La Rioja
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No me cablees… más
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Alberto Gil | 08-04-2017 | 11:03| 0

De encomiable hay que calificar la actuación de la Plataforma en Defensa del Paisaje y su lucha, que empezó hace, nada más y nada menos, que siete años contra aquellas primeras y enormes torres que Red Eléctrica de España plantó a los pies de San Felices, uno de los parajes más espectaculares de Rioja. Ahí siguen en su cruzada contra grandes multinacionales, ahora Iberdrola, tratando de defender un patrimonio intangible, un paisaje rural e histórico que una pésima planificación industrial y urbanística sigue esquilmando poco a poco.

La Plataforma va por libre y, más allá de palabras vacías y compromisos morales, escaso o nulo apoyo ha tenido de la administración –salvo del gobierno local jarrero– que, siguiendo al dictado los argumentos de las compañías eléctricas ha ido aprobando y autorizando los distintos procesos administrativos para el ‘mallado’ eléctrico en torno a la subestación de Haro.
Nadie ha explicado, sin embargo, porqué se planificó una subestación eléctrica en un entorno tan vulnerable como los viñedos de la localidad ni por qué se ha hecho caso omiso de las reiteradas peticiones de protección del paisaje vitícola y rural de la Plataforma.

Torres, desde Tobelos en Briñas, en San Felices en una imagen de mi compañero Miguel Herreros

En el 2011, a propósito de la presentación de los resultados anuales de Red Eléctrica de España, su presidente y exministro de Agricultura, Luis Atienza, tenía perfectamente clara la respuesta que iba a dar al periodista que venía desde Logroño con el único interés de interpelarle por las afecciones al paisaje riojano en lugar de por los extraordinarios resultados de la compañía: «Gracias a la electricidad pude construir una bodega; lo digo como exministro de Agricultura y también como viticultor». Olvidó decir, sin embargo, que gracias a las bodegas hay progreso y demanda eléctrica, al menos en esta región.

El paisaje es una herencia generacional de todos los riojanos, pero es que, además, es una de las principales fuentes de riqueza de la región. No se puede pretender aspirar a una candidatura a Patrimonio de la Humanidad y seguir permitiendo brutales afecciones como son las repetidas líneas eléctricas en superficie. Nadie se niega al progreso, pero, de la misma forma que se protegen otros bienes culturales e intereses mucho menos colectivos, se puede defender nuestro paisaje. El soterramiento de las líneas es únicamente una cuestión económica o a lo mejor habría que repensar la ubicación de la subestación. Yo desde luego firmo a favor de la ILP: ¡No me cablees más!, por favor.

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Pablo Franco: “Los controles de producción han venido para quedarse”
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Alberto Gil | 04-04-2017 | 15:43| 0

El director técnico del Consejo Regulador, Pablo Franco, reiteró la semana pasada ante una representación mayoritaria de viticultores que los controles de rendimientos –que provocaron los precintados de remolque en la pasada vendimia, las cartas de aviso de descalificación y el aumento de las inspecciones de viñedo– «han venido para quedarse». Franco no ha parado de recorrer pueblos desde que llegó al Consejo hace poco más de un año para explicar que con la nueva legislación es su departamento el que está auditado externamente y quien debe demostrar que las cosas se hacen bien. En este sentido, puso de manifiesto que, pese a ser gallego, conoce a la perfección el carácter riojano: «Me di cuenta de que el primer deporte nacional no es el fútbol, sino la queja…; y el segundo, la reclamación…; y el tercero, la opinión». «Somos ‘quejólogos’, ‘reclamólogos’ y ‘opinólogos’, pero no nos damos cuenta de que tenemos grandes profesionales en las bodegas, en las viñedos y que somos capaces de hacer grandes vinos».

Franco, uno de los ponentes de la jornada organizada por ARAG-Asaja ‘El valor de Rioja está en sus principios’, dejó claro también que, más allá de los cumplimientos técnicos, los cambios en que se haya inmerso Rioja van en una única dirección para valorar los viñedos: «La calidad se centra en el origen, en las viñas y ha llegado el momento de reivindicar dicho protagonismo», en referencia a las nuevas categorías de ‘Viñedos singulares’ y ‘Vinos de municipio’ que ultiman las asociaciones en el Consejo Regulador.

Los argumentos de Franco se vieron secundados por la visión de los casos de éxito que representan Marcos Eguren (Sierra Cantabria), Álvaro Palacios (Palacios Remondo) y Agustín Santolaya (Roda). Los tres bodegueros dejaron claro que una denominación genérica sin más distinciones ya no sirve para aspirar a los mercados de precio y, aunque con algunas diferencias, sí coincidieron en que es necesario categorizar los mejores vinos y los mejores viñedos de Rioja: «Aquí no sobra nadie, todos somos necesarios y, aunque tenemos viñas de calidad media superaceptable, necesitamos algo más», explicó Marcos Eguren. «Ahora bien, con botellas a dos euros, y sin distinción alguna dentro del paraguas Rioja, es imposible», añadió.

