La Rioja
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Autor: albertogil
Todo listo para un nuevo viaje por Rioja
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Alberto Gil | 24-01-2018 | 11:41| 0

La duodécima temporada de catas del club de lomejordelvinoderioja.com arranca el próximo 6 de febrero con la presentación de los vinos de Castillo de Sajazarra -las inscripciones por Internet se abrirán la semana próxima-. Vinos de la comarca más occidental y extrema de Rioja, al abrigo de los montes Obarenes, de un proyecto familiar gestado por la familia Líbano en los años 70 del siglo pasado, que acometió la restauración del espectacular castillo de la localidad y de su entorno, y que elabora exclusivamente de sus propios viñedos de la comarca.

Jabier Marquínez, enólogo de la casa, abrirá el próximo día 6 el primer semestre de la nueva temporada de catas del club de catas, en la que, de nuevo, se propondrá un viaje geográfico por las diferentes comarcas de la región vitícola para mostrar la diversidad, semioculta durante décadas, de Rioja.

A finales de mes será el turno de Bodegas Tierra, propiedad de la familia Fernández Gómez, un proyecto que nació en 1992 con los viejos viñedos de Labastida como seña de identidad y con una amplia gama de vinos resultado de la parcelación y selección de las mejores viñas que cultivan los Fernández Gómez.

El viaje continuará por La Rioja Baja, en concreto en Aldeanueva de Ebro, con el nuevo proyecto de Mateo Ruiz, Bodegas D Mateos, que relanzó sus vinos hace un par de años con nuevas colecciones, entre ellas La Mateo, con la que ha conseguido el reconocimiento de las principales guías y concursos nacionales. D Mateos cultiva unas 100 hectáreas de viñedo propio en La Rioja Baja y los nuevos vinos son consecuencia de la selección y clasificación de sus propios viñedos, con tempranillos, pero también con proporciones importantes de las variedades garnacha y graciano.

El club de catas propondrá en abril una nueva cita con destino hacia la comarca del bajo Najerilla, en Uruñuela, con el proyecto de Bodegas Martínez Corta, con la marca Soros (tempranillos) como referencia principal pero también con una variedad colección de varietales etiquetada como Tentación.

Primicia

Como suele ser habitual, la temporada contará también con primicias de primer nivel como la presentación, de principio a fin -de la primera añada 2011 a la última 2017- de Bodegas Viña Leizaola. La pequeña bodega de Laguardia elabora un único vino, El Sacramento, que en estos pocos años se ha convertido en una de las grandes referencias de calidad de Rioja en un proyecto que comparten Etienne Cordonnier y el enólogo Jesús Madrazo, que será precisamente quien presentará los Sacramento a los aficionados.

El primer semestre concluirá con una singular cata de dos pequeñas bodegas de San Vicente de la Sonsierra. José Gil Varela y Miguel Eguíluz, dos jóvenes hijos de viticultores de familias con varias generaciones anteriores dedicadas al cultivo, presentarán las nuevas elaboraciones de Bodegas Olmaza y Heredad San Andrés (Cupani). Viejos tempranillos de la Sonsierra con la visión de la nueva generación.

LAS BODEGAS

– 6 de febrero: Castillo de Sajazarra (Sajazarra).
– Finales de febrero: Bodegas Tierra (Labastida).
– Marzo: Bodegas DMateos (Aldeanueva de Ebro).
– Abril: Bodegas Martínez Corta (Uruñuela).
– Mayo: Bodegas Leizaola (Laguardia).
– Junio: Vinos de San Vicente con Bodegas Olmaza y Heredad San Andrés (Cupani).

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El ‘terroirista’ de la garnacha
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Alberto Gil | 13-12-2017 | 10:23| 0

Juan Carlos Sancha cierra el día 19 con una propuesta inédita la décima temporada del club de catas

El bodeguero presentará en primicia su colección de garnachas centenarias de Baños de Río Tobía, miniparcelas en un radio de apenas tres kilómetros (pincha para inscribirte)

El club de catas de lomejordelvinoderioja.com nació hace diez años para mostrar la extraordinaria diversidad del vino de Rioja: la tierra de los mil vinos. Fiel a aquel original espíritu, no podía haber mejor cierre para esta décima temporada que la propuesta de Juan Carlos Sancha para el próximo martes 19 de diciembre. Investigador, profesor, asesor vitivinícola y bodeguero, Sancha propone una lección magistral (masterclass si quiere) del concepto de terruño, del ‘terroir’ elevado a su máxima expresión: seis vinos de otras tantas parcelas, que apenas distan tres kilómetros en Baños de Río Tobía, de una misma variedad e idéntica viticultura, elaboración y crianza. «Nunca he hecho esta cata en público y no creo que sea fácil hacer algo similar en ninguna otra parte del mundo», avanza el bodeguero.

