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	<title>Los últimos | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
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		<title>Los últimos | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 09:51:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Éramos <strong>David contra Goliat aguardando a pagar en la cola de un supermercado</strong> semivacío. Yo portaba una solitaria lata de aquarius; ella un carro atestado capaz de alimentar a un ejército entero durante todo el invierno. La cajera ultimaba el cobro de la anciana que nos precedía – “pues juraría que tengo por aquí la tarjetita de descuento”, le decía a la chica mientras removía un monedero lleno de clínex a medio usar, pesetas sin contexto y fotos de los nietos- y yo buscaba un mínimo signo de piedad en la señora que tenía delante asida a aquella montaña de ofertas 2×1 para que me cediera el sitio. Pagar raudo los 68 céntimos que costaba el refresco y ahorrarme la espera de ver pasar cientos de códigos de barras por la caja registradora. <strong>Ni mi mejor mirada de inocencia ni las continuas consultas al reloj conmovieron a la dueña del carro gigante</strong>, que cubría cada flanco para abortar cualquier opción de colarme con alguna palabra amable.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-large wp-image-510" title="DOCU_GRUPO" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO.jpg" alt="carro, supermercado, inmigración" width="271" height="271" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO.jpg 3650w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO-300x300.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO-768x768.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2011/11/CARRO-1024x1024.jpg 1024w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px"></a></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Cuando la anciana dio por fin con la tarjeta-cliente, apareció en la escena un inmigrante desharrapado y temeroso. Informó de que no tenía casa ni trabajo, y sólo pedía a esas horas una pizza caducada o fruta a punto de enmohecerse. La cajera lamentó no poder ayudarle porque la cosa está muy mal, y la mujer aferrada al carro colosal y a su puesto de honor en la fila reflexionó con desdén cómo <strong>algunos llegan los últimos pero quieren ser como los primeros</strong>. Quise imaginar que estaba hablando de mí.</p>
<p> </p>
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