La Rioja
img
Categoría: Sin categoría
La vendimia avanza y el precio sube

Según avanza la vendimia y se ‘abre’ la zona crítica, la más afectada por la helada, las ‘cuentas’ sobre la cosecha esperada no salen y el precio de la uva continúa su escalada. En este sentido, Bodegas Faustino Martínez (Oyón) ha cerrado un importante acuerdo con la cooperativa de Haro a 1,41 euros el kilo de uva tinta, aunque de la cuenta final habría que descontar los gastos de transformación (unos quince céntimos aproximadamente por litro), ya que será la bodega de Haro la que elabore el vino. En todo caso, aumenta en un 40% la suscrita por ambas partes el año pasado.

Asimismo, se incluyen también 250.000 kilos de uva blanca, a un euro (70 céntimos el año pasado), en este caso sin costes de elaboración, ya que Bodegas Faustino elaborará el vino en sus instalaciones, lo que confirma también el repunte de mercado de uva blanca a medida que avanza la vendimia.

TFGP.

La operación es hasta el momento la más importante conocida de la campaña y una de las que tradicionalmente ‘marca precio’ para el resto de operadores, ya que la gran mayoría de contratos dejan un variable en función del comportamiento del mercado. El acuerdo, que ratifica los que ambas partes llevan firmando durante los últimos cinco años y que prevé además extenderse a 2018 y 2019, incluye un tercio de todo el vino tinto elaborado por la cooperativa, así como 200.000 litros de partidas elegidas también de tinto y los mencionados 250.000 kilos de blanco. La operación se ha firmado en vísperas de que la cooperativa abra sus puertas, aunque no se conocerá la cantidad exacta de uva y vino hasta que termine la vendimia, puesto que Haro es uno de los municipios más afectados por la helada de abril. En cualquier caso, el año pasado, por la misma operación -entonces firmada a 1 euro el kilo de tinto y 70 céntimos para la blanca- Faustino contrató 1,73 millones de kilos de uva tinta y 150.000 kilos de blanca.

Para el Gran Reserva

El acuerdo, según confirman fuentes de la compañía bodeguera, extiende un compromiso de abastecimiento en los mismos términos para las campañas de 2018 y 2019 (con un poco más de blanco, hasta 350.000 kilos), aunque cada año se revisará el precio en función de la realidad del mercado.

Las fuentes de la compañía compradora explican que las mejores partidas de la operación se están empleando para el Faustino I Gran Reserva, que es el buque insignia de la bodega de Oyón hasta el punto de que uno de cada cuatro grandes reservas que exporta Rioja lo hacen con la etiqueta de Faustino I: «Las uvas de Haro y la comarca nos dan las garantías de longevidad que precisa un vino de este tipo, lo que nos ha llevado a garantizarnos el abastecimiento por varios años». «Rioja tiene un problema serio -continúan- por las dificultades para crecer así que habría que empezar a plantearse distinguir realmente entre calidad superior y genérica». La operación de Faustino, en vísperas de que abran la mayoría de bodegas de Haro que tendrán que hacer compras importantes ante los daños de la helada, eleva la cantidad acordada por Bodegas Riojanas (Cenicero) hace un par de semanas y que también publicó Diario LA RIOJA: 1,20 euros por el kilo de uva tinta y 0,85 para la blanca.

Ver Post >
Vermut Lacuesta: 80 aniversario

lacuesta

Hay vida… o vermut… más allá del Martini. Lo saben ya consumidores de todo el mundo y todo hace pensar que lo mejor está por llegar para sus elaboradores dada la versatilidad de esta original bebida. Bodegas Martínez Lacuesta, la centenaria firma de Haro, celebra este sábado una cata especial de sus cinco vermuts por el ochenta aniversario del inicio de su comercialización y que, con formulación propia, se ha convertido en una de las señas de identidad de la bodega: «Estamos encantados de la eclosión del vermut, con la aparición de nuevos elaboradores, porque es una bebida con infinitas oportunidades de maridaje y que siempre hemos cuidado desde el primer al último detalle».

Son palabras de Luis Martínez Lacuesta, miembro de la tercera generación que mantuvo la elaboración del vermut contra viento y marea y que difícilmente hubiera imaginado hace una década que llegaría a suponer el 20% de la facturación de la bodega: «Hubo años en que era muy difícil venderlo, en los que Martini lo era todo, pero afortunadamente hoy los consumidores de todo el mundo están buscando la originalidad y la autenticidad», explica.