Serán siete vinos de seis pequeñas parcelas, inferiores a una hectárea, todas ellas con viejos vasos de garnachas más que centenarias, hincadas por cuartas y terceras generaciones ancestrales, en suelos similares aunque con distintas profundidades y exposiciones, que marcan las diferncias: «En mis clases –explica Sancha–, hemos definido muchas veces el ‘terroir’ pero, en esta ocasión, va a ser la más fácil de todas ellas».

Sancha, en Peña El Gato en una imagen de Justo Rodríguez

Sancha, en Peña El Gato en una imagen de Justo Rodríguez

Después de dos décadas en Viña Ijalba, Juan Carlos Sancha decidió levantar en su pueblo, Baños de Río Tobía, una pequeña bodega (apenas 40.000 botellas), que distinguió del resto con una apuesta por las variedades autóctonas rescatadas por el profesor Fernando Martínez de Toda y por él mismo y, sobre todo, por la recuperación de viejas garnachas: «La ‘tiranía’ de Rioja y del tempranillo se llevó por delante esta extraordinaria uva –en 1973 el 39% de la superficie era de garnacha y ahora es sólo del 8%– y tampoco dejó espacio para las zonas geográficas donde no estaban implantadas las bodegas».

Vino de subsistencia
«Mi pueblo –continúa– es conocido por los chorizos y los jamones pero existen también estas viejas laderas donde nuestros abuelos y bisabuelos plantaron garnachas con las que hacían el vino para sus casas». Así se hincó en 1917 Peña El Gato, la media hectárea que el bisabuelo de Juan Carlos regaló a su abuelo por su boda: «Eran pobres de solemnidad, como todos los agricultores entonces, y con aquella media hectárea intentaba garantizar una parte de la dieta y de los ingresos para la nueva familia». Cien años después, su bisnieto ha ido comprando pequeñas parcelas a viejos viticultores del pueblo que, por imposibilidad física de trabajarlos, se veían obligados a abandonarlos: «El orgullo no me lo quita nadie cuando se enteran de que cada garnacha lleva su nombre–explica Sancha– y, mucho más, cuando en el vermú les cuento que tal o cual revista americana les ha dado no sé cuantos puntos». «Ninguno de ellos –continúa– plantó las viñas, sino sus abuelos, pero las cultivaron hasta que pudieron y evitaron caer en la tentación productivista del valle».

Los vinos de la cata
En este sentido, la colección Peña El Gato que presentará el próximo martes el bodeguero distingue los vinos por los nombres de los viticultores propietarios originales: Manolo López, Jacinto López, Fernando Martínez de Toda (la única de Badarán, limítrofe con Baños), José Luis Martínez y, por supuesto, Juan Carlos Sancha, forman el menú principal de la cata. Además, un sexto vino, Peña el Gato Natural, sin sulfitos, y demostración de que los vinos naturales de máxima calidad también son posibles. Para concluir, como gran primicia, un séptimo vino, que todavía no ha salido al mercado y del que sólo hay una barrica, sobre el que Sancha no avanza detalles: «En la cata, en la cata…; sólo te diré que es de cepas de garnachas ‘corridas’ y que han colaborado mucho mis alumnos».

Baños, y la comarca del Alto Najerilla, emergen gracias a esta histórica variedad y al empeño y trabajo de Juan Carlos Sancha de recuperar la memoria colectiva de la comarca. De hecho, son varias bodegas las que han apostado ya por la garnacha y la zona:«Estamos en deuda con nuestros abuelos;si la nueva categoría de ‘Viñedos Singulares’ que ha aprobado Rioja sirve para que no se arranquen estos viñedos históricos habrá merecido formar parte del Consejo Regulador durante tantos años».

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Luis Gutiérrez: “El cambio en Rioja es difícil, pero de alguna manera hay que empezar”
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Alberto Gil | 30-11-2017 | 1:25| 0

Luis Gutiérrez, en una imagen de Gabriel Villamil (El Norte de Castilla)

Luis Gutiérrez, en una imagen de Gabriel Villamil (El Norte de Castilla)

El pasado es el futuro. Es la principal conclusión que el lector puede extraer de ‘Los nuevos viñadores’, la reciente publicación de Luis Gutiérrez, el prescriptor más importante para el vino español que cada año actualiza la ‘lista Parker’. En su nuevo libro, obviando las puntuaciones y la crítica de vinos, profundiza en los perfiles humanos de catorce ‘viñadores’ multigeneracionales que, a juicio del autor, protagonizan un movimiento imparable de recuperación de la autenticidad del viñedo español. Entre ellos, el bodeguero ‘riojano’ Telmo Rodríguez.

