<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La vida eterna | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/chucherias/2017/11/06/la-vida-eterna/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/chucherias</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 23 Sep 2020 02:45:20 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>La vida eterna | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/chucherias/2017/11/06/la-vida-eterna/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/chucherias/2017/11/06/la-vida-eterna/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 11:23:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cementario]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cementerio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[muerte]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tasio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tumba]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vida]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[yayo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/chucherias/?p=1887</guid>
		<description><![CDATA[El yayo Tasio me llama puntual a primera hora cuando llega el día de acudir al cementerio para reponer las flores de las tumbas y quitar el polvo de las lápidas. Yo me dejo llevar, porque los protocolos del más allá son negociado del abuelo. Como dice medio en broma, los jóvenes hemos sido (mal)educados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1.jpg"><img loading="lazy" class="size-full wp-image-1889" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1.jpg" alt="© JUSTO RODRIGUEZ" width="660" height="430" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1-300x195.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px"></a></p>
<p style="text-align: center;">El <strong>yayo Tasio</strong> me llama puntual a primera hora cuando llega el día de acudir al cementerio para <strong>reponer las flores de las tumbas y quitar el polvo de las lápidas</strong>. Yo me dejo llevar, porque los <a href="http://www.larioja.com/la-rioja/cementerios-riojanos-celebran-todos-santos-20171102111505-ga.html">protocolos del más allá</a> son negociado del abuelo. Como dice medio en broma, los jóvenes hemos sido (mal)educados en la vida pero no sabemos nada de la muerte. Y como yo le respondo medio en serio lleva razón, aunque la culpa de esa asimetría no es toda mía. Empezó con el atavismo de ocultar a los niños el <strong>dolor</strong>, alimentado el hábito de alejarnos de todo lo feo que tiene la enfermedad como si pudiera contagiar. Y cuando algún vecino del barrio, algún pariente lejano ya no estaba, no moría de cáncer sino que se apagaba de viejo y subía al cielo. En esa quimera naif fabricada de <strong>ángeles con arpa y alas de algodón</strong>, los entierros eran para Tasio territorio exclusivo para los adultos donde la calidad del finado se medía por el número de asistentes, las alabanzas del cura y el tamaño de la esquela. Con esa barrera de protección tan bien intencionada como contraproducente, ahora envidio la capacidad del yayo para manejarse en los <strong>tanatorios</strong>, mantener la compostura sin desbordar las lágrimas. Y sobre todo, recorrer el cementerio en estas fechas, postrarse ante las tumbas con nuestro apellido que a mí me cuesta localizar entre un<strong> laberinto de cruces y cipreses</strong> y rendir ese tributo que algún día me tocará heredar y del que sólo puede salvarme la única ilusión infantil que conservo: que Tasio nunca muera.</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Justo Rodríguez</strong></p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/chucherias/2017/11/06/la-vida-eterna/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1887</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
