Julio Sáenz
29 Jun 2008
Por fin llega el verano...
Por fin llega el verano con no pocas cosas buenas. Las viñas van cogiendo su porte erguido dando un vistoso colorido verdoso a los campos. Las flores de las cepas se van abriendo poco a poco y dentro de unos pocos días, justo después del cuajado, tendremos una primera impresión de la cosecha que se nos avecina. Hasta ahora los comentarios que se oyen van siendo muy dispares. Unos que si ha llovido mucho, otros que no han venido tan mal las lluvias. Unos que si no se ha podido tratar y han aparecido los primeros brotes de mildiu y de botritis, otros que no ha sido tan grave, que ahora tenemos las “armas necesarias” para luchar contra esto y aquello. Vamos, lo de todos años, con más o menos intensidad pero lo de todos años. Aunque como bien dice el viejo sabio “en septiembre se decide todo”. Mas sabe por viejo que por sabio. Pero como parece obvio, con el verano llega el calor y con él puede venir algún que otro disgustillo. Hace unos días hablaba con un añorado amigo acerca de un “accidente“que le ocurrido con un par de botellas de vino. Me cuenta, que en Navidad le regalaron estas botellas, y que como otras de sus muchas cosas, las dejó en el maletero de su coche. Este amigo mió se dedicaba a la visita médica, y en su coche, maletero incluido, te podías encontrar de todo (las palas del padel, los folletos de los productos que representa, varias botellas de agua medio vacías, otras tantas medio llenas, restos de alguna bolsa de patatas abierta, la ultima chaqueta de la penúltima fiesta, etc, etc). Vamos que el camarote de los famosos hermanos Marx se queda pequeño. Bien, no se le ocurrió otra cosa que dejar el coche aparcado a pleno sol en un día de verano de los de verdad “¡coño, donde había sitio¡“, y hacer la última visita del día, “un pesao de tío, aquí, el que no te hace esperar dos horas parece que no es nadie”. Dos horitas largas en la sala de espera. Media hora más de aguantar el tipo en cuestión y para casa. Pero aun le quedaba una sorpresa. Y esta se destapó cuando abrió la puerta delantera de su coche y se encontró con un fuerte puñetazo en forma de olor de rara explicación. El asombro se hizo mayor cuando abrió el maletero y descubrió, con no cierto sonrojo, los cientos de folletos (algunos ya caducados), la chaqueta y las palas del padel, empapados de un liquidito morado ya reseco y pegajoso. “¡que coño ha pasado aquí¡” Poco a poco fue sacando (y tirando de una vez al contenedor) los obsoletos folletos, las botellas de agua, las bolsa de patatas, hasta que se encontró con las dos botellas ya vacías de vino.¡Lo que hubiese dado por verle la cara en ese momento¡ Bien, salva dos cosas toda esta historia forma parte de mi imaginación,: una, que este amigo existe y desde hace muchísimos años, y para su fortuna, ya ha dejado ese trabajo. Y la otra, ¿quien no se ha encontrado en una situación similar? Quizás sea algo exagerada, pero no somos pocos los que nos hemos encontrado con botellas de vino con las etiquetas manchadas por un chorrillo de vino que nace desde el final de la cápsula, los corchos empapados de vino cuando la quitamos, y lo peor de todo, un vino ya oxidado, “ajerezado” o en el peor de los casos, ya picado y con un solo destino: la basura. A mi también me ha ocurrido. Los que tenemos ático y hemos dejado alguna botella allí durante el invierno con el sano juicio de beberla ante del verano, sabemos bien de que va el tema. No son los áticos, las despensas en las terrazas y las habitaciones soleadas, los sitios mas adecuados para guardar las botellas de vino durante estos meses de verano. A los que no disponemos de sótanos o de bodegas fresquitas, no nos queda otra solución con hacernos con uno de esos botelleros con temperatura controlada que se venden ahora. O mejor, nos las bebemos antes. Otro problema es donde colocarlo; “pues en la cocina no cabe y en el salón no lo vamos a poner”. A mi juicio, la cocina es el mejor lugar para instalar este “nuevo” aparato, junto al resto de electrodomésticos. Ocupa poco y además es decorativo. Por eso seria bueno preocuparnos más en el diseño de la nueva cocina (cuando toque) y no quedarnos solo en elegir el color de la encimera. Y si no, mejor optar por la segunda. Nos las bebemos antes.
