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	<title>Chucherías y quincallacementerio &#8211; Chucherías y quincalla</title>
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		<title>Historia viva</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Nov 2018 10:27:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si no ha podido llegarse al cementerio para cumplir con Todos los Santos, no se mortifique. Sus muertos seguirán aguardándole y podrán aguantar un tiempo más el recambio de las margaritas marchitas sobre sus floreros de alpaca. No olvide sin embargo su cita con el camposanto. Disfrútela cualquier otro día. Mejor incluso aún cuanto más [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/11/luezasok.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-2019" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/11/luezasok.jpg" alt="luezasok" width="558" height="837" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/11/luezasok.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/11/luezasok-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 558px) 100vw, 558px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Si no ha podido llegarse al cementerio para cumplir con <strong>Todos los Santos</strong>, no se mortifique. Sus muertos seguirán aguardándole y podrán aguantar un tiempo más el recambio de las <strong>margaritas marchitas sobre sus floreros de alpaca</strong>. No olvide sin embargo su cita con el camposanto. Disfrútela cualquier otro día. Mejor incluso aún cuanto más soledad se respire entre las lápidas, lejos de esas tradicionales citas masivas que convierten el recuerdo en un trámite. Cuando acceda al recinto, despójese de los prejuicios ténebres que invocan cuerpos corruptos y almas yacentes. Observe el entorno como lo que es: <strong>un lugar que habla (más bien susurra)</strong> de usted, de todos. No tenga prisa para asimilar toda la información que se le presenta antes sus ojos. Ahí encontrará un compendio de cómo ha evolucionado la arquitectura, el arte, las diferentes maneras de esculpir la memoria, en muchas ocasiones con la firma de creadores cuya obra civil excede los muros que le rodean. También le desbordará la historia. Porque cada mausoleo envuelto de liquen, <a href="https://blogs.larioja.com/chucherias/2013/11/28/la-segunda-resurreccion-de-el-ruso/">los panteones más grandilocuentes</a>, recogen en esa singular representación de la muerte una porción de la vida de la ciudad entera. La que aportan también cada uno de los nichos anónimos para casi todos excepto para sus inquilinos y sus familias, que en sus epitafios y modestos retratos en sepia vislumbran biografías fascinantes. Si le restan unos minutos, dedíquese sin más a recorrer las calles flanqueadas por los cipreses. Escuche el silencio, <strong>mire a los ojos a los angelotes de mármol</strong>, contágiese del <strong>sosiego simétrico</strong> que infunde el cementerio. Y al marchar, no olvide cambiar las flores de las tumbas que llevan sus apellidos grabados.</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Justo Rodríguez</strong></p>
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		<title>Turismo inmortal</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Feb 2018 11:11:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No es extraño que al yayo Tasio le asalte de vez en cuando algún turista despistado para preguntarle, mapa en mano, por dónde se va algún lugar señalado. Como el abuelo acostumbra a invertir sus horas muertas deambulando por Logroño para certificar que cada baldosa sigue en su sitio, los visitantes deben verle como una [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/02/cementerio.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft  wp-image-1932" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/02/cementerio.jpg" alt="cementerio" width="261" height="536" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/02/cementerio.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/02/cementerio-146x300.jpg 146w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2018/02/cementerio-499x1024.jpg 499w" sizes="(max-width: 261px) 100vw, 261px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">No es extraño que al <strong>yayo Tasio</strong> le asalte de vez en cuando algún turista despistado para preguntarle, mapa en mano, por dónde se va algún lugar señalado. Como el abuelo acostumbra a invertir sus horas muertas <strong>deambulando por Logroño</strong> para certificar que cada baldosa sigue en su sitio, los visitantes deben verle como una presa amable para satisfacer su curiosidad. Tasio se traga entonces la mala leche que gasta con los conocidos y regala a los desconocidos su mejor sonrisa de anfitrión, dándose el pisto de cicerone avezado. Si intuye que el foráneo es además de esos que ansía ir más allá de <strong>tomar unos vinos</strong> en la <a href="http://@callelaurel_">calle Laurel</a> o fotografiarse junto a <strong>los rosales de El Espolón</strong> y le interroga sobre algún rincón fuera de la ruta convencional, el abuelo se viene arriba y apunta con el dedo al otro lado del río. <strong>Directamente al