En la misma línea, Agustín Santolaya recordó que «aunque partimos de una situación de éxito podría ser mejor». «El primer paso –agregó– sería cumplir con nuestra propia normativa de producir un máximo 6.500 kilos, no por explotación sino por parcela». Álvaro Palacios señaló que «no podemos permitirnos quedarnos al margen de lo que exige el mercado elitista, que pide una ordenación más concreta y geográfica de uvas y viñedos». Palacios animó a los viticultores a perder el miedo a los vinos de pueblo, que insistió en que deben ser los cimientos de todo este proceso de diferenciación, porque «no sabemos nada todavía de esta Rioja auténtica y a lo mejor resulta que Alfaro es mejor que Haro…; no hay que dar nada por hecho».

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La tinta de Rioja: 88 céntimos por 5 años
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Alberto Gil | 30-03-2017 | 15:36| 0

La operación, con la agrupación de viticultores de Fuenmayor, por 5,5 millones de kilos, es una de las que marca la referencia en los precios de campaña

El mayor comercializador de vino de Rioja, Pernod Ricard Bodegas (Campo Viejo y AGE), ha suscrito una importante operación para garantizarse el abastecimiento de uva en los próximos cinco años con la agrupación de viticultores de Fuenmayor. Un acuerdo que empieza a marcar, desde ya, los precios para la siguiente campaña y venideras. El contrato, que renueva al alza otros firmados con anterioridad por las mismas partes, amplía a cinco años la relación comercial y marca precios base tanto para la uva tinta como para la blanca: en el caso de las uvas negras, el acuerdo contempla un precio de 0,875 euros el kilo como referencia, más 10 céntimos (0,885) en función de un plus de calidad de la uva y con un 25% variable a la evolución del mercado.

Para las uvas blancas, el precio queda fijado en 0,745 euros el kilo, también con un plus de calidad hasta 0,755 y el 25% variable, una cifra importante toda vez que desde el año pasado están entrando en producción cantidades importantes de uva de las nuevas plantaciones y garantiza que no habrá un desplome del mercado, salvo ‘accidentes’ imprevistos: «Es un buen acuerdo a largo plazo, que consideramos interesante para nosotros, como viticultores, pero también para Rioja», apuntan fuentes del grupo de productores que han suscrito el contrato.

En este sentido, esta operación, por unos 5,5 millones de kilos de uva cada campaña, es una de las que el sector toma como referencia, hasta hace unos años para las liquidaciones completas de cosecha y, desde la entrada en vigor de la Ley de la Cadena Alimentaria, para fijar las variables normalmente asociadas a la evolución del mercado. Pernod Ricard Bodegas es la compañía lidera en comercialización de Rioja y el acuerdo es muestra del compromiso con la estabilidad de los precios: garantiza un margen claro de rentabilidad al viticultor y dificulta la vida a los denominados ‘francotiradores’.

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Maravilloso desconcierto
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Alberto Gil | 28-03-2017 | 11:42| 0

Con mucho orden, y al mismo tiempo mucho ‘desconcierto’, el prescriptor Juancho Asenjo presentó ayer quince vinos de la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja como la primera cata de vinos municipales de la región vitícola. Era una fecha especial, el XX aniversario de la Fiesta de Presentación de Añada de la asociación –por la tarde las bodegas volvieron a mostrar los vinos de la última cosecha de la sociedad riojana– y el salón de banquetes del Riojafórum se llenó de sumilleres, distribuidores y prescriptores para conocer esa ‘nueva’ Rioja diversa en la jornada matinal: «En Rioja existían los vinos por municipios en el siglo XIX, como en las principales regiones del mundo, aunque se localizaban por la ubicación de las bodegas, de los edificios, en lugar de por los viñedos». «Éste es el juego ‘perverso’, que hemos planteado».

Riojas de Pueblo

Una pequeña ‘trampa’ pero sin cartón que estaba en el cuaderno de cata de la Asociación de Bodegas Familiares: un mapa con la localización de las bodegas por sus municipios, aunque no todos de los 15 vinos seleccionados los elaboran también con viñedos del pueblo donde se asientan. Asenjo comenzó con dos blancos, una maturana del entorno de Logroño y una viura de Labastida. A continuación, vino la tanda más ‘coherente’ con el concepto geográfico: cuatro garnachas muy distintas, de la mediterránea y explosiva de Yerga a la ‘prima hermana’ de Tudelilla, la continental del Najerilla y la extrema y ‘afilada’ del límite en el río Oja.

Asenjo siguió un estricto orden geográfico, por comarcas fluviales, de este a oeste y norte a sur, pero no ‘concertó’ con intención los estilos de vinos: tras las garnachas, presentó dos contundentes vinos, un graciano del entorno de Calahorra y Andosilla y una maturana tinta del Alto Najerilla, que se adelantaron a los siete últimos tempranillos. «Me gustan los vaivenes, las subidas y bajadas como la vida misma, así que nadie espere una cata convencional», explicó el prescriptor.

