Vinos de Cultura. Vinos Tecnológicos

No me extrañaría que con el tiempo, el consumidor de a pie, nos mandase a hacer gárgaras con vino. Cada vez se lo ponemos más difícil. No nos basta con utilizar frases hechas al abrir un vino (“aroma de aceite de cedro libanés”), o términos químicos de difícil pronunciación (aun recuerdo con cariño aquel enoturista al que le preocupaba sobre manera que era eso de la “polinización de los antoninos”). A las hasta ahora simples técnicas enológicas, hay que adornarlas de una charlatanería que al final, solo sirve para confundir al consumidor. La ultima: no se donde la he leído (esto forma parte de mi anarquía intelectual), que en Australia, para bajar el grado alcohólico de vinos, se añaden ciertas cantidades “permitidas” de agua. Bien, hasta para eso son unos genios. La técnica ha sido bautizada como “rehidratación alcohólica”. Ole sus huevos.

Todo esto viene, por la tremenda obsesión de poner adjetivos cada vez más raros y biensonantes a los vinos. Despistan consumidor y a los que nos toca informar. Si ya teníamos medio controlado eso del Crianza, Reserva y Gran Reserva (que explicarle esto a un@ de Nueva York o de Oslo o de Tombuctú no es fácil), ahora tenemos que ponernos al día, y con mas o menos fortuna explicar que es eso de vinos modernos, clásicos, de autor, de garaje, atlánticos, mediterráneos, de alta expresión, de maceración carbónica, fermentados en barrica, ecológicos, biodinámicos, etece, etece, etece. Ahora nos llegan dos nuevos: Vinos de cultura ó aquellos que “reflejan la milenaria cultura (europea en sus raíces, aunque se puede aplicar a todo el mundo) del vino noble, y no solo la potencia y la tecnología a la moda actual". Bonita la definición. Me gusta, de las pocas que me gustan. Ole sus huevos.
Las principales regiones vinícolas del mundo, han hecho enormes esfuerzos para mantener y dejar como herencia, sus conocimientos, su forma de elaborar, manteniendo la personalidad de cada zona, respetando las costumbres, la tipicidad, el terruño, lo que quieran, pero manteniendo una máxima: hacer los mejores vinos de esa zona. Vinos que reflejen el sentir de una zona, vinos con alma, vinos que enamoren, distintos, difíciles. Frente a esto, los Vinos Tecnológicos, importados desde la cultura anglosajona. Vinos que basan su potencial en “ofrecer al consumidor lo que el consumidor quiere”, vinos sin defectos, limpios, sin aromas ni sabores extraños. Vinos “internacionales”, tal vez fáciles de beber, tal vez fáciles de vender. Vinos donde la enotecnología (levaduras seleccionadas con este y otro aroma, criomaceraciones prefermentaivas, microoxigenadores, esencias, virutas y chips de roble en sus distintas formas y sabores) produce infusiones concentradas de taninos y antocianos, de alcohol, de madera. ¿Porqué llamarles vinos? ¿Donde ha quedado el equilibrio?.

Estoy de acuerdo que serán muy asépticos, pero en la búsqueda de esa sepsis han dejado por el camino el alma, el recuerdo de una zona, la tipicidad, la esencia y la capacidad de enamorar para dejar paso a la potencia desmesurada.
Hace años, algunos vinos viejos de Rioja tenían ese aroma característico de cuero viejo que en cantidades pequeñas los hacían más complejos y elegantes. Hoy, ese olor se confunde, o confundimos con el temible “caballito o Brett”, muy penalizado en catas y degustaciones “pseudoprofesionales” porque “me recuerda a los vinos de Rioja muy secos criados en barricas muy viejas y mal lavadas….”.

¡Que le vamos hacer¡. Otra vez será.

Escrito por: julio 5 comentarios 30 Ene 2008 URL Permanente

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Jorge

Jorge dijo

Hola Julio:

estoy de acuerdo contigo en que existe demasiada intromisión de personas y/o entidades ajenas directamente al mundo del vino en gran parte desconocedoras totalmente de él y que se aprovechan del tirón cultural y turístico que aporta su imagen para ganar un poco más de dinerillo todavía.

No paro de encontrarme por doquier líderes de opinión que podrían haberse dedicado a otras opiniones (tertulianos rediofónicos sería una buena salida para ellos siempre que no sea en una terulia de vino) y que por simplemente haber realizado la carrera de periodismo (o no) tienen acceso a un medio de comunicación en cualquier soporte en donde exponen sus tribulaciones mentales y/o interesadas y el consumidor las lee y evidentemenete las hace suyas.

