La Rioja
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Las uvas locas: balance de vendimia en Rioja
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Alberto Gil | 12-10-2015 | 11:38| 0

En el lago de Abel Mendoza, con el maceración carbónica, en una imagen de mi compañera Sonia Tercero

Rioja cierra con el Pilar la vendimia más temprana de las últimas décadas, que acaba en algunas zonas cuando apenas habría empezado otros años

Atípica. Es el adjetivo que mejor resume la vendimia 2015, que concluye este puente del Pilar cuando las referencias históricas sitúan dicha fecha como la generalización de la recogida: «Por el Pilar, todos a vendimiar», dice la sabiduría popular. Adelanto y rapidez, incluso ‘exprés’ en las comarcas de Rioja Alavesa y Alta, caracterizan la actual vendimia, con una maduración casi ‘homogénea’ que muy pocos recuerdan, de forma que las zonas más altas y frescas se han vendimiado con antelación a las bajas y habitualmente más tempranas.

El cambio climático está en la mente de todos los viticultores que han visto como hace dos años (2013) la vendimia llegaba con el mayor retardo de las últimas tres décadas y, apenas dos campañas después, concluye con una antelación que nadie recuerda: «Jamás en mi vida, pero no tanto por empezar temprano, que también, sino por acabar tan pronto», afirma el viticultor de San Vicente Abel Mendoza. «Cuánto más quieres conocer la viticultura –continúa–, más te sorprende; este año ha sido una ‘cura de humildad’ de cojones».

Abel Mendoza, como muchos otros, se ha quedado sin vacaciones: «Nos vamos habitualmente la primera semana de septiembre, pero todo ha ido a una velocidad desconocida». El viticultor terminaba el último lago para su maceración carbónica ‘Jarrarte’ el pasado 8 de octubre –empezó el 16 de septiembre con el blanco–, mientras que Marcos Eguren (Viñedos Sierra Cantabria, San Vicente, y Viñedos de Páganos, Laguardia) tiene también ya toda la cosecha en las bodegas: «1994 fue también un año temprano, con sequía, pero una con maduración más irregular». «Esta vendimia –continúa– maduraban al mismo tiempo las uvas de arriba de la Sonsierra que las de abajo cercanas al río; algo increíble».

La calidad parece fuera de toda duda –especialmente tras las malas experiencias de 2013 y 2014– pero, precisamente, las extrañas circunstancias de la campaña, hace que viticultores y bodegueros sigan con la mosca detrás de la oreja: «Diría que puede ser incluso inolvidable, pero hasta el rabo todo es toro», sostiene Miguel Ángel de Gregorio (Finca Allende, Briones, y Finca Nueva, Navarrete). De hecho De Gregorio terminó ayer la vendimia cuando el año pasado ni tan siquiera había empezado: «Las primeras uvas del 2014 las metimos el 16 de octubre, así que poco más hay que decir sobre este asunto». Tampoco quiere aventurarse demasiado Abel Mendoza: «Sin duda mejor que el 2013 y el 2014, pero quiero ver qué pasa en la bodega antes de hacer un pronóstico porque sigo sin fiarme de un año tan extraño».

Elevado grado alcohólico
El principal ‘pero’ de la añada –además de la piedra del 31 de agosto– es el generalizado elevado grado alcohólico, con una madurez de azúcares muy rápida y una fenólica más retrasada inicialmente que, gracias al extraordinario tiempo de septiembre, ha podido equilibrarse incluso en los viñedos con más carga: «Con todo lo ‘fácil’ que ha sido esta vendimia en el campo por el buen tiempo que hemos tenido en septiembre y octubre, en bodega va a haber que estar pendientes para no extraer taninos verdes y vegetales». «Creo –continúa Eguren– que la añada será muy buena, pero quizás le falta un chispa de magia para ser espectacular, probablemente en nuestra zona porque las noches de septiembre, pese a que han sido frescas, no lo son tanto como las de octubre».

Lauren Rosillo (Finca Valpiedra, Fuenmayor, y Viña Bujanda, Oyón) coincide en el diagnóstico: «Para mí es muy buena, pero no todo lo excelente que esperaba a priori». Valpiedra es una finca temprana, de suelo de cascajo, y Rosillo acabó el 26 de septiembre, una fecha habitual para él, pese a ser un viñedo de Rioja Alta: «Es por nuestro suelo y microclima, pero sí que este año nos hemos ido a 14 grados, cuando para nosotros lo normal es 13 o 13,5º a lo sumo».

El enólogo entra de lleno en el debate: «Para mí, sí es un problema el elevado contenido alcohólico; hay zonas cálidas españolas que son de 15 grados, pero no ‘pega’ en la tipicidad de Rioja y, sin embargo, está siendo lo habitual». «En las etiquetas –continúa– se ‘redondea’ además a la baja y hay que empezar a plantearse nuevas técnicas vitícolas».

En Valpiedra, con un rendimiento medio de 5.000 kilos, la vendimia fue «rodada», aunque en Viña Bujanda (Oyón) no empezó tan bien: «Las primeras uvas entraron un poco verdes y luego la bendición de tiempo que hemos tenido nos ha permitido esperar y que con una calidad muy buena».

La Rioja Baja
La vendimia ha sido más larga en la subzona Baja. Empezaron antes y acaban en fechas habituales. Francisco Ruiz Jiménez (Viñedos Ruiz Jiménez, Aldeanueva) termina estos días con la garnacha. «Ha sido muy atípica también –explica– pero más que por las fechas, porque han sido los viñedos más altos los que antes estaban listos para la vendimia y eso no es habitual».
Este viticultor ecológico señala que «las altas temperaturas del verano favorecieron a las zonas más frescas y supongo que habrá que ir adaptándose al cambio climático o lo que sea lo que está pasando».

Ruiz Jiménez matiza que «las cepas plantadas en zonas de viña han madurado perfectamente, mientras que las de ‘no viña’ [más bajas y con mayor carga productiva] les ha costado bastante más, pero al final se han beneficiado del extraordinario tiempo que hemos tenido».

