{"id":292,"date":"2015-08-14T10:43:55","date_gmt":"2015-08-14T09:43:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/?p=292"},"modified":"2015-08-14T10:43:55","modified_gmt":"2015-08-14T09:43:55","slug":"la-maquina-y-el-capullo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/2015\/08\/14\/la-maquina-y-el-capullo\/","title":{"rendered":"La m\u00e1quina y el capullo"},"content":{"rendered":"<p>Desde hace unos a\u00f1os dejo <strong>que una m\u00e1quina conduzca por mi<\/strong>. Al menos un poco. He cogido la costumbre de circular por autopista siempre con el control de velocidad encendido. Ya saben: le das a un bot\u00f3n a, digamos, 120 por hora y el coche sigue a 120 exactos hasta que t\u00fa le digas lo contrario. La m\u00e1quina no se impacienta ni corre m\u00e1s seg\u00fan pasan las horas; nunca le da por dejarse llevar cuesta abajo como un Alonso cualquiera, ni le pesa de pronto el pie como si la suela fuera de plomo. Ella es met\u00f3dica, fr\u00eda y constante. Mejor conductora que yo, s\u00ed.<\/p>\n<p>La m\u00e1quina, adem\u00e1s, sirve<strong> para dejar al descubierto lo capullos que son algunos<\/strong>. Les cuento por ejemplo una situaci\u00f3n que se me repite al menos dos o tres veces en cada viaje.<\/p>\n<p>Con la precisi\u00f3n de la inform\u00e1tica uno circula a velocidad estrictamente constante, adelantando a veces, siendo adelantado otras. En una de \u00e9stas uno se acerca a un veh\u00edculo que circula, de forma aparentemente tranquila, por el carril derecho. Pero <strong>de repente uno va notando c\u00f3mo el otro acelera<\/strong>. Y m\u00e1s seg\u00fan te acercas; viendo c\u00f3mo uno llega, el capullo (llam\u00e9mosle por su nombre) ve excitado su instinto competitivo, su ansia formulaun\u00edstica, su alma depredadora.<\/p>\n<p>Y le pisa: a m\u00ed no me pasa \u00e9ste, dice. El capullo pisa el acelerador hasta que, m\u00e1s o menos cuando estoy a su lado, las velocidades se igualan. Y ah\u00ed nos quedamos, uno a la izquierda y otro a la derecha, poniendo nuestras vidas en peligro sin ning\u00fan sentido durante un rato. <strong>Hasta que le digo a la m\u00e1quina que corra a\u00fan m\u00e1s, cosa que no quiero hacer, o hasta que llega un cami\u00f3n y el capullo debe elegir entre la capullez y estamparse, cosa que no deber\u00eda hacer<\/strong>.<\/p>\n<p>Hay a quien le asusta que las m\u00e1quinas piensen. Pero no son ellas las que dan miedo. Peores somos nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace unos a\u00f1os dejo que una m\u00e1quina conduzca por mi. Al menos un poco. He cogido la costumbre de circular por autopista siempre con el control de velocidad encendido. Ya saben: le das a un bot\u00f3n a, digamos, 120 por hora y el coche sigue a 120 exactos hasta que t\u00fa le digas lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=292"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/292\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cautivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}