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	<title>Chucherías y quincallamovil &#8211; Chucherías y quincalla</title>
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		<title>Dietas</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jan 2020 08:58:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La denominación técnica es dieta digital y consiste en abstenerse de manejar las redes sociales durante determinadas horas cada jornada y, al menos un día durante el fin de semana, guardar el móvil en un cajón bajo llave. Se trata de uno de esos movimientos sociales que empezaron hace años a fraguarse en EEUU como [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2198" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA.jpg" alt="" width="618" height="618" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA.jpg 618w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2020/01/JAULA-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">La denominación técnica es<a href="https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20120224/54258362422/si-estas-hiperconectado-dieta-digital.html"> dieta digital</a> y consiste en abstenerse de manejar las redes sociales durante determinadas horas cada jornada y, al menos un día durante el fin de semana, guardar el móvil en un cajón bajo llave. Se trata de uno de esos movimientos sociales que empezaron hace años a fraguarse en EEUU como algo excéntrico y han acabado por normalizarse en la totalidad del universo. <strong>Como en un ayuno al uso que restringe determinados alimentos</strong>, la dieta digital debe complementarse con otros hábitos para ser realmente efectiva. Los gurús recomiendan aquí costumbres analógicas como leer un libro en papel, escuchar música sin estridencias, entablar una conversación cara a cara o calzarse las zapatillas para dar una vuelta por el campo. Al igual que nuestro cuerpo está modelado fundamentalmente por lo que comemos, la opinión forjada sobre determinados asuntos se cimenta en el parecer y los datos que vamos recabando aquí y allá, con las redes sociales como fuente recurrente. Si las grasas saturadas engordan, <strong>los tuits extremistas generan una distrofia en el pensamiento</strong>. Y como en el menú que se repite día a día, la acumulación de exabruptos, improperios, insultos, barbaridades y <strong>zascas</strong> de los que nos atiborramos vía <strong>hiperconectividad</strong> acaban generando seres malencarados y furiosos con una eterna expresión de enfado tatuada en la cara. Pruebe a seguir la dieta digital. Despéguese de su móvil por un rato. Obvie cualquier ‘<strong>abro hilo</strong>’ odioso. Los michelines no desaparecerán, su barriga continuará cayendo flácida. Sin embargo, en su rostro asomará algo parecido una sonrisa. Hasta <strong>es posible que se muestre más moderado y comprensivo</strong>. Ánimo.</p>
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		<title>Vacaciones de verdad</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Sep 2019 15:33:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ahora que acaba definitivamente el verano y nadie nos lee, puede confesarlo: sus vacaciones han sido un fracaso. Lo que tenía previsto como unos días de asueto y desconexión, el antídoto tórrido al estrés que le acucia el resto del año, se ha saldado con una fúnebre sensación de decepción. Mienta a sus amistades, suba [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/09/vacacionesok.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-2143" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/09/vacacionesok.jpg" alt="vacacionesok" width="660" height="372" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/09/vacacionesok.jpg 660w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2019/09/vacacionesok-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Ahora que acaba definitivamente el verano y nadie nos lee, puede confesarlo: <strong>sus vacaciones han sido un fracaso</strong>. Lo que tenía previsto como unos días de asueto y desconexión, el antídoto tórrido al estrés que le acucia el resto del año, se ha saldado con una fúnebre sensación de decepción. Mienta a sus amistades, suba a las redes sociales <strong>postales idílicas</strong>, exhiba la piel bronceada, pero guárdese al menos el placer íntimo de reconocer en secreto que nada fue como lo que esperaba. O si es demasiado débil como para ser tan cruel consigo mismo, asuma cuando menos que sus expectativas eran tan ambiciosas que no se cumplieron. Hágame caso,<strong> dome su soberbia</strong>. Experimentará una gozosa liberación al decirse la verdad ajeno a los comentarios que le llueven de su círculo más próximo dándole todos los detalles de ese maravilloso crucero todo incluido, aquella cala virgen, el mejor y más jipi <strong>chiringuito</strong> de la galaxia. Desconfíe incluso de los que han compartido destino con usted y acaban la conversación con un «Ah, ¿pero no fuiste a ese museo?», como <strong>quien expide un certificado de invalidez a tus vacaciones</strong>. También es probable que ellos se indigestaron y los niños boicotearon el relax. O sufrieron igualmente los ronquidos de la caterva de guiris que tenían en la habitación de al lado. No haga caso cuando le digan que conquistaron para ellos solos la misma playa en la que cuando usted fue no admitía una sombrilla más. Y en el momento que sus allegados acaben de pasar frente a sus ojos la galería donde han recogido todos esas instantáneas que certifican su <strong>felicidad estival</strong>, pida que le muestren otro archivo del móvil: ese en el que no guardan las fotos de unas vacaciones tan infernales como las suyas.</p>