El viticultor, que ya ha descubado varios depósitos, sí cree que la añada en su zona al menos (la Sierra de los Agudos) es excelente: «Los vinos están ‘limpios’ como nunca, con un olor a uva extraordinario en la bodega; para mí, con una calidad como en el 2005».

La graduación elevada, coinciden todos, es la nota más común de la cosecha 2015 si bien la estructura de los vinos acompaña. ¿Qué está pasando? En apenas dos años se han visitado los extremos: de la tardía y complicadísima 2013 y a la temprana y ‘sencilla’ 2015: «Nos ‘tocaba’ una cosecha así después de los dos años anteriores, pero sí es cierto que hay que empezar a pensar qué pasa; el grado es elevado pero afortunadamente le acompaña la frescura [acidez] y hay fruta y taninos para enamorar, gracias a que hemos tenido un tiempo magnífico con viento norte», indica Miguel Ángel de Gregorio. En el 2014 hubo todo lo contrario, agua y calor, y la botrytis campó a sus anchas: «Si es cambio climático que lo digan los expertos, pero antes había cuatro estaciones y ahora tenemos dos», apunta Abel Mendoza. «Las heladas, y no son deseables para nadie –continúa– eran ‘reguladores naturales de producción’ y las había cada dos, tres o cuatro años; ahora ni las conocemos».

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Entre 78 y 90 céntimos: mercado de la uva de Rioja
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Alberto Gil | 30-09-2015 | 16:45| 0

La vendimia avanza a pasos agigantados, con un importante adelanto especialmente en las subzonas Alta y Alavesa, y con muy buenas sensaciones tras el excepcional mes desde el punto de vista meteorológico y una vez superados los primeros ‘avisos’ de agua, que sólo quedaron en simples amenazas. La Ley de Mejora de la Cadena Agroalimentaria ha obligado a las bodegas a mover ficha y a firmar por escrito, con precios y plazos de pago, los contratos por la compra de la uva. En este sentido, las operaciones que se están realizando durante este mes se mueven entre los 78 céntimos que algunos grupos bodegueros están ofertando a los proveedores hasta los 90 céntimos.

En el caso de la uva blanca se confirman los ‘temores’ previos a la vendimia y la horquilla de precios, después de alcanzar el euro la campaña pasada, baja a entre 50 y 70 céntimos. Así lo ha podido confirmar Diario LA RIOJA en operaciones concretas, algo que dará un nuevo impulso de competitividad en el mercado a los blancos jóvenes de Rioja, aunque el temor es qué sucederá en la campaña próxima cuando empiecen a entrar en producción las nuevas plantaciones. De hecho, algunas bodegas han decidido no elaborar blanco ya esta campaña, después de invertir en otras zonas españolas especializadas en blanco, principalmente Rueda.

 

Vendimia en San Vicente. La imagen es de mi compañero Justo Rodríguez

 

Si el año pasado los contratos por escrito, con precio y plazos de pago, ya fueron una realidad, en la vendimia actual están absolutamente generalizados, con lo que el sector está superando el problema histórico de la falta de transparencia.

Contratos
En este sentido, José Luis Benítez, gerente de la principal organización bodeguero, el Grupo Rioja, señala que «desde el principio hemos hecho un trabajo muy serio de información a nuestros asociados sobre las implicaciones de la nueva Ley de la Cadena Alimentaria y la gente es plenamente consciente de que debe cumplir con las prescripciones legales».

Después de pequeños conflictos de interpretación, los plazos se articulan en dos pagos: uno primero, a los 30 días de la entrega de la última partida de uva por parte del viticultor y un segundo, a los 30 días de la primera comunicación del Consejo Regulador al viticultor de que su uva ha sido amparada por la denominación de origen.

Así las cosas, este segundo pago podría materializarse a finales del mes de febrero en el mejor de los casos –al parecer las principales bodegas del Grupo Rioja están en ese supuesto– o unas semanas después si se atiende a la certificación oficial de las uvas amparadas del Consejo en lugar de a la primera comunicación.

En cuanto a los precios, la mayoría de contratos se están haciendo por una cantidad fija y una segunda variable, en función de la calidad y otros criterios pero siempre que sean objetivos –así lo determina la ley–, lo que explica las amplias horquillas que se están marcando durante la vendimia.

Casi dos tercios de cosecha
En cuanto a los datos de vendimia, hasta el domingo las bodegas de la denominación de origen habían recogido 263 millones de kilos de uva, casi dos terceras partes de la cosecha esperada que, si bien no podrá superar los 424 millones de kilos de uva amparada, probablemente sea mayor. Por subzonas, La Rioja Baja ha vendimiado 70,38 millones de kilos de uva, casi 65 de tinta y 5,4 de blanca, color con el que prácticamente se ha terminado en toda la denominación de origen.

En La Rioja Alta se han recogido hasta ahora 122 millones de kilos de uva (104 de tinta y 17,8 de blanca), mientras que en la subzona alavesa las bodegas han recepcionado 70,6 millones de kilos (62,2 de tinta y 8,45 de blanca).

En contra de lo habitual, la vendimia está para estas fechas en plena actividad en las tres subzonas y es posible que incluso algunas bodegas de La Rioja Baja sean las últimas en terminar. Respecto a la calidad, el estado sanitario continúa siendo muy bueno y el tiempo de septiembre está permitiendo corregir el desequilibrio entre la rápida maduración de azúcares y la fenólica, que ha costado más, sobre todo en las viñas más cargadas.

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Sobre Rioja Alavesa
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Alberto Gil | 24-09-2015 | 08:44| 1

Conversando hace tiempo sobre los entresijos de la denominación, un bodeguero me explicaba gráficamente el funcionamiento ‘subterráneo’ de la misma. «Tenemos un bote cerrado y lo pasamos de mano en mano hasta que llega uno y lo abre…» «Pero si tiene ‘mierda’», dice. «Ya, pero para qué lo abres…»

La Diputación alavesa y el Gobierno vasco han decidido abrir el bote y proclamar a los cuatro vientos su contenido, pero asegurando que la ‘mierda’ es del resto y que su parte del bote está impoluta. Rioja –ni que decir tiene que en la actualidad está haciendo los mejores vinos de su larga historia– funciona como funciona. Cada viticultor tiene asignados 6.500 kilos de uva tinta en su cartilla y raro es el que, compensando parcela con parcela y en otros casos comerciando con el ‘papel’ sobrante, no alcanza los kilos autorizados. Eso ocurre en La Rioja Baja, en la Alta y en la Alavesa.