18 May 2008
...que cantó la gallina despues de asada
Aprovechando el final de las Fiestas del Santo, he querido utilizar la frase por la que mas se nos conoce a los calceatenses para empezar este post. No va con segundas y espero que nadie se mosquee. Únicamente es una coincidencia en el tiempo, y por supuesto, sin ánimo de ofender ni molestar.
Se ha hecho de esperar, no tanto como “después de asada”, pero ya tenemos la calificación oficial de la cosecha 2.007 en Rioja. Este año cantó MUY BUENA. La verdad es que ha sido un año “normal” de Rioja. Llovió cuando tuvo que llover, no lo hizo cuando no debía. Las temperaturas previas a la vendimia, fueron buenas (moderadas) durante el día, y frescas o frías durante la noche. Que más podíamos pedir. Vamos, “lo normal” en Rioja. Este año no toca cambio climático.
No voy a discutir la calificación de esta añada. Me parece que de los últimos años, es la que mas se acerca a la realidad. Creo que hay muy buenos vinos (una parte importante) para ser grandes Riojas y hay otra parte para ser buenos Riojas, sin mas. Y luego están los del stock cualitativo (7 millones de litros, que no son moco de pavo), que aunque no están calificados como Rioja, después veremos en que grupo los meten. Porque los calificaran. Seguro. ¡Somos el adalid de la calidad en el vino¡. Manda huevos.
No se si alguno ha tenido la ocasión de explicar por ejemplo, a un pucelano ortodoxo de
Si realmente queremos seguir apostando pos eso de “la calidad”, con la que tanto nos llenamos la boca, los tiros han de dirigirse a otro lado.
Por ejemplo, esta última cosecha han entrado en producción otras 400 nuevas hectáreas de viñedo. Terrenos que “se han robado”, en principio, a otros cultivos más productivos (patatas, cereales, huertas, etc.) Suelos a los que nos empeñamos en convertir en “viñedos de calidad”. Bueno, y que se plantan “como viñedos de mas de 40 años” para vinos cieneuristas. Tierras sin vocación vitícola en definitiva. También, cada vez es mas frecuente encontrarnos en Rioja (y en otras zonas también), viñedos sembrados con césped o cereal entre sus calles. La visión no deja de ser curiosa, y puede que se vea como un adelanto en las técnicas vitícolas de algún iluminado. Pero la realidad es otra. La realidad es que son viñedos vigorosos, muy productivos. De muchísimos mas de los 6.500 kilos por hectárea permitidos. Y luego claro, nos quejamos de que se esta perdiendo la tipicidad de los vinos, de que cada vez es más difícil distinguir “los vinos de pueblo”, que son todos iguales, sosos, sin gracia. Blablabla, blablabla, blablabla.
No parece que el camino que hemos tomado que sea el más adecuado. Si el reto es producir y producir, no nos espera un futuro muy alentador. Basta fijarse en las estadísticas de otras Denominaciones de Origen y el lió que tienen en la actualidad: fuerte bajada en las ventas, altísimos stocks de “vinos corrientes” almacenados en sus bodegas, etc, etc.
Quizás sea el momento de replantearse las cosas. Quizás los rendimientos permitidos ya no estén adecuados al modelo de viticultura actual. Quizás, sea el momento de replantearse recuperar los suelos de verdadera vocación vitícola. Quizás el modelo de municipio como criterio de plantación permitida este obsoleto. ¿O es que todos los suelos de un municipio sirven para viña? Y no me sirve eso de “si vale para cereal vale para viña”.
Aquí estamos en otras cosas.
23 Abr 2008
Un año después
Ha pasado ya un año, desde que estos chicos de “lomejordelvinoderioja.com” me propusieron colaborar en este bonito proyecto, asunto que ya ha dejado de ser un proyecto para convertirse en una grata realidad. Desde entonces he colaborado con ellos varias iniciativas (blog, catas, etc.) y siempre de una forma entusiasta por lo seductor del asunto. Pero sin lugar a dudas, la que más me ha costado es esto de escribir en el blog. No es fácil lanzar al aire ciertas ideas sin saber quien las recibe, ni que es lo que opinan de ellas, si alguien se molestará, si es políticamente correcto…. Si ha esto le súmanos mi malísima gramática y pésima ortografía, el asunto no me ha resultado fácil. Pero lo cierto, es que poco a poco le he ido cogiendo el gusanillo a esto del blog aunque sigo sin tener la valentía suficiente para releer los posts que ya he lanzado.