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		<title>Un buen ejemplo</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2017 09:18:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La hiperconectividad es la manera sofisticada de llamar a esa subordinación brutal que (casi) todos tenemos al móvil y las redes sociales. No es ni fenómeno baladí ni un hábito inocuo. Para José Luis Orihuela, el experto en nuevas tecnologías de la información que esta semana ha recalado Logroño para advertir de los valores que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2017/02/moviles.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1774" title="moviles" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2017/02/moviles.jpg" alt="moviles" width="650" height="182" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/02/moviles.jpg 650w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2017/02/moviles-300x84.jpg 300w" sizes="(max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">La <strong>hiperconectividad</strong> es la manera sofisticada de llamar a esa subordinación brutal que (casi)  todos tenemos al móvil y las redes sociales. No es ni fenómeno baladí ni un hábito inocuo. Para <a title="orihuela" href="https://twitter.com/jlori?lang=es">José Luis Orihuela</a>, el experto en <strong>nuevas tecnologías de la información</strong> que esta semana <a title="orihu" href="http://www.larioja.com/agencias/la-rioja/201702/22/experto-subraya-importancia-valores-897801.html">ha recalado Logroño</a> para advertir de los valores que esa dependencia acecha, se trata de la mayor brecha de la historia entre cómo fue alfabetizada una generación y lo está siendo la siguiente. Los <strong>patrones de educación</strong> que han gobernado hasta ahora no valen. O, cuando menos, deben adaptarse. Mientras que hace años un chaval se informaba consultando un libro o escuchando la voz de la experiencia, hoy domina sin más criterio ni referencias lo que ponga en <strong>Internet</strong>. Los padres no dormían tranquilos hasta que el mocete volvía a casa una noche de fiesta, pero ahora la amenaza puede encerrarse con él en su propia habitación mientras chatea sin saberlo con un pederasta. El catálogo de peligros abarca intangibles menos visibles. <strong>El secuestro de la mirada</strong> al otro por unos ojos pegados a la pantalla, el conocimiento sosegado, la capacidad de estar solo, la conciencia del largo plazo. Ese bien tan infravalorado como es el <strong>silencio</strong>. Visto así, el panorama se antoja tenebroso. Pero no tiemble. Hay un antídoto capaz de atenuar los síntomas más graves: el ejemplo. Y si la próxima vez que esté comiendo en familia consulta <strong>Twitter o el correo electrónico</strong>, no se asuste si sorprende a sus hijos haciendo lo mismo entre plato y plato.</p>
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		<title>El hombre sin móvil</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2016 11:31:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2016/04/telefono.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1676" title="telefono" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2016/04/telefono.jpg" alt="telefóno" width="591" height="444" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2016/04/telefono.jpg 591w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2016/04/telefono-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 591px) 100vw, 591px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Al acabar de charlar le pedí, por favor, su <strong>número de móvi</strong>l. La solicitud venía adjunta a la promesa de que recurriría a él exclusivamente en caso de necesidad y a una hora razonable. Sólo lo marcaría si fuera preciso confirmar un dato, matizar alguna idea o aclarar un concepto para no incurrir en confusiones al transcribir. Se encogió de hombros, esbozó un sonrisa neutra y <strong>confesó lo inconfesable</strong>:  no podía dármelo. La revelación ulterior elevó el nivel de conmoción. No se trataba de <strong>preservar su intimidad</strong>. Ni siquiera un tic de desconfianza que pudiera malinterpretarse. Simplemente, no tenía móvil. Ni un dispositivo de última generación ni de primera. Ninguno. Lo más impactante para un adicto por obligación a un <strong>smartphone</strong> como yo (como usted) es que quien reconocía su orfandad tecnológica no era un niño en tránsito a la adolescencia al que sus padres se resisten a regalar un terminal en desuso. Tampoco un abuelo de esos que se quedaron anclados a un teléfono rojo de góndola y <strong>piensan que PIN es el diminutivo de pan</strong>. Aquel insumiso del móvil tenía trabajo, familia, amigos. <strong>Cobertura y wifi gratis</strong>. Tenía pulgares con los que teclear un whatsapp, orejas con las que recibir una llamada, piernas para hacerlo en movimiento. El hombre sin móvil no se excusó. Ni sentía ni debía hacerlo. Tomó el boli y escribió nueve números sobre un papel donde podía localizarle sin problema. Una especie de jeroglífico que empezaba por un extraño <strong>941</strong>.</p>