El origen

La historia del vermut Lacuesta -por aquel entonces, los años 30, una especie de ‘pirueta’ en una zona vitícola tradicional como Rioja- se remonta a las vísperas de la Guerra Civil. José María Jové, un empresario catalán, contactó con la bodega para fabricar el vermút que él mismo haría en Haro (a maquila): Martínez Lacuesta le cobraba por la elaboración y luego Jové recibía un rappel por cada hectolitro vendido.

Problemas con el nuevo régimen tras el alzamiento obligaron al empresario catalán a emigrar y vendió la formulación a la familia Martínez Lacuesta en 1937. Hoy en día, los vermut Lacuesta siguen empleando la conzia original (coctel de hasta 24 plantas y hierbas aromáticas), que, junto con un vino blanco base, macera y se cría en barricas de roble americano, francés o de acacia. Finalmente, se añade azúcar, ácido cítrico, caramelo y alcohol: «Jové tenía ascendencia suiza y creemos que la receta podía venir de allí, pero no tenemos constancia documental», apunta Luis Martínez Lacuesta.

Pese al auge en el mercado nacional, la exportación es el destino principal de los vermut de Martínez Lacuesta: «En EEUU y Reino Unido sobre todo lo entienden como un producto de coctelería, pero cuando damos catas y les explicamos que en España se toma como aperitivo quedan gratamente sorprendidos».

Cata magistral

Estas grandes posibilidades de maridaje -amargo y dulce al tiempo, el vermut no es sólo para la hora del vermú- será uno de los ejes de la cata magistral que ofrecerá este sábado en la bodega el Master of Wine Pedro Ballesteros: «Pedro es amigo de la familia y cuando le comentamos que queríamos hacer algo especial aceptó a la primera», señala Luis Martínez Lacuesta.

El Master of Wine presentará una pequeña exposición de la historia del vermut y luego participará en una charla informal con François Monti, periodista belga y gran conocedor de esta bebida, con el sumiller Carlos Echapresto, el presidente de los sumilleres de España, Pablo Martín, y con el propio Luis Martínez Lacuesta: «Hablaremos de gastronomía y de coctelería y cataremos los cinco vermut que tenemos maridados con diferentes tapas».

La bodega ha ido ampliando las referencias a lo largo de estos años, desde el original Vermut Rojo criado en roble americano, al envejecido en roble francés, al vermut de roble de acacia, al edición limitada con seis barricas selectas de roble francés nuevo y a la última de las elaboraciones, el blanco semidulce.

Pero todavía quedan más cosas por llegar: «Estamos trabajando con un nuevo vermut extraseco para Reino Unido y Estados Unidos y, sobre todo, con un proyecto de investigación [con una inversión de 300.000 euros] con un edulcorante natural apto para diábéticos y con diferentes vinos base de la variedades airén, godello y verdejo», avanza Luis Martínez Lacuesta.

Ver Post >
Rioja: 1,20 euros, la tinta y 0,85, la blanca

El ‘secretismo’ sobre los precios de la uva, pese a la obligación de formalizar contratos con plazos de pago y cantidades antes de entregar las partidas, es la nota dominante de la vendimia 2017, que sigue avanzando en La Rioja Baja y que está a punto de iniciarse en zonas de Rioja Alta y Alavesa. No obstante, alguna bodega ha hecho público ya el precio que va a pagar a sus proveedores.

Es el caso de Bodegas Riojanas, una de las firmas centenarias de Cenicero, que va a liquidar, como punto de partida, el kilo de uva tinta a 1,20 euros y a 85 céntimos el de blanca, según confirmó a Diario LA RIOJA, Santiago Frías, director general de la compañía, en la que sería la primera operación pública de la campaña. «Son los precios base, de partida, que hemos marcado, aunque a partir de ahí aplicaremos primas y minusvalías, en función de la calidad de las uvas», explica el bodeguero. Frías recuerda que Cenicero está en fiestas esta semana y que la previsión es abrir la bodega para recoger las primeras uvas «el próximo martes o incluso el lunes». Por ello, Bodegas Riojanas reunió a sus proveedores a finales de la semana pasada y les comunicó los precios de vendimia: «Yo creo que la gente salió contenta y a partir de ahora nos queda trabajo a las bodegas para defender los precios de las botellas».

