<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La choza del jefe | El antropólogo zulú - Blogs larioja.com</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/el-antropologo-zulu/2015/05/08/la-choza-del-jefe/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/el-antropologo-zulu</link>
	<description>Las elecciones, con una mirada... salvaje</description>
	<lastBuildDate>Mon, 09 Jul 2018 13:59:30 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>La choza del jefe | El antropólogo zulú - Blogs larioja.com</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/el-antropologo-zulu/2015/05/08/la-choza-del-jefe/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/el-antropologo-zulu/2015/05/08/la-choza-del-jefe/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 May 2015 14:36:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>La Rioja</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/el-antropologo-zulu/?p=11</guid>
		<description><![CDATA[El jefe Mondongo vive en una choza a las afueras del poblado. Tiene una piscina, un merendero con parrilla para asar misioneros al sarmiento, un altar para sacrificios rituales y una cama grande para comprobar, antes de los sacrificios rituales, si las vírgenes son efectivamente vírgenes y no unas mentirosas que van por la vida [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>El <strong>jefe Mondongo vive en una choza a las afueras del poblado</strong>. Tiene una piscina, un merendero con parrilla para asar misioneros al sarmiento, un altar para sacrificios rituales y una cama grande para comprobar, antes de los sacrificios rituales, si las vírgenes son efectivamente vírgenes y no unas mentirosas que van por la vida de opusianas y luego tienen más kilómetros encima que la Estellesa.<strong> ¡A los dioses no se les puede echar cualquier cosa!</strong><br>
Mondongo ha pasado un purgatorio con su choza porque él la tiene muy mona y muy preparadita, pero un día llegó al poblado un tipo que dijo ser arquitecto y urbanista y nos aseguró que había encontrado en no sé qué cajón el <strong>Plan General de Ordenación Urbana</strong> y que<strong> el jefe Mondongo se había construido la choza sin licencia</strong>, en un sitio donde antes solo había una tejavana para guardar las lanzas y las flechas. Al tipo le creímos porque vestía como los arquitectos y urbanistas (vaqueros, chaqueta de pana con coderas, bolso en bandolera y gafas que se le quedaban colgando) y porque Mondongo es como es.<br>
Las revelaciones del arquitecto y urbanista causaron gran revuelo en el poblado. Unos cuantos empezaron a gritar que aquello era una desfachatez y un atentado democrático, y otros, sin embargo, que tampoco era para tanto y que mucha gente se había hecho la choza en sitios peores. Mondongo vio que el debate arreciaba, se asustó un poco y <strong>decidió hervir en una olla al arquitecto y urbanista y servirlo luego con patatas y una pizca de laurel en una degustación</strong>. Las protestas en seguida se aplacaron porque todos (hasta los opositores más feroces de Mondongo) reconocieron que <strong>el arquitecto y urbanista era un manjar exquisito, con ese sabroso toquecito progre que da la pana</strong>. Luego quemamos su Plan General Urbano y regresamos a nuestro habitual salvajismo constructivo.<br>
En estas cosas andaba pensando cuando llegué finalmente a la choza de Mondongo y <strong>me lo encontré postrado ante las siete mil fotos que ha ido recopilando de Pedro Sanz</strong>, con los ojos arrasados en lágrimas, gritándole, como ofendido: «¿Por qué, maestro? ¿Por qué?».</p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/el-antropologo-zulu/2015/05/08/la-choza-del-jefe/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
	<post_id>11</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
