{"id":169,"date":"2011-08-24T11:32:22","date_gmt":"2011-08-24T10:32:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/cosijazz\/?p=169"},"modified":"2011-08-24T11:32:22","modified_gmt":"2011-08-24T10:32:22","slug":"perfiles-bill-evans-entre-el-cielo-y-el-infierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/cosijazz\/2011\/08\/24\/perfiles-bill-evans-entre-el-cielo-y-el-infierno\/","title":{"rendered":"Perfiles. Bill Evans. Entre el cielo y el infierno (I)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-19653.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-170\" src=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-19653.jpg\" alt=\"\" width=\"613\" height=\"240\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-19653.jpg 1421w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-19653-300x118.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-19653-768x302.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-19653-1024x402.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 613px) 100vw, 613px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><big>Quienes conocieron bien a Bill Evans aseguran que durante sus \u00faltimas semanas de vida se alimentaba pr\u00e1cticamente de caramelos. Hab\u00eda decidido, tras una sucesi\u00f3n de hechos desgraciados de los que pens\u00f3 que nunca se recuperar\u00eda, renunciar a la vida. Ten\u00eda 50 a\u00f1os, y opt\u00f3 por abandonarse definitivamente en brazos de la hero\u00edna, la coca\u00edna y el alcohol (con los que hab\u00eda mantenido una larga relaci\u00f3n de encuentros y desencuentros) y comenz\u00f3 entonces lo que algunos han descrito como &#8220;el suicidio m\u00e1s largo del mundo&#8221;.<\/big><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-quay14.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-178\" src=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-quay14.jpg\" alt=\"\" width=\"219\" height=\"302\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-quay14.jpg 219w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/bill-evans-quay14-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><big>Bill Evans, descendiente de emigrantes rusos, naci\u00f3 en Nueva Jersey en 1929. Fue un muchacho t\u00edmido, retra\u00eddo, sensible, buen estudiante, que mostr\u00f3 muy pronto una pasi\u00f3n casi enfermiza por la m\u00fasica, y m\u00e1s concretamente por el piano. Aunque, como \u00e9l mismo confesaba, no estaba dotado de una habilidad innata para el teclado ni pose\u00eda una t\u00e9cnica deslumbrante, su capacidad de trabajo, su seriedad en el estudio del instrumento y sus innumerables horas de pr\u00e1ctica le convirtieron poco a poco en un buen pianista y pudo comenzar a ganarse la vida tocando en orquestas de baile tras acabar la universidad. A partir de ah\u00ed, Evans jam\u00e1s dej\u00f3 de progresar, y con los a\u00f1os se convertir\u00eda en quien con toda probabilidad es el pianista de jazz m\u00e1s influyente de la historia de esta m\u00fasica junto, quiz\u00e1, con Bud Powell, Thelonious Monk y McCoy Tyner.<\/big><\/p>\n<p><big>Evans se hizo un nombre en la escena jazz\u00edstica neoyorquina de los 50 gracias a sus trabajos junto al guitarrista Mundell Lowe y, sobre todo, al clarinetista Tony Scott. Se le ve\u00eda mejorar cada noche, se le adivinaba ya un estilo muy personal basado en unos innovadores conceptos arm\u00f3nicos, un lirismo sereno y una aguda sensibilidad mel\u00f3dica. Pero su modestia, o quiz\u00e1 su inseguridad, llevaron al productor Orrin Keepnews a tener que prepararle una encerrona y llevarle enga\u00f1ado hasta los estudios del sello Riverside para que grabara su primer trabajo discogr\u00e1fico.<\/big><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/22.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-179\" src=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/22.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"270\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><big>Miles Davis, con un olfato legendario para los nuevos talentos, se fij\u00f3 enseguida en \u00e9l y despidi\u00f3 de su banda al gran Red Garland para darle el puesto a Evans, que siendo todav\u00eda un veintea\u00f1ero se encontr\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana sentado al piano en el grupo de jazz m\u00e1s famoso y alabado del momento. Las agotadoras giras y, seguramente, la presi\u00f3n fueron demasiado para \u00e9l, un hombre introvertido, reflexivo y de naturaleza pausada. Dej\u00f3 la banda en apenas un a\u00f1o y se retir\u00f3 moment\u00e1neamente a la casa de campo de su padres, no sin antes haber tenido una participaci\u00f3n decisiva en la grabaci\u00f3n de Kind Of Blue, la obra maestra de Davis, y de haber adquirido el h\u00e1bito del consumo de hero\u00edna contra el que estar\u00eda luchando pr\u00e1cticamente el resto de su vida.