La Rioja
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Fecha: noviembre, 2015
Apuntes del Rioja del siglo XX
Alberto Gil 12-11-2015 | 10:35 | 0

El vino de Cenicero, hoy uno de los municipios riojanos de aptitud más reconocida para el cultivo de la vid, no siempre fue bueno. En el siglo XVIII, tras una de las cíclicas crisis de precios por las idas y vueltas del entonces mercado local, los sobrantes de vino se emplearon para la elaboración de cemento y la construcción de casas por la sencilla razón de que era más barato, o más cómodo, que recoger el agua en las pozas o en los ríos. La anécdota la contó Luis Zapatero, presidente de Bodegas Riojanas, que celebró el miércoles su 125 aniversario para ilustrar que aquellos momentos (1890) no fueron fáciles.

Bodegas Riojanas, junto con otras casas centenarias, contribuyó al desarrollo del Rioja moderno que, adoptando las técnicas de elaboración y crianza bordelesas, revolucionó el vino de ‘pasto’ riojano para convertirlo poco a poco en un vino de calidad como el que conocemos hoy en día. Felipe Nalda, histórico enólogo de Bodegas Riojanas (en activo desde 1960 a 2012) dirigió, junto con el actual enólogo Emilio Sojo, una cata histórica con cinco de las añadas más representativas de la bodega: de 1942 a 1986.

La elección de los vinos no fue por azar, ya que cada uno de ellos es indicativo de las diferentes épocas por las que ha atravesado la bodega y, lo que es más importante, la propia denominación de origen y, en definitiva, la sociedad riojana.

 

Felipe Nalda, detrás Emilio Sojo (con bata), en la cata en una imagen de mi compañero Miguel Herreros1942, cosecha del primer vino de la cata, un Viña Albina, era año de la postguerra, de la hambruna, y de las necesidades alimentarias. El gobierno franquista daba prioridad a la alimentación de una sociedad empobrecida o más bien arruinada. «Los campos españoles, y riojanos, se llenaban de cereal que iba desplazando el viñedo a las zonas más difíciles y menos fértiles: las laderas», explicó Felipe Nalda. Paradójicamente, estos años, décadas incluso, son los mejores desde el punto de vista de la calidad para los vinos riojanos. Cenicero, en cualquier caso, conservaba viñedos y los registros de la bodega testifican que se elaboró en 14 pequeños calados familiares de la localidad. Riojanas, por su parte y pese a las consecuencias de la postguerra, había ampliado la capacidad de almacenamiento hasta 2.000 barricas (hoy son 26.0000, aunque muy por encima de las 100 con que comenzaron en 1990).

Los 50 fueron también una buena década para los vinos riojanos. Bodegas Riojanas amplió de nuevo las instalaciones para albergar más de 3.000 barricas. El Monte Real de 1955, el segundo vino de la cata, pertenece a una añada excelente, una de las mejores de la década, con 1952 y 1958. La crianza de entonces poco o nada tenía que ver con la actual: «Los vinos estaban mucho tiempo en barricas viejas; no había botelleros y se estabilizaban dentro de la madera hasta que se embotellaban para salir al mercado», recordó Felipe Nalda. Monte Real era la otra marca de Riojanas. Las cosas han cambiado, y mucho, pero no demasiadas se han inventado, sino perfeccionado. Monte Real era un vino con más estructura que Viña Albina, de viñedos, de pagos de las zonas más altas y de bajo rendimiento de Cenicero, que daban la estructura natural al vino, mientras que Albina incorporaba uvas de varias zonas y procedencias.

1964 es la añada del siglo XX, sin discusión, y así lo demuestran todos los testimonios embotellados que aún quedan en los cementerios de las casas históricas de Rioja: «Muy buena en cantidad y en calidad y ruinosa para el viticultor al haber mucho excedente de uva», aclaró el enólogo. Fue la primera cosecha en que Felipe Nalda se estrenó como responsable máximo y tuvo suerte. La evolución de los vinos es espectacular. El Monte Real 1964 de la cata es, sencillamente, magistral: expresivo desde el primer momento y vivo pese a sus más de 50 años.

Monte Real de 1970 es de otra cosecha importante de Rioja, quizás la última antes del desarrollo industrial y el empobrecimiento del viñedo por la expansión y desarrollo económico de Rioja: «Llegaron Campo Viejo, AGE, Rumasa con varias bodegas…, mucho capital y muchas inversiones», apuntó Felipe Nalda. Los viñedos empezaron a ocupar sitios fértiles e importaba más la cantidad que la calidad. La del 70 fue la conocida como «cosecha inagotable». De gran éxito en el mercado, la falta de control de añadas por parte del Consejo Regulador (se creó a finales de esa década) hizo que muchas de esas nuevas bodegas pusieran vino durante años en los mercados supuestamente de 1970.