Con los siete tempranillos, Asenjo obvió también los métodos de elaboración, mezclando un maceración carbónica con un gran reserva, un vino de crianza, reservas y otros ‘genéricos’. Al fin y al cabo, era una cata formativa de variedades y territorios: «Lo ‘nuevo’ de Rioja son los buenos viñedos que existen desde siempre y han estado ocultos, así como el concepto de bodega familiar, la relación directa entre el viticultor, la familia y la historia», valoró el veterano prescriptor Carlos Delgado, asistente a la cata.

Así fue la iniciativa reivindicativa de Bodegas Familiares de Rioja, de la diversidad geográfica de la región vitícola, pero también de una forma de vida: «Detrás de todo esto están pequeñas bodegas, en muchos casos agricultores que decidieron invertir para elaborar sus propios vinos, que viven en los pueblos, crean empleo y son la auténtica esencia de Rioja», afirmó Eduardo Hernáiz, presidente de la asociación.

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Viaje a las raíces más íntimas de Rioja
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Alberto Gil | 21-03-2017 | 09:43| 0

Juancho Asenjo dirige el lunes 27 la primera cata de ‘Riojas de pueblo’ con la Asociación de  Bodegas Familiares

El prescriptor, que presentará 15 vinos sin etiquetas, a ciegas, asegura que «la DOC tiene aún muchos diamantes en bruto por explotar» 

Con el cartel de ‘no hay billetes’ –150 plazas exclusivas para profesionales– y un inusitado interés, que trasladará a Logroño a decenas de sumilleres de todo el país, incluido el equipo completo de Akelarre y varios restaurantes con estrella Michelin, vinotecas, así como medios de comunicación de ámbito nacional (El País, El Mundo, Sobremesa, Planeta Vino, Spanish Wine Lovers…), el prescriptor Juancho Asenjo dirige el próximo lunes 27 de marzo la primera cata de ‘Riojas de pueblo’, organizada por la Asociación de Bodegas Familiares: «Conoceremos municipios, variedades y suelos, pero sin saber la marca de los vinos…, puro hedonismo y disfrute de espléndidos vinos con una charla apasionada sobre la historia del vino español del siglo XIX y el nacimiento del vino de calidad», aventura.

El ‘menú’ preparado por Asenjo, inédito hasta la fecha, propone viajar por todos los extremos de la región vitícola, con vinos de variedades autóctonas, históricas y nuevas, y con múltiples comportamientos marcados por diferentes terruños: «A ciegas totalmente, una cata en la que no haremos ‘prisioneros’», avanza entre risas.
Asenjo asegura que «Rioja tiene muchos diamantes en bruto por explotar»: «Su historia y tradición, una extraordinaria riqueza de suelos, variedades asentadas y otras por desarrollar, comarcas con personalidad propia y un factor humano cada vez más preparado». El prescriptor, formador de formadores de la sumillería española, no oculta su satisfacción por el éxito de la convocatoria: «Me hace pensar que todavía es posible un ‘golpe de mano’ a la situación del vino en España; creo que los asistentes descubrirán otra Rioja presente sin hacer ruido, que cuando la unes multiplica su mensaje de forma directa y profunda».

Asenjo ha seleccionado quince vinos de Bodegas Familiares de Rioja para profundizar en esa idea de la diferenciación comarcal, incluso municipal de los vinos:«Iremos de punta a punta, con la idea de recuperar un significado histórico; los vinos con el pueblo escrito en la etiqueta eran una costumbre arraigada en la primera mitad del siglo XIX en Rioja como en la Champaña, Burdeos, Borgoña o Piamonte, con la diferencia de que aquí acabó primándose la ubicación de la bodega en lugar de los viñedos, pero la identidad la muestran las viñas no la localización geográfica de sus edificios». «Priorato y Bierzo –continúa– están trabajando bien en ese sentido de recuperar la identidad de los pueblos y espero que Rioja se una pronto».
En este sentido, Asenjo conoce cómo están en la actualidad las negociaciones del Consejo Regulador para desarrollar nuevas categorías de vinos como ‘viñedos singulares’ o los ‘vinos municipales’: «Se presiente una guerra interna de gran calado en las entrañas de la denominación; en el camino hay muchas zanjas y los que siguen queriendo vender millones de botellas a menos de tres euros quieren emular al Gatopardo de Lampedusa: cambiar todo para que todo siga igual, pero Rioja siempre ha sabido responder a los desafíos de cada época y estoy convencido de que ahora también lo hará porque se está ‘desangrando’ por varios frentes».

En este sentido, se muestra abiertamente partidario de abundar en los cambios legislativos en que se está trabajando para «identificar los mejores suelos, los viñedos más cualificados y para comenzar a hablar de origen realmente». «Pidamos lo imposible, como rezaba aquella pintada en los muros de la Sorbona en el mayo del 68». En cualquier caso, Asenjo entiende que tampoco hay que dar la espalda a la historia: «Los buenos Riojas siempre fueron vinos de excelentes pagos mezclados de uno o varios municipios, pero todos estos vinos son complementarios». «Ahora bien –continúa–, lo primero que tiene que hacer Rioja es cumplir su asignatura pendiente, su propia normativa: Respetando los rendimientos máximos de 6.500 kilos marcados por el Consejo Regulador, únicamente con eso, sería imbatible y ofrecería una calidad media excepcional».