También he participado en otras iniciativas, siempre divertidas, unas de forma activa como fueron las catas en el Hotel Husa, y otras como mero aficionado, como fue por ejemplo lo del vino joven en
No es el momento de darles cera, porque ni la necesitan ni
Por todo ello y por lo bien que me lo he pasado y lo mucho que me he divertido, muchísimas gracias. Enhorabuena y mandar, para lo que gusten.
Ahora bien mosqueteros, el proyecto ya esta en marcha. Toca ser ambiciosos, toca dar un paso adelante. Un paso importante. El trabajo que realizado ha sido duro, pero también el más fácil. No había nada comparable. Los esbirros del “Cardenal Richelieu” andan a vuestra caza y captura, y la golosina de la copia es muy apetecible. Es hora de ser osados, de mirar hacia arriba de proponer iniciativas ambiciosas, de ampliar el espectro. El proyecto para dar a conocer este mundo del vino es buenísimo, pero ¿porque conformarse con Rioja?. Hay que dejar paso a lo que viene de fuera, dejar de mirarnos en ombligo y escuchar y estar atentos a lo que pasa en otras zonas. De España y del Mundo. De no ser así, me temo que el futuro esta escrito: morir de éxito. No os lo deseamos ni lo queremos, así que a darle duro, a currar.
¿Por que no empezar por cambiar el nombre?, ¿Como suena “lomejordelvino.com”?
27 Mar 2008
Acerca de las viñas viejas...de cinco años.
Ando estos días un tanto perezoso en esto de blogear. Estos días de sufrimiento y pasión también han inundado mi ánimo. Así que me he dedicado a leer cosas atrasadas y ordenar papeles diversos. Cosas de estas vacaciones, sobre todo si te toca quedarte a vigilar el corralito.
Uno de estas cosas pendientes es un articulo en
Sigue el artículo con toda la parafernalia que hay alrededor del vino. Ya saben, que si el origen esta en la tierra, que las viñas necesitan su tiempo, su periodo de adaptación, su envejecimiento. El amor a la tierra, a las cosas bien hechas, al tiempo. Prosa, poesía y lírica del winemarketing. Entretenido y bien escrito, la verdad.
Vamos al final del artículo, lo escribo tal cual. “Mi amigo ha decidido comprar un terreno y buscar viñas viejas para hacer vino en Argentina. Ya no tiene tiempo para esperar a que la mata trabaje y se adormezca en el viento de los tiempos. Cinco años de asentamiento de las cepas viejas y lanzara su primer vino. Otros vinieron y plantaron lo que el recogerá”. Cojonudo. Menos mal que a estos Uqueños les ha venido un riojano, hijo y nieto de bodegueros, que les va a enseñar a conseguir “las mejores calificaciones de los vinos que produce en las guías internacionales”. Como dice un reconocido bodeguero en plan de guasa cuando se despide;
”Os dejo. Me tengo que ir a plantar una viña de 80 años”.
No le reprocho nada al autor de este artículo. Me parece que esta muy bien para una revista que trata sobre viajes y zonas de interés turístico. Ahora, el fondo, da que pensar, sobre todo si hablamos de lo que tantas veces hemos defendido en este blog. ¿Hasta cuando vamos a estar con esta historia de las viñas viejas? Hay viñas viejas que mejor estarían arrancadas, que están para la foto (que a veces la foto da grima), y hay otras que se han arrancado estando en su mejor momento. ¿Cuando llegará, de verdad, la honestidad a este mundo del vino como pregona mi vecino Camblor? ¿Durante cuanto tiempo vamos a estar bailando al consumidor con milongas? La final, nos mandaran hacer gárgaras. Gárgaras con vino.
Y a los del Valle del Uco, dejémosles. Nadie mejor que ellos conocen su tierra y sus viñas. Seguro que nos sorprenden con grandes vinos. Se puede vivir perfectamente sin los puntitos.
29 Feb 2008
El tronco del árbol no me dejó ver el bosque
No hace mucho tiempo que escribí sobre el meeting que se iba a celebrar en Barcelona sobre el cambio climático, la viticultura y la enología actual. Organizada por la Academia del Vino, reunió a una selección de expertos sobre el tema con el marchamo de probado reconocimineto. Además como videoconferenciante especial, el mismísimo Al Gore en pantalla. Un lujazo.
