La Rioja
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Fecha: octubre, 2015
Así es el acuerdo de Rioja: plantaciones, promoción y rendimientos
Alberto Gil 30-10-2015 | 1:48 | 0

El acuerdo de Rioja no sólo son nuevas plantaciones, sino que compromete también rendimientos e inversión en promoción para el próximo trienio. Tampoco son necesariamente 1.161 nuevas hectáreas para el trienio, sino que, probablemente, el incremento vegetal se acercará más a las 1.677 hectáreas. Así es el acuerdo:

Las grandes bodegas ceden inicialmente en su pretensión de crecer al 1% anual (2.000 hectáreas para el trienio) para hacerlo al 0,6% (1.161 hectáreas), aunque, si las ventas crecen por encima del 1%, se plantará en realidad el 1% inicialmente pretendido a partir del 2017. Es decir, la horquilla de crecimiento vegetal en el trienio se moverá entre 1.161 hectáreas y hasta 1.677 en función de la comercialización de vino.

Vocales de Asaja antes del pleno del jueves, en una imagen de Juan Marín

El pacto no es sencillo y, si bien el documento enviado al Ministerio para su aprobación se refiere exclusivamente al aumento de masa vegetal, compromete también los rendimientos de campaña y el mantenimiento de la inversión en promoción hasta 2018, en un acuerdo complementario que será ratificado en el próximo pleno del Consejo, aunque en este último caso sin apoyo de las bodegas de ABC (contrarias al aumento de rendimientos) pero con votos suficientes del resto. Por partes:

Masa vegetal. Sobre una base de 64.526 hectáreas –incluidos los derechos autorizados y que no estaban plantados la vendimia pasada– se recomienda un incremento del potencial vitícola de 387 hectáreas para el 2016 (0,6%). Dicha cifra se repite inicialmente para 2017 y 2018, aunque si las ventas crecen en términos interanuales (en agosto de 2016 y 2017) por encima del 1% el aumento de masa vegetal será de 645 hectáreas en lugar de las 387 iniciales (1%).

Suelos. Un matiz importante que se introduce por primera vez, a propuesta de ABC, es que las nuevas plantaciones no podrán hincarse en suelos fértiles de huerta y para ello se encargará un estudio técnico para demarcar los municipios.

Rendimientos. Las organizaciones mayoritarias se han comprometido también a regular los rendimientos de campaña para el trienio. Para el 2016, se repetirá un rendimiento del 107% para variedades tintas, mientras que el de transformación (uva/vino) aumenta del 70 al 72%. Asimismo, en el 2017 y 2018 será del 105% en uva y del 71% en vino, con el fin de cerrar el año con una ratio del 2,9 (hasta 3 se supone que está equilibrado y no repercute en bajos precios de la uva). La realidad es que este año, pese a haberse abierto el ‘grifo’ del rendimiento al 107%, la ratio (relación de existencia salidas) se espera que cierre en 2,70, con lo que las organizaciones estiman que mientras entra en producción el nuevo viñedo hará falta más vino.

Promoción, blancos y observatorio de precios. El nivel de inversión en promoción entre 2016 y 2018 se mantendrá similar al del 2015, aunque el mercado nacional incrementará su partida entre 1 y 1,5 millones y con los blancos como principal objetivo. Asimismo, se pondrá en marcha el Observatorio de Precios.

Las votaciones. El acuerdo enviado al Ministerio sobre la planificación vegetal salió adelante con 163 de los 200 votos (81,5%). Grupo Rioja, ABC y las Bodegas Familiares votaron a favor por la rama comercial. Las tres federaciones de cooperativas (La Rioja, Álava y Navarra) y ARAG-Asaja dieron el visto bueno por parte de los productores. Las tres uniones de COAG (UAGR, UAGA y Ehne), UPA y UAGN se opusieron, al igual que las bodegas alavesas de Araex y Abra.

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¡Más madera!
Alberto Gil 23-10-2015 | 11:14 | 0

Viñedos recién plantados, en una imagen de Fernando Díaz

Contrarreloj (debe haber un acuerdo antes del 1 de noviembre), el sector negocia estos días la ampliación de masa vegetal para los próximos tres años ante las imposiciones de la nueva OCM que, pese a los discursos políticos, tiene un espíritu claramente desrregulador que choca frontalmente con el modelo que ha defendido históricamente Rioja y que ha tenido que ir adaptando a la realidad comunitaria, y española (caso de la perdida exclusividad de marca, por ejemplo). Es decir, aquí lo que importa es hacer vino, sea quien sea (viticultor o gran compañía) y, más que bueno o malo, a buen precio para venderlo y el que más chifle capador.

Los que seguís Diario LA RIOJA habréis podido leer el estudio de las tres universidades encargado por el Consejo y que, liderado por el profesor Emilio Barco, planteaba diferentes escenarios de crecimiento que, ojo, en todos los casos, incluso sin plantar más (cosa que no se puede) y con las 2.000 hectáreas que existen (sobre todo de blanco) y que están sin hincar, exige a Rioja crecer en ventas sí o sí para que la ratio (la relación entre ventas y salidas) no se desequilibre por encima de 3,15 (si eso pasa ya sabemos qué sucede con los precios de la uva).

