La Rioja
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Autor: albertogil
Los ‘pagafantas’ de la Interprofesional del Vino
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Alberto Gil | 01-08-2018 | 10:31| 0

150 bodegas piden «amparo» al Ministerio contra las cuotas de la Interprofesional Española del Vino 

Bodegas Familiares de Rioja achaca la obligatoriedad de pago de las facturas a la «satisfacción de los intereses de grandes grupos y los granelistas»

Bodegas Familiares de Rioja, ante las últimas reclamaciones vía burofax de cuotas de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) bajo amenaza de importantes sanciones, ha enviado una carta al nuevo ministro de Agricultura, Luis Planas, en la que pide una entrevista y «amparo político» contra lo que considera una «maniobra política» orquestada por la Federación Española del Vino (FEV) con el anterior ministerio para «defender sus intereses».

La asociación, en una contundente carta suscrita por su presidente Eduardo Hernáiz –que firma en representación de 150 bodegas de Rioja– denuncia al pago de las cuotas obligatorias y advierte del «perjuicio, no solo económico, que se está causando a las pequeñas y medianas bodegas, ya que la promoción genérica del vino, e incluso de las sangrías y derivados como la última campaña de la OIVE, va en contra de la propia Interprofesional del Vino de Rioja, que fomenta el origen del vino y de los territorios». «Son las estrategias comerciales de consumo genérico, sin arraigo territorial alguno, las que provocan un grave problema a las pequeñas y medianas bodegas porque contribuyen a bajar los precios del vino y, por tanto de la uva, y nos hacen ser menos competitivos», advierten las bodegas familiares riojanas, que denuncian estar pagando «dos veces y por intereses contrapuestos».

La OIVE se constituyó en el año 2014 integrada por la FEV y por las Cooperativas Agrarias –a la que se han sumado ahora granelistas de Mancha y Extremadura– y los tres grandes sindicatos agrarios (Asaja, COAG y UPA) por el sector productor. En julio del 2016, el Ministerio de Agricultura publicó una orden que aplica la denominada ‘extensión de norma’ y que obliga a pagar a todas las bodegas españolas que comercialicen vino. Así las cosas, las cerca de 600 bodegas activas en Rioja están recibiendo facturas mensuales variables en función de las ventas pero que supondrían unos 200 euros por cada millón de litros.

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Jornada informativa
Bodegas Familiares de Rioja, que ya se «rebeló» públicamente contra las cuotas, organizó ayer en Logroño una jornada para explicar la nueva figura del ‘stock cualitativo’ de Rioja y a la que invitó también a la directora de la OIVE, Susana García, para pedir explicaciones por las cuotas.

Ante un auditorio de más de 50 bodegueros riojanos, estos cuestionaron tanto la representatividad real de la Interprofesional –en la que ni Bodegas Familiares ni ninguna pequeña asociación española participa– y pidieron explicaciones por «la obligatoriedad de pago» cuando conocieron la existencia de la OIVE con las primeras facturas enviadas en el año 2017: «Pido disculpas porque no se empezó con buen pie –explicó Susana García–, pero ya estamos en marcha y corrigiendo aquellos errores».

En este sentido, la directora de la OIVE presentó las campañas que en diferentes medios, incluida la televisión, ya se han puesto en marcha –‘Marida tu vida con vino’– , aunque no convenció demasiado a los bodegueros riojanos. Ana Jiménez, coordinadora de Bodegas Familiares, resumió lo que, a su juicio, está sucediendo: «Imagínense que los restaurantes que más venden en todo el país, los de comida rápida, se juntaran en una mesa y obligaran a los chef estrella Michelín a pagar para fomentar el consumo de comida basura… Ni más ni menos, es lo que está pasando con el vino».

