La Rioja
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Autor: albertogil
Sobre ‘Rioja Oriental’
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Alberto Gil | 18-04-2018 | 8:55| 0

El Consejo Regulador ha consumado el fallecimiento oficial de Rioja Baja, un territorio así conocido durante cientos de años y, formalmente como tal, desde la constitución de la DOP en 1926. El argumento principal utilizado es que, como sólo dos operadores han indicado la zona ‘Rioja Baja’ en su botellas desde 1999, hay que dar una oportunidad a ‘Rioja Oriental’.

No obstante, usando la misma tesis, entiendo que una decisión tan trascendente –cambiar la Historia lo es– debería venir avalada por compromisos de uso de ‘Rioja Oriental’ de quienes han promovido el cambio de nombre, algo que uno de sus principales valedores, el bodeguero Álvaro Palacios, ya ha dejado claro que no contempla al menos a corto plazo. Tampoco creo que ‘Rioja Baja’ haya tenido una oportunidad real, ya que es ahora por primera vez, no en 1999, cuando se ha planteado el desarrollo de nuevos vinos vinculados al origen, pero sobre todo creo que el debate ha sido demasiado corto para recabar en realidad las opiniones de bodegas y viticultores riojabajeños.

En este sentido, me pregunto que pensarían en La Rioja Alta si Rioja Oriental exigiera ahora cambiar su nombre por Rioja Occidental –quizá más ‘peyorativo’ que vender vinos de ‘Rioja Baja’ sea competir con vinos que se llaman ‘Rioja Alta’ sin la existencia de su antónimo geográfico – o qué dirían en Rioja Alavesa si los municipios riojanos de San Vicente, Ábalos y Briñas –condenados administrativamente al aislamiento geográfico– exigieran el cambio de la indicación por Sonsierra. ¿Sería suficiente una decisión mayoritaria del Consejo Regulador? Las votaciones las carga el diablo.

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Rioja Baja… con orgullo
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Alberto Gil | 13-04-2018 | 6:53| 0

Mateo Ruiz, Bodegas D. Mateos, reivindica sus raíces y el factor diferencial de la garnacha, el graciano y el mazuelo en la personalidad de los vinos de la comarca

Por mucho que el Consejo Regulador haya decidido archivar cientos de años de historia y taparse los oídos, seguiremos escuchando hablar de Rioja Baja, de los vinos de Rioja Baja. Esta amplísima comarca administrativa, desde Agoncillo hasta Alfaro, tiene por delante mucho tiempo para trabajar y mostrar su extraordinaria diversidad que, especialmente en las faldas de los montes del Sistema Ibérico, es capaz de sorprender y ofrecer grandes vinos con personalidad y carácter propio: «Nuestros viñedos, en los términos de Alfaro, Aldeanueva y Autol, van desde los 320 metros de altitud hasta los 650, lo que nos permite trabajar con un amplio catálogo de opciones», explicó ayer Mateo Ruiz, Bodegas D. Mateos, en la presentación de sus vinos en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com.

Apenas nada se supo de Rioja Oriental durante la cata, salvo una pregunta del respetable: «No me identifico con Rioja Oriental; de tener una subzona, como zona geográfica que es, debería ser Rioja Baja», zanjó el bodeguero. La viticultura en Aldeanueva se remonta a cientos de años, aunque a comienzos de este último siglo surgieron nuevas bodegas y se ampliaron los campos de cultivo: «No era fácil hace 20 años conservar los viñedos de garnacha situados en el monte, pero nosotros lo hicimos y ahora estas uvas están en nuestros vinos», señaló Mateo Ruiz.
Esas garnachas, junto con también viejos mazuelos, y las plantaciones de graciano por las que apuesta el bodeguero desde hace un par de décadas se combinan en diferentes proporciones en todos los vinos de Bodegas D. Mateo: «El tempranillo también se adapta bien en nuestra comarca, pero estas otras uvas, de ciclo más tardío, nos ofrecen un salto diferencial, de calidad y de personalidad de zona».