De momento, han sido las bodegas del Grupo Rioja (que tienen ‘bola negra’ en el Consejo, es decir, que sin ellos no es posible un acuerdo para evitar la plantación indiscriminada, más que por nuevas autorizaciones por la vía de las replantaciones) las que han puesto una cifra de crecimiento encima de la mesa: un aumento del 1% de la masa vegetal anual en el próximo trienio. Es decir, casi 2.000 hectáreas nuevas desde 2016 al 2018. Para que no haya desequilibrio en ese supuesto hay que seguir vendiendo a ritmos de crecimiento anual del 1%, aunque, cuidado, durante los próximos 15 años, ya que la producción de la nueva masa vegetal no empieza  a repercutir hasta pasados tres años. Es decir, este tipo de planificaciones tienen horizontes a medio y largo plazo, aunque la plantación en sí, sea a corto.

De los productores, la UAGR y UPA son partidarios de reducir al mínimo (0,1/0,2%) el aumento vegetal, aunque son conscientes de que no formarán parte de la negociación realmente, sino que el acuerdo será entre el Grupo Rioja, ABC y Asaja. Por ello, y sin pretender vaticinar resultado, parece que la horquilla real de negociación será entre el 0,5% (algo más de 300 hectáreas al año) y el 1% (más de 600).

Si no hay acuerdo, como decía el presidente de las cooperativas, Fernando Ezquerro, mejor que se vayan todos a casa y, si lo hay, personalmente espero que se tengan en cuenta la propuesta de bodegas de ABC que ha ligado precisamente al aumento de masa vegetal: que el Consejo Regulador, por fin, se atreva a determinar qué suelos son aptos para viña y cuáles no. Es decir, que se prohíba la plantación en choperas o zonas de huerta (lo que hay ahí se queda), pero que al menos las nuevas plantaciones sean en zonas aptas, algo que Rioja debería haber afrontado hace varios años y, seguramente, nos hubiera evitado muchos problemas como los que hoy tenemos.

Esto de la nueva OCM tiene su miga y, aunque es una legislación complicada, en una segunda entrada del blog veremos para quién cojones van a ser las nuevas plantaciones cuando el Ministerio ha decidido penalizar a los viticultores actuales en función de no sé qué criterios. Atención, porque esta cuestión, tiene también su miga.

 

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Las uvas locas: balance de vendimia en Rioja
Alberto Gil 12-10-2015 | 1:38 | 0

En el lago de Abel Mendoza, con el maceración carbónica, en una imagen de mi compañera Sonia Tercero

Rioja cierra con el Pilar la vendimia más temprana de las últimas décadas, que acaba en algunas zonas cuando apenas habría empezado otros años

Atípica. Es el adjetivo que mejor resume la vendimia 2015, que concluye este puente del Pilar cuando las referencias históricas sitúan dicha fecha como la generalización de la recogida: «Por el Pilar, todos a vendimiar», dice la sabiduría popular. Adelanto y rapidez, incluso ‘exprés’ en las comarcas de Rioja Alavesa y Alta, caracterizan la actual vendimia, con una maduración casi ‘homogénea’ que muy pocos recuerdan, de forma que las zonas más altas y frescas se han vendimiado con antelación a las bajas y habitualmente más tempranas.

El cambio climático está en la mente de todos los viticultores que han visto como hace dos años (2013) la vendimia llegaba con el mayor retardo de las últimas tres décadas y, apenas dos campañas después, concluye con una antelación que nadie recuerda: «Jamás en mi vida, pero no tanto por empezar temprano, que también, sino por acabar tan pronto», afirma el viticultor de San Vicente Abel Mendoza. «Cuánto más quieres conocer la viticultura –continúa–, más te sorprende; este año ha sido una ‘cura de humildad’ de cojones».

Abel Mendoza, como muchos otros, se ha quedado sin vacaciones: «Nos vamos habitualmente la primera semana de septiembre, pero todo ha ido a una velocidad desconocida». El viticultor terminaba el último lago para su maceración carbónica ‘Jarrarte’ el pasado 8 de octubre –empezó el 16 de septiembre con el blanco–, mientras que Marcos Eguren (Viñedos Sierra Cantabria, San Vicente, y Viñedos de Páganos, Laguardia) tiene también ya toda la cosecha en las bodegas: «1994 fue también un año temprano, con sequía, pero una con maduración más irregular». «Esta vendimia –continúa– maduraban al mismo tiempo las uvas de arriba de la Sonsierra que las de abajo cercanas al río; algo increíble».