Bien, mis opiniones sobre todo esto del cambio no han variado sustancialmente. Sigo pensando que por el camino que llevamos, las siguientes generaciones se van a encontrar un mundo lleno de mierda. Biodegradable o no biodegradable, ecológica o no ecológica, pero mierda al fin y al cabo. Sigo pensando, que posiblemente estemos ante un cambiose ciclo en el clima, y que este cambio indudablemente esta demasiado influenciado por las actividades industriales crecientes. Sigo pensando, que los que debían poner los medios para mitigar los efectos perjudiciales del crecimiento industrial sobre la tierra no lo hacen, y además se pasan la preocupación general por
Dicho esto, y sin que sirva de excusa, creo que no he sido del todo justo. Hay un proverbio chino que viene a decir, que cuando el maestro señala con el dedo la luna, los listos miran hacia la luna, mientras que los tontos miran hacia el dedo. Pues bien, en este caso, creo que yo he mirado hacia el dedo. En el post al que me refiero, comente, que había tortas por estar en esa Conferencia sobre el Cambio Climático y la Viticultura, tortas por estar en el estrado claro. Pues bien, ahora soy yo, el que se esta “dando de tortas” para buscar las ponencias de algunos, pocos, de los que allí estuvieron. La falta de credibilidad de alguno de los ponentes, o de la organización y de algunas cosas más, me hizo retraerme, y sinceramente, creo que cometí un error. Un error, porque algunas de las cosas que allí se dijeron, tuvieron verdadero interés y me lo perdí. Ahora me veo, malgastando el poco tiempo que tengo navegando por Internet intentando buscar cualquier cosa de lo que allí se dijo y maldiciendo la hora en la que decidí no asistir. El tronco del árbol no me dejó ver el bosque.
Vengo de unas jornadas para enólogos, de poco interés técnico y enológico la verdad, salvo una ponencia a cargo de Don Miguel Torres, presidente del grupo Bodeguero Torres. Con una formación sobre el tema fuera de lo normal, nos dio una verdadera lección de la historia del clima, los ciclos que se han ido produciendo desde los orígenes de la tierra hasta nuestros días, de los efectos del clima sobre la naturaleza, de los niveles de CO2 y el efecto invernadero, el efecto albedo, de los riesgos a los que nos enfrentamos, del futuro que nos espera y de no pocas soluciones. Una clase magistral de los efectos del clima en los viñedos, de lo que pronostican unos y otros, los más cautos y los más pesimistas, incluso de los que no creen mucho en el cambio. Y por ultimo, nos ilustró de lo que hace en sus empresas para mitigar y luchar contra estos efectos y de cómo se gasta su pasta en estos temas. Tuvo incluso, la cortesía de reprocharnos de una forma muy elegante y cordial, la falta de interés del sector. La verdad, no esperaba encontrarme al presidente de una gran compañía con semejante formación técnica. Nos dio mil vueltas a la mayoría dejándonos con la boca abierta. Por eso lo de Don, se lo tiene bien ganado, al resto, todavía nos que da un largo camino.
20 Feb 2008
Grandes Reservas. ¿Descansen en paz?
Se escucha con demasiada frecuencia, y entre diversos puntos de este mundo del vino (prescriptores, compañeros de profesión, consumidores, vendedores, restauradores) comentarios acerca del fin mas que próximo de unos vinos, que para mi son la esencia y la elite de los vinos de RIOJA. Comentarios como: “los Grandes Reservas ya no se venden”, “la mayoría están muertos, oxidados”, “ya no quedan consumidores de este tipo de vinos”, “son los vinos de nuestros abuelos, no están de moda”, “no tienen futuro”, “no encajan con los gustos actuales”, “son difíciles de maridar en la cocina actual”, etc. Hace unos días, durante una cata-cena de unos excelentes vinos de Jerez, varios amigos debatíamos sobre la cuestión que ha dado pie a este post. Al Cesar los que es del Cesar. Algunos de los comentarios anteriores surgieron mientras nos deleitábamos con un magnifico Pedro Ximenez. El origen de esta categoría de “Grandes Reservas” estaba en la tradición que existía en la bodegas de “reservar” para las grandes ocasiones los mejores vinos, los que tenían una mayor capacidad de guarda, mas estructurados, mas “vinos”. Aquellos que se descorcharían para impresionar. Bien, o las grandes ocasiones son cada vez menos, y ya no estamos para tantos homenajes, o algo pasa. Así que como últimamente estoy un poco batallador, y no estaba muy de acuerdo con alguno de esos comentarios, me he dedicado a rebuscar un poco en las estadísticas oficiales. Según datos publicados, la estadística de comercialización de vinos de RIOJA durante los años 2.005 y 2.006 es dice que el consumo en el mercado interior han disminuido un 4.03 %, mientras que las ventas en el exterior han aumentado hasta un 7,82. Me he centrado solo en los de Grandes Reservas, el resto de los datos se pueden consultar en las estadísticas del consejo que aparecen en la pagina www.riojawine.com