El pedrisco lleva varios años azotando a los viticultores y el Consejo Regulador ha decidido adoptar una postura laxa y no limitar los rendimientos de los viñedos apedreados (y van tres años seguidos en Rioja Alavesa). Así, los viticultores cuentan, además de con el seguro si es que lo tienen, con la posibilidad de compensar las viñas apedreadas con otras suyas propias o con las del vecino, que puede ser de cualquier municipio alavés o de Aldeanueva de Ebro.

Rioja Alavesa no se abastece de su propia uva, y de hecho es la ‘subzona’ más importadora, pero parece ahora que los grandes grupos bodegueros que allí se asientan ‘traicionan’ el espíritu nacionalista cuando son precisamente los que compran la uva a los viticultores alaveses. ‘Mierda’ –si quieren llamarla así los políticos del PNV obviando que el bote contiene también sus propios detritos– hay en todos los lados. Por ejemplo, una bodega familiar alavesa está ofertando estos días dos botellas de reserva en la cadena de supermercados Simply a 5,5 euros; otra compañía alavesa, ubicada en el polígono industrial de Laguardia, ofrece los vinos más baratos de Rioja del mercado y también comprobamos qué tipo de negocio planteaba Bodegas Araco (Laguardia) durante el paso del presunto estafador Ángel Aznar, por citar algunos casos.

Rioja tiene una asignatura pendiente como es la zonificación y, vistas las soflamas políticas, más le valdría al sector sentarse, poner las cartas encima de la mesa y definir las comarcas que, objetivamente, son capaces de dar vinos diferentes y trabajar en la personalidad de los mismos porque, y en esto sí coincido con el diputado general de Álava, la liberalización del viñedo es un serio riesgo para la viticultura familiar. Para ello, quizás el primer paso sea redefinir la actual demarcación por subzonas: en un caso por la carga peyorativa que implica La Rioja Baja y, en otro, porque Rioja Alavesa no deja de ser una indicación administrativa, en sí misma extraordinariamente diversa, pero que va camino de convertirse en esa gran ‘mentira’ que, por muchas veces repetida, cala en el subconsciente colectivo.

A mí me gustaría que se empezase a hablar de los vinos de la Sonsierra, de los aluviales del Ebro, de los Obarenes, de Yerga, de Carbonera, del Alto Najerilla… y, por supuesto, que el tarro de la ‘mierda’ siguiera lo más cerrado posible.

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Las profecías del cambio climático
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Alberto Gil | 13-09-2015 | 16:54| 0

Interesante, pero que muy interesante, el trabajo con el que andan Fernando Martínez de Toda y Pedro Balda sobre el comportamiento de la vid en situaciones extremas, como la de este verano. Hay muchos mapas que sitúan para el 2050 el cultivo de la vid mucho más al norte, pero parece ser que la planta, la vid, termina adaptándose prácticamente a todo. Así lo contaba Fernando en Diario LA RIOJA.

«Esta vendimia acalla las profecías catastróficas del cambio climático»

Martínez de Toda presenta un estudio, con datos del 2015, que demuestra que la vid subsistirá al efecto del calentamiento

Los investigadores de la Universidad de La Rioja (UR) Fernando Martínez de Toda y Pedro Balda presentaron el jueves a los profesionales de la enología un interesante estudio que, según sus autores, desmitifica los supuestos efectos del calentamiento global sobre el viñedo. Es decir, no habrá drásticos traslados septentrionales de viñas ni abandonos desérticos por el cambio climático como se aventura en numerosos mapas predictivos, sino que la vid se adaptará a las nuevas circunstancias.
– Sus conclusiones tumban multitud de teorías catastrofistas…
– Así es. Es evidente que hay un calentamiento pero muchos sostienen que con un aumento de dos grados de la temperatura el viñedo deberá deslocalizarse en unas décadas y buscar zonas más frescas, pero nosotros pensamos que no.
– ¿Por qué?
– Llevábamos años estudiando el comportamiento del viñedo y éste hemos tenido la gran prueba. La temperatura en junio ha sido un grado superior a la del 2014, nada menos que de 3 en julio, el mes más caluroso de los registros, y 1,5 grados en agosto. La viña ha aguantado. Hemos comprobado que llega un momento en que se satura y sigue funcionando en las nuevas circunstancias. Es decir, este verano ha llevado la vid al extremo que se plantea para décadas más adelante con el cambio climático y las diferencias madurativas no son tan distintas respecto a años anteriores.
– Pero sí afecta a los vinos…
– Evidentemente. Hay un desequilibrio entre los azúcares, el grado alcohólico, y la maduración fenólica. La tenemos este año y, salvo el 2013, estamos ya conviviendo con esta realidad. Tenemos en todo el mundo vinos con más contenido alcohólico y es que la maduración polifenólica, la que cuenta de verdad, necesita más tiempo. Lo que podemos demostrar es que este año hemos llevado al viñedo riojano al límite de temperaturas que se plantea para ese escenario de cambio climático y ha llegado un momento en que la planta ha dicho basta y ha seguido funcionando en lugar de colapsarse como algunos precedían.

