 en julio, el mes más caluroso de los registros, y 1,5 grados en agosto. La viña ha aguantado. Hemos comprobado que llega un momento en que se satura y sigue funcionando en las nuevas circunstancias. Es decir, este verano ha llevado la vid al extremo que se plantea para décadas más adelante con el cambio climático y las diferencias madurativas no son tan distintas respecto a años anteriores.
– Pero sí afecta a los vinos…
– Evidentemente. Hay un desequilibrio entre los azúcares, el grado alcohólico, y la maduración fenólica. La tenemos este año y, salvo el 2013, estamos ya conviviendo con esta realidad. Tenemos en todo el mundo vinos con más contenido alcohólico y es que la maduración polifenólica, la que cuenta de verdad, necesita más tiempo. Lo que podemos demostrar es que este año hemos llevado al viñedo riojano al límite de temperaturas que se plantea para ese escenario de cambio climático y ha llegado un momento en que la planta ha dicho basta y ha seguido funcionando en lugar de colapsarse como algunos precedían.

Fernando Martínez de Toda, en una charla para la Asociación de Enólogos de Rioja

– ¿Dónde han hecho los seguimientos?
– En Alfaro, como exponente de la zona cálida de Rioja, y en Alesanco, como testigo de la zona más fresca. Evidentemente, Alesanco es la zona más beneficiada por esta elevación de las temperaturas. Hace unas décadas era impensable la elaboración de tintos de gran calidad en esas zonas, con la estructura que ahora tienen; en Alfaro, hemos visto que seguirá habiendo viñedo por mucho que suba la temperatura. Como decía, hemos comprobado que la planta no se colapsa en las condiciones extremas que se nos estaban dibujando en numerosas predicciones.
– Pero sí implica cambios en el cultivo y en las prácticas…
– Por supuesto. Ya los está habiendo y vemos cada año cómo el control de los rendimientos y el manejo de la vegetación es fundamental. En la jornada de la Asociación de Enólogos de Rioja (AER), mi compañero Pedro Balda presentó una novedosa técnica que ya se está probando con resultados. Consiste en hacer dos vendimias: una primera, con los racimos aún un poco verdes que se prensaría rápidamente para conservar un mosto con una acidez elevada y una segunda vendimia en la que se trataría de apurar la madurez fenólica.
– ¿Es la acidez la gran sacrificada de este calentamiento?
– Así es. Hace treinta años Rioja se caracterizaba por vinos con acidez y limitada estructura. Vimos algo parecido en la cosecha del 2013, que fue una añada totalmente atípica a las últimas de este siglo, incluso como las de hace treinta años. La acidez es básica para la longevidad de los vinos y por ello planteamos esa forma de vendimia como una técnica y una opción a tener en cuenta para mantener la frescura de los vinos.

Ver Post >