Monte Real 1986 pertenece ya a otra generación. Maderas más nuevas, con aún tiempos largos de crianza, y con viñedos ya con clones de viveros pensados para producir cantidad más que calidad pertenece a una de las décadas más pobres de Rioja desde el punto de vista del viñedo. A partir de los 90 del siglo pasado, Rioja tuvo que revisar conceptos y modificar su estilo de vinos. El empuje de Ribera del Duero obligó a bodegueros y viticultores a ponerse las pilas y cambiar al perfil de vinos. Así lo atestiguan no sólo los documentos escritos, sino también las propias botellas que casas como Riojanas aún conservan en sus botelleros: la historia de Rioja, la historia de los riojanos.

Las impresiones, vino a vino

Viña Albina 1942. Un vino de más de 70 años y uno de los mejores de la cata. Expresivo, complejo y con una acidez que aún le mantiene con vida.
Monte Real 1955. Con estructura pese a su edad. El más reducido de toda la cata que, aunque poco a poco se va abriendo, queda por debajo de su predecesor si bien muestra perfectamente las diferencias entre las marcas Albina y Monte Real.
Monte Real 1964. El mejor. Añada histórica y un vino sensacional. Expresivo desde el primer momento, limpio, delicado y que evoluciona incluso a más según pasa el tiempo en la copa.
Monte Real 1970. Otro gran vino, de otra gran añada de Rioja. Vivo, aunque ligeramente por debajo del anterior pero reflejo de que no en todos los sitios de España se podían, ni se pueden, hacer vinos de largo recorrido.
Monte Real 1986. Otro concepto de elaboración, con más presencia de la barrica (más cremoso) y más estructura y vivacidad (por su ‘juventud’). El perfil está a caballo ente los vinos antiguos (ligeros, alta acidez y muy estabilizados) y la nueva generación actual (más estructura, barricas más nuevas y más graduación).

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Viticultores y jóvenes: la primera gran lección
Alberto Gil 11-11-2015 | 2:04 | 0

Son jóvenes, pequeños y unidos, de éste y el otro lado del Ebro. La viticultura, una forma de vida. Toda una lección. A ver si el resto toma nota…

Jóvenes viticultores irrumpen en el debate con una idea integradora para valorar los terruños de Rioja  

El colectivo, pequeños elaboradores alaveses y riojanos de reconocido prestigio, reivindica los vinos libres y locales sin divisiones ni escisiones

Reivindicativa de los terruños, de las comarcas geográficas, de los vinos de pueblo, de los parajes, de las fincas, de la diversidad de Rioja en su conjunto y de sus viñedos más pequeños. Así es ‘Rioja ‘N’ Roll’, una nueva asociación de un grupo de ocho viticultores ‘microbodegueros’ con ilusión por elaborar vinos de Rioja personales y sin ataduras ni límites administrativos .

Rioja ‘N’ Roll acaba de irrumpir en el debate que desde hace meses centra el devenir de Rioja después de que Bodegas Artadi anunciase su intención de abandonar la denominación y de que los discursos políticos aprovechasen la ‘marejada’ para plantear un supuesto debate secesionista en Rioja Alavesa.

En ‘Rioja ‘N’ Roll’ hay viticultores alaveses, de La Rioja Alta y también de La Rioja Baja que reivindican, básicamente, su existencia: «No pretendemos molestar ni ofender a nadie, sino simplemente mostrar con nuestros vinos que hay otra forma de hacer las cosas», explica Olivier Rivière, uno de los socios fundadores. La trayectoria de Rivière, francés que llegó a Rioja para trabajar en una bodega asentada y acabó comprando pequeñas y singulares parcelas de viñedo elaborando de alquiler (aún sigue sin bodega en la actualidad), resume perfectamente la filosofía del conjunto: «Somos conscientes de la tradición y del reconocimiento de la marca Rioja, pero queremos valorar un espíritu de trabajo común y un estilo de vinos más allá de rigideces geográficas o administrativas, tiempos de crianza o número de barricas», explican. «Todos somos pequeños elaboradores y, aunque cada uno tenemos nuestra propia forma de trabajar, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa».