Al margen de esta operación, los rumores son continuos, pero no es fácil confirmar contratos, aunque, probablemente, comenzarán a generalizarse cuando se abra la vendimia en las bodegas de las zonas más afectadas por la helada (la Sonsierra y La Rioja Alta occidental).  De momento, los precios parecen moverse en ese entorno de los 1,15/1,20 euros para la tinta y de 85 o incluso 90 céntimos para la blanca. También diversas fuentes del sector confirman que hay operaciones por encima, incluso hasta 1,5 euros, aunque se trata de partidas de uva elegidas, por lo que no son significativas para aproximarse a un precio medio.

Algunos grandes operadores trabajan también con los contratos plurianuales que firmaron con grupos de agricultores o cooperativas en años anteriores para garantizarse el abastecimiento, por lo que tampoco han movido demasiado el mercado por el momento. En estos casos, los contratos suelen tener una parte variable en función de la evolución del mercado que habría que revisar, pero sería ya en el futuro, una vez terminada la vendimia. En todo caso, varios viticultores, que son proveedores habituales de bodegas, confirman que siguen sin conocer los precios a los que se les pagarán las uvas pese a estar casi en vísperas de llevar sus remolques a las básculas.

Bodegas Riojanas, en una imagen de mi compañero Miguel Herreros

Bodegas Riojanas, en una imagen de mi compañero Miguel Herreros

Un 33% más que hace un año, pero lejos del 99

El gran temor del sector ante la actual vendimia era que los precios se disparasen y alcanzasen valores similares a los de 1999. Entonces, Bodegas Bilbaínas ‘reventó’ el mercado nada más comenzar la vendimia con una operación a 425 pesetas el kilo de uva (2,55 euros). La cántara de vino se disparó también exponencialmente en los meses posteriores pero, a partir de abril del 2000, se hundió en picado de forma que varias cooperativas prácticamente tuvieron que regalar el vino al año siguiente para hacer sitio a la nueva vendimia, con precios de la uva también desplomados.

De hecho, las normas de campaña, ante el temor de una caída extrema de producción por la helada, ampliaron los rendimientos en las zonas no heladas con el fin de que prácticamente toda la uva de Rioja pudiera entrar en las bodegas. El precio de 1,20 euros, que parece ser el que, de momento, está empezando a marcar una referencia, supone un incremento del 33% sobre los 90 céntimos de media del año pasado. La preocupación ha sido, y continúa siendo, muy intensa en el sector –falta por ver cómo se moverán las bodegas de Haro ante las consecuencias de la helada–. De hecho, la semana pasada en Ribera del Duero se empezó a barajar la cifra de 3 euros el kilo, con una cosecha inferior en el 60% a la del 2015, y saltaron las alarmas.

Ver Post >
Viticultura al extremo: Rioja Alta tras la helada

Mientras los tempranillos más precoces están casi listos en el extremo oriental de Rioja, en el límite occidental aún están enverando. La heterogeneidad madurativa por parcelas e incluso por cepas marca una de las campañas más difíciles en La Rioja Alta.

A la izquierda, tempranillo casi listo de Aldeanueva. A la derecha, un racimo de La Rioja Alta más occidental y, junto a éste, otro en la misma cepa cuyos granos aún no han comenzado a cambiar de color, lo que muestra las diferencias madurativas extremas.

A la izquierda, tempranillo casi listo de Aldeanueva de Ebro. A la derecha, un racimo de La Rioja Alta más occidental a medio enverar y, junto a éste, otro en la misma cepa cuyos granos aún no han comenzado a cambiar de color, lo que muestra las diferencias madurativas extremas.

Habitualmente poco tiene que ver la situación del viñedo de un extremo al otro en una denominación tan amplia como Rioja que alcanza ya las 65.000 hectáreas de viñedo. En cualquier caso, en esta ocasión, la diferencia es prácticamente extrema y, mientras los tempranillos de la zona oriental están cada vez más cerca de estar a punto, en La Rioja Alta en algunas zonas acaba de comenzar el envero (40 días hasta la vendimia) y, sobre todo, el desequilibrio madurativo por fincas, parcelas y cepas es impresionante: «La heterogeneidad está incluso en cada cepa, con racimos medio enverados y otros que no han comenzado», explica Miguel Ángel de Gregorio, bodeguero de Briones (Finca Allende), una de las zonas más afectadas por la helada de San Prudencio. «Es una campaña difícil y lo será también en vendimia; lo ideal sería hacerla en varias pasadas, pero es complicado técnicamente porque hace falta capacitación profesional y económicamente es también muy caro». En cualquier caso, De Gregorio confía en que las maduraciones vayan equilibrándose: «En la zona esperamos vendimiar sobre el 20 de septiembre y lo cierto es que, al haber poca uva, las plantas retrasadas por la helada están tirando, por lo que esperamos corregir al menos parcialmente la irregularidad actual».