Fernando Martínez de Toda, en una charla para la Asociación de Enólogos de Rioja

– ¿Dónde han hecho los seguimientos?
– En Alfaro, como exponente de la zona cálida de Rioja, y en Alesanco, como testigo de la zona más fresca. Evidentemente, Alesanco es la zona más beneficiada por esta elevación de las temperaturas. Hace unas décadas era impensable la elaboración de tintos de gran calidad en esas zonas, con la estructura que ahora tienen; en Alfaro, hemos visto que seguirá habiendo viñedo por mucho que suba la temperatura. Como decía, hemos comprobado que la planta no se colapsa en las condiciones extremas que se nos estaban dibujando en numerosas predicciones.
– Pero sí implica cambios en el cultivo y en las prácticas…
– Por supuesto. Ya los está habiendo y vemos cada año cómo el control de los rendimientos y el manejo de la vegetación es fundamental. En la jornada de la Asociación de Enólogos de Rioja (AER), mi compañero Pedro Balda presentó una novedosa técnica que ya se está probando con resultados. Consiste en hacer dos vendimias: una primera, con los racimos aún un poco verdes que se prensaría rápidamente para conservar un mosto con una acidez elevada y una segunda vendimia en la que se trataría de apurar la madurez fenólica.
– ¿Es la acidez la gran sacrificada de este calentamiento?
– Así es. Hace treinta años Rioja se caracterizaba por vinos con acidez y limitada estructura. Vimos algo parecido en la cosecha del 2013, que fue una añada totalmente atípica a las últimas de este siglo, incluso como las de hace treinta años. La acidez es básica para la longevidad de los vinos y por ello planteamos esa forma de vendimia como una técnica y una opción a tener en cuenta para mantener la frescura de los vinos.

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Juego de Tronos… en Rioja: Daroca, el nuevo presidente
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Alberto Gil | 23-06-2015 | 10:12| 2

Muerto Robert Baratheon (Víctor Pascual) la paz se aleja de los Siete Reinos de Rioja. Un mal ‘acuerdo’, a la vista de los primeros resultados, permitió a Luis Alberto Lecea en el año 2013 convertirse en Tywin Lanister, el nuevo regente del Trono de Hierro con la aspiración de cerrar las heridas entre las casas nobiliarias después de los tumultuosos dos últimos años de desencuentros del reinado de Baratheon.

Tywin (Lecea) nunca tuvo el apoyo real de su propia familia, Asaja, que pretendía un joven ‘rey’ a quien la casa Tyrrel (cooperativas) vetó argumentando que había demasiado en juego como para confiarlo todo a la juventud del joven candidato (Alex Las Heras). Asaja ha hecho más bien poco para que Tywin continuase su mandato y, si bien no ha sido la familia directa quien ha colgado de la pica su cabeza, sino los Tyrrel reclamando su derecho a compartir el Trono de Hierro por los dos años que restan, el ‘viejo Lanister’ se va incluso poniendo su vocalía a disposición del sindicato después de casi 30 años.

Como parte de la ‘venganza’, los Lanister impidieron que Fernando Ezquerro asumiera el Trono de Hierro para los Tyrrel, como parecía lógico, y, en su lugar, será José María Daroca, también de la misma casa pero siempre con un ejercicio discreto, quien dirija el destino de los Siete Reinos por los próximos dos años. Mientras los consejeros se enzarzan en las intrigas de la corte, los Siete Reinos se enfrentan a retos difíciles. Daenarys Targaryen, la madre de dragones, continúa liberando ‘esclavos’ bajo el atractivo eslogan de secesión nacionalista a su paso por la Sonsierra y aprovechando la distracción de la corte del Desembarco del Rey.

Pero lo peor está más allá del gran muro, donde la Guardia de la Noche, ni aun con decretos de urgencia para salvaguardar el statu quo de los Siete Reinos de Rioja, se ve capaz de frenar el avance de los ‘caminantes’, que, a golpe de disposiciones liberalizadoras, acabarán derribando las puertas del pequeño ‘ombligo’ riojano en el que unos 16.000 viticultores viven, o refuerzan sus rentas, gracias a las cosechas de uva.

Cosechas que, después de una época de dificultades, han vuelto a ser ‘generosas’ en los Siete Reinos, aunque el precio de la cántara de vino blanco se empieza a desplomar inexorablemente en el mercado después de unos años de abundancia. Los señores, las bodegas, exigieron nuevas plantaciones y, ahora que están a punto de llegar los frutos, han decidido irse a otras zonas para producir más barato.

El caso es que hay un nuevo ocupante del Trono de Hierro y que, dentro de dos años, serán de nuevo los Baratheon (las bodegas) las que, por turno, se sienten en él, pero el histórico primer mandato de los viticultores, los verdaderamente amenazados por las corrientes liberalizadoras de más allá del Muro, no será lamentablemente recordado por los resultados en su favor, sino más bien por las intrigas y desencuentros de las familias en Desembarco del Rey.

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González Teso: el pequeño viticultor y los millonarios rusos
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Alberto Gil | 11-06-2015 | 10:39| 0

Jesús González Teso en sus viñedos de Labastida

Convocamos ayer la cata con Jesús González Teso para el día 24 y se han agotado ya las entradas. Lo siento, pero seguro que Jesús os recibe en Labastida si os apetecen unos ‘tragos’ de vinos honestos.

Ésta es su pequeña historia:

¿Cómo un vino de un viticultor de Labastida acaba en una feria como la del Millonario de Moscú, la mayor concentración de lujo por metro cuadrado del mundo? Jesús González Teso no tiene demasiadas respuestas: «Es cosa de mis importadores; llevan otros productos además de mis vinos y apostaron por dicho evento». El caso es que en el mercado ruso una botella del vino Gontés alcanza un precio de 61.000 rublos que, traducidos a euros, serían unos 1.300: «De mi casa sale a 25 euros, ¡eh!…», aclara el viticultor. «Eso del precio es cosa de los aranceles, de los propios millonarios y de que hay gente para todo…, yo sólo espero que mis importadores no me inviten a la feria y me hagan pagar la cena», bromea.

 

Anécdotas al margen, Jesús González Teso es un viticultor de Labastida que cultiva 20 hectáreas de viñedo propio y que rebusca en las raíces de su propia familia y de su municipio para elaborar una gama de vinos francos, honestos, que presentará el próximo miércoles 24 de junio en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com (plazas agotadas).