Creo en lo que yo llamo la verdad del vino, en los vinos ligados a la tierra, en donde me beba el aire y el paisaje, creo en la diversidad de las añadas y proclamo su existencia aunque como todos intente hacer vinos homogéneos, y creo en la tecnología para mejorar el trabajo y no para quitar agua, poner aroma, quitar acidez volátil, aumentar la acidez, disminuir la acidez, tambien creo en la microoxigenación para vinos jóvenes y no como sustitutivo de la barrica, creo en los vinos con los que me he criado y que además me gustan y que ya lo siento, debo ser un apestado social por ello, tiene algo de brett (de vez en cuando me gusta un poco de "ass in the glass" como dice manual Camblor).

Joder que mesianico me ha quedado el párrafo, pero así lo dejo.

Los chips, la sustitución de la barrica, las resinas de intercambio catiónico, la ósmosis inversa, las levaduras seleccionadas, las variedades globalizadas,....nos dejarán en la calle y seremos sustituidos por ingenieros que sepan sacar un buen partido a las máquinas.

Y por discrepar un poco contigo, también creo en el cambio climático y no por que lo diga Al o tal, si no por que mi memoria climática, basada en datos y no en recuerdos me lo hace ver a mi mediana edad de 40 años. la accion del hombre el problema es que no se está adaptando al cambio y por ello parece que es el hombre el que más influencia tiene en el resultado, pero reapasemos datos y lo tenemos aqui.

Un saludo

Vientos del Pueblo

Vientos del Pueblo dijo

Desde Getafe, por la Sanidad Publica

Un saludo

Julio

Julio dijo

Para Jorge,
yo tambien creo en el cambio climatico, y mucho. Y ademas me preocupa. Pero lo que me jode de todo esto, es que con todo esto haya gente que se este metiendo la plata en el bolsillo acosta del miedo de la gente, y que esa plata no se destine a lo que realmente se debe.

Jorge

Jorge dijo

Entendido y de acuerdo en lo que a ti tb te jode. Lo que había leido en otro post tuyo me llevaba a pensar otra cosa equivocadamente

un saludo

RAFA

RAFA dijo

SIMPLEMENTE DARTE LA ENHORABUENA POR TU BLOG, EL CUAL HE DESCUBIERTO HOY SURFEANDO LA RED, Y LA VERDAD, ME ALEGRA VER QUE TODAVIA QUEDAN PROFESIONALES COMO TU QUE TIENE CLAROS LOS CONCEPTOS DE QUE ES EL VINO EN LA RIOJA, LA IMPLICACIÓN CULTURAL QUE TIENE, Y QUE SABEN COMPRENDER QUE SI NOS METEMOS EN LA GUERRA OBJETIVA Y FRÍA ANALISTA DEL VINO, NO GANAMOS, SINO QUE NUESTRA GUERRA, ES LA SUBJETIVA Y CULTURAL,QUE IMPLICA SENTIMIENTOS, TRADICIÓN ILUSION, Y ES DONDE ESTA NUESTRO VALOR AÑADIDO.
UN SALUDO DE UNO, QUE APESAR DE MI JUVENTUD Y NO ESTAR YA EN EL SECTOR, HA PASADO POR TRASEGAR VINO EN TU BODEGA, ALHAMBLAR BOTELLAS, ENSEÑAR LA MAGIA DEL VINO A TURISTAS, Y VENDER BARRICAS A LOS IMPERMEABLES ENÓLOGOS COMO TÚ.

UN ABRAZO Y MUCHO ÁNIMO PARA CONTINUAR CON TU BLOG

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Sobre este blog

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Clásicos de vanguardia

Julio Sáenz, de 41 años, licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca, Magíster en Viticultura y Enología y Licenciado en Enología por la Universidad de La Rioja, es el enólogo de la Bodega La Rioja Alta, S.A.
Es miembro del Comité de Cata de los Consejos Reguladores de Rioja y Ribera del Duero desde 1998 y colaborador habitual en diversas publicaciones y congresos técnicos del sector.
Julio Sáenz entró en La Rioja Alta, S.A. en 1996 como responsable del Departamento de Control de Calidad. Durante estos últimos años ha dirigido también los programas de experimentación del grupo y su “nave de experimentación”, uno de cuyo resultados más importantes ha sido el vino Marqués de Haro Reserva 2001, un ejercicio de libertad que compagina la tradición con un moderno estilo enológico.

Sáenz es el responsable enológico de dos de las más importantes iniciativas puestas en marcha por el grupo La Rioja Alta S.A. en los últimos años, el vino Áster, en la Ribera de Duero y el Barón de Oña, en la Rioja Alavesa.

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