– Sugiere en su libro que estamos ante una ‘revolución’ del vino español con 14 perfiles de ‘viñadores’. ¿Habrá un ‘antes y un después’?
– Más que una revolución yo hablaría de una evolución. No creo que haya un punto de ruptura, sino una transformación gradual a la que poco a poco se van uniendo más viñadores.
– ¿Hay una nueva generación comprometida con estos principios del terruño, del viñedo auténtico, del paisaje y la supervivencia de los pueblos que garantiza esta ‘revolución’?
– Creo que sí. Estas cosas siempre empiezan desde un grupo limitado y poco a poco va creciendo. Pienso además que es el camino al futuro, no una moda. Se está llegando a la esencia de los lugares y los vinos que producen.
– Me imagino que no es fácil elegir catorce perfiles. ¿Qué le ha guiado para la elección?
– Claro, han sido estos catorce, pero podrían haber sido otros. Siempre hay una limitación de espacio y tiempo, y luego una de las cosas importantes que quería era cubrir la mayor parte de la geografía vitivinícola de España, por lo que he descartado otra gente que trabaja de forma similar pero en las mismas zonas que los que aparecen en el libro.
– El hombre más ‘influyente de los puntos’ decide no hablar de puntos y contar historias más personales. ¿Por qué?
– Yo me considero un escritor de vinos más que un catador;me interesa el contexto de los vinos, las historias personales, la cultura, el paisaje, todo aquello que ayuda a comprender lo que hay dentro de una botella. Tengo unos requerimientos de trabajo, catar y puntuar, pero que complemento escribiendo de todo lo demás. Lo que pasa es que mucha gente se queda en las puntuaciones, que para mí no son lo mas importante.
– Sus puntos significan ventas (y muchas). ¿Cómo lleva esa responsabilidad?
– Yo creo que los grandes vinos se venden solos y el mercado termina poniendo a cada uno en su lugar. Pero si yo puedo llamar la atención sobre lo que considero que es bueno y eso ayuda a que más gente vaya en esa dirección, me parece positivo.
– ¿El futuro es el pasado? ¿Qué significa?
– Significa que es necesario valorar lo que tenemos, nuestras tradiciones, regiones, uvas, etc. Significa desnudar a los vinos de los excesos recientes y volver a la esencia de los lugares, recuperando esas tradiciones, regiones y variedades de uvas. Muchas veces no es necesario reinventar la rueda.
– ¿Cómo ve el momento actual del vino español?
– Apasionante. Estamos en un cambio continuo, en búsqueda de la identidad de muchas zonas, en un momento de recuperación en el que empezamos a creer en lo que tenemos, y ver que puede ser de clase mundial.
– ¿Hay marcados ya claramente dos modelos en el vino español: uno industrializado y otro ‘emocionante’ y comprometido?
– Sí, aunque la frontera a veces es borrosa, no es todo blanco o negro. La calidad del vino es una pirámide, lo quieran o no.
– ¿Son compatibles, incluso son necesarios, estos dos tipos de modelo de negocio del vino?
– Sí, son compatibles y necesarios para cubrir distintas necesidades y distintos tipos de mercados. Pero siempre se puede subir el listón medio.
– ¿Cuál es el error histórico? ¿Por qué España ha tardado tanto en empezar a mirar a sus viñedos?
– Creo que por la historia del país. Veo cierto paralelismo con Chile o Argentina, donde también están a la búsqueda de la identidad de los lugares, a pesar de que lleven siglos produciendo vino. En España la cultura incipiente de Rioja y Jerez se interrumpió y no regresó hasta los años 80 del siglo pasado, pero luego nos sumergimos en una década de excesos de maduración, extracción, madera o precios de la que estamos saliendo con esa búsqueda de la identidad.
– Hay, evidentemente, un movimiento que mira en la actualidad hacia el terruño, hacia la autenticidad y la originalidad. ¿Cómo ve Rioja en este sentido?
– Como en todos los sitios, el ser humano es el último eslabón en la cadena. Los sitios tienen el potencial, que no se verá realizado si no hay una persona que tenga esa idea en la cabeza. Todo depende de cuanta gente con esas ideas haya en cada zona. En Rioja, por su potencial y su tamaño, debería haber más personas trabajando en esa dirección.
– Rioja ha tomado decisiones, en algunos casos tímidas, para potenciar el origen de los vinos, los viñedos, como los viñedos singulares o los vinos de pueblo ¿Cómo ve este cambio en una denominación que históricamente se ha distinguido por elaborar vinos de mezcla, de zonas y variedades?
– Es un cambio difícil, pero de alguna manera hay que empezar. Pero no olvidemos que el primer cambio tiene que estar en los vinos en sí, que son más importantes que las normas. Pero también está claro que las normas pueden ayudar o entorpecer el desarrollo y la comunicación de todo ello.
– Las bodegas históricas siguen sin ver con buenos ojos la nueva categoría de ‘viñedos singulares’. ¿Cree que es compatible y una apuesta acertada en una región como Rioja?
– No lo tengo tan claro; muchos de los nombres históricos son nombres de viñedos, así que no hay más que mirar hacia atrás… En una región tan grande y diversa como Rioja hay espacio y necesidad para diferentes categorías y negocios.
– ¿Cree que la diversidad de Rioja es el gran diamante en bruto por explotar?
– Por supuesto que la diversidad es una gran ventaja competitiva. Pero de nuevo, ese potencial lo tiene que realizar personas.
– Me dicen bodegas de La Rioja Baja que echan en falta una mayor atención por parte de los grandes prescriptores. ¿Cómo ve el futuro de esta comarca? ¿El futuro es el pasado (la garnacha)?
– Como decía, cuando hay grandes vinos se presta atención. Pero hay que hacerlos. Potencial, desde luego, hay y mucho.
– Decía usted en algunos de sus reportajes sobre Rioja que echaba de menos gente joven que se decidiera a dar el paso hacia la comercialización. ¿Sigue pensando lo mismo o está ya saliendo gente dispuesta a embarcarse en la aventura de la elaboración y comercialización?
– Creo que siguen siendo pocos, aunque es cierto cada vez son más. El tema es que no solo hay que embarcarse en una aventura, sino tener clara una idea de calidad y pasión por el viñedo, el paisaje, las tradiciones y los grandes vinos del mundo.
– ¿Cómo va con su próximo Reportaje sobre Rioja? ¿Tendremos sorpresas significativas?
– Todavía no logro adivinar el futuro, así que, como no he empezado todavía a trabajar en mi próximo artículo de Rioja, que se publicará a final de febrero, todavía no te puedo decir nada concreto…