cementerio</strong>. Algunos se espantan, como si fuera la invitación macabra de un viejo transtornado. Otros, sobre todo extranjeros habituados a ver los composantos como una parte natural del paisaje urbano, toman la palabra al abuelo y hacen el <strong>delicioso paseo que atraviesa el Ebro por cualquiera de sus puentes</strong>. Allí descubren un espacio tan arrumbado por la historia como fascinante arquitectónicamente y, por supuesto, cargado de paz. Una postal de <strong>simetrías con olor a ciprés y mármol</strong>, donde la colosal tumba de<a href="https://www.cuatro.com/cuarto-milenio/Fernando-Gallego-inventor-prodigioso-diseno_2_2499555103.html"> Fernando Gallego</a> compite con las de Zubía, Blanco Lac, Segundo Arce, el general Zurbano o el<strong> Marqués de Romeral</strong> esperando a que las guías reconozcan que están vivas para el turismo.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Juan Marín</strong></p>
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		<title>La vida eterna</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 11:23:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[El yayo Tasio me llama puntual a primera hora cuando llega el día de acudir al cementerio para reponer las flores de las tumbas y quitar el polvo de las lápidas. Yo me dejo llevar, porque los protocolos del más allá son negociado del abuelo. Como dice medio en broma, los jóvenes hemos sido (mal)educados [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1.jpg"><img loading="lazy" class="size-full wp-image-1889" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1.jpg" alt="© JUSTO RODRIGUEZ" width="660" height="430" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/11/angel-1-300x195.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">El <strong>yayo Tasio</strong> me llama puntual a primera hora cuando llega el día de acudir al cementerio para <strong>reponer las flores de las tumbas y quitar el polvo de las lápidas</strong>. Yo me dejo llevar, porque los <a href="http://www.larioja.com/la-rioja/cementerios-riojanos-celebran-todos-santos-20171102111505-ga.html">protocolos del más allá</a> son negociado del abuelo. Como dice medio en broma, los jóvenes hemos sido (mal)educados en la vida pero no sabemos nada de la muerte. Y como yo le respondo medio en serio lleva razón, aunque la culpa de esa asimetría no es toda mía. Empezó con el atavismo de ocultar a los niños el <strong>dolor</strong>, alimentado el hábito de alejarnos de todo lo feo que tiene la enfermedad como si pudiera contagiar. Y cuando algún vecino del barrio, algún pariente lejano ya no estaba, no moría de cáncer sino que se apagaba de viejo y subía al cielo. En esa quimera naif fabricada de <strong>ángeles con arpa y alas de algodón</strong>, los entierros eran para Tasio territorio exclusivo para los adultos donde la calidad del finado se medía por el número de asistentes, las alabanzas del cura y el tamaño de la esquela. Con esa barrera de protección tan bien intencionada como contraproducente, ahora envidio la capacidad del yayo para manejarse en los <strong>tanatorios</strong>, mantener la compostura sin desbordar las lágrimas. Y sobre todo, recorrer el cementerio en estas fechas, postrarse ante las tumbas con nuestro apellido que a mí me cuesta localizar entre un<strong> laberinto de cruces y cipreses</strong> y rendir ese tributo que algún día me tocará heredar y del que sólo puede salvarme la única ilusión infantil que conservo: que Tasio nunca muera.</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Justo Rodríguez</strong></p>
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		<title>Queridos muertos</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Nov 2014 11:20:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A Tasio le gustan los cementerios. Entre el ruido que maniata la calle, el caos de las terrazas insaciables que devoran las aceras y el guirigay institucionalizado, el yayo encuentra allí el sosiego que la cotidianidad le niega. El abuelo conecta con el orden de esas calles con nombres de santo. Le relaja la simetría [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2014/11/cementerio.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-1417" title="DOCU_RIOJA" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2014/11/cementerio.jpg" alt="cementerio" width="540" height="400" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2014/11/cementerio.