Grandes Reservas. ¿Descansen en paz?

Se escucha con demasiada frecuencia, y entre diversos puntos de este mundo del vino (prescriptores, compañeros de profesión, consumidores, vendedores, restauradores) comentarios acerca del fin mas que próximo de unos vinos, que para mi son la esencia y la elite de los vinos de RIOJA. Comentarios como: “los Grandes Reservas ya no se venden”, “la mayoría están muertos, oxidados”, “ya no quedan consumidores de este tipo de vinos”, “son los vinos de nuestros abuelos, no están de moda”, “no tienen futuro”, “no encajan con los gustos actuales”, “son difíciles de maridar en la cocina actual”, etc.

Hace unos días, durante una cata-cena de unos excelentes vinos de Jerez, varios amigos debatíamos sobre la cuestión que ha dado pie a este post. Al Cesar los que es del Cesar. Algunos de los comentarios anteriores surgieron mientras nos deleitábamos con un magnifico Pedro Ximenez.

El origen de esta categoría de “Grandes Reservas” estaba en la tradición que existía en la bodegas de “reservar” para las grandes ocasiones los mejores vinos, los que tenían una mayor capacidad de guarda, mas estructurados, mas “vinos”. Aquellos que se descorcharían para impresionar. Bien, o las grandes ocasiones son cada vez menos, y ya no estamos para tantos homenajes, o algo pasa. Así que como últimamente estoy un poco batallador, y no estaba muy de acuerdo con alguno de esos comentarios, me he dedicado a rebuscar un poco en las estadísticas oficiales. Según datos publicados, la estadística de comercialización de vinos de RIOJA durante los años 2.005 y 2.006 es dice que el consumo en el mercado interior han disminuido un 4.03 %, mientras que las ventas en el exterior han aumentado hasta un 7,82. Me he centrado solo en los de Grandes Reservas, el resto de los datos se pueden consultar en las estadísticas del consejo que aparecen en la pagina www.riojawine.com

Categoría

Mercado interior

Mercado Exterior

Totales

2.005

2.006

%

2.005

2.006

%

2.005

2.006

%

Gran RVA

2.551.276

2.468.729

- 4,03

3.163.049

3.410.424

7,82

5.714.325

5.879.183

2,51

Los datos se pueden interpretar de muy diversas maneras, pero lo que es indudable, que en litros, entre el 2.005 y el 2.006, “oficialmente”, las ventas de Grandes Reservas (GR), han aumentado un 2,5 %. No esta mal. Para completar esta estadística faltarían dos cosas: los datos del año 2007, y algo muy importante: el precio de la comercialización. Posiblemente, con estos datos algo cambie. Veremos.

Más datos. Los datos de entrega de contraetiquetas de noviembre de 2.007 en el Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero dice, que el crecimiento anual acumulado de los Grandes Reservas es del 20 % con respecto al año anterior. Ver www.riberadelduero.es

Objetivamente, la afirmación de que los GR cada vez se venden menos parece que no se ajusta a la realidad. Hay datos preocupantes, como el hecho del descenso que se ha producido en el consumo del mercado interior. Pero en mi opinión, una parte importante de este descenso creo habría que atribuírselo al precio tan desorbitado de estos vinos en las cartas de vinos, que en algunas ocasiones hacen imposibles de disfrutar. Porque, ya no es una cuestión del mayor o menor poder adquisitivo, mas bien, es una cuestión del sablazo que te pegan y hoy en día, el personal ya no esta para que le limpien la cartera. Y por cierto, imagino que esta situación se estará produciendo de igual forma con todos aquellos vinos que surgieron al con la etiqueta de ciento y pico euristas. O mileuristas.

Flaca es la memoria, y creo que no podemos darnos el lujo de olvidar lo que han sido los Imperiales, los Tondonias, los Riscales, los 904s, los Prado Eneas, los Ygay, y un montón de ellos más. Ellos son los que nos han colocado en la elite vinícola. Creo que seria un error para el desarrollo del RIOJA, que al abrigo de estas nuevas corrientes de opinión, se olvidasen y se dejasen de elaborar (que de baratos y fáciles de elaborar, nada), de vender (que de fáciles de vender, nada) y de disfrutar de estos vinos. Salvo en casos contados de Ribera del Duero, el patrimonio vinícola que tenemos con estos vinos, no lo supera actualmente nadie. O, ¿nos podemos permitir el lujo de enviar a las cementerios a los Imperiales, los Tondonias, los Riscales, los 904s, los Prado Eneas, los Ygays...?, ¿que pondremos entonces sobre la mesa que los supere?.

Escrito por: julio 11 comentarios 20 Feb 2008 URL Permanente

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jose

Jose dijo

Dado el contexto del mercado del vino actual, y si además tenemos en cuenta las bajadas continuas del consumo de vino en España, un crecimiento como el señalado parece razonable.
Por otro lado, ¿dificiles de maridar con la cocina actual? No sé, "ca uno es ca uno", pero me parecen más dificiles de maridar los vinos concentrados, con hiper-super-mucho-de-todo.
Desde mi punto de vista este tipo de vinos es tan inherente a Rioja como lo son los Crús bordeleses, GG alemanes y muchos otros elementos propios de la viticultura tradicional en distintos lugares.
Saludos. Jose.