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Una vendimia histórica
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Alberto Gil | 24-11-2017 | 12:41| 0

La cosecha del 2017 dará a luz a los primeros Riojas de viñedos singulares, de municipio y los nuevos espumosos

Este domingo, gratis con Diario LA RIOJA, presentamos en primicia los primeros inscritos en las nuevas categorías de vinos de la DOC

VINOS 26112017 : VINOS RIOJA : VINOS RIOJA : P01 PortadaLa vendimia del 2017 marcará un hecho histórico como es la elaboración de los primeros nuevos vinos de Rioja procedentes de viñedo singular, de municipio, de zona y espumosos de calidad como consecuencia de los acuerdos adoptados este pasado verano por el Consejo Regulador.

Serán los primeros vinos que concretarán, más allá de la subzona (Rioja Alta, Alavesa o Baja), el origen de los viñedos de los que proceden y así lo indicarán en las etiquetas y, en su caso, contraetiquetas cuando vayan saliendo paulatinamente al mercado.

Las dificultades de la vendimia –adelantada y marcada por la fuerte helada– y la falta prácticamente de tiempo material desde la aprobación de las nuevas categorías e indicaciones hacía difícil que bodegas y viticultores se animaran a solicitar ya al Consejo Regulador la trazabalidad precisa de sus viñedos y uvas para su control específico.

Sin embargo, las cifras ahí están: 44 bodegas, con 111 parcelas de viñedo, que suman 172 hectáreas, se han inscrito para solicitar su entrada en la nueva categoría de viñedo singular, de la misma forma que 37 han solicitado ya la indicación de vino municipal con 17 localidades referenciadas que se podrán mencionar desde ya con la salida de los vinos al mercado de los vinos y que completará la información general de Rioja y/o zona (subzona) que se acreditaba hasta ahora.

Los primeros vinos de viñedos singulares, sin embargo, se demorarán hasta primeros del 2019 –se está tramitando la modificación del pliego– y lo mismo sucede con los espumosos de calidad, que, por normativa, precisan una estancia en bodega mínima de 15 meses antes de salir al mercado

Se trata de la primera diferenciación de vinos en los casi cien años de historia de la Denominación de Origen y el consumidor debería ir poco a poco acostumbrándose a las nuevas etiquetas. De momento, Diario LA RIOJA pone cara, y parcela, a los que desde el primer momento está apostando por las nuevas categorías de vinos, de las que desvelamos además todos sus secretos y compromisos que deben asumir los productores.
La conocida frase, «un crianza, por favor», que históricamente se ha utilizado para pedir un Rioja en la barra, empieza a quedarse corta con la oferta de los nuevos Riojas del siglo XXI.