Susana García Dolla (Directora de la OIVE): «Siento que os sintáis como los ‘pagafantas’, pero…»
«Siento que os sintáis como los ‘pagafantas’, pero…». Después de un intenso debate, y ya con un tono distendido pero con esta frase literal, zanjó ayer la directora de la OIVE, Susana García Dolla, el encuentro ante más de 50 bodegas, dejando claro que, tal y como están las cosas legalmente –y a la espera del recurso judicial interpuesto por dos importantes bodegas riojanas–, no queda otra que pagar: «Si no, se reclamarán las cantidades por burofax y, finalmente, se pondrá en conocimiento de la AICA [con sanciones]», advirtió García.
La directora de la OIVE respondía así a las repetidas quejas de los bodegueros riojanos –incluidos representantes de la Asociación de Bodegas Centenarias (ABC) que también asistieron a la reunión–, por la conformación de la OIVE, donde es necesario el concurso de las principales organizaciones de viticultores para su reconocimiento, pero que, a diferencia de en Rioja, no pagan: «Los viticultores están informados y deciden aunque no ponen, pero nosotros tenemos que pagar y ni siquiera estamos informados…», reprochó el auditorio.
De hecho, para entrar en la OIVE habría que acreditar como agrupación al menos el 10% de las ventas de vino español, algo, evidentemente, inviable. García Dolla avanzó que probablemente a partir del 2019 –ya se está preparando la nueva extensión de norma–  la cuota no crezca o se reduzca porque «hay ingresos», pero también aclaró que, «si hay proyectos o estrategias que así lo justifiquen, podría duplicarse o incluso multiplicarse por diez».

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Sobre el AVE
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Alberto Gil | 25-07-2018 | 10:55| 0

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No es fácil entender que, después de 30 años, La Rioja siga sin contar con un estudio serio sobre sus necesidades ferroviarias y de infraestructuras. Mientras la Plataforma por el Progreso Sostenible ha dado una lección de compromiso, los principales partidos siguen de ‘perfil’ y sin explicar cuáles son las implicaciones, positivas y negativas, de la alta velocidad. Es lamentable que hace unos pocos meses aterrizase un ministro en Logroño y, cuando todo el mundo esperaba, Gobierno de La Rioja incluido, que iba a anunciar una plataforma de alta velocidad entre Logroño y Castejón, lo haga entre Miranda y Logroño y nos quedemos tan tranquilos. De poco sirve tener un aeropuerto si no tenemos aviones o una gran estación sin trenes: no hay gente y, por tanto, no hay, ni habrá, operadores aéreos ni ferroviarios. Así las cosas, nos queda, aunque cada vez menos, paisaje, en una región vitícola que sigue mereciendo la pena y que debemos conservar por ética, estética, orgullo y negocio. Si los políticos no nos han explicado nada, tampoco lo han hecho los agentes económicos. En este sentido, ni la FER ni la Cámara de Comercio, principales ‘lobbys’ del AVE, han encargado un plan sobre necesidades. De momento, los únicos argumentos que me convencen son los de la Plataforma. Entre ellos, además, que el AVE es elitista y caro. Creo que merecemos que se nos explique si un cambio de vía a ancho europeo y unos trenes Alvia nos arreglarían de verdad la vida –incluso si la petición es razonable quizá el Ministerio de turno hasta invierte y moderniza el trazado– o si seguimos necesitando ese AVE ultrarrápido…, que viene ya con 30 años de retraso.

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Así funciona el nuevo stock de Rioja: preguntas y respuestas
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Alberto Gil | 30-06-2018 | 6:53| 0

¿Qué es el ‘stock’?
Es una herramienta habitual en zonas como Champagna, muy condicionada por las incidencias climáticas, y también se está trabajando en otras regiones francesas para limitar los efectos de hipotéticas heladas o sequías que, con el cambio climático, son cada vez más comunes. En Rioja, hubo un precedente, en el año 2007, que fracasó al no regularse bien su desbloqueo.

¿Por qué ahora… de nuevo?
A la sobreproducción de la campaña del 2016, que dejó muchas uvas sin vendimiar de calidad, le siguió la del año pasado que, con una fuerte helada, provocó problemas de abastecimiento. La idea es contar con una ‘despensa’ para afrontar futuros problemas.

¿Por qué cualitativo?
Hay dos aspectos básicos que puede servir para la mejora de vinos. En primer lugar, la selección de uvas: algunas de las mejores uvas se quedan en el campo, ya que si el viticultor cubre la cartilla con los viñedos más productivos y más fáciles de vendimiar y las bodegas no pagan la diferencia por las viñas más viejas o de más difícil acceso, en ocasiones no se vendimian, sencillamente, porque no compensan los costes. Por otro lado, está la mejora de vinos:a diferencia del precedente del 2007, en esta ocasión el ‘stock’ tiene carácter individual. Es decir, si se ‘pica’ un depósito o un viticultor tiene una parcela con problemas sanitarios, por ejemplo, la bodega o el viticultor podrá calificar su propio ‘stock’ o parte de él para mejorar el producto o, sencillamente, porque es mejor el vino de una añada ‘stockada’ que de la siguiente.