Categoría Mercado interior Mercado Exterior Totales 2.005 2.006 % 2.005 2.006 % 2.005 2.006 % Gran RVA 2.551.276 2.468.729 - 4,03 3.163.049 3.410.424 7,82 5.714.325 5.879.183 2,51 Los datos se pueden interpretar de muy diversas maneras, pero lo que es indudable, que en litros, entre el 2.005 y el 2.006, “oficialmente”, las ventas de Grandes Reservas (GR), han aumentado un 2,5 %. No esta mal. Para completar esta estadística faltarían dos cosas: los datos del año 2007, y algo muy importante: el precio de Más datos. Los datos de entrega de contraetiquetas de noviembre de 2.007 en el Consejo Regulador de Objetivamente, la afirmación de que los GR cada vez se venden menos parece que no se ajusta a Flaca es la memoria, y creo que no podemos darnos el lujo de olvidar lo que han sido los Imperiales, los Tondonias, los Riscales, los 904s, los Prado Eneas, los Ygay, y un montón de ellos más. Ellos son los que nos han colocado en la elite vinícola. Creo que seria un error para el desarrollo del RIOJA, que al abrigo de estas nuevas corrientes de opinión, se olvidasen y se dejasen de elaborar (que de baratos y fáciles de elaborar, nada), de vender (que de fáciles de vender, nada) y de disfrutar de estos vinos. Salvo en casos contados de Ribera del Duero, el patrimonio vinícola que tenemos con estos vinos, no lo supera actualmente nadie. O, ¿nos podemos permitir el lujo de enviar a las cementerios a los Imperiales, los Tondonias, los Riscales, los 904s, los Prado Eneas, los Ygays...?, ¿que pondremos entonces sobre la mesa que los supere?.
30 Ene 2008
Vinos de Cultura. Vinos Tecnológicos
No me extrañaría que con el tiempo, el consumidor de a pie, nos mandase a hacer gárgaras con vino. Cada vez se lo ponemos más difícil. No nos basta con utilizar frases hechas al abrir un vino (“aroma de aceite de cedro libanés”), o términos químicos de difícil pronunciación (aun recuerdo con cariño aquel enoturista al que le preocupaba sobre manera que era eso de la “polinización de los antoninos”). A las hasta ahora simples técnicas enológicas, hay que adornarlas de una charlatanería que al final, solo sirve para confundir al consumidor. La ultima: no se donde la he leído (esto forma parte de mi anarquía intelectual), que en Australia, para bajar el grado alcohólico de vinos, se añaden ciertas cantidades “permitidas” de agua. Bien, hasta para eso son unos genios. La técnica ha sido bautizada como “rehidratación alcohólica”. Ole sus huevos.
Todo esto viene, por la tremenda obsesión de poner adjetivos cada vez más raros y biensonantes a los vinos. Despistan consumidor y a los que nos toca informar. Si ya teníamos medio controlado eso del Crianza, Reserva y Gran Reserva (que explicarle esto a un@ de Nueva York o de Oslo o de Tombuctú no es fácil), ahora tenemos que ponernos al día, y con mas o menos fortuna explicar que es eso de vinos modernos, clásicos, de autor, de garaje, atlánticos, mediterráneos, de alta expresión, de maceración carbónica, fermentados en barrica, ecológicos, biodinámicos, etece, etece, etece. Ahora nos llegan dos nuevos: Vinos de cultura ó aquellos que “reflejan la milenaria cultura (europea en sus raíces, aunque se puede aplicar a todo el mundo) del vino noble, y no solo la potencia y la tecnología a la moda actual". Bonita
Las principales regiones vinícolas del mundo, han hecho enormes esfuerzos para mantener y dejar como herencia, sus conocimientos, su forma de elaborar, manteniendo la personalidad de cada zona, respetando las costumbres, la tipicidad, el terruño, lo que quieran, pero manteniendo una máxima: hacer los mejores vinos de esa zona. Vinos que reflejen el sentir de una zona, vinos con alma, vinos que enamoren, distintos, difíciles. Frente a esto, los Vinos Tecnológicos, importados desde la cultura anglosajona. Vinos que basan su potencial en “ofrecer al consumidor lo que el consumidor quiere”, vinos sin defectos, limpios, sin aromas ni sabores extraños. Vinos “internacionales”, tal vez fáciles de beber, tal vez fáciles de vender. Vinos donde la enotecnología (levaduras seleccionadas con este y otro aroma, criomaceraciones prefermentaivas, microoxigenadores, esencias, virutas y chips de roble en sus distintas formas y sabores) produce infusiones concentradas de taninos y antocianos, de alcohol, de madera. ¿Porqué llamarles vinos? ¿Donde ha quedado el equilibrio?.