Los orígenes de su genealogía viticultura se remontan al siglo XIX, cuando su bisabuelo Wensceslao recayó en Labastida para trabajar de tonelero, un oficio muy demandado entonces por las necesidades de las bodegas centenarias de Haro. Compró viñedos y en 1905 comenzó a elaborar su propio vino con un grupo de viticultores hasta que en 1922 hizo su propia bodega, unos impresionantes calados en los que hoy, casi un siglo después, su bisnieto Jesús elabora y comercializa sus propios vinos: «Desde entonces y hasta el 2003 mi familia vendía uvas y vinos a granel a otras bodegas y, cuando acabé enología, decidí emprender la aventura por mi cuenta», recuerda González Teso.

El viticultor ha conseguido «trabajando de lunes a domingo» hacerse un hueco en el mercado, con una cuota exportadora que oscila entre el 65 y el 70%. «No pretendo hacerme rico ni elaborar los mejores vinos del mundo, sino hacer lo mejor que puedo con las uvas de mis viñedos y de esta zona privilegiada de Rioja para el cultivo».

La cata

Jesús González Teso presentará en la cata para lomejordelvinoderioja.com su gama completa, cuyo primer escalón es el Gontés Tinto Joven 2014, un vino que respeta la identidad del tradicional cosechero de Labastida elaborado con una ‘semimaceración’ carbónica, con el despalillado de los raspones y la fermentación con uvas enteras: «Es un vino vivo, típico en la comarca, que anima a consumir la botella y muestra del tempranillo de Labastida».

El Gontés Fermentado en Barrica 2013 es un ‘media crianza’, un vino con una estancia de unos seis meses en barrica, con más estructura y madurez que el anterior, pero reflejo también de los agradables vinos de tempranillo que tradicionalmente elaboraban los cosecheros de la zona. En el Gontés Crianza 2012, el viticultor incorpora exclusivamente, uvas de más de 40 años, con tempranillo mayoritario, aunque con un importante aporte de garnacha del 40% en la añada propuesta y con un rendimiento medio de producción de 5.000 kilos: «La selección, primero de los parcelas y luego de los racimos en la vendimia, es fundamental para nosotros», explica el viticultor.

Los vinos especiales

González Teso presentará también sus dos referencias especiales. El Olmo 34 de la añada 2009, cuyo nombre hace referencia a la localización de los calados en el municipio Labastida, y el Gontés Expresión, de la añada 2006 o 2007, por el que han ‘perdido la cabeza’ los millonarios rusos: «El primero es una mezcla al 25% de las cuatro variedades principales de Rioja, tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo; para mí, una auténtica ‘locura’ de frutas rojas y negras, pero también matices tropicales y de eucaliptos, que estoy seguro sorprenderán a los aficionados».

El segundo es otro gran vino, con uvas de viejos tempranillos que superan los cien años: plenitud, estructura, profundidad… «A mi juicio, es la expresión de la mineralidad y del terroir de Labastida», apunta el bodeguero.

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¿Hay similitudes entre Cava y Rioja?
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Alberto Gil | 03-06-2015 | 10:09| 0

El pasado lunes entrevisté a Manuel Raventós, histórico del espumoso y el Cava, que decidió abandonar la DO hace dos años y medio. Ésta es la entrevista:

Cata de Manuel Raventós de espumosos internacionales en La Galería

 

«Dejamos Cava porque sus precios nos impedían crecer internacionalmente»

El fundador de Raventós i Blanc, que abandonó la DO en el 2012, cree que Rioja es diferente pero sí considera que los consejos reguladores suelen «alinear por abajo»

Manuel Raventós (Raventos i Blanc) remonta su genealogía vitícola hasta 1497. Su bisabuelo fundó Codorniu y su padre la DO Cava. En 1986, este emprendedor de San Sadurní constituyó con su progenitor Raventos i Blanc, una pequeña bodega familiar con una estrategia diferente al volumen. En el 2012, con su hijo Pepe, dio la ‘campanada’ al abandonar Cava y emprender una aventura con un proyecto de indicación geográfica propia, Conca del Riu Anoia, aún en proceso de constitución. La futura DO exige variedades autóctonas, viticultura orgánica y, sobre todo, prohibe la compra de vino (no de uvas), como línea roja frente grandes marcas como Freixenet, Codorniu o Jaume Serra (García Carrión). Un paralelismo que bien puede asimilarse al ‘run run’ que hoy en día se escucha en Rioja.

– Llevan dos años y medio en solitario. ¿Cómo les van las cosas?
– Nuestra idea era crecer internacionalmente, pero no podíamos con los precios. Cava vende por debajo de 15 dólares en EEUU. Por encima de 40, en otra guerra, están los champagnes, pero hay un segmento, entre uno y otro precio, que es donde hemos encontrado hueco. Exportamos el 60% y nuestros precios son más altos que antes. Somos una ‘pulga’ a nivel mundial, pero la gente está entendido nuestra decisión.

– ¿Qué hacen distinto en Conca del Riu Anoia?
– El concepto es claro. Uvas autóctonas, cultivo orgánico, un mismo ‘terroir’ de suelo y climas… Además, el 80% del viñedo debe ser propio o gestionado por la bodega, aunque es un porcentaje que incluso podríamos bajar si entran más socios. Pero, sobre todo, está prohibida la compra de vinos.

– Los embotellados por/para…
– Así es. Ha habido otras bodegas que han dejado Cava por similares motivos y han optado por el Classic Penedés, pero siguen permitiendo esta práctica. En nuestro caso está prohibido comprar un litro de vino.

– En champagne las pequeñas bodegas están reivindicando el terroir y el viñedo. ¿Es lo mismo?
– Más o menos. Dentro de Champagne hay una ‘movida’ entre los grandes, que no dejan de ser embotellados por/para, y las bodegas con viticultura y elaboración propia. Éstas han logrado situarse de forma diferencial en los principales restaurantes, con su pequeña identificación ‘RM’ que acredita que son viticultores que elaboran y comercializan sus propios vinos. La gente quiere saber quién hace el vino, dónde, cómo… La calidad se da ya por supuesta y estos consumidores, que son además jóvenes, quieren saber.