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¿Cómo se regula en mi cartilla?
uEl Consejo Regulador aprueba dos tipos de rendimientos: el amparado y el denominado de campaña. La diferencia entre ambos, de forma voluntaria, podrá ir a ‘stock’ con dos limitaciones principales: no podrá ser superior al 10% sobre el rendimiento amparado en un año (este año como máximo, por tanto, será del 8%) ni superior al 20% en tres años.

¿Cómo lo solicito?
Es automático. Si alguien no desea acogerse, viticultor o bodega, deberá renunciar expresamente antes del 30 de noviembre de cada campaña.

¿Qué pasa si no hago ‘stock’?
Si el viticultor tiene acuerdo con la bodega, podrá entregar también hasta el 118% de sus uvas y ésta elaborarla, pero ese 8% adicional deberá salir antes de la bodega como vino de mesa (como hasta ahora) antes del 31 de mayo del año siguiente. Asimismo, con carácter excepcional no habrá descalificación de producción hasta que no se pase del 125% en la entrada de uva en bodega. Eso sí, la diferencia sobre el 118% máximo de campaña se deberá destilar y acreditar que así se ha hecho, con lo que ‘las pasadas de frenada’ tienen coste económico.

¿Cómo hago si no tengo bodega?
La herramienta es muy útil para cooperativas, con capacidad para transformar la uva excedentaria de sus socios, y para la pequeña y mediana bodega con viñedo propio o pocos proveedores. Más difícil es para la gran bodega porque contrata con multitud de proveedores. En todo caso, la transformación, y conservación del ‘stock’, deberá pactarse individualmente entre bodega y proveedor, incluyendo el cálculo de costes y el beneficio de una hipotética calificación del vino. Así deberá reflejarse en los contratos obligatorios de pago por la uva.

¿Seguro agrario?
El ‘stock’ individual se concibe como una pequeña despensa, casi como un seguro agrario. Es decir, cada viticultor que se acoja dispondrá de una parte adicional de vino que podrá calificar de forma inmediata si a la siguiente cosecha, por ejemplo, no llega al rendimiento amparado por un pedrisco o cualquier otra cuestión. Es decir, hay desbloqueo individual (previsto) y permite afrontar con más garantías y tranquilidad la siguiente campaña. El desbloqueo individual se permite también para mejora de vinos (cualitativo).

El desbloqueo colectivo
Ha sido uno de los asuntos más espinosos de la negociación tras la experiencia del 2007, cuando grandes bodegas y cooperativas pidieron contraetiquetas de forma artificial antes de la fecha final del ‘stock’ (para bajar la ratio) y conseguir la calificación del vino. En esta ocasión, se fija una ratio de 2,80 (relación entre ventas y salidas) –a última hora se bajó del 2,85 que inicialmente se había previsto– como punto clave para el desbloqueo colectivo: si la ratio baja de ahí, se calificará vino de forma obligatoria del ‘stock’, aunque se hará en el porcentaje necesario, y prorrateado de todos los inscritos, para volver alcanzar ese 2,80. En el extremo opuesto, si la ratio supera el 3,05 no se calificarán de forma automática las reservas individuales, sino que el interesado deberá acreditar que tiene una merma por incidencia climática de al menos el 30% de su producción o presentar un acuerdo personal con la bodega de amparo.

¿Se pervierte el concepto de añada?
No. Los vinos ‘stockados’ podrán criarse y envejecerse como el resto, por lo que mantienen la añada. Además, el pliego de condiciones permite mezclar hasta un 15% de vinos de otras añadas, sin olvidar que hay una figura prevista (conjunto de varias cosechas) para etiquetar vinos de diferentes añadas.

¿Cuándo el vino tiene que abandonar el ‘stock’?
Si tres años después de la vendimia no se ha calificado una partida catalogada como ‘stock’, deberá abandonar la bodega el 31 de mayo del año siguiente, como toda aquella que se transformó y no se amparó ni se acogió al ‘stock’.