Estoy de acuerdo que serán muy asépticos, pero en la búsqueda de esa sepsis han dejado por el camino el alma, el recuerdo de una zona, la tipicidad, la esencia y la capacidad de enamorar para dejar paso a la potencia desmesurada.
Hace años, algunos vinos viejos de Rioja tenían ese aroma característico de cuero viejo que en cantidades pequeñas los hacían más complejos y elegantes. Hoy, ese olor se confunde, o confundimos con el temible “caballito o Brett”, muy penalizado en catas y degustaciones “pseudoprofesionales” porque “me recuerda a los vinos de Rioja muy secos criados en barricas muy viejas y mal lavadas….”.
¡Que le vamos hacer¡. Otra vez será.
02 Ene 2008
Queridos Reyes Magos...
Carta de las barricas del Rioja a los Reyes Magos.
Ahora, si a esto unimos la chorradita de que nos “hemos convertido en un mal necesario”, pues claro, la panza que se me queda no es de lo mas agradable, y no es de extrañar que de vez en cuando, alguna lagrimilla rezume por mi falsete.
Por eso, esta carta más que para pedir, es un acto de solidaridad y de apoyo. Nos pasa lo que a vosotros, ya no estamos de moda. Priman las prisas, el acelerar todo de una forma artificial con el “sano” propósito de llegar al final lo antes posible. No importan las formas ni las maneras, y si además para conseguirlo damos leña, mejor que mejor. Basta mirar las fechas en el calendario. ¿Quien llega antes?.
En nuestro caso, se trata de ocultar interesadamente lo que venimos aportando desde hace ya varios siglos. No interesa que se sepa que no solo damos al vino los aromas y los sabores que CON EL TIEMPO, dan un bouquet especial, elegante, complejo. Interesa obviar que en los vinos envejecidos en barrica hay una decantación natural, que los deja limpios y brillante sin necesidad de recurrir a uno y/u otro tratamiento para dejarlos ¿estables?.
Luego claro, interesa utilizar el “dos años en barrica, 70 % de roble francés nuevo de Allier y el resto de americano”, aunque de barrica, de roble, americano o francés nuevo de Allier, tengan lo que yo de manzano del Tibet. Y bueno ya ni te cuento si además te lo permite esta nueva ley del TODO VALE (OCM del vino) que se nos avecina.
Lo dicho, nos pasa como a vosotros, nos usan y utilizan para luego quitarnos de la circulación por clásicos, por conservadores y por caros, en tiempo y dinero. Pero bueno, tiempo al tiempo.
Con afecto,
Las barricas del Rioja.
PDT: Os dejo una canilla colocada en mi falsete, por si una vez acabado vuestro trabajo, os apetece un traguito de este Rioja del 2005 que llevo dentro. Salud y buen retorno.
FELIZ 2.008
05 Dic 2007
¡Que no me toquen los.... estos del cambio climático¡
Queda cierto Inocente en la red, que de vez en cuando hace algún comentario en este blog que me da pie a lanzarme a la piscina en esto del vino. Esta vez toca el cambio climático.
Hace unos días leía un artículo en la prensa acerca de las consecuencias que va a tener el cambio climático allá para el 2.090 o el 2.060, que para el caso es igual. Si el tiempo no lo impide, creo que no tengo muchas posibilidades de estar aquí para padecerlo. Dicho artículo nos adelantaba, los no se cuantos centímetros que va a subir el nivel del mar a causa del deshielo polar, el agujero de la capa de ozono que se esta formando, el efecto invernadero y el nivel de CO2 que padecemos, y un montón de cosas mas que, hoy por hoy me aburren como cosa mala. En otra página una amplia y aburrida información sobre Mister Gore, sus botines, su flamante nuevo premio (esta vez el de Asturias) y su “honda preocupación” por este tema. En Europa claro. Un poquito de misión apostólica podía hacer en su “desierto americano”, aunque sus Honoris Causa no estén tan bien remunerados como por aquí. El dólar, el euro y todo eso. Pero bueno, ya que ha empezado, dejémosle. Antes podía haber empezado, en casa, cuando tenía cierto mando en plaza.