– ¿Cree que Rioja debería moverse en este sentido?
– No soy nadie para opinar sobre Rioja. Lo normal es que los consejos reguladores alineen por abajo y lo estamos viendo también en Rueda. Yo estuve cuatro años representando a grupos pequeños en el Consejo de Cava, pero mandan los grandes y las cooperativas. Las grandes compañías compran el vino a las cooperativas a un precio incluso inferior al que luego liquidan el viticultor, con nuestros impuestos, con dinero de Bruselas. Es un sistema perverso que ayuda a que los grandes compren más barato. En Cava, hay ofertas internacionales a 95 céntimos la botella, ¿a qué precio se paga la uva?. Compañías como García Carrión, Codorniu o Freixenet no tienen la menor sensibilidad vitícola. Yo choqué con esa pared y no tuve otra opción que irme después de cuatro años reclamando cambios. Ahora bien, en Rioja creo que la ‘pared’ es más pequeña que la que yo tenía enfrente, tiene más prestigio y, sobre todo, vende más caro.

Cata de espumosos internacionales

La visita de Manuel Raventós fue para una cata organizada este lunes por el restaurante La Galería (Logroño). Una arriesgada cata ciega de espumosos internacionales. Nueve vinos, entre ellos Raventós i Blanc L´Hereu 2012 y Raventós i Blanc De la Finca 2011, junto a referencias francesas, de Sudáfrica, Australia o Italia. Los ganadores, los dos champagnes (40 euros), mientras los Raventós (12 y 18 euros) lograron la 5 y 6 posición para el paladar, ciego, de sumilleres y propietarios de tiendas especializadas de la zona.

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'Otros' Riojas, y otros vinos, con David Sampedro
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Alberto Gil | 08-05-2015 | 14:12| 0

Casualidades. Luis Gutiérrez  incluye a David Sampedro (DSG Vineyard), aunque no por primera vez por supuesto, dentro de la nueva generación de Rioja que merece realmente la pena y nosotros teníamos la cata este pasado jueves. Sin desperdicio. Ahí va la crónica:

Dice Luis Gutiérrez en su reciente artículo sobre Rioja para Wine Advocate (Robert Parker) que echa en falta jóvenes talentos en Rioja que arriesguen en la elaboración de sus propios vinos. Probablemente lleve razón y podría haber más, aunque sigue habiendo talentos, personas, que deciden arriesgar en una difícil carrera a largo plazo, y con una idea clara de elaborar vinos con conciencia y personalidad más allá de los gustos estandarizados de crítica y consumidores. David Sampedro Gil, Bodegas Bhilar y DSG Vineyard, presentó el jueves por la noche parte de su proyecto personal para el club de catas de lomejordelvinoderioja.com, que, extendido por buena parte de la geografía vitícola española, ahonda en las raíces de la historia, de la singularidad, de las variedades autóctonas y en una propia concepción valiente de la tipicidad.

David no heredó una gran extensión de viñedo, sino tres hectáreas en El Villar que ha ampliado hasta seis (más otras dos ‘alquiladas’ que controla de principio a fin) comprando parcelas de viñas viejas con los recursos que obtiene de las escasas botellas de vino que comercializa. Su inquietud, amistades, incluso la casualidad, le ha llevado a elaborar garnachas autóctonas en Navarra (Sierra de Francia); albariños rústicos en Galicia; a rescatar la casi descatalogada uva rufete en Salamanca y a intentar elaborar vinos de calidad con la bobal en Valencia.

Diferentes regiones, diferentes tradiciones, pero un mismo espíritu: recuperar la viticultura sin ‘medios’, sin tratamientos químicos y con el objetivo de hacer vinos expresivos del terruño, de escasa intervención en bodega. «Mis vinos tienen defectos, no son perfectos enológicamente ni lo pretendo», apuntó el bodeguero. Diez años después, David Sampedro sigue elaborando de alquiler, aunque el año próximo levantará su propia, y pequeña, bodega en su pueblo natal: Elvillar.

Será la primera bodega biodinámica de Rioja (poco más de media docena en España): «Es una filosofía de vida, recibimos unos suelos de nuestros abuelos que nada tienen que ver con los que actualmente trabajamos y, yo desde luego, quisiera dejarles a mis hijos también la posibilidad de seguir trabajando las viñas; para mí, es una cuestión de responsabilidad».

Dicho espíritu se refleja en los vinos. David Sampedro comenzó con una tanda de cuatro tintos. La futura añada 2014 del Lágrimas de Graciano, que el viticultor había descubado del depósito: «Iba a traer la 2013, la añada que tenemos en el mercado, pero pensé que podíamos ver mejor en este vino la expresión de una variedad, la más autóctona de Rioja de todas y que tiene mucha importancia en mis vinos». El graciano precisa una maduración larga, más en una zona fresca como Elvillar, y lo sorpresa del vino es que integra la madera del depósito a la perfección pese a no haber reposado aún en la botella: «No me obsesiona el color y podría obtener mucho más si lo dejase macerar con los hollejos, pero tendría entonces que meterle una ‘carga’ mayor de madera y eso es algo que no encontraréis en mis vinos».

De Rioja a Navarra, a San Martín de Unx, donde David elabora el Phinca Pasolasmonjas 2011, un varietal de garnachas autóctonas, suave, delicado y totalmente alejado de arquetipos de vinos ‘pastosos’ y sobremadurados: «Navarra cometió un grave error histórico al arrancar estas uvas, pero también lo hicimos en Rioja en muchas zonas», apuntó el bodeguero. De vuelta a Elvillar, con Phincas 2011, un auténtico vino de pueblo –que se supone pretende regular ahora el Consejo Regulador– elaborado con las uvas de las diferentes fincas con que trabaja David en su localidad y que no selecciona para la gama específica de parcelas: «¿Si me ayudaría una legislación menos genérica para trabajar este concepto de vinos próximos y con identidad?, sin duda», contestó el viticultor. «Yo vendo en el extranjero y la gente entiende lo que es un vino de finca y uno de pueblo». El Phincas es un vino de Elvillar con tempranillo, garnacha, graciano y viura (15%), uva blanca esta última que incorpora la elaboración tradicional en Rioja Alavesa. Diferente, delicado y amable. Phinca Abejera 2011 sí es un vino de parcela única, que ensambla tempranillo (40%) con graciano (40%), garnacha y viura (10% de ambas) y la prueba fehaciente de que es posible escapar de la globalización, de la estandarización. Sorprendente, despliega un abanico aromático difícil de relacionar con Riojas más convencionales: desde luego, sólo la viticultura orgánica es capaz de ‘embotellar’ el paisaje como hace el Phinca Abejera.