Mateo Ruiz, en una imagen de la cata Miguel Herreros

Mateo Ruiz, en una imagen de la cata de mi compañero Miguel Herreros

La cata
Bodegas D. Mateos trabaja con tres gamas de vinos: Navaldar, «la más Rioja» en palabras de Mateo Ruiz; Insolente, una colección de varietales más fresca y divertida; y La Mateo, una espectacular familia de vinos que rinde homenaje a la ascendencia masculina de la familia: «Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo… siempre cultivaron sus propios viñedos y se merecían este homenaje».

El bodeguero comenzó la cata con Navaldar 2015, un crianza de la gama más tradicional de Rioja, aunque con el propio concepto de Bodegas D. Mateos: «Las cuatro variedades, tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano, son importantes», en un vino carnoso, potente, pero de final amable, en el que el mazuelo y el graciano aportan una frescura y una acidez que agradece el conjunto. Insolente Graciano 2016 forma parte de la colección de varietales. Nada es fruto de la casualidad: «Nos ha costado quince años poner todos estos vinos en el mercado, con una primera fase de estudio y catalogación de los viñedos y una segunda de pruebas enológicas y con diferentes maderas hasta que entendíamos que estábamos preparados», indicó el bodeguero. En el caso del graciano, D. Mateos hizo las primeras vinificaciones varietales en el 2003, pero no salió al mercado hasta el 2012. Es un vino más joven, con mucho trabajo para pulir cualquier asomo de ‘aristas’ y el componente vegetal de esta variedad que solo en las zonas más cálidas de Rioja garantiza su vinificación por separado con regularidad.

La Mateo es la colección de vinos de familia: crianza, reserva y los dos varietales de garnacha y tempranillo blanco. Tal y como dejó claro el bodeguero, cada vino tiene su propia personalidad y, en este sentido, La Mateo Crianza 2014 incorpora una base de tempranillo (70%), con garnacha (27%) y graciano (3%). Combina la fruta con una madera también presente, que redondea un vino goloso y carnoso, mientras que La Mateo Reserva 2012 suma otra composición varietal, también con tempranillo como base –de diferentes viñedos y zona–, pero que se mezcla en esta ocasión con un porcentaje importante de graciano y mazuelo: «No tiene nada que ver con el anterior; con mayor acidez y frescura, es quizás más Rioja en el sentido clásico de vinos más longevos», describió el bodeguero. Y así se muestra en la cata: más fresco y elegante y con una mayor complejidad por el tipo de maderas (francesas exclusivamente) elegidas para la crianza.

La Mateo Garnacha Cepas Viejas 2015 fue una de las sorpresas de la noche. Un vinazo, con una tremenda explosión de frambuesa y grosella y una madera perfectamente integrada: «Son viejos viñedos de garnacha, una gran variedad que siempre ha diferenciado nuestra zona y que creo que en ninguna otra de Rioja puede alcanzar una calidad como en la nuestra». Y, como cierre, La Mateo Tempranillo Blanco 2016 –que junto con el anterior fue el elegido de técnicos y aficionados en el juego de preferencias de la aplicación para smartphones que JIG estrena esta temporada para el club de catas–, un blanco gastronómico, con cuerpo y que, tras unas primeras notas de madera fina, deja paso a un abanico de cítricos y aromas y gustos tropicales.

El ‘irregular’ tempranillo blanco es el protagonista del vino: «Yo creo mucho en esta variedad, autóctona y única en todo el mundo; hay que dejarle tiempo pero con una buena crianza nos va a dar muchas alegrías», señaló Mateo Ruiz, quien apostó por el tempranillo blanco desde el primer momento y hoy, ese especial viñedo, tiene ya trece años: «Hemos vuelto a plantar posteriormente y, aunque ya con seis años de edad, no es todavía lo mismo, pero lo será con el tiempo».
En resumen, un grato descubrimiento el de Bodegas D. Mateos, que comenzó vendiendo sus vinos en la exportación y que, desde el año pasado, empieza a pisar fuerte también en el mercado nacional, con Rioja Baja y Aldeanueva de Ebro como identidad.