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		<title>Seres extraños</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2016 09:42:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El yayo Tasio lo descubrió por casualidad. Se había aposentado en un banco de la plaza para tomar aliento antes de completar su paseo matutino y aquel ser extraño puso el culo a su lado sin cruzar siquiera un saludo de cortesaría. Mientras el yayo cogía resuello aprovechando un rayito de sol, su impresvisto compañero [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2016/02/movil.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1651" title="movil" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2016/02/movil.jpg" alt="movil" width="608" height="187" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2016/02/movil.jpg 608w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2016/02/movil-300x92.jpg 300w" sizes="(max-width: 608px) 100vw, 608px" /></a></p>
<p style="text-align: center;">El<strong> yayo Tasio</strong> lo descubrió por casualidad. Se había aposentado en un banco de la plaza para tomar aliento antes de completar su paseo matutino y aquel ser extraño puso el culo a su lado sin cruzar siquiera un saludo de cortesaría. Mientras el yayo cogía resuello aprovechando un rayito de sol, su impresvisto compañero tenía<strong> la cabeza gacha y los dedos electrizados</strong>. En sus manos sostenía un aparatito minúsculo que el abuelo, espiándolo de soslayo, no llegó a identificar a primera vista. Era la hora del vermú y la plazuela estaba abarrotada. Los balones volaban delante de ambos, la chiquillería se tiraba por los toboganes, los camareros hacían equilibrios con la bandeja para surtir a las mesas de los bares que copaban los soportales. Los minutos pasaban entre el guirigay y aquel <strong>alienígena sin voz ni rostro</strong> seguía concentrado en una maquinita que, a pesar de su reducido tamaño, había levantado un descomunal muro de silencio entre él y Tasio. De pronto, desde uno de los veladores una pareja pegó un grito llamando a picotear unos humeantes calamares a la romana recién salidos de la cocina. El destinatario de la invitación era su vecino de banco, pero ni se inmutó. Seguía despatarrado, manejando mudo los pulgares con la habilidad de un neurocirujano, inmerso en <strong>una pantalla que le pedía pasar otra pantalla</strong>, superar el siguiente nivel, matar a los monstruos. El mundo que giraba alrededor de la plaza se había parado en aquel extraño ser que el abuelo por fin reconoció.<strong> Era un niño</strong>.</p>
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		<title>Cuando César habló con Pedro</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 19:10:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/luena.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-630" title="luena" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/luena.jpg" alt="luena, psoe, la rioja, sanz" width="640" height="362" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/luena.jpg 800w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/luena-300x170.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2012/03/luena-768x434.jpg 768w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a></p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">César Luena se entrevistó ayer con Pedro Sanz en el Palecete de Gobierno. La cita suponía el primer encuentro protocolario del nuevo secretario general del PSOE con el presidente del Gobierno, pero los signos eran los que de <strong>la visita de un extraño en casa ajena</strong>. Ni la esforzada sonrisa de ambos ante las cámaras ni la insistencia en la cordialidad de las formas despojaron a los protagonistas de la impresión de estar fuera de contexto, dando la mano flácida al rival antes del partido,  protagonizando una película que no es de su género.</p>
<p style="text-align: left;">La <strong>mirada de Luena observando los visillos de la recargada sala de espera de Vara de Rey mientras aguarda a Sanz</strong> confirma el diagnóstico. Y también esa imagen del de Bobadilla con el logotipo del Gobierno de La Rioja como marco de fondo. Hasta sus dificultades para encontrar el botón que activa los micrófonos antes de dirigirse a la prensa. “No vengo mucho por aquí… de momento”, se disculpó.</p>
<p>Ambos <strong>sacaron de la entrevista dos cosas que no habían llevado consigo a la reunión</strong>: una fotografía conjunta y el teléfono del otro. Encendieron sus móviles, se cantaron los números y dieron a la tecla de guardar. ¿Qué nombre puso Luena al del anfitrión? ¿Sanz, Pedro, Presidente, Palacete? ¿Guarda Sanz el de César en su agenda encima del de Cuevas, Conrado y Cuca? ¿Suena un politono ridículo si llama el otro?</p>
<p>A Pedro <strong>Sanz le preocupa que no haya interferencias cuando se llamen</strong>. “Que las ramas viejas del PSOE, las improductivas, dejen crecer a las nuevas”, pide mirando al campo donde sigue plantada la simiente de Sanjuán y Pérez Sáenz. Luena espera que los pactos lleguen, que el de Igea no pida al PSOE, como hacía con Aldama, que continué para el PP siga ganando. Que un día, él sea habitante de esa casa. <strong>La calle sólo espera que, cuando tengan que llegar a un acuerdo y marquen el móvil del otro, no falte cobertura.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: Justo Rodríguez</p>
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