<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Mucho miedo | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/chucherias/2020/02/09/mucho-miedo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/chucherias</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 23 Sep 2020 02:45:20 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Mucho miedo | Chucherías y quincalla - Blogs larioja.com</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/chucherias/2020/02/09/mucho-miedo/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/chucherias/2020/02/09/mucho-miedo/#respond</comments>
		<pubDate>Sun, 09 Feb 2020 12:17:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
		<post_tag><![CDATA[coronavirus]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mascarilla]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[miedo]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.larioja.com/chucherias/?p=2204</guid>
		<description><![CDATA[El mundo requiere vivir con miedo. Uno puede pasar el día con el depósito vacío de felicidad o esperanza, pero es incapaz de marcharse a dormir sin haber sufrido algún escalofrío de terror. No importa su naturaleza ni la intensidad. Si es ficticio o palpable. Basta con que tenga visos de realidad para que con [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2205" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok.jpg" alt="" width="487" height="538" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok.jpg 487w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/02/mascarillaok-272x300.jpg 272w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px"></a></p>
<p style="text-align: center;">El mundo requiere vivir con miedo. Uno <strong>puede pasar el día con el depósito vacío de felicidad o esperanza</strong>, pero es incapaz de marcharse a dormir sin haber sufrido <strong>algún escalofrío de terror</strong>. No importa su naturaleza ni la intensidad. Si es ficticio o palpable. Basta con que tenga visos de realidad para que con unas pequeñas dosis, inoculadas eso sí con la frecuencia precisa y apuntado a la diana oportuna, la humanidad experimente el estímulo requerido. Hay tantos miedos como inseguridades. Algunos estándar y otros tan personales que resultan casi inconfesables. Miedo a los <strong>payasos con la cara grotesca</strong> y al chirrido de una veleta que voltea el viento; a la soledad y a perderse entre la masa; a los animales que reptan por el subsuelo y a los ruidos que pueblan las noches en vela. El miedo a la muerte es uno de los pocos con rango de universal. Las excepciones a temer el día final son contadas y las que hay tampoco escapan del pánico al prólogo de una enfermedad larga y agónica. A veces la mente se resiste a un desasosiego a largo plazo, así que el propio miedo se encarna en parafernalias pavorosas. En virus de nombres obtusos y siempre amenazantes –hoy <a href="https://www.who.int/csr/disease/coronavirus_infections/es/">coronavirus</a>, ayer <strong>encefalopatía espongiforme bovina</strong>–, en los afectados que se confirman en el otro extremo del mundo y los fallecidos que van apareciendo cada vez más cerca, como si el miedo fuera capaz de estrechar su cerco en torno a los incrédulos. <strong>Consecuencias insondables, malformaciones irreversibles, cuarenten</strong>a. Una tos rara, un sarpullido sospechoso, la fiebre constante. Un botiquín en el que nunca puede faltar una <strong>mascarilla</strong>. Para no respirar los miedos que han pasado, pero sobre todo los que están por venir.</p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/chucherias/2020/02/09/mucho-miedo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2204</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