Nombres que ya suenan con fuerza como Roberto Oliván (Tentenublo Wines), los franceses Olivier Rivière (Olivier Rivière Vinos) y Tom Puyaubert (Exopto) o los hermanos Arturo y Kike de Miguel (Artuke) trabajarán con figuras emergentes como Sandra Bravo (Sierra de Toloño), Bárbara Palacios (Barbarot), Óscar Alegre y Eva Valgañón (Alegre & Valgañón) y el sudafricano Bryan MacRobert (Laventura).

El objetivo, alzar una voz alternativa en el panorama vinícola de Rioja: «Existe una Rioja de terruños; no podemos indicar en las etiquetas los pueblos, las fincas, los terruños donde elaboramos, pero existen y ahí estamos», explica Rivière. «Eso es, al menos para nosotros la esencia de Rioja, desde Haro hasta Alfaro».

‘Rioja ‘N’ Roll’ nace sin pretensiones políticas ni administrativas pero sí con la intención de reivindicar su discurso con hechos: «Lo que queremos es mostrar, mediante catas, que en Rioja se hacen vinos de personas, de pueblos, de finca, es decir, vinos libres y sin encasillar que reflejan nuestra personalidad y la de los viñedos con los que trabajamos».

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El reto de Álvaro Palacios a Artadi
Alberto Gil 10-11-2015 | 4:55 | 0

Tenía interés en ver qué daba de sí la jornada convocada por AMA (Juan Carlos López de Lacalle) con bodegueros y viticultores de Rioja Alavesa, de este ‘lado’ (desde el que escribo, aunque ya no sé donde ponerlo), Madrid y Priorat. Al margen del tema del ex lehendakari Ibarretexe, la mesa redonda estuvo muy bien, pero, personalmente, el mismo problema que se supone tiene Rioja Alavesa tiene el resto de Rioja por mucho que se vista el muñeco de conflicto particular. En palabras de Pedro Balda, “menos hectáreas y más cabezas en el campo” (globalización). Ahí va la crónica y no os perdías el guante que lanzó Álvaro Palacios a López de Lacalle:

«Tenemos dudas y nos gustaría que la administración estuviese con nosotros». Con estas palabras resumió Juan Carlos López de Lacalle (Bodegas Artadi) quizás el propósito de la jornada organizada ayer por la asociación Amigos del Viñedo Alavés (AMA), que preside el propio López de Lacalle, y que, bajo el lema ‘Denominación de Origen. Identidad y diferenciación’, generó una importante expectación toda vez que Artadi está pendiente de materializar su anunciado abandono de la DOC Rioja.

Entre los ponentes de la mesa redonda de cierre, viticultores de Priorat, riojano alaveses, de Madrid, de San Vicente y de Alfaro –moderados por el propio López de Lacalle–, que coincidieron en la necesidad de rescatar del olvido, y de la burocracia, conceptos como el origen y la identidad perdidos con el desarrollo industrial y con una globalización comercial que amenaza la supervivencia del pequeño, aunque tanto en el sector del vino como en el de las ‘panaderías’.

López de Lacalle, Gabriel Frías, Telmo Rodríguez, Salustiá Álvarez, Daniel Gómez Jiménez-Landi, Pedro Balda y Álvaro Palacios, en una imagen de mi compañera Sonia Tercero.

Álvaro Palacios –el invitado de La Rioja Baja [subzona en ocasiones cuestionada desde esferas políticos de Rioja Alavesa], ‘Hombre del Año’ para la revista Decanter y hace tres décadas uno de los jóvenes visionarios que ayudó a convertir Priorat en lo que hoy es– cogió el toro por los cuernos y emplazó directamente al moderador a reconsiderar mantener Artadi dentro de Rioja para cambiar las cosas: «Creo que hay futuro en Rioja, de quien hemos vivido, y bien, durante tantos años; te invito a que sigas con nosotros».

Palacios propuso López de Lacalle liderar un cambio en la denominación actual, que comience en el desarrollo de las subzonas, de los vinos de municipio y, finalmente, de los vinos de paraje o de finca, de forma progresiva y similar a lo que lo en su momento sucedió en Priorato –hoy ‘envidia’ de todas las DDOO– con un pequeño grupo de bodegueros: «Viña El Pisón [el vino icono de Artadi] nunca estará entre los grandes del mundo sin credenciales». «Sin la acreditación de una administración, un gran vino no tiene ‘zapatos’», advirtió el bodeguero de Alfaro. López de Lacalle, no obstante, esquivó el ‘guante’: «Estoy de acuerdo en todo lo que dices, pero me falta tiempo; yo no lo tengo». Por tanto, el órdago de Artadi, aun en busca de nuevo amparo administrativo y quizás de más socios en la aventura, sigue adelante.

