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	<title>El día que vi a Amy Martin | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
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		<title>El día que vi a Amy Martin | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Jan 2013 17:36:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>El yayo Tasio conoció a <strong>Amy Martin</strong> en uno de esos simposios de figuras periodísticas ficticias que se celebran de tanto en tanto en el salón de un hotel para <strong>intercambiar experiencias comunes y estrategias sintácticas</strong>. Tras la charla del ponente de postín –creo que fue un tal <a title="zavalita y vargas llosa" href="http://cultura.elpais.com/cultura/2012/09/17/actualidad/1347908087_263621.html">Zavalita</a> quien ocupó el atril entonces– la organización desplegó una artillería de canapés y vino blanco al fondo de la sala para que los asistentes pudieran charlar distendidamente.<a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/fantasmabuena.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-1004" title="fantasmabuena" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/fantasmabuena.jpg" alt="amy martin" width="320" height="260" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/fantasmabuena.jpg 320w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/fantasmabuena-300x244.jpg 300w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px"></a></p>
<p>Ella estaba en el círculo improvisado en el que cayó Tasio. Al abuelo le deslumbró. Hablaba con ese tono pausado pero rotundo de quien lleva <strong>años en el gremio</strong>, intercalando comentarios jocosos en un monólogo donde informaba a sus colegas de sus artículos sobre la industria del cine en <strong>Nigeria</strong>, la central de <strong>Fukushima</strong>, la implementación de medidas contra la crisis en la <strong>Eurozona</strong> o la medición de la felicidad (sic). Y todo, con un caché que no bajaba nunca de <a title="fundacion ideas" href="http://www.publico.es/449529/mulas-y-su-mujer-recibieron-122-000-euros-en-subvenciones">3.000 euros por pieza</a>. El yayo se encogía a cada parrafada de Amy. Se dio cuenta de que, aunque había escogido su mejor ropa para la ocasión, las mangas de la camisa estaban deshilachadas y la boina raída. Pero lo que más le avergonzó cuando Amy se interesó por él fue confesar que sólo hablaba de<strong> las pequeñas cosas que pasan en su barrio</strong>. Y encima, gratis. Al llegar a casa entre confuso y abrumado no me pidió un aumento de sueldo. Sólo exigió que acabemos con esta pantomima y reconozca que yo soy imaginario y <strong>Tasio, real</strong>.</p>
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