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Las dos únicas bodegas de zona de ‘Rioja Baja’ renuncian a ser ‘Orientales’
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Alberto Gil | 07-04-2018 | 2:47| 0

Viñedos Ruiz Jiménez y Bodegas Ilurce, que trabajaban con vinos comarcales, dejan de hacerlo por el cambio de nombre

El llanero solitario ha dejado de cabalgar…, al menos en solitario. Viñedos Ruiz Jiménez (Aldeanueva de Ebro), la única bodega que desde el año 2002 etiquetaba todos sus vinos como ‘Rioja Baja’, comunicó ayer al Consejo Regulador que renuncia a la indicación de zona, después de que la institución le advirtiera de que no podía referenciar la procedencia de sus vinos con la tradicional denominación, sino que tenía que hacerlo con la nueva indicación ‘Rioja Oriental’.

¿La última de las fililipinas.... de Rioja Baja?

¿La última de las fililipinas…. de Rioja Baja?

Francisco Ruiz Jiménez devolvió ayer al Consejo Regulador 30.000 contraetiquetas de vino de zona –con la nueva referencia ‘VZ’ tras la aprobación el pasado verano de las nuevas categorías de vinos que pretenden fomentar el origen de los mismos–, ya que los servicios técnicos le advirtieron de que si utilizaba dichas ‘contras’ no podía seguir usando en sus etiquetas el término ‘Rioja Baja’, sino que, obligatoriamente, debía emplear ‘Rioja Oriental’: «Llevo más de 15 años vendiendo mis vinos como ‘Rioja Baja’ en todo el mundo, pero no voy a hacerlo como ‘Rioja Oriental’». El viticultor, que exporta el 99% de su producción, ya reclamó, en estas mismas páginas de Diario LA RIOJA, algún tipo de explicación:«Si soy el único que utiliza la zona en Rioja Baja, cuando hay más de cien bodegas alavesas y decenas de La Rioja Alta que lo hacen en sus comarcas, creo que alguien debería preguntarme».
Ruiz Jiménez explica que «puedo llegar a entender un cambio de nombre e incluso que estoy equivocado, pero para ello debería encontrarme con que varias de bodegas de la zona estén etiquetando sus vinos como ‘Rioja Oriental’, pero ni una sola se ha planteado hacerlo». «Ahora, todo el mundo escurre el bulto –continúa–, pero me dejan a mí sin posibilidades de seguir defendiendo una comarca en la que creo sin reservas».
En este sentido, Francisco Ruiz Jiménez insiste en su propuesta hecha a varias bodegas y viticultores de la zona: «Si nos pusiéramos de acuerdo las bodegas de la comarca y etiquetáramos como zona nuestros mejores vinos, Rioja Baja por supuesto porque así nos conocen desde hace al menos 80 años, en diez años habría una revolución en la denominación de origen, pero para eso hay que quitarse de encima los complejos de inferioridad».

El cambio de nombre
La propuesta de cambio del nombre de la zona, de Rioja Baja a Rioja Oriental, fue defendida por la Federación de Cooperativas de La Rioja (Fecoar)y por ARAG-Asaja al mismo tiempo que, el pasado verano, el Consejo Regulador proponía aprobar las nuevas categorías e indicaciones de Viñedos Singulares y Vinos de Municipio. De hecho, estos últimos y la revisión del etiquetado de los de zona, quedaron pendientes en primera instancia de un acuerdo de cambio de nombre. Finalmente, el pleno del Consejo Regulador aprobó el cambio de denominación para los vinos de Rioja Baja, aunque supeditado al estudio de las posibilidades de registro de ‘Rioja Oriental’ y de la opinión de distintas agencias y prescriptores sobre su conveniencia. Pero nada se supo de este último estudio y lo cierto es que el Consejo Regulador solicitó ante Bruselas el cambio de denominación de zona en el pliego de condiciones, lo que ahora obliga a etiquetar los vinos de dicha comarca como, sí o sí, de ‘Rioja Oriental’.

