{"id":43,"date":"2014-02-24T11:08:43","date_gmt":"2014-02-24T10:08:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/cartaasagasta\/?p=43"},"modified":"2014-02-24T11:08:43","modified_gmt":"2014-02-24T10:08:43","slug":"esta-tierra-tuya-esta-tierra-nuestra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cartaasagasta\/2014\/02\/24\/esta-tierra-tuya-esta-tierra-nuestra\/","title":{"rendered":"Esta tierra tuya, esta tierra nuestra"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/cartaasagasta\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/02\/arnedo12.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-44\" title=\"Vista de Arnedo al anocher, foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/cartaasagasta\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/02\/arnedo12.jpg\" alt=\"Vista de Arnedo al anocher, foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><\/p>\n<p>So\u00f1ador <strong>pr\u00f3cer<\/strong>. Aleda\u00f1o a esta cuartilla habr\u00e1s observado el relato a doble p\u00e1gina que desde hace unas semanas te ofrece este peri\u00f3dico que nos cobija resumiendo las excursiones que por tu tierra y la m\u00eda protagonizan dos compa\u00f1eros: uno es <strong>P\u00edo<\/strong> y el otro <strong>Justo<\/strong>, lo cual me parece que encierra la primera ense\u00f1anza escondida en sus reportajes. Porque de piedad y de justicia no andamos sobrados los hijos de nuestro tiempo, de modo que puedes tomar su fe de bautismo como una promesa de que vendr\u00e1n a\u00f1os mejores. Y que t\u00fa y yo los veremos. De momento, te puedes entretener y disfrutar largo rato con las deliciosas l\u00edneas que despacha con fina caligraf\u00eda el reportero, en las hondas im\u00e1genes de extra\u00f1a belleza que captura el fot\u00f3grafo. Porque en su cometido hallar\u00e1s de paso otra humildes pero valiosa lecci\u00f3n. Mejor dicho, unas cuantas.<\/p>\n<p>Hago recuento. De primer plato, una lecci\u00f3n de periodismo, por ejemplo. Como te tengo advertido, presumo que la supervivencia de este oficio algo tendr\u00e1 que ver con su capacidad para mantener tendidos y bien enhiestos los invisibles hilos que le conectan con su p\u00fablico. Lo cual significar\u00e1 prescindir de tanto subsecretario hablando de esto y de lo otro, de cuestiones sin duda trascendentales, pero ininteresantes a mi juicio si las enfrentas con las perlas que mis colegas van descubriendo en sus viajes. En las entregas de su serie que revisa<strong> La Rioja de cabo a rabo<\/strong> hallar\u00e1s a Pati, solitario habitante a media jornada de una cueva en <strong>Arnedo<\/strong>, quien cultiva hortalizas con la parsimonia de un S\u00e9neca y parecida sabidur\u00eda. Tropezar\u00e1s con las simp\u00e1ticas vecinas de <strong>Herce<\/strong> que atienden al periodista cuando vienen de comprar el pan, jubilados que se cayeron en la marmita de la eterna juventud como el <strong>autole\u00f1o<\/strong> Jes\u00fas Fr\u00edas. O conocer\u00e1s al \u00faltimo mohicano, el se\u00f1or Barbero, que cose sus botas y pellejos en <strong>Quel<\/strong> a mayor gloria de una ciencia que se resiste a desaparecer.<\/p>\n<p>Segunda lecci\u00f3n, que te sonar\u00e1 a repetida. Frente al bochorno habitual que deparan los protagonistas de la actualidad, entre tanto caradura muy a gusto acampado en el solar patrio, mientras crece la n\u00e1usea generalizada, ver\u00e1s que merece la pena sentirse compatriota de estas damas y caballeros que te devuelven la confianza perdida en el ser humano. Te he citado alg\u00fan caso, pero puedo seguir: si visitas <strong>Rinc\u00f3n de Soto<\/strong> coincidir\u00e1s con Cecilio Medrano, inclasificable artista de contagiosa vitalidad. En <strong>Alfaro<\/strong>, otro nombre propio te alegrar\u00e1 el d\u00eda: Jos\u00e9 Luis P\u00e9rez, amable cicerone e inmejorable pregonero de los tesoros ocultos de su ciudad. La n\u00f3mina de paisanos ejemplares es amplia y fecunda: la gentil <strong>igeana<\/strong> Nerea Jim\u00e9nez, el encantador Salvador P\u00e9rez, habitante casi solitario del oasis llamado <strong>Villarroya<\/strong>, o el mago llamado Juan Sesma, cuyas manos alumbran una proeza de yute en <strong>Cervera<\/strong> y levantan esa monumental maqueta de su pueblo donde uno no sabe si admirar m\u00e1s su ingenio o su paciencia.<\/p>\n<p>Y lecci\u00f3n final. Que es aconsejable caminar sin tanta prisa. Detenerse en el paseo, mirar con mayor sosiego las sorpresas que salen a nuestro encuentro, sopesarlas. Calibrar con buen tino d\u00f3nde reside la sustancia de la vida, d\u00f3nde su contrario (lo accesorio), d\u00f3nde los prodigios, d\u00f3nde las rarezas, d\u00f3nde lo extravagante. D\u00f3nde habitan las haza\u00f1as dignas de ser olvidadas en cuanto ocurren y d\u00f3nde deber\u00edamos recrearnos en la contemplaci\u00f3n de tantos y tantos milagros que sin intervenci\u00f3n divina, mecidos s\u00f3lo por la mano del ser humano, se suceden ante nuestros ojos sin reparar en ellos. Si lo consigues, enhorabuena; si fracasas, tampoco te preocupes: ser\u00e1s bienvenido en nuestra cofrad\u00eda. La que formamos quienes no nos resignamos. Los que pensamos que, frente al sombr\u00edo vaticinio del poeta, todav\u00eda tiene salvaci\u00f3n esta civilizaci\u00f3n nuestra que desprecia cuanto ignora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>So\u00f1ador pr\u00f3cer. 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