Los blancos
David Sampedro no ocultó que su auténtica pasión, y aspiración, enológica son los blancos. Phinca Durmiente 2011 es su ‘descubrimiento’ en Salamanca, una uva, la rufete blanca de unos viñedos viejos, casi abandonados, que el viticultor encontró por casualidad buscando un buen jamón en la zona: «Aunque a veces pienso que se me va la ‘olla’, Durmiente hace referencia a que esta uva estaba ahí, dormida, y que para mí tiene unas posibilidades extraordinarias». Aromáticamente, es el más romo de los tres blancos de la cata, aunque poco a poco despierta, pero el gran potencial de este vino está en la boca: frescura, acidez aunque nada agresiva, y volumen con una gran capacidad de integrar la madera.

Terca 2009 y Thousand Mils 2011 –mil ‘leches’ (milks) originalmente, aunque ‘mil milésimas’ s i puede traducirse así por problemas con los registros legales– son dos sensacionales exponentes de lo mal que viticultores y bodegas riojanas han tratado a la viura y las otras castas que suelen acompañarla en los viñedos históricos (malvasía, garnacha blanca, palomino, calagraño…). David explicó que elabora los blancos como los tintos, con los mismos tiempos de crianza, sin obsesión con el frío para extraer aromas y, por supuesto, sin adicción de levaduras: «No hago vinos perfectos –insistió el bodeguero–, pero creo que hay que recuperar la diversidad que es el gran punto fuerte que no sabemos o no queremos explotar en Rioja».

Los vinos y los precios (venta al público)

Tintos: Lágrimas de Graciano (10 euros pvp); Phinca Pasolasmonjas 2011 (11 euros); Phincas 2011 (19 euros) y Phinca Abejera 2011 (32 euros).
Blancos: Phinca Durmiente 2011 (38 euros); Terca 2009 (31 euros) y Thousand Mils 2011 (37 euros).

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La lista Parker (2015) de los vinos de Rioja
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Alberto Gil | 03-05-2015 | 19:53| 0

Telmo Rodríguez y Artadi repiten en el ‘top’ de la lista Parker, aunque los clásicos seducen al catador Luis Gutiérrez. Olivier Riviere, Tentenublo, Abel Mendoza, David Sampedro (DSG), Exopto, Artuke, Pujanza, La Emperatriz, Pedro Balda…, los nuevos proyectos más destacados.

Lista Parker Rioja 2015

The Wine Advocate, la revista de Robert Parker, se ha sobrepuesto al fiasco que supuso la etapa de su antiguo catador para los vinos españoles Jay Miller, que –acompañado del viejo conocido de Rioja Pancho Campo– viajaba por las distintas zonas vitícolas españolas en función de las aportaciones económicas. Ésa es al menos la conclusión que puede sacarse de la expectación que siguen generando las puntuaciones que anualmente publica la revista norteamericana: «No es muy justo depender del paladar de una persona, incluso de su estado anímico o del momento en que prueba tus vinos, pero sus puntos ayudan a vender muchas cajas en algunos países», confesaba esta misma semana un bodeguero.

Robert Parker encontró hace dos años en Luis Gutiérrez –excolaborador de elmundovino.com y hasta entonces ‘corresponsal’ en España de la crítica británica Jancis Robinson–, la persona a la que confiar la responsabilidad de valorar los vinos españoles, chilenos y argentinos.
Gutiérrez, después de varias semanas de visita este invierno, publicó el jueves la lista de puntuaciones de más de 500 vinos de Rioja. La línea de sus valoraciones es similar a la que ya marcó en el 2014, aunque en esta ocasión presta especial atención a jóvenes y bodegueros no tan consolidados.

Telmo Rodríguez, con su Finca Las Beatas (98 puntos) –un vino de parcela de Briñas– lidera la clasificación por delante de Juan Carlos López de Lacalle, Artadi, con los 97 puntos para su Viña El Pisón. Bodegueros como Benjamín Romeo, Fernando Remírez de Ganuza, Muga, Sierra Cantabria (Eguren)… siguen ocupando también los primeros lugares, aunque son los clásicos, como López de Heredia, La Rioja Alta, SA, CVNE y Marqués de Murrieta los que escalan más posiciones colocando varios de sus vinos en los primers lugares.

En este sentido, Luis Gutiérrez no obvia que los vinos históricos, de largas crianzas y otrora típicos vinos finos de Rioja, han calado en los paladares de la crítica y del consumidor avanzado norteamericano, de forma que se ‘codean’ en la lista con el ramillete de bodegueros que hace más de veinte años impulsaron la renovación, casi revolución, de Rioja.

Luis Gutiérrez confiesa en su artículo sobre Rioja que buscaba en esta su segunda cata jóvenes talentos y no oculta en ese sentido una pequeña decepción: «Es increíble que en una región como Rioja no haya una nueva generación, hijos e hijas de los viticultores, que apuesten por su propio vino sobre todo si tienen viñedos de la familia», argumenta.

Nuevos proyectos
En cualquier caso, no todo es estático. Gutiérrez destaca en su artículo proyectos más o menos nuevos de Rioja –especialmente para los americanos– que ya dan y darán que hablar en el futuro. Son los casos de Olivier Riviere, de Abel Mendoza, Finca La Emperatriz, Bodegas y Viñedos Pujanza o Exopto, bodegas y bodegueros más o menos consolidados, aunque Gutiérrez reserva también un apartado especial para las apuestas más nuevas y a los que recomienda prestar atención.

Roberto Oliván (Tentenublo), con su colección de vinos de parcela ‘Escondite del Ardacho’, es la mayor sorpresa que ha encontrado el catador, junto con Pedro Balba (y sus vinos naturales de ‘garaje’ de San Vicente), en línea con la filosofía seguida también por sus ‘vecinos’ de Vinos Subterráneos. Los vinos de Bodegas Artuke o de David Sampedro (DSG Vineyard) –que este próximo jueves es protagonista en el club de catas de lomejordelvinodeiroja.com–, están también entre las preferencias que el catador de Robert Parker menciona en su artículo.