El prescriptor considera que «deben cohabitar la industria y la artesanía y que Rioja se encuentra ante el desafío de hacer convivir dos velocidades, dos modelos de negocio». «No hay futuro sin los ‘grandes’, pero menos aún sin los pequeños y medianos». En todo caso, insiste en ser optimista: «Jamás en España se ha hecho tanto vino de calidad en tantas zonas diferentes; con esta generación hay que ir hasta las últimas consecuencias».

Preludio de la futura normativa para los ‘nuevos Riojas’
El éxito de la cata de vinos de pueblo organizada por Bodegas Familiares de Rioja tiene mucho que ver con la expectación con el que el sector sigue en todo el país los avances legislativos que el conjunto de las asociaciones ultiman en el Consejo Regulador. A los ‘Viñedos Singulares’ se unirá el impulso a las subzonas y el desarrollo de las entidades geográficas menores: los vinos municipales. Las negociaciones se encuentran bastante avanzadas y, en cuestión de pocos meses, Rioja dejará de diferenciar únicamente los vinos por tiempos de su estancia en madera.

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Federación Española del Vino, dígame…
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Alberto Gil | 17-03-2017 | 11:00| 2

A propósito de la factura de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) llaman la atención algunos detalles: cooperativas y organizaciones agrarias forman parte de la misma, pero, a diferencia de cómo sucede en Rioja (la única interprofesional del vinos de España), únicamente son las bodegas las que pagan. Está claro que es la Federación Española del Vino la impulsora de la OIVE, pero son todas las bodegas, asociadas o no, las que aportan por extensión de norma aprobada por el Ministerio de Agricultura.

El fin fundamental de la nueva entidad es la promoción del consumo de vino, frente a la cerveza, refrescos u otras bebidas. Nada que objetar pero no me resisto a contar una pequeña anécdota. Si llamáis al teléfono de contacto de la Interprofesional del Vino de España un/a operador/a le atenderá: “Federación Española del Vino, dígame…”

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Bodegas Familiares de Rioja se rebela contra la cuota de la Interprofesional del Vino de España
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Alberto Gil | 15-03-2017 | 15:40| 0

Las facturas que desde hace unos meses, vía correo electrónico, están recibiendo todas las bodegas por parte de la nueva Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) están empezando a provocar movimientos de cara a la presentación de impugnaciones y recursos ante los tribunales. De momento, la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja (Provir) pretende exigir explicaciones por carta al Ministerio: «No tenemos información alguna de por qué tenemos que pagar», explica Eduardo Hernáiz, presidente de la agrupación. «Las Bodegas Familiares –continúa–, y creo que sucede lo mismo en todo el país con las pequeñas y medianas asociaciones, no hemos participado en la constitución de la Interprofesional ni se nos ha informado lo más mínimo, más allá de lo que hemos podido leer en la prensa o en los boletines oficiales a hechos consumados».

Bodegas Familiares de Rioja

Hernáiz lamenta que «las grandes empresas sigan decidiendo por todos en unas acciones sobre las que no tenemos nada claro los supuestos beneficios y más aquí, en Rioja, donde tenemos una Interprofesional en marcha desde el año 2004 y donde nuestro negocio se basa en el vino embotellado de calidad, precisamente en competencia con los vinos genéricos e industriales de grandes grupos bodegueros». El presidente de Bodegas Familiares recuerda en este sentido que «con nuestras luces y nuestras sombras Rioja sigue siendo el modelo a seguir en España y cada vez se vende más vino embotellado con denominación de origen, así que creo que algo tendremos que decir». «Desde luego –continúa–, entendemos que no se pueden hacer así las cosas, en despachos en Madrid con el lobby de la Federación Española del Vino (FEV) defendiendo sus propios intereses, y luego pretender que las pequeñas nos sumemos para pagar y asentir». «Quién nos garantiza –se pregunta– que un día no deciden asumir las competencias de plantación, o las de promoción de todo el vino español, y dejan a nuestra Interprofesional de Rioja sin funciones». La intención de Bodegas Familiares es pedir en primera instancia explicaciones al Ministerio y, en segunda, acudir a los tribunales si es necesario: «Vamos a ver qué repercusión tienen esas facturas que estamos recibiendo por correo electrónico, ni tan siquiera formalmente, y luego veremos si hay que ir a la Justicia española o incluso a la europea a defender nuestros intereses».