Al margen del caso concreto, las reivindicaciones que se escucharon ayer en Laguardia son las mismas que pueden oírse en San Vicente, en Ollauri, en Baños o en Aldeanueva de Ebro: «Antes podías vivir con 2.000 cántaras de vino y ahora para lo mismo necesitas 10.000», dijo Gabriel Frías, viticultor de Bodegas Hermanos Frías del Val (Villabuena).
Argumento sobre el que insistió Pedro Balda, viticultor y doctor en Viticultura de la UR: «Si cada vez necesitas más hectáreas para vivir por cabeza y la tierras es limitada, cada vez habrá menos cabezas». Balda respondió directamente a la pregunta: «¿Eso se hace con una nueva denominación de origen? No lo sé, aunque desde luego está bien debatirlo». En cualquier caso, el viticultor, que vende sus apenas 1.000 botellas en cuatro continentes, puso el dedo en la llaga: «En mi pueblo [San Vicente] hay grandes viticultores y viñas, pero faltan jóvenes, pequeños productores que trabajen la viña».

Sin denominación de origen trabaja Daniel Gómez Jiménez-Landi (Comando G), un joven que tras acabar la universidad decidió rescatar garnachas auténticas cultivadas a mil metros de altitud en la Sierra de Gredos. Entre tres opciones de indicación geográfica (Méntrida, Madrid, y Castilla y León) optó por un proyecto propio ‘Garnachas de Gredos’ sin reconocimiento administrativo pero de raíces profundas: «No puedo valorar si convendría o no una denominación alavesa, pero hacer una nueva para cometer los mismos errores no tendría sentido». Daniel Gómez apunto que «lo que pide el mercado es autenticidad y la pregunta qué debemos hacernos es si hacemos vinos con identidad».

Vino a dos euros
En el mismo sentido, Telmo Rodríguez (Granja de Remélluri y Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez), que empezó de cero en varios lugares inhóspitos de viejos y olvidados viñedos como Málaga o la sierra de Gredos, argumentó que «en Rioja Alavesa hay de todo, pero un proyecto para que sea sostenible debe saber hacia donde va». «Vender vino a dos euros –aseguró– es un suicidio». Rodríguez animó a dar un ‘paso atrás’ y repensar hacia donde se está yendo: «Únicamente si tienes buenos viñedos –añadió– y los trabajas bien tienes futuro; no hay Rioja Alavesa, ni Rioja Alta, ni España sin buenos viñedos ni sacrificio».

Salustiá Álvarez, presidente de la DOC Priorat, expuso la experiencia del éxito, la de una comarca deprimida que, por el sueño de un reducido grupo de jóvenes, encontró en una viticultura al límite el rejuvenecimiento de una comarca abocada hace treinta años a su despoblación. Álvarez apeló a la «unidad», como sucedió en Priorato, para poner en marcha un proyecto nuevo y concluyó con una interesante reflexión: «¿Puede irse Artadi de Rioja?, probablemente sí». «Pero, ¿puede permitir Rioja que se vaya Artadi?, pues probablemente, no».

 

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Marcos, Marquete, arregla el tenderete
Alberto Gil 05-11-2015 | 12:47 | 7

No voy a aburriros con cifras, pero sigo sin entender la negociación que han hecho los productores, cooperativas y Asaja, con las bodegas sobre el acuerdo de planificación de crecimiento de Rioja. El punto de partida es que el compromiso que exige la nueva OCM, y que ahora debe validar el Ministerio, atañe exclusivamente al crecimiento de la masa vegetal y no a los rendimientos, que, sin embargo, se aprobaron de forma complementaria el miércoles también para el trienio 2016/2018

Es cierto que, y quizás algunos se empeñan en no dejar este punto de partida claro al viticultor, que se crece en masa vegetal sí o sí y que son las bodegas las que tiene la sartén por el mango con la nueva OCM porque, sin su beneplácito, no había pacto posible para evitar que, vía replantaciones o conversiones de derechos actuales sin hincar de todo el país, Rioja pudiera recibir una oleada de nuevo viñedo.