El otro caso
El de Ruiz Jiménez no es un caso único. Bodegas y Viñedos Ilurce (Alfaro) solicitó en la pasada vendimia la trazabilidad al Consejo Regulador como vinos de zona para sus viñedos de la comarca. Ilurce trabaja con la distribución de Jorge Ordónez, el mayor importador de vinos españoles de EEUU, y éste les solicitó un embotellado especial para el país norteamericano con el etiquetado de zona ‘Rioja Baja’: «No teníamos problema en trazar nuestros vinos porque trabajamos con nuestros viñedos de Alfaro y Monte Yerga», explica Inmaculada Escudero. «El problema vino –continúa– cuando el Consejo nos dijo que si queríamos etiquetar el vino como ‘Rioja Baja’ deberíamos hacerlo a todo velocidad porque iba a prohibirse».

La familia Escudero consultó con Ordóñez, probablemente el mejor conocedor español del mercado norteamericano, y éste les dijo que en ningún caso pusieran ‘Rioja Oriental’: «Para qué esta viaje», se pregunta Inmaculada Escudero. «Nosotros siempre hemos hecho vinos de Rioja Baja con todo el orgullo y nuestro importador, que algo sabrá de esto, nos pidió etiquetarlos como tal, pero de Rioja Oriental ni él ni nosotros queremos saber nada».
Lo curioso de todo es que el cambio de nombre se planteó supuestamente para fomentar los vinos comarcales y locales: 143 de Rioja Alavesa eran elaboradores de vino de zona en la comarca el año pasado, 27 de Rioja Alta y 2 de Rioja Baja. Ahora, si no cambian, las cosas, los de Rioja Oriental serán cero.

El Consejo se reúne el miércoles para analizar el tema en la comisión de zona

El asunto no está pasando desapercibido para el Consejo Regulador. La asociación Bodegas Familiares de Rioja solicitó la reunión de la Comisión de Zona y Municipios, constituida para analizar las nuevas figuras aprobadas el pasado verano pero y tratar, entre otros asuntos, el cambio de denominación de ‘Rioja Baja’ a ‘Oriental’. Tras constatar que varios de sus asociados no estaban de acuerdo con el cambio de nombre, Bodegas Familiares plantea que, al menos, se pueda seguir indicando Rioja Baja en las etiquetas. En este sentido, ni una sola bodega, más allá de Ruiz Jiménez o Ilurce, se apuntó en 2017 a la elaboración de vinos de ‘Rioja Oriental’. En las páginas de Diario LA RIOJA se han podido leer varios testimonios contrarios al cambio de nombre como los de bodegas como Nestares Eguizábal (Galilea), Ortega Ezquerro (Tudelilla), D.Mateos (Aldeanueva de Ebro), Vinos en Voz Baja (Aldeanueva), además de los de Ilurce y Ruiz Jiménez.  Tampoco entre los prescriptores parece haber cuajado la idea y Luis Gutiérrez –el hombre actualmente más influyente para los vinos españoles como catador para Robert Parker– ya lo advertía en su último reportaje sobre la denominación de origen: «Creo que Rioja Oriental tiene posiblemente más connotaciones peyorativas en ciertos círculos de EEUU… Y es confuso, ya que lo oriental se asocia con lo asiático», advertía. La última crítica ha venido desde la revista Gourmet, que, en un artículo firmado por Helio San Miguel titulado ‘Rioja Oriental: Nombre a evitar’–, escribe sin ‘pelos en la lengua’: «El término ‘oriental’ ha tomado un cariz marcadamente peyorativo hasta convertirse hoy en ofensivo en Estados Unidos». «El propio presidente Obama tomó la decisión de prohibir su uso en los textos legales del gobierno federal». «Rioja Oriental –continúa– es recibido con una mezcla de carcajadas, confusión y estupefacción».