La Organización Interprofesional del Vino de España se constituyó el 30 de junio del año 2014 integrada por la FEV, por las Cooperativas Agrarias y los tres grandes sindicatos agrarios (Asaja, COAG y UPA). El 14 de julio del 2016, el Ministerio de Agricultura publicó una orden que regula la denominada ‘extensión de norma’, que obliga a pagar a todas las bodegas españolas que comercialicen vino unas determinados cuotas en función de su volumen. Al contrario de lo que sucede en Rioja, ni cooperativas ni organizaciones agrarias aportan a la Interprofesional española, por lo que será financiada exclusivamente por las bodegas. Las cuotas establecidas son de 0,23 céntimos por cada hectólitro comercializado embotellado y 0,065 en el caso del hectólitro vendido a granel.

En la práctica, las cerca de 700 bodegas activas en Rioja están recibiendo facturas, en la mayor parte de los casos mensuales, que alcanzan un importe de unos 200 euros para una comercialización de un millón de litros. La confusión entre las bodegas es importante: «La única notificación que hemos recibido –insiste Eduardo Hernáiz– es un correo electrónico en el que se nos dice que tenemos que pagar y entendemos que ni son formas ni tampoco hay fondo para justificar el pago». Estos días –varios meses después de las primeras facturas–, las bodegas están recibiendo también una carta firmada por el presidente de la Interprofesional, Ángel Villafranca, en la que se les informa de los ejes estratégicos que pretende seguir la Interprofesional y en la que se pone «a disposición para cualquier duda o información adicional que puedan necesitar». «Estamos también abiertos –continúa la carta– a las sugerencias que quieran trasladarnos sobre las actuaciones que van a llevarse a cabo».

La respuesta de la Interprofesional

«La extensión de norma compromete a todos y los pagos llegan ya al 75%»

Jaime Palafox es el gerente de la Organización Interprofesional del Vino de España y recuerda que «la extensión de norma compromete a todas las bodegas». Descarta que haya impagos generalizados y asegura que «el pago de cuotas alcanza ya el 75% en toda España».
– ¿Es consciente del rechazo que está provocando la Interprofesional entre pequeñas y medianas bodegas?
– De lo que somos conscientes es de que no hay una gran oposición. De hecho, el 75% de los pagos están al día. Existe una extensión de norma y, de momento, estamos siendo más o menos flexibles pero deberán pagar todos los operadores porque si no sería injusto con quienes lo están haciendo.
– ¿Hay desconocimiento?
– La Interprofesional lleva años gestándose y se ha informado a todos los operadores y, de hecho, las organizaciones de la Interprofesional están implantadas en prácticamente todas las denominaciones de origen, también en Rioja.
– En Rioja ya existe una Interprofesional. ¿No es una duplicación?
– Sé que es un argumento que se está utilizando, pero nosotros, de acuerdo con la Ley de Interprofesionales, entendemos que no la hay. En todas las interprofesionales que se han creado ha habido recursos pero hasta ahora nunca han prosperado.
– Las bodegas se quejan también de falta de información.
– Es cierto que hay 7.000 operadores en España y no se puede llegar a todos. Estuvimos en Aragón y queremos a ir a más zonas para presentarnos, entre ellas Rioja.
– ¿Cuáles son los fines de la Interprofesional?
– Nuestra principal labor es la promoción del consumo de vino en España. Tenemos unas cifras muy bajas, la mitad que en Francia o un tercio por debajo que en Italia. Estamos elaborando un plan estratégico y esperamos comenzar acciones para el verano. La Interprofesional es necesaria para todo el sector y, cuando se trata de una rama económica tan importante como el vino, entiendo que es positivo la unión y la participación de todos en un objetivo común: mejorar el consumo responsable de vino. Creo que dicho objetivo lo compartimos todos.

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Descubre bodegas Zugober: cata el 28 de marzo
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Alberto Gil | 15-03-2017 | 09:41| 0
Manuel Gómez, bodegas Zugober

Manuel Gómez, en la viña con la poda

La cita con Bodegas Zugober y los vinos Belezos, el próximo 28 de marzo a las 20.30 horas en el hotel Gran Vía, con 50 plazas para los primeros inscritos (seis euros por persona). Pincha aquí para apuntarte.

El vino, cuando ‘engancha’ de verdad, lo hace realmente por las historias que encierran las botellas. Cada pequeña familia bodeguera tiene la suya, compromisos vitales como el de la familia Gómez/Bernardo, un proyecto que comenzó con una historia de amor, de dos jóvenes estudiantes de enología: Eduardo, de Sevilla, y Maribel, de Lapuebla de Labarca, que tras coincidir y acabar en Madrid los estudios decidieron levantar en la localidad alavesa Bodegas Zugober reuniendo los pocos viñedos heredados por Maribel. Los cuatro apellidos de aquella sociedad original y que da nombre a Zugober se quedaron en dos cuando Eduardo y Maribel (Gómez y Bernardo) compraron las participaciones al resto de familiares y lanzaron la marca Belezos –utensilios empleados para la viticultura– en 1987, aunque en la actualidad mantienen el acrónimo original.