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2014/11/cementerio-300x222.jpg 300w" sizes="(max-width: 540px) 100vw, 540px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">A <strong>Tasio</strong> le gustan los <a title="cementerio" href="http://www.larioja.com/la-rioja/201410/30/rioja-difunta-20141030113538.html">cementerios</a>. Entre el ruido que maniata la calle, el caos de las terrazas insaciables que devoran las aceras y el guirigay institucionalizado, el yayo encuentra allí el sosiego que la cotidianidad le niega. El abuelo conecta con el orden de esas calles con nombres de santo. <strong>Le relaja la simetría de los nichos</strong>. Es dar un garbeo entre el ejército de cipreses enhiestos y recobrar el equilibrio violado. Sin que el calendario le obligue a limpiar lápidas o renovar el agua de los crisantemos, de vez en cuando se deja caer por entre las tumbas. Igual que otros viejos echan la mañana vigilando unas obras de pavimentación, Tasio se pierde entre <strong>panteones con cruces oxidadas y angelotes cubiertos de liquen</strong> sin importarle que algún día él también se mudará allí definitivamente. Por eso le chirría el repelús que los cementerios provocan al resto del mundo. Ese afán por trasladarlos bien lejos con la excusa de un nuevo recinto aséptico y más funcional. Como queriendo alejar el dolor, asear el pasado, evitar al nene que vea esos retratos en sepia que le miran desde los mármoles fríos. El abuelo envidia los vetustos camposantos de pueblo en que la muerte forma con naturalidad parte de la vida diaria. O esas explanadas anglosajonas de césped impecable donde las familias almuerzan el domingo y los críos juegan entre túmulos. Tasio regresa al cementerio. Se llena los pulmones de paz y sabe que, al menos allí, <strong>no se topará con escándalos ni corrupción</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Justo Rodríguez</strong></p>
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		<title>La segunda resurrección de &#039;El ruso&#039;</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Nov 2013 11:33:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[El reportaje publicado en estas mismas páginas en abril del 2011 sobre el lamentable estado que ofrecía desde hace décadas el panteón en el cementerio logroñés de Fernando Gallego (Villoria; Salamanca, 1901- Logroño, 1973) sirvió para resucitar su figura. Ingeniero, piloto, abogado inventor, viajero impenitente en una época de brumas y hermetismo y protagonista de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <a title="fernando gallego" href="http://www.larioja.com/v/20110605/rioja-region/increible-vida-ruso-muerto-20110605.html">reportaje publicado en estas mismas páginas</a> en abril del 2011 sobre el lamentable estado que ofrecía desde hace décadas el panteón en el cementerio logroñés de <strong>Fernando Gallego</strong> (Villoria; Salamanca, 1901- Logroño, 1973) sirvió para resucitar su figura. Ingeniero, piloto, abogado inventor, viajero impenitente en una época de brumas y hermetismo y protagonista de cientos de leyendas que corren entre quienes llegaron a conocerle, <strong>&#8216;El ruso&#8217;</strong> recuperó el protagonismo que una vez tuvo por sus heterogéneas aficiones y aquel estridente gorro de astracán que le dio el apodo.<a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/11/tumba2.jpg"><img loading="lazy" class="alignright  wp-image-1232" title="DOCU_RIOJA" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/11/tumba2.jpg" alt="" width="370" height="562" /></a><br />
Lo que no consiguió aquella información fue reconstruir esta exótica tumba&#8230; hasta este año. El Ayuntamiento dirigido por <strong>Concepción Gamarra</strong> ha acometido la rehabilitación con unos trabajos que se prolongaron durante cinco meses con un presupuesto final de casi 42.000 euros. El trabajo ha requerido no sólo una minuciosa labor de recomposición y apuntalamiento de una descomunal estructura que amenazaba ya con afectar a las tumbas contiguas, sino una inmersión histórica en la biografía de Gallego y su esposa Humildad, con quien comparte el nicho, para recuperar la esencia de la obra que él mismo construyó y que tras la renuncia a su propiedad por parte de los últimos sucesores había pasado a manos municipales.<br />
<strong>Ana Palacios</strong>, arquitecto técnico jefe de sección de Valoración y Presupuestos del Consistorio, indica cómo la fijación del atirantado y los armados interiores resultó la parte más delicada del proceso. «La humedad había reventado el mortero y el riesgo de desplome era grande», indica señalando cuál fue otro de los escollos de la actuación: recuperar las piezas que se habían ido cayendo, rompiendo o, simplemente, desapareciendo. Para restituir las cerámicas que recubren buena parte de la obra, el Ayuntamiento contactó con un trabajador de <a title="mensaque rodríguez" href="http://www.azulejosmensaque.com/tradicion.php">Mensaque Rodríguez</a> que aún elabora artesanalmente ese tipo de azulejos después de que la mítica factoría sevillana cerrara en el 2003. Asimismo, una de las esfinges que coronaba el entramado -la tumba es una personalísima mezcla de estilo modernista y motivos egipcios y bizantinos- ha debido rehacerse copiando el modelo de fotos antiguas y parte de las teselas vacantes llegaron a través del <strong>Archivo Municipal</strong>, donde algún visitante anónimo del camposanto las había depositado para evitar su robo o rotura definitiva. Las inscripciones creadas por el propio Gallego no han podido completarse, pero sí se ha puesto especial empeño en otra de las singularidades del panteón: el brillo que desprende en función de la luz que recibe. Con esa intención se han bruñido los bronces y recurrido al acero inoxidable.<br />