Anónimo

Anónimo dijo

A veces me toca degustar con un catador británico de cierto prestigio y cuando aparece un vino de gran reserva alude en muchas ocasiones a brett, a vino cansado, a caído, a humedad, (traduzco a otro idioma: cueros y especiados, elegantes aromas de hojarasca en otoño, libreria).

Bien, el caso es que me enfado con educación y le comento que no entiendo muy bien las críticas y que estoy seguro de que si lo que estuviese catando por ejemplo fuese un Barolo, los comentarios no serían de ese tipo, simplemente por que es un Barolo. En mi oipinión y así se lo transmito, los Grandes Reservas de Rioja tienen su mercado y ante todo a quien le guste y ame este mundo de la enología, al menos debería apreciarlos como joya enológica, como una tradición que no se pierde y que ha sido seña de identidad de los vinos riojanos durante más años de los que de momento los vinos "modernos" pueden demostrar por lo tanto de momento un respeto.

Por apuntillar mi comentaria ante tal catador le indico que de todos modos Rioja ha demostrado que puede hacer con las misma variedades vinos parkerizados y joyas enológicas y eso es como una cepa vieja que sabe adaptarse a los diferentes avatares climatológicos de cada año, por que tiene un poso de tradición y arraigo vitivinícola que le da esa capacidad.

Asi que larga vida a los Grandes Reservas que aun no siendo en mi vida los vinos para los que encuentro el mejor momento, cuando consigo hacerlo los guardo en mi paladar, que en mi corazón están siempre.

Lamentablemente, el paladar y el bolsillo (auque no lo diga ningún libro de anatomía) estan muy próximos.

Saludos

Jorge

Jorge dijo

Se me olvido identificarme en el anterior post

Inocente

Inocente dijo

Julio, siempre nos quedarán los grandes reservas que apuntas en la memoria y en el corazón. No creo que no se pidan o que dejen de gustar. Me resulta más chocante todavía que la restauración en España apenas sepa de vinos (con excepciones, claro) y que además te limpien la visa con el vino como si fuera otra comida. A uno se le cae la cara de vergüenza cuando conoces los precios del vino que has pedido en los lineales de una vinoteca y después te los encuentras multiplicados por 3,5 en las cartas de restaurantes que, ni siquiera, sabes cómo tienen la bodega (la mayoría en condiciones bastante lamentables). Desde luego, ése sí que es un problema serio que tiene que afrontar el mundo del vino porque va a resultar que los restaurantes son quienes de verdad están haciendo el gran negocio por ponerlo encima de la mesa.

Ramón Alonso dijo

Interesante post. Desde mi ignorancia, dejo una pregunta al aire. ¿No son los Grandes Reservas los que sostienen nacional e internacionalmente el buen nombre del Rioja? Creo que a base de crianzas de 1,90 € en los supermercados no va a mejorar nuestra imagen. Quizá sí los números, la cantidad de botellas vendidas, pero no la sensación de calidad. Y esa visión es de un cortoplacismo preocupante.

Julio

Julio dijo

estoy de acuerdo con Anonimo. Me han tocado muchas de esas catas, no solo con catadores foraneos, ademas con nacionales de nuevas zonas. Es preoucante, que seamos nostros mismos los que nos estemos tirando piedaras unicamente con fines comerciales: Nuestros Grandes Reservas , son nuestra Joya de la Corona. Porque cuando vienen mal dadas. ¿Que vinos se ponen encima de la mesa?. ¿ Como demostramos lo bien que envejecen los vinos de esta Tierra?.
En cuanto a Inocente, sabes que lo la restauracion es un ente a parte. he visto verdaderas babaradidades en las cartas de vinos, y tambien he visto sitios donde te puedes pegar el lujazo de tomar varios vinos a precios razonables. En La Rioja, en algunos sitios del Pais Vasco. Ahora , de la Capi hacia abajo, ya nos podemos dar por jodidos.
De todas formas ya que estamos en plan marketing, al final vamos a tener que hacer camisetas , gorritas y mecheros con el lema " Larga Vida a los GR. De Rioja".

manuel-camblor dijo

Bueno, ahora toca intervenir a uno de los responsables del 2.5%. Y ojo, la demanda de esos grandes riojas de este lado del charco sigue o constante o creciente. No pasa una semana en que deje de encontrarme nuevos "descubridores" de las virtudes de un Bosconia, Tondonia, 904, 890, Albina, Monte Real, Viña Real, Imperial, Castillo de Ygay, etc. en versión gran reserva. Claro, tampoco pasa una semana sin que me encuentre a algún desfasado soltando aquel mismo sonsonete de "vinos muertos", que creo que ya no pega ni con sus más acérrimos proponentes de los noventas, aquellos que pretendían que el único "vino vivo" era el de Alta Expresión, etc.