Bien, no tengo una opinión muy precisa sobre todo esto del clima. Todos estos expertos del tema tendrán sus estudios y previsiones, y me imagino, que con el tiempo se cumplirán, no lo sé. Lo que realmente me genera dudas es, que si existe tanta dificultad en predecir y acertar el tiempo que va a hacer en tres o cuatro días, no te quiero decir nada a 90 años vista..... Predecir y acertar, que pronosticar lo hace cualquiera. Pero bueno, parece una cosa unánime, preocupa a no se cuantos gobiernos y me imagino que tendrá su importancia. El tiempo lo dirá.
Otra cosa es mi opinión acerca de la influencia de estos cambios en la viticultura, en la enología, y en los vinos actuales. Me parece un poquito simple, por no decir ¿deshonesto? achacar todo a este cambio y olvidar algo tan importante como es el factor humano, con sus aciertos y errores. Por qué se quiere esconder u obviar por ejemplo: la utilización de clones mas productivos, las nuevas plantaciones de viñedos en terrenos profundos y fértiles, los abonados abusivos, las altas y productivas espalderas, el uso irracional del riego, etc. Por qué se tapa la mala utilización de levaduras con alto o bajo poder de generar alcohol, o la utilización de concentradores de mostos, o la osmosis inversa, o la microoxigenación, o los chips. ¿Es más comercial decir que todo es debido a la influencia del clima? Que tal un puntito de honestidad. ¿Dónde colocamos la intervención del hombre? Hoy, no podemos negar que hay una mayor optimización de los viñedos llevados por profesionales cualificados, que buscan producciones más acordes a una mejor calidad de las uvas. No podemos obviar que ahora en las bodegas no se buscan los mismos vinos de hace veinte o treinta años, que van evolucionado, que se van adaptando a los consumidores actuales de gustos distintos, pero muy capaces de apreciar la elegancia y la complejidad de un gran vino.
Tengo una curiosa anécdota de un viticultor riojalteño que a muchos les resultara familiar. Hasta la cosecha 2.002, con 5.000 kilos por hectárea, llegar a los 12,5 % en grado era lo mas improbable. A partir de la cosecha 2003, sus producciones aumentaron “¡si mi padre viese que tengo que tirar racimos en agosto y que en algunas viñas se quedan las uvas sin cortar¡”, su grado medio se disparó a los 14 grados, la sanidad de sus uvas mejoró. Viendo su cara de satisfacción remolque tras remolque, no podía menos que preguntarle “¿y tú, que has hecho?”. Y por respuesta: “yo nada, el cambio climático”. Hasta la cosecha 2.007, año que se puede considerar como “de ciclo normal” en nuestra zona vitícola, por lo menos en lo que ha sido la época clave de la uva; septiembre y octubre. Buenos días de sol, acompañados de noches frías, alguna lluvia, viento del norte, pequeños foco controlado de botrytis que han provocado una maduración lenta y completa, tanto en azúcar como en polifenoles y aromas. En general un año normal, aunque mi apreciado viticultor sigue con sus altas producciones y su grado por las nubes. Me quedo con su cómplice sonrisa como respuesta...
Dentro de unos meses se van a reunir en Barcelona lo mas granado de la vitivinicultura y enología mundial, y, ¿de que van a hablar? Si señores, del cambio climático y sus consecuencias en el vino. Y ¿quien va a ser la estrella invitada? Si señores, Mister Gore. Charlita, cenita de gala, sobrecito y a casa. Creo que hay tortas por estar, exponiendo claro, que no de oyente. Y como bien dices, despierto Inocente, esto del cambio climático, se va a convertir en una nueva fuente de ingresos de unos pocos, de puro mercantilismo del miedo, que meter miedo al personal genera plata, mucha plata.
Hace unos días, asomó este viticultor por la bodega, y le enseñe el tríptico informativo de las jornadas. No pudo reprimirse:
¡Que no me toquen los.... estos del cambio climático¡
30 Oct 2007
Y en esto, paso la vendimia...
Aprovechando la libertad que me dan estos chicos de lomejordelvinoderioja.com, me voy a tomar la licencia de saltarme el tema prometido en el último post referente a las anécdotas del vino, o del vino con la temperatura. Lo dejaré para más adelante. Me temo que me perseguirán durante algún tiempo.