Las previsiones de Bodegas Muga (Haro) se sitúan también para mediados de septiembre, aunque para los blancos: «Las uvas blancas, en general, están recuperando el retraso rápido, pero los tempranillos heladas de la zona más occidental siguen yendo despacito, aunque al haber poca carga de uva esperamos que arranquen», explica Isaac Muga, responsable de viticultura de la bodega. «Todavía no ha acabado el envero –continúa–, con lo que quedan por lo menos cuarenta días».

Muga confirma que el ‘corte’ entre las diferencias madurativas lo sigue marcando Torremontalbo (el Najerilla), la ‘raya’ de la helada: «En zonas como Uruñuela, Nájera o Fuenmayor se vendimiará pronto, para mediados de septiembre seguro, pero en la zona alta habrá que ir incluso a tres ritmos: con las viñas no heladas, las de daño intermedio y las más afectadas». Muga trabaja también la zona del Najerilla, donde «garnachos y blancas se están recuperando bien, por lo que es posible haya incluso un pelín de adelanto». Eso sí, la heterogeneidad madurativa está garantizada, aunque Isaac Muga no tira la toalla: «Soy más optimista que hace unos días y puede haber buena calidad, sobre todo si no vendimiamos como ‘locos’».

Ver Post >
‘Devoluciones’ de plantaciones de viñedo

Ínigo Nagore, en una foto de Juan Marín

Ínigo Nagore, en una foto de Juan Marín

Casi el 40% de los adjudicatarios de viñedo, 231 de los 645 del 2016, se enfrentan a un proceso de revisión por parte de la Consejería de Agricultura que podría saldarse con la devolución de las plantaciones. Así lo confirma el consejero de Agricultura, Íñigo Nagore, quien recuerda que «ya dijimos que íbamos a velar porque los adjudicatarios cumplieran realmente con la legalidad; no podemos anular el proceso, como piden algunos grupos políticos porque sería injusto con los que sí cumplen, pero sí garantizar el respeto de la normativa».

En este sentido, Agricultura no ha reconocido la inclusión solicitada en el Grupo I (reparto prioritario) a 418 solicitantes del 2017. De ellos, 234 pidieron también plantaciones en el 2016: «Si no han podido demostrar que eran jefes de explotación con actividad agraria en el 2017 probablemente no podrán hacerlo tampoco en el 2016, con lo que revisaremos todos esos expedientes, además de otros en los que actuamos de oficio por claras sospechas y seguimos investigando», explica Nagore. La revisión no queda ahí, sino que el consejero asegura que la lista de 197 adjudicatarios del 2017 se verá también reducida y será «diferente» a la enviada provisionalmente al Ministerio. «Gracias a los controles de la Consejería, al final los repartos de viñedo serán mucho más razonables de lo que la gente piensa», avisa Nagore. De hecho, avanza que propondrá al Ministerio sumar las plantaciones finalmente recuperadas de los años 2016 y 2017 al futuro reparto del 2018.

– ¿Por qué en el 2016 se fijaron unas normas de acceso más laxas y se endurecieron en el 2017?
– El punto de partida eran unos criterios de reparto que primaban a jóvenes no viticultores con actividad agraria. Siempre consideramos inadecuadas las directrices del Ministerio y queríamos que se pudiera primar al viticultor joven y profesional. Al estar demasiado indefinida la figura del ‘jefe de explotación’ y la superficie admisible para plantar hubo una avalancha de peticiones y pactamos con las organizaciones profesionales agrarias (OPA) y cooperativas que les daríamos el beneficio de la duda, pero siempre dijimos que verificaríamos que no fueran ficticias.