El trabajo exigió además la limpieza del nicho y reubicar allí mismo en una urna los restos del matrimonio. ¿Había joyas y valiosos muebles de ébano como algunos cuentan? <strong>«No vimos nada dentro; sólo huesos»</strong>, confiesa Palacios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: <strong>Juan Marín</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>MEMORIA HISTÓRICA</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Mar 2011 11:53:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[Permítame sugerirle que recupere el periódico del sábado y se detenga en el reportaje sobre la tumba de ‘El ruso’ en Logroño. El ejercicio le sentará bien para oxigenarse unos minutos de las noticas sobre Revuelta y le permitirá de paso conocer un caso que, al menos a mí, me ha generado de una mezcla [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Permítame sugerirle que recupere el periódico del sábado y se detenga en el <A href="http://www.larioja.com/v/20110312/rioja-logrono/ruso-agoniza-despues-muerto-20110312.html" title="http://www.larioja.com/v/20110312/rioja-logrono/ruso-agoniza-despues-muerto-20110312.html" id="link_0">reportaje</a>  sobre la tumba de ‘El ruso’ en Logroño. El ejercicio le sentará bien para oxigenarse unos minutos de las noticas sobre <A href="http://www.larioja.com/v/20110310/rioja-region/exconcejal-mariam-ferrer-deja-20110310.html" title="http://www.larioja.com/v/20110310/rioja-region/exconcejal-mariam-ferrer-deja-20110310.html" id="link_3">Revuelta </a> y le permitirá de paso conocer <strong>un caso que, al menos a mí, me ha generado de una mezcla de asombro e indignación</strong>. Sorpresa por conocer la historia de un panteón frente al que siempre me detengo cuando acompaño al yayo Tasio al cementerio, y rechazo por el lamentable estado en el que se está dejando caer una obra que no hace falta saber nada de arte para intuir que se trata de una pieza única, irrepetible.</p>
<p>‘El ruso’ era en realidad <strong>Fernando Gallego, un estrambótico personaje</strong> tan cercano en el tiempo (murió en 1973) que apenas quedan de él un par de reseñas biográficas y muchas anécdotas orales de quienes le frecuentaron en un Logroño gris donde entonces chirriaba la presencia imponente y extravagante de este ingeniero e inventor que recorrió medio mundo aunque su espíritu se detuvo en dos lugares: Egipto y Barcelona. De allí se trajo la inspiración para crear con sus propias manos la tumba que ahora le acoge y que agoniza sin que nadie haga nada por preservar la memoria de ‘El ruso’ y de una joya local de la arquitectura funeraria. Lo que Gallego desconocía cuando daba la vuelta al planeta es que a<strong>cabaría una ciudad que venera tanto la piqueta</strong> que le permite actuar hasta cuando no sale de la caja de herramientas.</p>
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		<title>CAMINO DEL CEMENTERIO</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 11:57:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[De niño temía que llegase Todos los Santos. El yayo Tasio tenía la costumbre de llegarse temprano a casa para que le acompañara hasta el cementerio. Aunque no fuera domingo vestía el traje de los domingos, y en la mano que no apretaba la mía llevaba asida una bolsa del Simago. Ahí transportaba las tijeras, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De niño temía que llegase Todos los Santos. El yayo Tasio tenía la costumbre de llegarse temprano a casa para que le acompañara hasta el cementerio. Aunque no fuera domingo vestía el traje de los domingos, y en la mano que no apretaba la mía llevaba asida una bolsa del Simago. Ahí transportaba las tijeras, un estropajo, algunos trapos viejos y un manojo de rosas frescas que, aunque nunca lo ha confesado, sigue robando cuando nadie le mira en las jardineras de un parque cerca del Ebro.<br />
Casi sin dirigirme la palabra para no quebrar la solemnidad del momento me conducía hasta el panteón de la abuela. Bisbiseaba un padre nuestro dejando caer una lagrimita y después, como un cirujano a punto de operar, desplegaba su instrumental junto a la lápida. Primero quitaba el polvillo del mármol, abrillantaba el retrato color sepia de la abuela después y al final cortaba el tallo de las flores sisadas para reponer las otras ya marchitas.</p>
<p>Mientras cumplía el ritual yo me meaba de miedo. Imaginaba que todos los ángeles de mármol del camposanto giraban su mirada hacia mí, que los cipreses susurraban letanías, que las losas rechinaban y sus inquilinos asomaban pidiendo aire fresco. Hubiera salido corriendo, pero sabía que me perdería en el laberinto de cruces y, como seguro que acabaría devorado por zombies caníbales, aprovecharían el viaje para meterme en un nicho pequeñito con una foto de mi bautizo rematado de palomas blancas.</p>
<p>Tasio dejó de pasarse por casa, pero ahora soy yo quien a veces le llamo este día para ir al cementerio. Sé que lo único que siempre ha querido es que, cuando él muera, alguien se acuerde de limpiar su tumba.</p>
<p><IMG src="/chucherias/files/cementerio.jpg" id="img_0" class="imgcen" height="352" width="438">La foto es de Juan Marín y recoge uno de los múltiples detalles tétricos que pueblan el bonito cementerio de Logroño  </p>
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