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El viticultor errante
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Alberto Gil | 23-04-2015 | 08:35| 0

Supongo que las plazas se acabarán rápido y, lo siento, pero sólo hay 50 (pincha aquí para inscribirte). Creo que fliparemos un rato con David: la cita el 7 de mayo a las 20.30 en el Husa Gran vía. Hay 50 plazas para los primeros inscritos (seis euros por persona). Suerte.

David Sampedro presenta el 7 de mayo para lo mejordelvinoderioja.com su apuesta por los terruños auténticos en un singular viaje por viñedos de Rioja, Navarra y Salamanca

David Sampedro Gil (DSG Vineyard y Bodegas Bhilar) es ‘rara avis’ en el panorama vitivinícola riojano. Con una larga tradición familiar, tras acabar ingeniería técnica agrícola y enología, emprendió una aventura en la que sigue inmerso para recuperar la esencia y la elaboración artesanal en las viñas familiares de Elvillar (Álava). Después de unos años como consultor, la inquietud le llevó a descubrir viñedos antiguos, abandonados o en decandencia en otras zonas vitícolas españolas, como Navarra, Salamanca, Valencia o Galicia, donde rebusca en las variedades autóctonas, en los auténticos terruños españoles, la singularidad que exige a todos sus vinos y que agrupa bajo sus iniciales (DSG Vineyard).

Viticultor sin bodegas –elabora de alquiler en las diferentes zonas vitícolas en las que trabaja, aunque para el año próximo espera inaugurar su propia instalación en Elvillar– trabaja la viticultura ecológica y Bodegas Bhilar, una vez edificada, será la primera de Rioja (apenas media docena en España) que acreditará sus prácticas biodinámicas bajo la asociación privada Demeter: «No soy esotérico ni entierro cuernos de vaca, pero me encuentro muy a gusto con el equilibrio natural de la viña, la persona y los astros», explica.

David Sampedro ha sido incluido por la prensa internacional dentro de un grupo de jóvenes talentos renovadores, incluso revolucionarios, que recogen el testigo de aquella generación de finales de los ochenta y principios de los noventa y que ahondan en la viticultura sostenible y el respeto al entorno: «En mis viñedos hace más de diez años no se aplican herbicidas ni ningún tipo de producto que acabe en ‘…cida’ y, salvo determinados problemas con el oídio, controlando la vegetación, la producción por supuesto, y con los preparados biodinámicos tenemos viñedos y uvas de calidad y saludables».

En Elvillar, con Bodegas Bhilar, cultiva unas ocho hectáreas: «Comencé con las viñas de mi madre; luego compré las de mi tía y algunas parcelas de viñedo viejo de viticultores de un pueblo que siempre ha tenido uvas de calidad, aunque no bodegas, porque eran muy demandadas por su calidad».

En la cata para lomejordelvinoderioja, David Sampedro presentará dos blancos y tres tintos de Bodegas Bhilar (Rioja). Terca 2009 y Thousand Mils 2011 son dos blancos, mayoritariamente de viura aunque con aportes de variedades como malvasía, palomino…, es decir, viejas castas que conservan los viñedos antiguos de la zona, que responden al concepto de vino del enólogo, quien, no sólo no reniega de la calidad de la viura, sino que la destaca sobre muchas otras: «Es difícil encontrar otra uva en España con la capacidad de envejecimiento». Los vinos, después de un intenso trabajo con las lías, se crían entre 24 y 30 meses en barricas de roble de 500 litros: «Todos mis vinos, blancos y tintos, se elaboran y crían de la misma forma, ya que lo que pretendo expresar es el terruño y la variedad más allá de las elaboraciones».

Lágrimas de Graciano 2011 es un tinto en el que domina esta especialísima y minoritaria uva riojana y que David vendimia en noviembre para conseguir la exigente maduración que precisa. Phinca Abejera 2011 es otro vino de finca, un sorprendente ensamblaje de tempranillo y graciano (40% de ambas), con un 10% de garnacha y otro 10% de viura, una práctica histórica en Rioja y que, curiosamente, a finales de los noventa encontró en las investigaciones el profesor Roger Boulton (California) una razón de ser científica: un pequeño porcentaje de uva blanca ayuda a fijar el color de los tintos. Phincas 2011 reúne el resto de uvas que no van a formar parte de la colección de vinos de parcela, pero que igualmente refleja el terroir, la personalidad de los viñedos de Elvillar.

Navarra y Salamanca
La propuesta de cata del viticultor llevará a los aficionados a Navarra, donde encontró unas garnachas viejas (en San Martín de Unx), que elabora en la cooperativa de la zona. Phinca Paso Las Monjas 2011 es el vino que presentará en la cata, un varietal de garnacha auténtica con las personalidad que un región perdió en su apuesta por variedades internacionales y tempranillos.

Finalmente, David Sampedro hará parada en Salamanca, donde (en la Sierra de Francia) quedó ‘flechado’ por unos viñedos viejos, unos suelos peculiares de pizarra y granito, y una variedad, la rufete en su versión tinta y blanca, que está teniendo ahora un importante desarrollo con la llegada de nuevas bodegas: «Fue pura casualidad; estaba buscando jamón por la zona de Guijuelo y me alucinaron los viñedos; hablé con tres viticultores de la zona y les regalé un libro de Nicolás Jolly [uno de los padres de la biodinámica]. De los tres uno no leyó el libro, otro unas pocas líneas y el tercero me comenzó a hacer muchas preguntas…» «Fue con este último con el que llegué a un acuerdo para elaborar los vinos». En la cata, David presentará el Phinca Durmiente 2011, de rufete blanco que, promete el enólogo, «no dejará indiferente a nadie».

La cita, el próximo 7 de mayo a las 20.30 horas en el hotel Gran Vía, con 50 plazas para los primeros inscritos en www.lomejordelvinoderioja.com (seis euros por persona).

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