{"id":80,"date":"2014-05-06T12:15:30","date_gmt":"2014-05-06T10:15:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/cartaasagasta\/?p=80"},"modified":"2014-05-06T12:15:30","modified_gmt":"2014-05-06T10:15:30","slug":"el-oficio-mas-hermoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cartaasagasta\/2014\/05\/06\/el-oficio-mas-hermoso\/","title":{"rendered":"El oficio m\u00e1s hermoso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/cartaasagasta\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/Nueva-imagen.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-81\" title=\"Garc\u00eda M\u00e1rquez, en sus tiempos de reportero\" src=\"\/cartaasagasta\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/Nueva-imagen.jpg\" alt=\"Garc\u00eda M\u00e1rquez, en sus tiempos de reportero\" width=\"300\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/Nueva-imagen.jpg 560w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/42\/2014\/05\/Nueva-imagen-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Jocoso <strong>pr\u00f3cer<\/strong>. Mientras honr\u00e1bamos estos d\u00edas al difunto <strong>Garc\u00eda M\u00e1rquez,<\/strong> quien te escribe recordaba la frase que un d\u00eda firm\u00f3 el<strong> premio Nobel<\/strong>, un consejo que he procurado llevar como divisa: nunca usar\u00e1s el verbo realizar. \u00ab\u00a1Realizar, qu\u00e9 palabra tan fea! Cuando la veo escrita, dejo de leer\u00bb, se horrorizaba el autor de \u2018<strong>Cien a\u00f1os de soledad\u2019.<\/strong> Uno, en su modestia, interpret\u00f3 ese aviso como una instrucci\u00f3n de uso para mejorar su relaci\u00f3n con el idioma y con este oficio que se nutre, sobre todo, de eso: de palabras.<\/p>\n<p>He pensado mucho estos d\u00edas en aquella frase, como si poseyera un sentido oculto. No lo tiene. Es s\u00f3lo un consigna. Una sugerencia para rastrear la pista del otro Garc\u00eda M\u00e1rquez, del primer Garc\u00eda M\u00e1rquez, del Garc\u00eda M\u00e1rquez esencial: el periodista. Y repasando su v\u00ednculo con este oficio a partir de las confidencias que desvelan otros colegas que le trataron, concluir\u00e1s conmigo que sus sucesores vivimos tiempos sombr\u00edos.<\/p>\n<p>F\u00edjate bien: la estupenda cronista <strong>Leila Guerriero<\/strong> recuerda que Gabo \u00absupo que el lugar de un reportero no era la calma burocr\u00e1tica, sino la calle\u00bb. El estudioso <strong>Alex Grijelmo<\/strong>, por su parte, rescata esta advertencia de entre las citas del maestro colombiano: \u00abCuando uno se aburre escribiendo, el lector se aburre leyendo\u00bb. Y <strong>H\u00e9ctor Abad Faciolince<\/strong> reivindica a su paisano Garc\u00eda M\u00e1rquez ejerciendo el periodismo \u00abcon la humildad del escribano\u00bb, en direcci\u00f3n \u00abal coraz\u00f3n de los lectores\u00bb. A su vez, <strong>Salcedo Ramos<\/strong>, brillante eslab\u00f3n en la estirpe de Garc\u00eda M\u00e1rquez, nos regala una idea que seguramente ignoraremos:_\u00abSus reportajes nos revelan un universo. En esa ambici\u00f3n radica el poder de su periodismo\u00bb. Y, en fin, el mexicano <strong>Alex Almaz\u00e1n<\/strong> avisa: \u00ab<strong>Macondo<\/strong> puede ser cualquier lugar donde haya historias extraordinarias y exista quien las cuente. Garc\u00eda M\u00e1rquez las escuch\u00f3, las cont\u00f3 y las le\u00edmos\u00bb. A ver si alguien le imita.<\/p>\n<p>Sucede que Garc\u00eda M\u00e1rquez abominaba de la decadencia del periodismo, de ese aire funcionarial que nos ha ido ganando: las redacciones convertidas en quir\u00f3fanos, donde triunfa la asepsia. Y uno, que sabe que el buen periodista es aquel que goza de buenos maestros, se ha dejado guiar por gente como Garc\u00eda M\u00e1rquez en la est\u00fapida confianza de que le conducir\u00eda por el camino correcto. Y porque me siento en deuda con \u00e9l desde su deslumbrante <strong>\u2018Relato de un n\u00e1ufrago\u2019<\/strong>, perfecto ejemplo de c\u00f3mo en un gris teletipo duerme una historia maravillosa si la escrutan ojos que lo sepan ver. Por su contagioso amor hacia este oficio he mirado incluso a otro lado cuando reparaba en su defensa de la asqueante dictadura cubana y su aberrante devoci\u00f3n por <strong>Fidel Castro<\/strong>, flaquezas para m\u00ed incomprensibles. Las aceptaba porque en lo primordial siento que Garc\u00eda M\u00e1rquez lleva raz\u00f3n: la ficci\u00f3n no se aparta tanto de la realidad, puesto que est\u00e1 formada tambi\u00e9n por hechos. Hechos tamizados por la memoria y perfeccionados por lo fant\u00e1stico. Pero hechos.<\/p>\n<p>S\u00ed, la ficci\u00f3n ejerce como env\u00e9s de la realidad porque la aut\u00e9ntica realidad siempre es fant\u00e1stica. Una monta\u00f1a del estado norteamericano de <strong>Washington<\/strong> se traga medio pueblo, vecinos incluidos; en un ignoto punto del <strong>\u00cdndico<\/strong> duerme el inquietante esqueleto de un avi\u00f3n con su vientre repleto de desaparecidos; y m\u00e1s aviones: un adolescente viaja de <strong>California<\/strong> a <strong>Hawai<\/strong> oculto en el tren de aterrizaje&#8230; Tres historias prodigiosas, huellas de la magia de lo real, testigos de la fantas\u00eda cotidiana. Ejemplos de que Garc\u00eda M\u00e1rquez acert\u00f3 proclamando que el periodismo es <strong>el oficio m\u00e1s hermoso del mundo<\/strong>. Pero ignorando que a menudo tambi\u00e9n es tal vez la profesi\u00f3n m\u00e1s pu\u00f1etera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jocoso pr\u00f3cer. 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