<\/big><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-180\" src=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans3.jpg\" alt=\"\" width=\"407\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans3.jpg 479w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans3-300x198.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 407px) 100vw, 407px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><big>Volvi\u00f3 a la circulaci\u00f3nen 1960 con la idea de formar un tr\u00edo estable con el que poder ir desarrollando todo el universo musical que bull\u00eda en su cabeza. Contrat\u00f3 al bater\u00eda Paul Motian, con quien ya hab\u00eda trabajado ocasionalmente, y a un muchacho de 23 a\u00f1os de origen siciliano llamado Scott LaFaro, de quien le hab\u00eda impresionado su estilo vivo y sus audaces ideas arm\u00f3nicas. Lo que ocurri\u00f3 al hacer coincidir estas tres piezas fue algo m\u00e1gico. Juntos forjaron un nuevo modelo de tr\u00edo jazz\u00edstico que acab\u00f3 con la concepci\u00f3n tradicional de un solista m\u00e1s dos acompa\u00f1antes. El tr\u00edo Evans-LaFaro-Motian respiraba como un solo cuerpo, los tres dialogaban musicalmente en igualdad de condiciones, improvisaban al un\u00edsono llevando el jazz a terrenos desconocidos y refinaban su arte en cada actuaci\u00f3n. Discogr\u00e1ficamente, aquel sue\u00f1o tuvo su culmen en la sesi\u00f3n que se grab\u00f3 en directo durante la actuaci\u00f3n del tr\u00edo en el club Village Vanguard, que constituye un modelo a seguir para cualquier m\u00fasico de jazz moderno y sigue siendo un regalo para el aficionado en cada nueva audici\u00f3n.<\/big><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=CuzZ8mV9Zh8\">Pincha aqu\u00ed para escuchar a Bill Evans, Scott LaFaro y Paul Motian interpretar &#8216;Alice In Wonderland&#8217; el 25 de junio de 1961 en el Village Vanguard.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><big>Seis d\u00edas despu\u00e9s de aquella gloriosa actuaci\u00f3n, el contrabajista Scott LaFaro, con 25 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, muri\u00f3 en accidente de tr\u00e1fico al chocar contra un \u00e1rbol cuando se dirig\u00eda de visita a casa de sus padres. Se volatilizaba as\u00ed s\u00fabitamente un tr\u00edo m\u00edtico que apenas tuvo un a\u00f1o y medio de vida. Hasta d\u00f3nde hubiera avanzado la m\u00fasica de jazz de haber permanecido m\u00e1s tiempo en activo es una pregunta recurrente a la que nunca sabremos responder.<\/big><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans4.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-181\" src=\"\/cosijazz\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans4.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans4.jpg 1000w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans4-291x300.jpg 291w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans4-768x792.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/08\/Bill-Evans4-993x1024.jpg 993w\" sizes=\"(max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><big>El tr\u00e1gico final de Scott LaFaro hundi\u00f3 a Bill Evans. En el terreno profesional le conllev\u00f3 un brusco frenazo creativo (LaFaro era insustituible en el nuevo concepto de tr\u00edo con el que hab\u00eda empezado a experimentar), y personalmente le supuso un mazazo del que nunca acab\u00f3 de recuperarse. Se pas\u00f3 meses sin tocar el piano. Se le ve\u00eda deambular sin rumbo por las calles de Nueva York, con la mirada perdida, vistiendo las ropas de Scott LaFaro.<\/big><\/p>\n<p>(CONTINUAR\u00c1)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Quienes conocieron bien a Bill Evans aseguran que durante sus \u00faltimas semanas de vida se alimentaba pr\u00e1cticamente de caramelos. Hab\u00eda decidido, tras una sucesi\u00f3n de hechos desgraciados de los que pens\u00f3 que nunca se recuperar\u00eda, renunciar a la vida. 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