Sin destilación obligatoria
Uno de los puntos más conflictivos de la negociación ha sido el destino del ‘stock’ en caso de que no se calificase. De hecho, varias organizaciones proponían la obligatoriedad de destilación, pero la venta como vino de mesa, en dicho supuesto, cubre los costes de transformación de la uva en vino, por lo que ha sido un factor de peso. Es decir, sin esa oportunidad de salida al vino –la misma que tiene el vino que entra en bodega para quien no hace ‘stock’– no se hubiera aprobado.

Los viñedos singulares
No hay posibilidad de ‘stock’. Con cartilla independiente, el rendimiento máximo amparado por hectárea es de 5.000 kilos para uvas tinta y 6.992 kilos para uvas blancas. Serán los auténticos vinos ‘pata negra’ de Rioja.

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Sobre ‘Rioja Oriental’
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Alberto Gil | 18-04-2018 | 8:55| 0

El Consejo Regulador ha consumado el fallecimiento oficial de Rioja Baja, un territorio así conocido durante cientos de años y, formalmente como tal, desde la constitución de la DOP en 1926. El argumento principal utilizado es que, como sólo dos operadores han indicado la zona ‘Rioja Baja’ en su botellas desde 1999, hay que dar una oportunidad a ‘Rioja Oriental’.

No obstante, usando la misma tesis, entiendo que una decisión tan trascendente –cambiar la Historia lo es– debería venir avalada por compromisos de uso de ‘Rioja Oriental’ de quienes han promovido el cambio de nombre, algo que uno de sus principales valedores, el bodeguero Álvaro Palacios, ya ha dejado claro que no contempla al menos a corto plazo. Tampoco creo que ‘Rioja Baja’ haya tenido una oportunidad real, ya que es ahora por primera vez, no en 1999, cuando se ha planteado el desarrollo de nuevos vinos vinculados al origen, pero sobre todo creo que el debate ha sido demasiado corto para recabar en realidad las opiniones de bodegas y viticultores riojabajeños.

En este sentido, me pregunto que pensarían en La Rioja Alta si Rioja Oriental exigiera ahora cambiar su nombre por Rioja Occidental –quizá más ‘peyorativo’ que vender vinos de ‘Rioja Baja’ sea competir con vinos que se llaman ‘Rioja Alta’ sin la existencia de su antónimo geográfico – o qué dirían en Rioja Alavesa si los municipios riojanos de San Vicente, Ábalos y Briñas –condenados administrativamente al aislamiento geográfico– exigieran el cambio de la indicación por Sonsierra. ¿Sería suficiente una decisión mayoritaria del Consejo Regulador? Las votaciones las carga el diablo.

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Rioja Baja… con orgullo
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Alberto Gil | 13-04-2018 | 6:53| 0

Mateo Ruiz, Bodegas D. Mateos, reivindica sus raíces y el factor diferencial de la garnacha, el graciano y el mazuelo en la personalidad de los vinos de la comarca

Por mucho que el Consejo Regulador haya decidido archivar cientos de años de historia y taparse los oídos, seguiremos escuchando hablar de Rioja Baja, de los vinos de Rioja Baja. Esta amplísima comarca administrativa, desde Agoncillo hasta Alfaro, tiene por delante mucho tiempo para trabajar y mostrar su extraordinaria diversidad que, especialmente en las faldas de los montes del Sistema Ibérico, es capaz de sorprender y ofrecer grandes vinos con personalidad y carácter propio: «Nuestros viñedos, en los términos de Alfaro, Aldeanueva y Autol, van desde los 320 metros de altitud hasta los 650, lo que nos permite trabajar con un amplio catálogo de opciones», explicó ayer Mateo Ruiz, Bodegas D. Mateos, en la presentación de sus vinos en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com.

Apenas nada se supo de Rioja Oriental durante la cata, salvo una pregunta del respetable: «No me identifico con Rioja Oriental; de tener una subzona, como zona geográfica que es, debería ser Rioja Baja», zanjó el bodeguero. La viticultura en Aldeanueva se remonta a cientos de años, aunque a comienzos de este último siglo surgieron nuevas bodegas y se ampliaron los campos de cultivo: «No era fácil hace 20 años conservar los viñedos de garnacha situados en el monte, pero nosotros lo hicimos y ahora estas uvas están en nuestros vinos», señaló Mateo Ruiz.
Esas garnachas, junto con también viejos mazuelos, y las plantaciones de graciano por las que apuesta el bodeguero desde hace un par de décadas se combinan en diferentes proporciones en todos los vinos de Bodegas D. Mateo: «El tempranillo también se adapta bien en nuestra comarca, pero estas otras uvas, de ciclo más tardío, nos ofrecen un salto diferencial, de calidad y de personalidad de zona».