La calidad parece fuera de toda duda –especialmente tras las malas experiencias de 2013 y 2014– pero, precisamente, las extrañas circunstancias de la campaña, hace que viticultores y bodegueros sigan con la mosca detrás de la oreja: «Diría que puede ser incluso inolvidable, pero hasta el rabo todo es toro», sostiene Miguel Ángel de Gregorio (Finca Allende, Briones, y Finca Nueva, Navarrete). De hecho De Gregorio terminó ayer la vendimia cuando el año pasado ni tan siquiera había empezado: «Las primeras uvas del 2014 las metimos el 16 de octubre, así que poco más hay que decir sobre este asunto». Tampoco quiere aventurarse demasiado Abel Mendoza: «Sin duda mejor que el 2013 y el 2014, pero quiero ver qué pasa en la bodega antes de hacer un pronóstico porque sigo sin fiarme de un año tan extraño».

Elevado grado alcohólico
El principal ‘pero’ de la añada –además de la piedra del 31 de agosto– es el generalizado elevado grado alcohólico, con una madurez de azúcares muy rápida y una fenólica más retrasada inicialmente que, gracias al extraordinario tiempo de septiembre, ha podido equilibrarse incluso en los viñedos con más carga: «Con todo lo ‘fácil’ que ha sido esta vendimia en el campo por el buen tiempo que hemos tenido en septiembre y octubre, en bodega va a haber que estar pendientes para no extraer taninos verdes y vegetales». «Creo –continúa Eguren– que la añada será muy buena, pero quizás le falta un chispa de magia para ser espectacular, probablemente en nuestra zona porque las noches de septiembre, pese a que han sido frescas, no lo son tanto como las de octubre».

Lauren Rosillo (Finca Valpiedra, Fuenmayor, y Viña Bujanda, Oyón) coincide en el diagnóstico: «Para mí es muy buena, pero no todo lo excelente que esperaba a priori». Valpiedra es una finca temprana, de suelo de cascajo, y Rosillo acabó el 26 de septiembre, una fecha habitual para él, pese a ser un viñedo de Rioja Alta: «Es por nuestro suelo y microclima, pero sí que este año nos hemos ido a 14 grados, cuando para nosotros lo normal es 13 o 13,5º a lo sumo».

El enólogo entra de lleno en el debate: «Para mí, sí es un problema el elevado contenido alcohólico; hay zonas cálidas españolas que son de 15 grados, pero no ‘pega’ en la tipicidad de Rioja y, sin embargo, está siendo lo habitual». «En las etiquetas –continúa– se ‘redondea’ además a la baja y hay que empezar a plantearse nuevas técnicas vitícolas».

En Valpiedra, con un rendimiento medio de 5.000 kilos, la vendimia fue «rodada», aunque en Viña Bujanda (Oyón) no empezó tan bien: «Las primeras uvas entraron un poco verdes y luego la bendición de tiempo que hemos tenido nos ha permitido esperar y que con una calidad muy buena».

La Rioja Baja
La vendimia ha sido más larga en la subzona Baja. Empezaron antes y acaban en fechas habituales. Francisco Ruiz Jiménez (Viñedos Ruiz Jiménez, Aldeanueva) termina estos días con la garnacha. «Ha sido muy atípica también –explica– pero más que por las fechas, porque han sido los viñedos más altos los que antes estaban listos para la vendimia y eso no es habitual».
Este viticultor ecológico señala que «las altas temperaturas del verano favorecieron a las zonas más frescas y supongo que habrá que ir adaptándose al cambio climático o lo que sea lo que está pasando».

Ruiz Jiménez matiza que «las cepas plantadas en zonas de viña han madurado perfectamente, mientras que las de ‘no viña’ [más bajas y con mayor carga productiva] les ha costado bastante más, pero al final se han beneficiado del extraordinario tiempo que hemos tenido».

El viticultor, que ya ha descubado varios depósitos, sí cree que la añada en su zona al menos (la Sierra de los Agudos) es excelente: «Los vinos están ‘limpios’ como nunca, con un olor a uva extraordinario en la bodega; para mí, con una calidad como en el 2005».

La graduación elevada, coinciden todos, es la nota más común de la cosecha 2015 si bien la estructura de los vinos acompaña. ¿Qué está pasando? En apenas dos años se han visitado los extremos: de la tardía y complicadísima 2013 y a la temprana y ‘sencilla’ 2015: «Nos ‘tocaba’ una cosecha así después de los dos años anteriores, pero sí es cierto que hay que empezar a pensar qué pasa; el grado es elevado pero afortunadamente le acompaña la frescura [acidez] y hay fruta y taninos para enamorar, gracias a que hemos tenido un tiempo magnífico con viento norte», indica Miguel Ángel de Gregorio. En el 2014 hubo todo lo contrario, agua y calor, y la botrytis campó a sus anchas: «Si es cambio climático que lo digan los expertos, pero antes había cuatro estaciones y ahora tenemos dos», apunta Abel Mendoza. «Las heladas, y no son deseables para nadie –continúa– eran ‘reguladores naturales de producción’ y las había cada dos, tres o cuatro años; ahora ni las conocemos».

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