{"id":24,"date":"2010-06-08T09:56:00","date_gmt":"2010-06-08T09:56:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/alacid\/?p=24"},"modified":"2010-06-08T09:56:00","modified_gmt":"2010-06-08T09:56:00","slug":"el-increible-nadal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/alacid\/2010\/06\/08\/el-increible-nadal\/","title":{"rendered":"El incre\u00edble Nadal"},"content":{"rendered":"<div class=\"p\" id=\"story-texto\">\n<div class=\"p\">A veces, Dios juega a los dados. O al tenis: s\u00f3lo a una mente divina se le puede ocurrir un gui\u00f3n como el reci\u00e9n presenciado en Par\u00eds. Nadal contra Soderling, el tipo que le ape\u00f3 del pedestal cuando asaltaba el r\u00e9cord de Borg (cinco t\u00edtulos seguiditos). Soderling, que viene de doblegar a Federer y cumplir con la primera parte de la ecuaci\u00f3n: si el suizo ca\u00eda antes de semifinales y Nadal triunfaba en Par\u00eds, el n\u00famero uno cambiar\u00eda de due\u00f1o. Y Nadal, en fin, que tambi\u00e9n cumple con la cuota propia y remata la triple carambola: s\u00e9ptimo Grand Slam (iguala a John McEnroe, entre otros: casi nada) y vuelve a reinar en el escalaf\u00f3n de la ATP. S\u00ed: a veces, Dios juega a los dados.<\/div>\n<div class=\"p\">La dolorosa lecci\u00f3n que se oculta detr\u00e1s de cada derrota sorprendi\u00f3 a Nadal hace un a\u00f1o, mientras enfilaba sin gasolina, maltrechas las rodillas, su quinto Roland Garros consecutivo, cuando parec\u00eda invencible sobre la arcilla, reciente entonces su condici\u00f3n de n\u00famero uno. Un empacho de p\u00farpura que fren\u00f3 abruptamente un jornalero, Robin Soderling, intermitente tenista de golpes furiosos, a quien aquel partido tambi\u00e9n le cambi\u00f3 la vida: en su caso, a mejor. Desde entonces, frecuenta el <i class=\"i\">top-ten<\/em> y amenazar\u00eda con asaltar el duopolio sostenido entre Federer y el jugador balear. si lograra calmar su propensi\u00f3n a la irregularidad, controlar su tendencia a cometer alg\u00fan fallo imperdonable tras cada golpe ganador, un estigma que le acompa\u00f1a en los torneos menores del circuito pero que desaparece cuando afronta alg\u00fan Grand Slam. De nuevo finalista en Par\u00eds, de nuevo golpeado por el n\u00famero uno mundial de turno: hace un a\u00f1o le detuvo Federer y el domingo Soderling prob\u00f3 a qu\u00e9 sabe la nueva medicina que receta Nadal, cuyo cat\u00e1logo de golpes parece inacabable. <\/div>\n<div class=\"p\">Cuando pens\u00e1bamos que ya lo sab\u00edamos todo sobre \u00e9l, que su construcci\u00f3n como jugador estaba conclusa, el Nadal del 2010 nos revela detalles nuevos, insospechados, los que forjan a un campe\u00f3n: el deportista capaz de reinventarse cuando otros se limitar\u00edan a paladear la gloria. Este Rafa renacido se alimenta de dos vetas: la primera, emocional, porque ha fortalecido su proceso de madurez aprendiendo a decir no, por doloroso que sea negarse a jugar el torneo que organiza su club (el God\u00f3 del Tenis Barcelona), por impopular que resulte desertar de la Davis que le deb\u00eda traer hasta Logro\u00f1o. <\/div>\n<div class=\"p\">La segunda vertiente del nuevo Nadal sucede sobre la cancha: all\u00ed brota el mismo tenista febril, due\u00f1o de una paleta que se ensancha desde el fondo (ese sutil rev\u00e9s cruzadito que exhibe este a\u00f1o) y gana en potencia en todas las facetas del juego. Incluido su lunar de siempre, el saque, que parece funcionar mejor cuando acecha la fase final de un torneo o afronta los momentos decisivos de sus duelos. Porque \u00e9sa es otra cualidad del Nadal de toda la vida que s\u00f3lo parece mejorar: una sobresaliente capacidad para ofrecer su versi\u00f3n fet\u00e9n en ese tramo de los partidos que a otros se les atraganta. <\/div>\n<div class=\"p\">\u00bfUn ejemplo? Comienzos del segundo set de la final parisina: Nadal resiste como un numantino el asalto de Soderling, quien tropieza con su incapacidad para romper el saque de su oponente y acaba cediendo tras un intercambio de golpes maravilloso y feroz. El tenista mallorqu\u00edn se toma el siguiente juego de descanso (gana el sueco 40-0) pero se impone en blanco en los dos siguientes y sale de esa zona del partido impulsado hacia la victoria. Dos sets arriba en el marcador. Imposible imaginar un partido sobre tierra que Nadal pierda en el quinto set; el primero que no lo imagina es Soderling. Durante esos minutos, el nuevo n\u00famero uno jug\u00f3 como los \u00e1ngeles, los vecinos de ese Dios que a veces juega a los dados. Y a veces, juega al tenis: entonces se llama Rafael Nadal, el tenista que empieza esta semana en Londres la campa\u00f1a sobre hierba, que s\u00f3lo puede traerle buenas noticias porque apenas tiene puntos que defender en la ATP. Todo lo contrario que Federer, quien preparaba ayer su viaje a Wimbledon en el c\u00e9sped alem\u00e1n de Halle mientras el tenista que le ha destronado exhib\u00eda por Eurodisney el trofeo de pentacampe\u00f3n parisino antes de cruzar bajo el canal de la Mancha rumbo a Queen&#8217;s. All\u00ed le espera el ganador del encuentro entre el brasile\u00f1o Daniel Marcos y el esloveno Kavcic Blaz, en las venerables pistas del club donde Woody Allen rod\u00f3 &#8216;Match point&#8217;: s\u00ed, esa pel\u00edcula donde Dios (o el destino) jugaba a los dados.<\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces, Dios juega a los dados. 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