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	<title>Nueva política | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2015 16:40:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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<p style="text-align: center;">El <strong>yayo Tasio</strong> recuerda aquel tiempo en que los partidos ofrecían líderes de un carisma arrebatador, programas músculos y promesas sin par. La oferta era diversa y el votante se plantaba ante las urnas convencido de que su papeleta era decisiva para hacer realidad una opción concreta. Pero llegó la nueva política y la oferta caducó. <strong>Los dirigentes ensalzaron su condición de personas triviales</strong>, los ideales exclusivos resultó que en realidad eran complementarios y las promesas, susceptibles de que un pacto las matizara, jibarizara o directamente enterrara. Donde había habitado la diferencia se instaló de súbito el acuerdo, y al que jamás había recibido ni agua de su oponente se le regaló vino bueno a cántaras. Nadie se atrevía a elevar la voz, no fuera que le acusaran de partidista. La austeridad se hizo pasado y la condescencia virtud. <strong>Tan agresiva fue la falta de agresividad que los vivos empezaron a estar muertos</strong>. Había mil camisas blancas. En los mercadillos florecieron ofertas para vender un stock de corbatas que ya nadie se anudaba al cuello. Todo era diálogo, talante, consenso, honestidad, trasparencia. Se repetían con tal frecuencia las mismas palabras que algunas se deshacían en las manos al cogerlas. Los políticos presumían de estar en la calle. Y en las calles llegó a haber tantos políticos que no cabía la gente. <strong>Todo era tan intensamente neutro, crujiente y añil</strong>, que el yayo Tasio sufrió un ataque de nostalgia y pidió perdón por ser un viejo radical y no estar en <a title="twitter" href="https://twitter.com/">Twitter</a>.</p>
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