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¿Origen NO Rioja?
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Alberto Gil | 11-03-2018 | 7:43| 0

El Consejo Regulador ‘ajusta’ el vídeo de su nueva campaña ‘Saber quién eres’

Algunas de las imágenes utilizadas por la agencia Shackleton ofrecen dudas sobre la procedencia real de los viñedos mostrados

Rioja presentaba esta semana en Madrid su nueva campaña internacional, con la Real Academia Española como escenario, y con un claro guiño al origen, del propio vino pero también de la lengua castellana, cuyos primeros textos vieron la luz en San Millán de la Cogolla. Por primera vez, la denominación de origen acompañará sus presentaciones en todo el mundo con el eslogan ‘Saber quién eres’ en español, sin traducción incluso ni en China. La idea ha sido de la agencia de Shackleton, creada en enero del 2004 por dos conocidos nombres de la publicidad, como son Pablo Alzugaray y Juan Nonzioli. El propio Alzugaray presentaba así la campaña: «¿Qué, si no una exaltación misma de la esencia, es una denominación de origen? ¿Qué, si no la lengua, puede significar mejor de dónde se es?».

El caso es que el vídeo promocional ‘Saber quién eres’, volcado en Youtube y destinado a su difusión por redes sociales, incluye algunas imágenes inusuales en Rioja. Las mayores dudas sobre su verdadera procedencia las ha provocado un viticultor que, con una gorra nada típica por estos lares, cuida sus uvas blancas de unos grandes emparrados extraños en esta comarca vitícola: «No se trata de un rodaje expresamente, sino de un montaje de un banco de imágenes y es cierto que se han generado algunas dudas sobre si había alguna que podía no ser de Rioja y por eso se está editando el vídeo para modificarlo», aclara José Luis Lapuente, director general del Consejo Regulador. Lapuente resta en cualquier caso trascendencia a la anécdota al señalar que «el vídeo no es la pieza principal de la campaña, sino que es una píldora más que transmite un mensaje general y, por supuesto, si se hubiera pensado su emisión para la televisión o grandes canales de difusión se hubiera rodado expresamente». «El montaje –agrega– incluye imágenes de todo tipo para reforzar una idea, pero no es la pieza principal ni mucho menos».

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Riojas con apellidos
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Alberto Gil | 01-03-2018 | 8:37| 0

 

Carlos Fernández (Bodegas Tierra) reivindica la identidad de los vinos de zona, de municipio y de parcela

A1-1405018194.jpgDe nombre Rioja, pero con apellidos Fernández Gómez, Rioja Alavesa, el Toloño, Labastida, Cuba Negra… Así son los vinos de Bodegas Tierra, que Carlos Fernández presentó el miércoles por la noche para los aficionados de lomejordelvinoderioja.com: «¿Si creemos en la diferenciación por vinos de pueblo y de finca? Sí o sí, y, si no, sí». «Rioja se ha olvidado en las últimas décadas de los ‘apellidos’, pero hay gente que, más allá de etiquetas, está aportando nuevas formas de elaborar y, en cierto modo, desandando lo andado para identificar los orígenes y eso es una gran noticia». El bodeguero, acompañado en el público de su hermano Fidel, recordó que Tierra cumplió el año pasado 25 años y que, desde sus orígenes, fue una de las primeras en apostar por la zona, el municipio y los vinos parcelarios: «Nuestros viñedos están en las faldas del Toloño y para nosotros Briñas, Labastida, San Vicente y Ábalos son la misma comarca, la que más nos gusta, lo que no quiere decir que haya otras mejores o peores».