En cualquier caso, la producción equivalente al 1% que planteaban de crecimiento vegetal las bodegas del Grupo Rioja era perfectamente asumible en un plazo de seis años para Rioja (cuando entrarían en el circuito completamente los litros de las nuevas hectáreas). Sin embargo ahora, tengo serias dudas de que, con el acuerdo alcanzado, la cantidad de vino que va a entrar ya el año próximo, no dentro de seis, vaya a poder asumirse sin tirar para abajo del precio de la uva.

En cifras, las 1.170 hectáreas acordadas (0,6% de crecimiento anual durante 2016, 17 y 18) suponen una producción adicional de 7,3 millones de litros que se iría además amortiguando poco a poco, pero la inclusión de los rendimientos supone la introducción de golpe de hasta 27 millones de litros (si se llega al 107% en campo) en el 2016 (casi 20 millones si nos vamos al 104%). Es decir, se ha metido de repente tres veces más de producción en un sólo año por abrir el grifo que por la nueva masa vegetal, que además tenía en este último caso un plazo de seis para absorberse.

Cualquier tropiezo en las ventas este año o el próximo pondría el serio riesgo el equilibrio de precios, así que no son pocos los viticultores que, con casi un año de adelanto, ya están mirando al cielo y pensando en si una helada o, al menos, una cosecha no excesivamente generosa arregla el tinglado en que nos hemos metido.

No sé lo que ha sucedido en la negociación del Consejo: supongo que para rebajar el porcentaje del 1% al que aspiraban las bodegas, las cooperativas han propuesto cambiar ‘cromos’ y mejorar el rendimiento en bodega del 70 al 72%, pero a su vez Asaja ha planteado que si se sube el rendimiento en bodega más el de campo  (se paga al viticultor y el de transformación, no). Al final, con el grifo abierto en las viñas y en la bodega, tenemos un mercado del blanco con serias dudas de viabilidad (este año alguna bodega de renombre ya ha pagado a 0,5 el kilo) y un tinto que, como venga cosechón, le va a tocar sufrir también.

Y, todo esto, nada tiene que ver con las nuevas plantaciones, así que ¡Marcos, marquete, arregla por favor el tenderete!

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Rioja: esto huele a cambios
Alberto Gil 04-11-2015 | 6:50 | 0

Fernando Salamero, en una imagen de Justo RodríguezEl domingo publicamos en Diario LA RIOJA una entrevista con Fernando Salamero (Marqués de Riscal) y, casi más por lo que dice entre líneas y apunta que por lo que dice realmente, esto ‘huele’ a cambios, e importantes. Salamero será, con mucha probabilidad, presidente del Consejo Regulador en apenas año y medio y, supongo que el tema vasco también se relajará.

«Los mensajes de secesión son más bien globos sonda»

Salamero achaca las declaraciones del diputado de Álava a un «error» y afirma que el Gobierno vasco «nunca ha tenido intención rupturista»