Para mí, y para un creciente número de amantes del vino en América, los grandes reservas continúan siendo lo mejor de lo mejor de Rioja. Losprecios han ido subiendo vertiginosamente acá. Pero eso es función de una nueva demanda por esos vinos, de una cierta "escasez" de las grandes añadas, y de que ahora algunos ven la posibilidad de ganar buen dinero con una nueva moda de estos clásicos riojanos. Quedan, hay que decirlo, excleentes compras como el 904, que se vende aún por debajo de los US$45 en muchas tiendas, o el Imperial, a más o menos igual precio, o el Albina y el Monte Real, que se venden por debajo de US$40 y son verdaderos chollos. Claro, también están los Tondonias y Bosconias que uno antes compraba por cuatro perras y ahora se venden a US$85 en tienda. Pero tenemos que considerar que son vinos del 81, 85 u 87, o sea que a nivel de bodega estuvieron guardaditos muy buen tiempo, lo que cuesta... O sea que ni tan caros.

Existe algo que me tiene verdaderamente preocupado, eso sí. Cuando doy como ejemplo a esas etiquetas, estoy plenamente consciente de que, en la mayoría de los casos, hablo de grandes reservas del 95, 96 ó 98, pero que también se han dado sustanciales cambios en las bodegas después de eso que quizás afecten a añadas subsecuentes, haciendo que los vinos no se parezcan a lo que uno entendía como el estilo de la casa. Por ejemplo, ¿es descabellado pensar que Bodegas Riojanas, tras haber cambiado el estilo del Monte Real Reserva, no aplique cambios análogos al Monte Real Gran Reserva? Y bueno, hablando de "Reales", ¿Qué de Viña Real? Esa marca se ha ido fragmentando bastante, y no me queda claro donde queda el gran reserva (si no han probado el Viña Real Gran Reserva 1962 recientemente, les sugiero hacerlo, decantándolo una horita antes; toda una experiencia...) en el mayor esquema de las cosas. Igual, por lo menos los Castillo de Ygay Reserva que he probado recientemente me preocupan por lo que puedan implicar para el gran reserva. Y no hablemos del Prado Enea, que lleva dos añadas que me han dejado rascándome la cabeza...

Hablar de los "grandes reservas" en el abstracto creo que resulta un poquito truculento. Hay que entrar a considerar si, aunque el género siga vivo, no está mutando ante nuestros ojos. Si lo está haciendo, tenemos que considerar las implicaciones de las mentalidades actuales en el proceso y, sobre todo, hasta donde estamos dispuestos a redefinir nuestras expectativas.

Nada, el comienzo de una reflexión...

M.

ISIDRO

ISIDRO dijo

Quizá el problema que han tenido los "grandes reservas" es que no se ha sabido transmitir al consumidor el concepto de ser un gran vino reservado especialmente por su calidad, por dos motivos principales.

Por un lado, muchas bodegas dentro de su gama de productos parece obligatorio comercialmente tener un G.R. independientemente de que el vino tenga las condiciones necesarias para ser algo especial. Si las ventas de reservas no son lo suficientemente importantes, el paso del tiempo y por tanto los plazos legales de crianza provoca que algunos R. ascendieran directamente a la categoría G.R. y su mejor momento ya ha pasado.

Por otro lado el concepto de un mínimo de tantos meses de barrica y tantos de botella para un CR, R. ó G.R. vuelve loco a un consumidor que prudente e inteligentemente, antes de que le puedas explicar el fenómeno de la oxido-reducción, se autoprotege con el "es que yo no entiendo de vinos".

Muchos más lógico sería justificar que esos grandes vinos han sido reservados de cosechas muy excepcionales, y por tanto transmitir esa singularidad que los hace exclusivos de grandes momentos. Y no que sea otro producto más que cada añada alcanza su categoría por cumplir los plazos mínimos previstos.

Saludos.

João   Victor  santiago Costa GOMES

João Victor santiago Costa GOMES dijo

INO DO VASCO DA GAMA (RJ)

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Sobre este blog

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Clásicos de vanguardia

Julio Sáenz licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca, Magíster en Viticultura y Enología y Licenciado en Enología por la Universidad de La Rioja, es el enólogo de la Bodega La Rioja Alta, S.A.
Es miembro del Comité de Cata de los Consejos Reguladores de Rioja y Ribera del Duero desde 1998 y colaborador habitual en diversas publicaciones y congresos técnicos del sector.
Julio Sáenz entró en La Rioja Alta, S.A. en 1996 como responsable del Departamento de Control de Calidad. Durante estos últimos años ha dirigido también los programas de experimentación del grupo y su “nave de experimentación”, uno de cuyo resultados más importantes ha sido el vino Marqués de Haro Reserva 2001, un ejercicio de libertad que compagina la tradición con un moderno estilo enológico.

Sáenz es el responsable enológico de dos de las más importantes iniciativas puestas en marcha por el grupo La Rioja Alta S.A. en los últimos años, el vino Áster, en la Ribera de Duero y el Barón de Oña, en la Rioja Alavesa.

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