Zugober exporta hoy el 55% de su producción, con un exhaustivo trabajo en la viña y en la bodega para elaborar una completa gama de vinos que, Manuel Gómez Bernardo, uno de los dos hijos del matrimonio, presenta el 28 de marzo en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com: «Mi hermano es ‘chef’ profesional y yo llevo ya varios años trabajando en la bodega, ahora más implicado en la comercialización pero también apoyando en las labores de campo porque en este tipo de proyectos familiares todo el mundo sirve realmente para todo», explica Manuel.

El joven bodeguero propondrá una cata que recorrerá los diferentes estilos de elaboración de la pequeña bodega de Lapuebla (unas 200.000 botellas anuales), con uvas de las 20 hectáreas que han logrado reunir en propiedad y con las de otras 15 hectáreas de fieles proveedores de la comarca que han confiado en su proyecto: «Comenzaremos con Belezos 50/50 2016, un vino joven al que tenemos mucho cariño y que hace referencia tanto a su modo de elaboración (50% de uvas enteras y 50% despalilladas) como al ‘reto’ que lanzamos los jóvenes a los que queremos llegar», explica Manuel Gómez. «La propuesta es que el 50% lo ‘ponemos’ nosotros, con la elaboración del vino, y la otra mitad el consumidor al disfrutar en buena compañía de un tempranillo joven afrutado, fresco…, de lo que nosotros llamamos la ‘fórmula de la felicidad’».

El 50/50, elaborado con uvas de los viñedos más jóvenes y cercanos al río, responde al concepto de vino de pueblo, de Lapuebla en este caso, y dará paso a continuación al Belezos Blanco Fermentado en Barrica 2013: «Son viuras de un único viñedo de Elciego, a 400 metros, que fermentamos 9 meses en roble americano y afinamos durante un par de años en botella». «Somos pequeños –continúa el bodeguero–, pero nos gusta sacar los vinos cuando están ya aptos para el consumo, como este blanco y como hacemos también con el resto de vinos criados de la casa».

Gama clásica y de finca
Manuel Gómez presentará a continuación uno de los vinos de la gama ‘clásica’ de la bodega, a la que Zugober no renuncia pese a la apuesta paralela por los vinos de finca: «El crianza, con 120.000 botellas, es el que nos permite realmente hacer otras cosas pero es que además hacemos ‘Rioja’ por lo que la gama de vinos más tradicional, aunque también entendida a nuestro modo con presencia de la viña y de la fruta, es fundamental para nosotros». El bodeguero presentará el Belezos Reserva 2011, un vino ‘clásico’ de larga crianza en barrica y botella de tempranillo con aportes de mazuelo y graciano.

Como parte de la otra cara de la ‘misma moneda’, Belezos Finca Zarzamochuelo 2012 es una producción de una finca del mismo nombre de Laguardia a 515 metros de altitud: «Son cepas de más de 35 años, de tempranillo con un 10% de graciano, que lanzamos con esas misma cosecha y con el que tuvimos una muy buena receptividad, hasta el punto de que ‘tiraremos’ para la cata de unas pocas magnum que nos quedan», detalla Manuel Gómez.

Como broche final, Finca Sierra Carbón 2012 es también la primera añada de un pequeño viñedo de la zona alta de Lapuebla –donde antaño se instalaban las carboneras– con cepas de 62 años, de donde Belezos elabora apenas 1.000 botellas: «Es la expresión de un terruño, con notas minerales del suelo arcillo-calcáreo para un tempranillo 100% que criamos 22 meses en bocoyes de roble francés de 600 litros y en el que vamos a ver madurez y ‘equilibrio alto’, tanto en grado como acidez, pero pensando siempre en vinos para beber y para disfrutar más que para sorprender en cata». «Nos gustar hacer las cosas bien –continúa el bodeguero–, para el largo plazo, porque tenemos claro que en este negocio hay que ser prudentes».

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Vendimiando en febrero
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Alberto Gil | 07-02-2017 | 17:01| 0

No solo en el hemisferio Sur se ‘vendimia’ en febrero. Miguel Martínez (Ojuel Wines, Sojuela) termina estos días de elaborar la cosecha de ‘supurao’, un vino dulce tradicional riojano que, de no ser por la cabezonería de este joven viticultor, hubiera fenecido como tantas otras cosas pasto del progreso: «Lo que te enseñan académicamente es agricultura moderna, concentraciones parcelarias, métodos casi intensivos, pero mi entorno, Sojuela, es muy distinto, con minifundios trabajados a mano…». «Preferí ‘perder’ el tiempo y escuchar a los abuelos, a quienes conocían los viñedos para hacer algo diferente, mis vinos, ni los mejores ni los peores, pero míos».

Así es Miguel Martínez, quien ha documentado por escrito la tradición y la elaboración del supurao y quien, casi boca a boca, ha logrado situar esta producción artesanal entre los mejores vinos dulces del país. En la actualidad, es la única bodega que elabora este vino amparado por la DOC Rioja. Es habitual ver a Miguel Martínez con unas botellas bajo el brazo en diferentes ferias, en modestos expositores ‘apartados’ para los ‘frikis’ de la viticultura ecológica –cada vez más [gente] y menos [‘frikis’] afortunadamente– y poco a poco ha ido dándolo a conocer entre sumilleres, restauradores y críticos.