Además, creo que seria un pequeño error no hablar de esta época en la que estamos, del final de la vendimia, de los primeros vinos de la nueva cosecha, de las nuevas ilusiones, de los nuevos proyectos. Atrás han quedado, las incertidumbres de la cosecha, las tres y una previsiones del tiempo (buen tiempo para los próximos diez, me pronosticaba weather.com ), las exploraciones de los viñedos, las primeras uvas, las analíticas (tenemos mas grado, buena acidez y granos pequeños me adelantaban en el laboratorio). Han pasado los primeros nervios, las primeras e importantes decisiones del inicio de la vendimia (cuando y por donde empezamos, me apremiaba el agrónomo), los primeros mostos (este año parecen mas vivos de color, me aseguraba la voz de la vieja sabiduría), las fermentaciones (van muy bien este año me adelantaba el bodeguero). Poco que da ya por descubar, (que bien saben este año los vinos, Chaparrin dixit después del penúltimo trago al porrón). Todavía nos queda mas: las malolacticas, el follón del papeleo anual, la valoración de la cosecha, la calificación.... Visto lo contado, parece que todo ha ido fenomenal, que todo tiene muy buena pinta, y en principio, esas son las primeras sensaciones que nos han quedado. Pero como nos dicen, “aun es muy pronto para hacer una valoración general de la cosecha 2007, hay que ver como se asientan los vinos después de malolactica”. La voz vendrá a decirnos, o MUY BUENA o EXCELENTE. ¿Apostamos?
Pero, lo que de verdad quiero en estas líneas, es contar lo que año tras año sucede en los campos de edos ya sin uva, con algún agraz por racimar, con las hojas rojizas de las tintas, o doradas de las viuras, con el sol rojizo cayendo al atardecer, es algo para no dejar pasar, para alegrar el ojillo al visitante de turno, y ojito, que durar durar, dura poco, hasta que lleguen los primeros fríos.
Pero también, es curioso percibir como va cambiando el paisaje vitícola año tras otro, influencia creo yo, del cambio que se esta produciendo en nuestra viticultura, y que espero que no haya otra voz que lo achaque al climático, que al final va a ser la culpable de todo, de lo bueno y de lo malo.
Aun podemos ver zonas de un gran colorido, impresionismo vitícola, con las cepas blancas y rojizas turnándose sin orden ni concierto, restos de las plantaciones de antaño, donde las cepas se colocaban al azar buscando, ¿la complejidad? de los coupages varietales, la mezcla de las uvas en los viñedos, y que el tiempo dice de lo importantes que fueron en los vinos. Pero al lado, y comiéndose el terreno y el paisaje a pasos agigantados, el cubismo vitícola, o la geometría pura, con los tonos rojos del tempranillo apoderándose del paisaje, dejando en meros surcos las pocas cabeceras de los tonos amarillentos de la viura. La viura ha muerto, larga vida al tempranillo.
Uno, ha querido incluir este par de fotos, que bien podrían confundirse con cualquier zona de n la que vivimos. Verán que mi nivel de fotero, como de otras muchas cosas, no va muy allá, pero la calidad de la foto esta en la foto misma, no en quien la hizo. Quizás, a más de uno, al otro lado del charco, les traigan a la memoria gratos recuerdos, ya sabes, quizás los rascacielos no les dejan ver el otoño riojano... pues para ellos va, y que no se preocupen, al año que viene, mas o menos igual.
Todavía nos quedan muchas cosas de las que hablar de esta cosecha. Lo dejaremos para el futuro inmediato, para cuando las voces comiencen a sacar sus conclusiones, entonces comentamos. Las ilusiones, los nuevos proyectos y todo lo demás.
Hoy, o por hoy, voy a hacer gasto del tópico, “todavía es pronto para una valoración seria de la cosecha
Sobre este blog
Clásicos de vanguardia
julioJulio Sáenz, de 41 años, licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca, Magíster en Viticultura y Enología y Licenciado en Enología por la Universidad de La Rioja, es el enólogo de la Bodega La Rioja Alta, S.A.
Es miembro del Comité de Cata de los Consejos Reguladores de Rioja y Ribera del Duero desde 1998 y colaborador habitual en diversas publicaciones y congresos técnicos del sector.
Julio Sáenz entró en La Rioja Alta, S.A. en 1996 como responsable del Departamento de Control de Calidad. Durante estos últimos años ha dirigido también los programas de experimentación del grupo y su nave de experimentación, uno de cuyo resultados más importantes ha sido el vino Marqués de Haro Reserva 2001, un ejercicio de libertad que compagina la tradición con un moderno estilo enológico.
Sáenz es el responsable enológico de dos de las más importantes iniciativas puestas en marcha por el grupo La Rioja Alta S.A. en los últimos años, el vino Áster, en la Ribera de Duero y el Barón de Oña, en la Rioja Alavesa.
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