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Viaje al ¿origen? de Rioja
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Alberto Gil | 08-11-2017 | 4:48| 0

Rioja aprobó este verano la primera diferenciación de vinos de su historia: los Riojas de ‘Viñedos Singulares’ que implican una nueva categoría con exigencias de producción, calidad y costes superiores al resto. Un pretendido viaje hacia el origen, hacia los viñedos, que aspira a completar las menciones tradicionales de crianza, reserva y gran reserva, hasta ahora la única distinción de vinos (por el tiempo en madera) existente la DOCa. Aunque, como se puso ayer de manifiesto en el Foro Internacional del Vino de Club de Marketing, Rioja tendrá que hacer ‘ejercicios de pedagogía’ para explicar en qué consiste una apuesta que Priorat, desde ya hace años, sí ha tenido clara.

En este sentido, el Foro reunió a representantes de las tres principales organizaciones bodegueras de la región y, tal y como pusieron de manifiesto sus portavoces, el consenso alcanzado para la nueva normativa ha sido más bien ‘justito’. Íñigo Torres, gerente del Grupo Rioja, la asociación dominante, y Begoña Jiménez, coordinadora de ABC, que agrupa a firmas históricas que elaboran vinos de coupage y de largas crianzas, dejaron claro que, a su juicio, los ‘nuevos Riojas’ de Viñedos Singulares, de municipio y de zona «no deben ser entendidos como categorías superiores», sino simplemente como «menciones geográficas». «Las únicas categorías, verticales de Rioja, seguirán siendo las de crianza, reserva y gran reserva», insistió Torres.

Enfrente, Eduardo Hernáiz, presidente de Bodegas Familiares de Rioja (BFR), quien, pese a insistir en que ambas categorizaciones deben ser compatibles, abogó por «empezar a diferenciar viñedos y producciones para recuperar credibilidad». «Los vinos de viñedos singulares son el primer paso hacia una diferenciación; tenemos clima, suelos y conocimiento para intentar competir con los grandes vinos del mundo y hay que apostar por esta línea».

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Quedó claro el compromiso de Bodegas Familiares por las nuevas figuras, incluso con su promoción por parte del Consejo, pero no tanto la de Grupo Rioja ni la de ABC: «Las figuras están recién aprobadas, incluso aún pendientes de aprobación administrativa, por lo que no tiene sentido promocionar algo que todavía no tienes», advirtió Torres.

Hernáiz recordó, sin embargo, que la modificación del pliego ya ha sido publicada en el BOE (pendiente de alegaciones) y que ya hay bodegas que están siguiendo una trazabilidad desde la vendimia pasada, con lo que los primeros vinos de Viñedos Singulares podría estar en el mercado a principios del 2019: «El año próximo habría que hacer un importante esfuerzo de promoción y otro mayor en el 2019 porque hemos generado atención entre la crítica después de mucho tiempo». «Para mí -añadió-, la diferenciación está en la uva; tenemos grandes vinos de reserva pero también otros a poco más de tres euros y ese sistema tradicional necesita complementarse».

Torres y Jiménez coincidieron en que la mejora en valor es un reto para Rioja: «Puede haber demanda creciente por los vinos más ligados al ‘terruño’ pero sigue siendo la Rioja de los ‘coupages’ la que nos ha dado el prestigio», apostilló la representante de ABC. En esta línea, el gerente del Grupo Rioja apostó por un modelo propio: «Rioja no es Borgoña y no conviene imitar a nadie sino desarrollarnos con nuestra propia personalidad».

Y, de nuevo, Bodegas Familiares dejó claro que maneja otras ‘claves’: «Mirar y valorar nuestros viñedos no es inventar nada; hemos dado un primer paso que, aunque con defectos, debe animarnos a seguir». Por último, Hernáiz lanzó un mensaje para algunos de los productores de los vinos ‘top’ de Rioja que, de momento, han optado por no acreditar Viñedos Singulares: «La diferenciación ha sido lo que han demandado durante años, así que no entiendo que algunos ahora prefieran quedarse de perfil».

Un interesante debate, de momento interno pero al que están atentos prescriptores y crítica, y, visto lo visto, Rioja debería empezar a explicar bien hasta dónde aspira realmente a llegar con su ‘viaje al origen’.

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