Familia y amigos, con el supurao en imágenes de mi compañero Miguel Herreros

La 2016 será la sexta añada de este vino, con el que Miguel Martínez sigue improvisando: «La tradición dice que los padres elaboraban un ‘supurao’ cuando nacía una hija o un hijo y lo bebían el día de su boda». «Es decir –continúa–, son vinos de larga guarda, pero no hemos hecho más que empezar». «Con este vino trabajo por intuición, prueba, ensayo y error».

La nueva cosecha
Miguel Martínez vendimió las uvas del 2016 en el puente del Pilar –cultiva diez hectáreas en Sojuela que ha clasificado en 34 parcelas y elabora también vinos ‘convencionales’ ecológicos–. Las colgaderas han sostenido durante tres meses unos 6.000 kilos de uva, de los que obtendrá apenas unos 1.100 ó 1.200 litros de vino (con un rendimiento de poco más del 20%): «Son uvas amparadas por Rioja, no excedentes, sino cultivadas y vendimiadas para elaborar este vino», aclara el viticultor.

Los racimos seleccionados se cuelgan manualmente en un altillo fresco y ventilado apropiado para el ‘curado’ de las uvas (o de chorizos). Así se hacía antaño y quizás muchos lectores tengan recuerdos de este tipo: la cosecha procuraba las pasas para Nochevieja y los abuelos elaboraban el vino dulce desecado 100% natural pasado Reyes con el resto de uvas.

El pasado fin de semana Miguel, familia y amigos fueron bajando, en cunachos a mano, la producción a la pequeña prensa: «Obtenemos el mosto y luego fermentamos lentamente en acero inoxidable, unas tres semanas, hasta que ésta se para espontáneamente sobre los 12 grados».

Miguel ya tiene experiencia y sabe que, cuando hay tradición de por medio, es importante seguir el refranero: «Vendimia el supurao por El Pilar y prénsalo por San Antón», dice la sabiduría popular. «Un año –explica el viticultor– lo dejamos hasta marzo y se nos fue hasta los 27 grados…». El método de desecado en las colgaderas, como también saben los abuelos del lugar, es el idóneo para Rioja: «Nuestra climatología no es la más apta para los vendimias tardías o los vinos de hielo; tampoco para los asolados del Levante o el Sur», explica Miguel Martínez. «El supurao –continúa– se hace a ‘fuego lento’ durante estos tres meses con el frío y la aireación».

 

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Basilio Izquierdo: “Que reconozcan tu labor en Burdeos es un subidón”
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Alberto Gil | 30-01-2017 | 10:49| 0

La Escuela de Enología de Burdeos incluye al enólogo riojano entre los 50 profesionales más destacados de sus 50 años de trayectoria formativa

Basilio Izquierdo, en una imagen de mi compañera Sonia Tercero

El término ‘chauvinismo’ es una adaptación del apellido del patriota francés Nicolas Chauvin, un soldado de Napoleón que se alistó a los 18 años y resultó herido 17 veces. Chauvin pasó a la historia y el chauvinismo (chovinismo) se ha convertido en un rasgo identitario del carácter francés.
Así las cosas, aunque no es fácil ser profeta en tu tierra, es todavía más difícil serlo si eres enólogo en el país de la cultura, de la historia y del negocio del vino, algo que, sin embargo, ha conseguido el bodeguero Basilio Izquierdo, quien aparece como representante de la promoción de 1971 en el libro que la Escuela de Enología de Burdeos ha publicado por su 50 aniversario: «La verdad es no cabía en mí cuando me lo dijeron», confiesa este enólogo riojano –si aplicamos el conocido dicho de que ‘la vaca es de donde pace…’ porque en realidad nació en Socuéllamos, Ciudad Real–. «La escuela francesa para mí lo es todo; siempre he mirado a Francia como el gran modelo, con grandes maestros como Emile Peynaud, Jean Ribereau-Gayon, Pascal Ribereau-Gayon, Yves Glories, Michel Feuillat…; que reconozcan tu labor en la enología en Burdeos es todo un ‘subidón’». Basilio Izquierdo, histórico enólogo de Bodegas CVNE (desde 1974 al 2006), acudió a la cena de gala del 50 aniversario acompañado de su hija María en el Palacio de la Bolsa de Burdeos. En el libro figura como el padre del empleo de la gravedad en la elaboración del vino al poner en marcha en la bodega de Haro un sistema pionero para la recepción seleccionada de uva, los famosos OVIs, que luego se han extendido por todo el mundo.