– ¿Cuál fue el papel, entonces, de OPA y cooperativas?
– Pactamos con ellas todo lo relacionado con las superficies admisibles y los requisitos exigidos para demostrar la actividad agraria. De hecho, la Consejería propuso eliminar los pastos porque veíamos que muchos los acreditaban como tierra para engrosar solicitudes y no con deseo real de plantar, pero las OPA y las cooperativas nos pidieron que no lo hiciéramos porque, decían, no podíamos cambiar las reglas en mitad de la partida. Es habitual en la Consejería pactar todas estas cuestiones y así lo hicimos. La normativa no exigía más y atendimos la petición del sector, aunque, insisto, advirtiendo de que haríamos comprobaciones.

– ¿Quiere decir que si no se hubieran admitido los pastos en el reparto del 2016 no habría habido grandes adjudicatarios?
– Así es. Varios de los casos más llamativos habrían desaparecido.

– ¿Hubo uso de información privilegiada por algunos solicitantes?
– No. Todo se pactó con las organizaciones agrarias, y de hecho, son ellas las que tramitan la mayor parte de solicitudes, así que la información estaba para todo el mundo.

– Si pactó con las OPA y cooperativas, si le pidieron la inclusión de pastos y la laxitud en la admisión de solicitudes… ¿se siente traicionado por la reacción posterior?
– Más que traicionado, dolido. Todos sabíamos que los criterios del Ministerio eran malos, pero gran parte de los males añadidos vinieron porque los representantes del sector productor nos pidieron que no cambiáramos la reglas de juego. Asumo mi responsabilidad, pero la decisión fue compartida por lo que no entendí las críticas posteriores.

– En el 2017 cambió y endureció las condiciones de acceso sin consenso con las OPA, ¿por qué?
– A la vista de lo sucedido, pedimos al Ministerio que regulase mucho más las definiciones de superficie admisible y de jefe de explotación.Las organizaciones agrarias se seguían contentando con pocos requisitos de acceso, pero esta vez dijimos ‘no’. Decidimos no especificar lo que íbamos a pedir para demostrar la actividad agraria porque ante la apetencia por las nuevas plantaciones, si lo llegamos a decir, mucha gente hubiera acabado ‘cumpliendo formalmente’ como pasó en el 2016.

– ¿Por qué no se paró el reparto del 2017 tras el precedente del 2016?
– Es un reparto nacional, regulado por un real decreto que La Rioja está obligada a cumplir. Nos hubiera gustado pero no teníamos margen legal. El problema se da únicamente en Rioja por la apetencia por nuevo viñedo, pero otra cosa hubiera sido que el Consejo Regulador hubiera decidido no repartir viñedo este año. El plazo para solicitarlo lo marcó la publicación del Ministerio de las limitaciones de plantación para las diferentes regiones, pero si realmente los criterios no gustaban a nadie hubo margen para paralizar el reparto.

– Cooperativas y Bodegas Familiares lo intentaron en el Consejo…
– Era probablemente tarde, pero hubo margen anteriormente. Creo que en el fondo tanto las organizaciones agrarias como las bodegas querían que se repartiera el viñedo.

– La nueva lista, con 197 adjudicatarios provisionales, muchos menos que en el 2016, para 471 hectáreas eleva el porcentaje de prorrateo del 11 al 32%. Da miedo… ¿cuántas hectáreas se llevará el mayor solicitante?
– Las que le correspondan si cumple. Somos conscientes de que con el reparto de nuevo viñedo, con 647 hectáreas para Rioja este año, 471 para La Rioja, estamos hablando de entre 15 y 20 millones de euros [unos 25.000 euros la hectárea] y, en este sentido, el prorrateo, que viene marcado por la Unión Europea, es perverso. Por eso estamos siendo tan estrictos y seguimos trabajando para poner límites y cambiar criterios. De momento, nuestra labor es separar el grano de la paja y eliminar los incrementos artificiales de superficie.Creo que, gracias a las medidas de control, quedará un reparto mucho más razonable de lo que la gente se piensa.

– Habló en el Parlamento de ‘fraude sofisticado’. Explíqueme ese concepto.
– Hemos detectado que mucha gente solicita viña para ver si le toca, con contratos de arrendamientos entre familiares pese a no tener actividad agraria. Pero en los cruces de datos nos hemos encontrado también casos en los que el montaje del expediente es mucho más sofisticado. De un plumazo, aunque puede haber algún error, nos quitamos el 80% de los solicitantes, pero quedan 197 adjudicaciones provisionales que seguimos revisando y en algunas hemos detectado esas sospechas de fraude más sofisticado y se anularán también las adjudicaciones.

– Hay un caso del 2016 en la Fiscalía. ¿Cómo va el asunto?
– Está en proceso.

