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	<title>Chucherías y quincallaruido &#8211; Chucherías y quincalla</title>
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		<title>Tiempo de silencio</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Oct 2013 18:56:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[El yayo Tasio ha estado pachucho. La tensión se le disparó sin motivo aparente, tuvo una descompensación de azúcar y una mañana, de pronto, empezó a faltarle aire en los pulmones. Ninguna de las pruebas que le practicaron descubrieron más abolladuras de las que ya acumula en su cuerpo de viejo, así que el médico [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/10/ruido.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-1205" title="ruido" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/10/ruido.jpg" alt="ruido" width="300" height="300" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/10/ruido.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/10/ruido-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El <strong>yayo Tasio</strong> ha estado pachucho. La tensión se le disparó sin motivo aparente, tuvo una descompensación de azúcar y una mañana, de pronto, empezó a faltarle aire en los pulmones. Ninguna de las pruebas que le practicaron descubrieron más abolladuras de las que ya acumula en su cuerpo de viejo, así que el médico despachó sus miedos con media pastilla más después de cada comida y mucho reposo. Como el abuelo declinó venirse una temporada a nuestra casa para no sentirse una carga, me ofrecí yo a trasladarme unos días a su madriguera y vigilar su evolución instalado en el minúsculo sofá de escay de su minúsculo salón. Tasio empezó a recuperar la energía perdida de sopetón, pero yo apenas pegué ojo. Cada día y cada noche me taladraron <strong>los ruidos que acompañan a Tasio</strong> en su cuarto piso sin ascensor en una de esas flamantes calles peatonales. El chirrido de la tarima al pisar, cánticos etílicos de madrugada, el camión de basura engullendo el contenedor de vidrio, el llanto de un bebé, los tacones de la del quinto recorriendo la casa, la misma vecina tirando de la cadena, el zureo de las palomas, una despedida de soltero, el runrún de las terrazas, una manifestación contra los recortes, los repartidores descargando botellas, los repartidores recogiendo botellas. Cuando abandoné la casa, le rogué al yayo que viniera conmigo, que así dormiría en silencio. El dijo no, gracias. Porque el día que deje de escuchar tanto ruido <strong>significará que está muerto</strong>.</p>
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		<title>Tomar la calle</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jan 2013 10:21:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[La Rioja]]></category>
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		<description><![CDATA[Es escuchar que van a a peatonalizar otra calle y al yayo Tasio le recorre un escalofrío. El abuelo no acaba de entender esa obsesión por reemplazar la brea por adoquines, limitar el tráfico en favor de las personas. Y, sobre todo, le revienta dar por buena la falacia estética de que una reconversión así [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: small;">Es escuchar que van a a <a title="peatonalización" href="http://www.larioja.com/20130110/local/region/avanza-peatonalizacion-calle-galicia-201301081710.html">peatonalizar otra calle</a> y al yayo Tasio le recorre un escalofrío. El abuelo no acaba de entender esa <strong>obsesión por reemplazar la brea por adoquines</strong>, limitar el tráfico en favor de las personas. Y, sobre todo, le revienta dar por buena la falacia estética de que una reconversión así revitaliza el centro de la ciudad. Todas las peatonalizaciones a las que ha asistido el yayo –y van ya unas cuantas por ser tan viejo– han provocado el efecto inverso al que el político de turno anunció en su momento llenándose la boca de <strong>sostenibilidad, habitabilidad, funcionalidad</strong> y otras <em>idades</em> que el iletrado Tasio nunca ha acabado de entender.</span></p>
<p><span style="font-size: small;"><a href="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/peatonal.jpg"><img loading="lazy" class="alignright  wp-image-993" title="peatonal" src="/chucherias/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/peatonal.jpg" alt="peatonalización" width="463" height="298" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/peatonal.jpg 1575w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/peatonal-300x193.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/peatonal-768x494.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/7/2013/01/peatonal-1024x659.jpg 1024w" sizes="(max-width: 463px) 100vw, 463px" /></a></span></p>
<p><span style="font-size: small;">Porque, al final, <strong>el espacio presuntamente ganado a las calles nunca ha revertido en el peatón</strong>. Algunas veces ha quedado para los vehículos que siguen surcando este territorio revestido para llegar a los garajes o los almacenes. Otras, para macetas, parterres o jardineras imposibles. Y la inmensa mayoría, para las <strong>terrazas de los bares</strong> que con la peatonalización desembarcan de las aceras para expandirse como una plaga hasta el infinito. Nada de juegos infantiles. Ningún recodo libre. Ni un gramo más de la nada en la que poder moverse sin estrecheces. El yayo pasea por una calle peatonal con el  miedo a sufrir el atropello de un camión de reparto, ser abordado por un camarero con bandeja o <strong>pisar una mierda de perro</strong>. Y entonces, sin saber por qué, siente <strong>nostalgia del asfalto</strong>. Cosas de viejos.</span></p>
<p style="text-align: center;">Fotografía: Juan Marín</p>
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		<title>EL RUIDO DE UN CIGARRO</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Feb 2011 16:39:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Teri Sáenz</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<description><![CDATA[El yayo Tasio siempre había creído un privilegio poder vivir en el centro de Logroño. Olvidar el coche en el garaje, bajar los domingos en chanclas al quiosco que tiene frente al portal, sentir en definitiva el pulso de la ciudad desde la ventana cuando descorre las cortinas. Vivir, para decir toda la verdad, en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><FONT size=5><SMALL><FONT size=5><BIG><FONT size=5><SMALL><FONT size=5><SPAN style="FONT-FAMILY: Verdana; FONT-SIZE: 11pt"> <P style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=MsoNormal><SPAN style="FONT-FAMILY: Verdana; FONT-SIZE: 11pt">El yayo Tasio siempre había creído un <STRONG><SPAN style="FONT-FAMILY: Verdana">privilegio poder vivir en el centro</SPAN></STRONG> de Logroño. Olvidar el coche en el garaje, bajar los domingos en chanclas al quiosco que tiene frente al portal, sentir en definitiva el pulso de la ciudad desde la ventana cuando descorre las cortinas. Vivir, para decir toda la verdad, en un centro un pelín menos céntrico al que padecen los vecinos del Casco Antiguo cuyo derecho al sueño y cuya paciencia tienen que pelear cada fin de semana con hordas de jóvenes coronados con chupitos de tequila barato y camiones de basura que gruñen cada vez que descargan los desperdicios en sus entrañas.</p>
<p>Su fundamentalismo ha empezado a desmoronarse desde la puesta en marcha de la ley antitabaco. Fue aprobarse la legislación, comenzar los fumadores a cumplir con sus deberes cívicos y empezar a brotar <STRONG><SPAN style="FONT-FAMILY: Verdana">efectos colaterales imprevistos e intempestivos</SPAN></STRONG>. Como el de todos esos que salen de noche a la entrada del pub que hay bajo su casa para apurar unas caladas mientras toman una copa que, paradojas de las normativas, no pueden sacar fuera a no ser que permanezcan bajo el dintel con la mano que sostienen el vaso dentro del local y la otra fuera, con el cigarrillo humeante. Desde entonces, sus fines de semana son un runrún de puertas lejanas que abren y se cierran de madrugada, ecos de conversaciones ajenas y el descubrimiento del <STRONG><SPAN style="FONT-FAMILY: Verdana">intenso ruido que un inocente cigarrillo es capaz de hacer</SPAN></STRONG> cuando la noche cae.</SPAN><SPAN style="FONT-SIZE: 11pt"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></p>
<p></SPAN></FONT></SMALL></FONT></BIG></FONT></SMALL></FONT></p>
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