– ¿Cómo fue eso de los OVIs?
– Fueron 15 años de estudio con don Luis Vallejo, un bodeguero hasta la médula, no un financiero como ahora ocurre a menudo. El proyecto trabajaba la recepción de la uva con el mayor mimo para que permitiese una mejor selección de las viñas de procedencia. Para ello hicimos pruebas durante cinco vendimias con puentes grúa. Vistos los buenos resultados, CVNE invirtió 1.000 millones de pesetas, de los de entonces cuando no había ayudas de I+D, en una nueva bodega de elaboración de inoxidable con el puente grúa, que inauguramos en 1990. El OVI consistía en elevar y mover por encima de los depósitos un recipiente de 6.000 litros que nos permitía seleccionar la mejor partida: metíamos las uvas en el OVI y, con el puente grúa, las transportábamos a un depósito exclusivo para selecciones. Entonces la uva sólo venía en comportas o en remolques, que formaban una gran cola, por lo que todo iba casi junto a la tolva. No era fácil seleccionar. Hasta entonces hacíamos una selección por calidades de una docena de vinos. Con el OVI separamos más de 35 calidades distintas.

– ¿Por qué lo llamaron OVI?
– Al principio era OVNI, objeto volante no identificado, porque iba ‘volando’, suspendido con el puente grúa, pero acabamos llamándolo OVI, porque en unos días lo teníamos ‘identificado’: es uva de tal sitio… (risas).

– Así que el asunto funcionó…
– Ya lo creo, el modelo lo adoptaron muchas bodegas, incluso vinieron de la cooperativa de Saint Emilion porque Yves Glories les había informado del puente grúa. Lo copiaron y lo pusieron en marcha… Luego, los americanos fueron a Saint Emilion y supongo que se extendió como si fuera una innovación francesa.

– La relación con Francia, con el barrio de la Estación especialmente, era fluida…
– Mucho. Nosotros íbamos allí a aprender, pero ellos también venían aquí. Recuerdo una visita de Jean Claude Berrouet (Petrus) y Patrick Leon (Mouton Rothschild) con sus mujeres: alucinaban al ver cómo nos las apañábamos para trasegar los vinos con las velas cuando teníamos las barricas apiladas a cinco alturas. De los intercambios guardo botellas de Petrus 83, Ausone, Lafite, Mouton Rothschild y un magnum Chateau Latour de 1964 que me regaló en 1975 Mandraud, su enólogo… Un día de estos, no sé si como Paul Giamatti en ‘Entre copas’ con un perrito caliente, la abro (risas).

– Y luego vino la selección en mesa.
– Sí, recuerdo charlar en noviembre de 1992 con Fourton de la cosecha y me repetía: «¡Ah!, mon vieux triage, triage… («¡Ah!, amigo mío, selección, selección…»). Las mesas llegaron de Francia pero en Rioja muchas buenas bodegas en los noventa empezaron a usarla. La selección es fundamental y la mesa, con la vendimia en cajas, es una de las grandes claves para elaborar vinos de calidad.

«Rioja debería volver a dignificar sus vinos de reserva y gran reserva»

El enólogo celebra una diferenciación de viñedos singulares, pero cree que es preciso también rebajar rendimientos y recuperar los vinos históricos

Basilio Izquierdo dejó CVNE en el año 2006, con 59 años, 32 vendimias a sus espaldas y en su haber algunas de las mejores añadas y botellas de la casa centenaria. Podría haber comprado una casita en la playa pero optó por emprender con una nueva bodega en Laguardia para elaborar un blanco y un tinto, B de Basilio, a su gusto, a su imagen y semejanza, además de pequeñas experimentaciones.

 

– Creo que va a celebrar aniversario en breve.

– Así es. Cumplo diez años con la bodega el 4 de julio y cumpliré también 50 vendimias. La primera fue en 1968 en el Midi, luego Rueda, La Mancha, y desde 1974 en Rioja.

– ¿Cómo ve la diferenciación de vinos en Rioja?
– Creo que es es necesaria. Es preciso un ajuste porque aquellos vinos que cuanto más roble y tiempo en madera tenían se suponía que eran mejores, ya no ‘cuelan’. Hoy ya no tiene sentido seguir por ese camino. Me parece bien una diferenciación de viñedos que no hemos hecho nunca, pero también es necesaria la dignificación de reservas y grandes reservas.

– ¿Cómo se hace esto último?
– Históricamente, en CVNE las uvas para reserva y gran reserva eran las últimas en vendimiar. Queríamos tener las uvas macerando en los depósitos durante muchos días porque eran los vinos especiales. Desde hace algún tiempo, para hacer un reserva sirve un viñedo de 3.000 kilos u otro de 12.000 kilos. No es lógico…, no puede ser. De la misma forma que veo bien que se diferencien viñedos, siempre que haya control y seriedad detrás, también creo que Rioja debería volver a recuperar el auténtico concepto del reserva y del gran reserva. Eso se hace limitando las producciones a 4.000 o 5.000 kilos por hectárea. Luego podemos trabajar con rendimientos más amplios en los vinos jóvenes, incluso en crianzas, pero deberíamos también tratar de dignificar nuestra propia historia con los reservas y grandes reservas.

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