Fernando Salamero, director general financiero de Marqués de Riscal, es desde esta semana el nuevo presidente del Grupo Rioja, la principal organización bodeguera de la región. Conocedor como pocos del sector y miembro de una de las familias fundadoras de la que sigue siendo hoy el icono empresarial de Rioja Alavesa, asiste con tranquilidad al supuesto debate secesionistas y considera que las aguas volverán a su cauce: «La intención del Gobierno vasco nunca ha sido la secesión», asegura.
– Hay acuerdo en Rioja sobre el crecimiento para el próximo trienio. ¿Es una decisión histórica?
– Sí. La liberalización de plantaciones está sobre la mesa y se trataba de minimizar el efecto. Lo hemos conseguido y a la vez atendemos las necesidades de crecimiento a las que Rioja tenía que hacer frente.
– ¿Significa eso que se venderán a medio plazo 300 millones de litros de vino?
– Las estimaciones de las compañías cuentan con ese crecimiento de ventas, tanto en volumen como en valor. Para ello es necesario materia prima y con el acuerdo que hemos alcanzado estamos en disposición de cumplir dichas previsiones.
– ¿Es posible crecer en valor y en volumen?
– Por supuesto. En Rioja tenemos un ‘mix’ de productos suficiente para crecer en ambos aspectos y estoy convencido de que lo haremos.
– El Grupo Rioja es la organización bodeguera dominante, reuniendo incluso en estos años a otras sensibilidades que parecían irreconciliables. ¿Están tan unidas las bodegas medianas y grandes como parece?
– En el Grupo Rioja hemos conseguido sumar voluntades. Siempre ha habido más cosas que nos unen de las que nos separan. El que vaya bien a la denominación de origen es un objetivo compartido por todos y si estamos unidos todo es más fácil.
– ¿Y qué me dice de las pequeñas bodegas?
– En el Grupo Rioja hay también pequeñas bodegas. Cuando algo afecta a las empresas lo hace a todos por igual. El interés de la calidad y por tener materia prima suficiente, nos afecta a todos por igual.
– Sí, pero hay una demanda clara de revisión del modelo, en la línea de mayor valoración de los terruños de Rioja. ¿Hace falta una adaptación en este sentido?
– Estoy de acuerdo. Rioja siempre ha sido pionera en España al adoptar decisiones trascendentes. Decidimos suprimir los graneles a finales de los 80 y hubo gente que tuvo que cambiar de negocio. Cuando Ribera cobra impulso, Rioja supo adaptarse y Riscal sorprendió al poner en el mercado Barón de Chirel. Es decir, nunca hemos muerto de éxito. Ahora hay que dar pasos para crecer en valor y el Grupo Rioja está trabajando un plan para avanzar en todos estos temas de calidades y diferenciaciones. Comparto que existe una demanda de mercado en ese sentido.
– Riscal fue muy crítico en Rueda por la supuesta devaluación de vinos baratos. ¿Hay riesgo de lo mismo en Rioja?
– No. La situación es diferente. Rioja ya pasó por aquellos problemas hace décadas como cuando se decidió prohibir los graneles. Rueda se está desarrollando ahora y tendrá que hacer cambios, pero Rioja está en otro nivel.
– Las nuevas plantaciones con la nueva OCM se restringirán a suelos exclusivamente aptos para la vid. ¿Está de acuerdo?
– Por supuesto. Es cierto que hubo demasiada laxitud a finales de los años 70 y se plantó en zonas donde no debería haberse plantado. Buscar los mejores suelos me parece muy bien y eso deben decirlo los técnicos fundamentalmente.
– ¿Cómo están las cosas en Rioja Alavesa?
– Las empresas del Grupo Rioja de Álava siempre hemos tenido claro que el mercado de Rioja es único. Dentro del paraguas de Rioja se pueden hacer muchas cosas: definir productos, zonas, hasta viñas, parajes o lo que sea, pero lo que hay que hacer es hablar y no ser temerarios.
– ¿Rioja Alavesa produce calidad y el resto ,cantidad?
– Aquellas declaraciones del diputado general de Álava fueron un error. No le conozco personalmente, pero me consta por referencias que es un hombre prudente.
– Lo que no se entiende es que ni el Gobierno vasco ni la Diputación informen a una bodega como Riscal de sus planes.
– Es cierto que el Grupo Rioja, como asociación, no ha tenido ninguna información del tema. En ocasiones los políticos lanzan globos sonda y supongo que es lo que está pasando. Al sector bodeguero nuestro, ni tampoco a las compañías que estamos en el Sindicato Empresarial Alavés, equivalente a la Federación de Empresarios de La Rioja, nos han presentado ningún trabajo ni proyecto. En cualquier caso, lo que sí sé con certeza es que la intención del Gobierno vasco actual, y de los anteriores, nunca ha sido salirse fuera de la DOC. Sí insisten mucho en una diferenciación, en el etiquetado, pero nada más. Otra cosa es que a lo mejor algún medio lo magnifique, pero, como empresarios de la zona, sabemos que la intención del Gobierno vasco nunca ha sido esa. Rioja se compone de tres subzonas y un paraguas general. Otra cosa son los avatares políticos que nos han llevado a discutir si las uvas son galgos o podencos. Rioja, como denominación de origen, nace por inquietud de las juntas de viticultores y bodegueros para defenderse de los vinos de otras regiones y su crecimiento ha sido fundamental para el desarrollo colectivo de la zona, para la fijación de la población… Si hay gente que sigue trabajando las viñas es porque ha habido un crecimiento en el sector bodeguero y comercial. Ha sido un desarrollo sostenible en el tiempo y un gran ejemplo, medioambiental y sostenible.
– ¿Entiende, por tanto, que volverán las aguas a su cauce?
– Insisto en que nunca ha estado en el ánimo del Gobierno vasco romper Rioja. Tienen muy asumido que esto es también parte suya. Hay que seguir hablando, conociendo los proyectos que tienen, y si son buenos lo serán para todos.
–¿ Será usted en dos años el nuevo presidente del Consejo Regulador?
– (Risas) Como dice Simeone, vamos partido a partido…

 

 

 

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