– ¿Tiene más datos concretos de las revisiones del 2016?
– Aún estamos en ello. Ante la apertura del nuevo proceso del 2017 pensamos que quien solicitó el año pasado también lo haría éste. Así las cosas, este año 418 expedientes que pedían su inclusión al Grupo I los pasamos al II [fuera del reparto] al no poder acreditarnos la actividad agraria real. De ellos, 234 habían pedido y recibieron plantaciones en el 2016. Como no han podido demostrar la condición de jefe de explotación en el 2017 les vamos a exigir que demuestren la del 2016.

– ¿Publicará la lista del 2017?
– Por supuesto. Es nuestra obligación por ley. Lo haremos cuando sea definitiva y no dudo de que será diferente a la de los 197 adjudicatarios provisionales que se envió al Ministerio.

– ¿Hay responsabilidad para quien acredita una supuesta condición que luego no puede demostrar?
– El año pasado decidimos otorgar el beneficio de la duda al aspirante y admitir solicitudes para luego comprobarlas. Este año hemos decidido cruzar los datos de forma previa y hemos detectado muchos solicitantes que no son titulares de una explotación con actividad. Somos partidarios de la revisión y de la posible denegación o suspensión de la plantación, pero en los casos de fraude más sofisticado sí hay alguna responsabilidad que va más allá del intento fraude administrativo. Hay un expediente en la Fiscalía del 2016 y no descarto que este año pueda haber alguno más.

Ver Post >
¡Sálvese quien pueda!

DOCU_RIOJAPodía ser peor y tiene pinta de que lo será. El regalo envenenado que el Ministerio de Agricultura entregó a Rioja con la elección de los criterios de prioridad (jóvenes agricultores sin viñedo) para el acceso a las nuevas plantaciones de viñedos ha roto el histórico equilibrio social, y territorial, en los repartos. La Consejería de Agricultura, que en el año 2016 vio cómo las organizaciones agrarias con las que había pactado las condiciones de acceso al nuevo viñedo la echaron a los tiburones, decidió, porque no le quedaba otra, comprobar si los solicitantes de viñedo tenían actividad real agraria y endurecer así los criterios de acceso. El año pasado, el 2,61% de los adjudicatarios se llevaron casi el 30% de las 362 hectáreas repartidas en La Rioja: 17 personas se hicieron con más de tres hectáreas y, una de ellas, aunque su caso está ahora en la Fiscalía por presunta falsedad documental, consiguió inicialmente más de 20 hectáreas.

El aumento del botín de este año (645 hectáreas para el conjunto de la denominación de origen, de las que 471 irán para La Rioja), pero, sobre todo, la reducción de los solicitantes aptos puede provocar que quien el año pasado acreditara tierra disponible (propia o arrendada) para llevarse 10 hectáreas, en esta ocasión consiga 30. La inversión, con diferencia más importante, para una bodega es el viñedo y ahí tenemos el caso de familias que llevan años invirtiendo cada perra que ganan en aumentar su explotación, pero ahora habrá supuestos no viticultores, y supuestas no bodegas, que se llevarán cinco, diez o quince hectáreas de un plumazo.

Lo que es intolerable es que ni el Ministerio, por dejadez, ni la Consejería, por falta de valentía, ni el Consejo Regulador, por vaya usted a saber qué intereses, hayan sido capaces de parar este despropósito cuando la solución era sencilla: tras el desastre del 2016 únicamente había que haber congelado las plantaciones para, en el 2018, hacer un reparto social y territorial de verdad con nuevos criterios. Las plantaciones, al fin y al cabo, son dinero público que, cuando se entregan sin criterios sociales, lo que generan es una grave competencia desleal.

Hay otra estadística que nunca se sabrá por la protección de datos, pero sería interesante conocer quién han sido los receptores de las diferentes, y millonarias, anualidades del Plan de Apoyo al Sector Vitivinícola que, con fondos comunitarios, cofinancia inversiones en bodega de hasta el 40%. Conozco varias pequeñas bodegas que se rindieron ante la burocracia y complejidad legal y desistieron del programa y otras que presentaron importantes inversiones para su capacidad pero, con el prorrateo para atender las fuertes inversiones de grandes empresas, se quedaron sin fondos o con porcentajes mucho más bajos de ayudas de lo previsto. Lo dicho: ¡sálvese quien pueda!

Ver Post >