{"id":1533,"date":"2015-06-15T12:00:14","date_gmt":"2015-06-15T11:00:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/?p=1533"},"modified":"2015-06-15T12:00:14","modified_gmt":"2015-06-15T11:00:14","slug":"cartas-para-sara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/2015\/06\/15\/cartas-para-sara\/","title":{"rendered":"Cartas para Sara"},"content":{"rendered":"<p align=\"LEFT\"><span style=\"color: #333333;\"><span style=\"font-family: BrioniTextStd-ExtraLight;\"><span style=\"font-size: medium;\">Como las cartas que arman la columna vertebral de la narraci\u00f3n, la obra de <strong>\u00c1ngeles Do\u00f1ate<\/strong> tiene dos caras. La que encabeza el enunciado se presenta con un tono amable, una prosa nada impostada, el homenaje metaliterario a las que sin duda son algunas de las referencias art\u00edsticas (y hasta vitales) de la autora. En su anverso, <a title=\"El invierno que tomamos cartas en el asunto\" href=\"http:\/\/www.casadellibro.com\/libros-ebooks\/angeles-donate\/20095417\">\u2018El invierno que tomamos cartas en el asunto\u2019<\/a> abre una trampilla m\u00e1s honda: la que conduce al alambicado universo de las relaciones interpersonales donde los miedos y el silencio encuentran su ant\u00eddoto en la verbalizaci\u00f3n de los\u00a0 sentimientos. <a href=\"\/chucherias\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/06\/cartas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright  wp-image-1534\" title=\"cartas\" src=\"\/chucherias\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/06\/cartas.jpg\" alt=\"cartas\" width=\"390\" height=\"598\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/06\/cartas.jpg 440w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/06\/cartas-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/a><br \/>\n<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"LEFT\"><span style=\"color: #333333;\"><span style=\"font-family: BrioniTextStd-ExtraLight;\"><span style=\"font-size: medium;\">El punto de partida de Do\u00f1ate para desplegar su tesis se apoya en <strong>una sencilla premisa<\/strong>. El puesto de Sara, la cartera de un peque\u00f1o pueblo llamado Porvenir que la autora desubica con toda intenci\u00f3n temporal y geogr\u00e1ficamente, est\u00e1 a punto de extinguirse por falta de trabajo. Para intentar remediarlo, una veci<\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #333333;\"><span style=\"font-family: BrioniTextStd-ExtraLight;\"><span style=\"font-size: medium;\">na octogenaria que ha compartido <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #333333;\"><span style=\"font-family: BrioniTextStd-ExtraLight;\"><span style=\"font-size: medium;\">desde una cercana distancia las tribulaciones de Sara inicia una cadena de cartas an\u00f3nimas que doten de actividad a la oficina de correos y eviten su cierre. Misivas que deben ser el acicate para que el destinatario escogido al azar tome otro sobre y lo llene para que la cartera deba hac\u00e9rselo llegar a una tercera persona. No importa el contenido. Da igual la condici\u00f3n social del remitente. Ni siquiera que el buz\u00f3n a donde finalmente recale lleve a\u00f1os vac\u00edo. La f\u00f3rmula no s\u00f3lo alcanza su objetivo sino que consigue algo m\u00e1s trascendente e inesperado. Con ello se desnudan los secretos personales de cada uno de los <strong>habitantes de Porvenir<\/strong>, activando una catarsis individual que acaba redundando en el colectivo. Un retablo con tantas reflexiones personales como los actores de una cadena compuesta por eslabones variopintos. En el caso de Alma, su redenci\u00f3n est\u00e1 vinculada al dilema que como otros tantos j\u00f3venes se le plantea entre escoger el camino laboral que se presupone o el que conduce a sus verdaderas ansias. Para Mara Polsky, una arisca poeta renegada con la vida y su talento que recala en Porvenir para huir de todo, la forma de reconciliarse con el mundo. Una situaci\u00f3n antag\u00f3nica a la de Karol, la apocada inmigrante que a\u00f1ora su tierra natal y acaba descubriendo una vida paralela a miles de kil\u00f3metros de donde las circunstancias le han llevado a buscarse el pan.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"LEFT\"><span style=\"color: #333333;\"><span style=\"font-family: BrioniTextStd-ExtraLight;\"><span style=\"font-size: medium;\">\u00abEn las cartas, las personas muestran la cotidianidad de su alma\u00bb, resume Do\u00f1ate en boca de sus personajes en un relato que ejerce a cada cap\u00edtulo como <strong>tributo del g\u00e9nero epistolar<\/strong> y algunos de los autores que m\u00e1s l\u00facidamente lo han practicado en la historia.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"LEFT\"><span style=\"color: #333333;\"><span style=\"font-family: BrioniTextStd-ExtraLight;\"><span style=\"font-size: medium;\">La reivindicaci\u00f3n de la pureza que rezuma la novela con un punto naif no se circunscribe a una forma de comunicaci\u00f3n. \u2018El invierno que tomamos cartas en el asunto\u2019 es tambi\u00e9n una llamada a recuperar el contacto humano arrinconado por las nuevas tecnolog\u00edas, urbanizaciones como trincheras, sensaciones est\u00e1ndar. Y, por supuesto, <strong>el amor en su dimensi\u00f3n m\u00e1s amplia<\/strong> y en el que la propia Sara acaba jugando un papel medular. Periodista de formaci\u00f3n y escritora de largo recorrido, la barcelonesa Do\u00f1ate despliega en la primera novela que firma en solitario un amplio bagaje narrativo y una frescura que anuncian nuevos ejercicios de sinceridad emocional. De esos que <strong>nunca cabr\u00e1n en un e-mail<\/strong>.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como las cartas que arman la columna vertebral de la narraci\u00f3n, la obra de \u00c1ngeles Do\u00f1ate tiene dos caras. La que encabeza el enunciado se presenta con un tono amable, una prosa nada impostada, el homenaje metaliterario a las que sin duda son algunas de las referencias art\u00edsticas (y hasta vitales) de la autora. 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