{"id":1864,"date":"2017-10-02T18:25:40","date_gmt":"2017-10-02T17:25:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/?p=1864"},"modified":"2017-10-02T18:25:40","modified_gmt":"2017-10-02T17:25:40","slug":"mil-mamiferos-ciegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/2017\/10\/02\/mil-mamiferos-ciegos\/","title":{"rendered":"Mil mam\u00edferos ciegos"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2017\/10\/milmamiferosciegosportada.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-1865\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2017\/10\/milmamiferosciegosportada.jpg\" alt=\"milmamiferosciegosportada\" width=\"369\" height=\"582\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2017\/10\/milmamiferosciegosportada.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2017\/10\/milmamiferosciegosportada-190x300.jpg 190w\" sizes=\"(max-width: 369px) 100vw, 369px\" \/><\/a><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tras una abultada trayectoria literaria cristalizada desde en dos obras ilustradas hasta en su participaci\u00f3n en varios <strong>vol\u00famenes colectivos<\/strong> \u2013\u2018La Aldea de F.\u2019 y \u2018Pelos\u2019\u2013 y un transgresor libro de relatos propio \u2013\u2018Casi tan Salvaje\u2019\u2013, <strong>Isabel Gonz\u00e1lez<\/strong> (Zaragoza, 1972) debuta en el territorio de la novela fiel a la originalidad apuntada hasta ahora y una voz tan genuina como los universos que explora. El andamiaje sobre el que construye <a href=\"https:\/\/twitter.com\/dosbigotesedit?lang=es\">\u2018Mil mam\u00edferos ciegos\u2019<\/a> est\u00e1 sostenido por tres personajes enmarcados inicialmente en mundos distantes. El primero en asomar es Yago, un hombre desterrado de s\u00ed mismo que vagabundea aislado en el bosque mientras talla troncos y env\u00eda cartas en una b\u00fasqueda incansable de lo mismo que huye. En el contraplano, Santi y Eva se debaten en la ciudad contra sus <strong>demonios personales de pareja<\/strong> con la obligaci\u00f3n de quererse pese a ellos mismos.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Gonz\u00e1lez construye sobre ese tr\u00edo un crisol de contrarios que es precisamente uno de los imanes de la novela. Un enfrentamiento constante entre la naturaleza y lo urbano, la comuni\u00f3n social y la soledad del individuo, <strong>la necesidad de amor y el placer del desencanto<\/strong>. La autora extiende esa contraposici\u00f3n del fondo a las formas con un especial gusto por la experimentaci\u00f3n, estructurando la novela en cap\u00edtulos protagonizados de manera alterna por uno y los otros junto a sus respectivos mundos hasta que todo confluye en un sorprendente final. Una apuesta por la ant\u00edtesis que alcanza tambi\u00e9n a la propia edici\u00f3n de la novela con la introducci\u00f3n de tramas en diversos colores e incluso interpelaciones a modo de fractura del hilo conductor, superando as\u00ed el libro como una simple acumulaci\u00f3n de palabras hasta convertirlo en un artefacto f\u00edsico sin el que resulta imposible entender la historia que contiene. En ese nada condescendiente balanceo entre escenarios enfrentados, \u2018Mil mam\u00edferos ciegos\u2019 se inclina, o al menos aporta sus momentos m\u00e1s l\u00facidos, en el h\u00e1bitat que acoge a Yago. Quiz\u00e1s por su reconocida querencia hacia lo rural como origen y refugio, Gonz\u00e1lez captura en el retrato interior de su personaje y el paisaje donde se inscribe una esencia que destila el olor de otras propuestas que en los \u00faltimos tiempos toman <strong>el campo como punto de partida y meta<\/strong>, unas veces a modo de ensayo y otras como recurso narrativo. En el caso de la escritora aragonesa afincada en Madrid no cabe impostura en esa tendencia y se decanta por envolver con ese aroma lo que acaba siendo <strong>una f\u00e1bula adulta sin moraleja<\/strong>. O, mejor dicho, tantas como cada uno de los lectores pueda reconocer de acuerdo a su propia experiencia. Ah\u00ed reside tambi\u00e9n otra de las singularidades de este desasosegante deb\u00fa:interpelar sin exigir una sola respuesta.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman,serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Sin embargo, uno de los m\u00e1s estimulantes hallazgos de \u2018Mil mam\u00edferos ciegos\u2019 es el acerado uso del lenguaje. Es esa reverberaci\u00f3n po\u00e9tica con la que Gonz\u00e1lez presenta cada escena y disecciona el (intrincado) reverso de sus protagonistas la que dota al libro de una rotundidad que le condecora como una de las firmas con mayor proyecci\u00f3n de entre quienes militan <strong>m\u00e1s all\u00e1 de los convencionalismos y la ortodoxia<\/strong>.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras una abultada trayectoria literaria cristalizada desde en dos obras ilustradas hasta en su participaci\u00f3n en varios vol\u00famenes colectivos \u2013\u2018La Aldea de F.\u2019 y \u2018Pelos\u2019\u2013 y un transgresor libro de relatos propio \u2013\u2018Casi tan Salvaje\u2019\u2013, Isabel Gonz\u00e1lez (Zaragoza, 1972) debuta en el territorio de la novela fiel a la originalidad apuntada hasta ahora y una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[2003,2004,1025,1137,2005],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1864"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1864"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1864\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1866,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1864\/revisions\/1866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/chucherias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}