Mateo Ruiz, en una imagen de la cata Miguel Herreros

Mateo Ruiz, en una imagen de la cata de mi compañero Miguel Herreros

La cata
Bodegas D. Mateos trabaja con tres gamas de vinos: Navaldar, «la más Rioja» en palabras de Mateo Ruiz; Insolente, una colección de varietales más fresca y divertida; y La Mateo, una espectacular familia de vinos que rinde homenaje a la ascendencia masculina de la familia: «Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo… siempre cultivaron sus propios viñedos y se merecían este homenaje».

El bodeguero comenzó la cata con Navaldar 2015, un crianza de la gama más tradicional de Rioja, aunque con el propio concepto de Bodegas D. Mateos: «Las cuatro variedades, tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano, son importantes», en un vino carnoso, potente, pero de final amable, en el que el mazuelo y el graciano aportan una frescura y una acidez que agradece el conjunto. Insolente Graciano 2016 forma parte de la colección de varietales. Nada es fruto de la casualidad: «Nos ha costado quince años poner todos estos vinos en el mercado, con una primera fase de estudio y catalogación de los viñedos y una segunda de pruebas enológicas y con diferentes maderas hasta que entendíamos que estábamos preparados», indicó el bodeguero. En el caso del graciano, D. Mateos hizo las primeras vinificaciones varietales en el 2003, pero no salió al mercado hasta el 2012. Es un vino más joven, con mucho trabajo para pulir cualquier asomo de ‘aristas’ y el componente vegetal de esta variedad que solo en las zonas más cálidas de Rioja garantiza su vinificación por separado con regularidad.

La Mateo es la colección de vinos de familia: crianza, reserva y los dos varietales de garnacha y tempranillo blanco. Tal y como dejó claro el bodeguero, cada vino tiene su propia personalidad y, en este sentido, La Mateo Crianza 2014 incorpora una base de tempranillo (70%), con garnacha (27%) y graciano (3%). Combina la fruta con una madera también presente, que redondea un vino goloso y carnoso, mientras que La Mateo Reserva 2012 suma otra composición varietal, también con tempranillo como base –de diferentes viñedos y zona–, pero que se mezcla en esta ocasión con un porcentaje importante de graciano y mazuelo: «No tiene nada que ver con el anterior; con mayor acidez y frescura, es quizás más Rioja en el sentido clásico de vinos más longevos», describió el bodeguero. Y así se muestra en la cata: más fresco y elegante y con una mayor complejidad por el tipo de maderas (francesas exclusivamente) elegidas para la crianza.

La Mateo Garnacha Cepas Viejas 2015 fue una de las sorpresas de la noche. Un vinazo, con una tremenda explosión de frambuesa y grosella y una madera perfectamente integrada: «Son viejos viñedos de garnacha, una gran variedad que siempre ha diferenciado nuestra zona y que creo que en ninguna otra de Rioja puede alcanzar una calidad como en la nuestra». Y, como cierre, La Mateo Tempranillo Blanco 2016 –que junto con el anterior fue el elegido de técnicos y aficionados en el juego de preferencias de la aplicación para smartphones que JIG estrena esta temporada para el club de catas–, un blanco gastronómico, con cuerpo y que, tras unas primeras notas de madera fina, deja paso a un abanico de cítricos y aromas y gustos tropicales.

El ‘irregular’ tempranillo blanco es el protagonista del vino: «Yo creo mucho en esta variedad, autóctona y única en todo el mundo; hay que dejarle tiempo pero con una buena crianza nos va a dar muchas alegrías», señaló Mateo Ruiz, quien apostó por el tempranillo blanco desde el primer momento y hoy, ese especial viñedo, tiene ya trece años: «Hemos vuelto a plantar posteriormente y, aunque ya con seis años de edad, no es todavía lo mismo, pero lo será con el tiempo».
En resumen, un grato descubrimiento el de Bodegas D. Mateos, que comenzó vendiendo sus vinos en la exportación y que, desde el año pasado, empieza a pisar fuerte también en el mercado nacional, con Rioja Baja y Aldeanueva de Ebro como identidad.

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