La cata
Tierra, como el propio Carlos, es una bodega especial. De los 14 vinos que elabora cinco de ellos son blancos y, tal y como confesó el bodeguero, «últimamente nueve de cada diez botellas que abro son de blanco». Carlos Fernández considera que Rioja tiene mucho por decir en este ámbito, aunque la apuesta la tiene clara por las variedades históricas y los viejos viñedos de viura, garnacha blanca y malvasía.

El primer vino de la cata fue Tierra Blanco 2016, un fermentado en barrica fresco con el cupaje de las tres variedades citadas, aromático aunque sin pretender competir con las variedades terpénicas de otras zonas como Rueda o Rías Baixas: «La acidez natural nos permite elaborar grandes vinos blancos, incluso para comer con carne y es ahí donde Rioja creo que tiene un factor diferencial».

El aperitivo dio entrada a la ‘batería’ de tintos, comenzando por el Fernández Gómez 2016, un maceración carbónica que sigue fiel a los principios, al primer vino que elaboraron Fidel, padre e hijo, como Tierra en 1995: «Para mí», dijo Carlos, «este vino está espectacular, huele y sabe a vino, pero sin las gominolas ni los aromas de plátano que hemos visto en los últimos años en otras elaboraciones de uva entera». Tempranillo en un 80%, más un 20% de viura, garnacho y graciano, que Tierra etiquetará ya como ‘Vino de Labastida’ en la añada 2017.

El Primavera 2016 hace alusión al nombre de una de las naves con las que Manuel Quintano, sacerdote y científico ilustrado nacido en Labastida –y ‘maltratado’ por los cosecheros de la época–, envío los primeros vinos despalillados y criados en barrica a Veracruz y La Habana. Es un semicrianza, con el que Tierra atiende ahora la demanda del mercado americano: «Lo elaboramos con los viñedos más cercanos al río, 100% tempranillo», describió Carlos Fernández. Agradable, aromático, con ligerísimas notas de madera, y de trago largo.

Su hermano mayor, Tierra Crianza 2015, se elabora con un cupaje de ocho parcelas de tempranillo de Labastida. «Es el gran pilar de la bodega, con un perfil claro de esta variedad en Rioja Alta o Alavesa», describió el bodeguero, como le gusta decir, «con una mano en el corazón y otra en el bolsillo»: «Quisiéramos tener más tiempo en botella este vino antes de sacarlo al mercado pero hay que atender a los clientes».

Los parcelarios
Cuba Negra es una de las parcelas más especiales, de viñedos centenarios, para Bodegas Tierra y de donde han obtenido el material vegetal para una selección masal de tempranillos y variedades blancas históricas. De Cuba Negra salen dos de su vinos de finca: el Belisario, tinto cuyo nombre hacer referencia a otras de las naves ‘exportadoras’ de Manuel Quintano, y La Greña, un gran blanco con predominio de la malvasía riojana.

El Belisario 2010, con una producción de apenas 2.000 botellas y servido en la cata en formato magnum, es contundente, de alto grado y estructura, pero sujetado por la acidez natural: «Mi abuela decía que hay que echar el arroz a puños y de este viñedo el vino sale también a puños», dijo el bodeguero. Para terminar, La Greña, un blanco ‘clásico’ y pura delicadeza. De la añada 2014 (también magnum), tiene mucha, mucha, vida por delante, como ejemplo de los grandes blancos que se pueden hacer en Rioja.

Entre un público, entre 50% aficionado y 50% profesional, dato conocido gracias a la aplicación que esta temporada JIG estrena en el club de catas, el más destacado fue… El Belisario.

Vinos y precios:

Tierra Blanco Fermentado en Barrica 2016. 8 euros.
Fernández Gómez 2016. 6,3€.
El Primavera 2016. 7,5 euros.
Tierra Crianza 2015. 11,9 euros.
El Belisario 2010. 38 €.
La Greña 2014. 38 euros.

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