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	<title>Pesadilla de una noche de verano (II). El consentimiento. | El bisturí - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Por Fernando SÁEZ ALDANA</description>
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		<title>Pesadilla de una noche de verano (II). El consentimiento. | El bisturí - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jul 2018 05:43:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Sáez Aldana</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Él tenía treinta y pocos y ella ventimuchos. Los dos mileniales sin compromiso, digitales adictos y practicantes del <em>carpe diem</em> coincidieron aquella noche en un antro de moda donde verse era casi tan difícil como oírse pero solo buscaban marcha y después de la tercera copa la encontraron. Intercambiaron tonterías, se morrearon un poco y abandonaron el tugurio poseídos por el mismo deseo y cogiditos de la mano. Aquel finde él estaba solo en el piso y allí se encaminaron. Ambos sabían a qué pero eso nunca se habla. Ya despelotados en el catre iniciaron el ritual de caricias, susurros, lametones y chupeteos y cuando la cuenta atrás del cohete alcanzaba el punto de no retorno él pegó un respingo, <em>¡joder, tía, el consentimiento!</em>, encendió la luz, abrió la mesilla y sacó un papel y un boli, <em>anda, léelo y firma aquí antes de que esto se venga abajo. </em>Entre curiosa y perpleja, ella lo acercó a la lamparita para ojearlo:</p>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><em>Documento de Consentimiento Informado de Tocamientos (COITO)<br>
</em></p>
<p><em>Yo, Fulanita de Tal, mayor de edad, con DNI Nº… declaro haber leído el presente documento que me ha presentado Menganito de Cual y consiento en mantener con él una relación sexual incluso completa, asumiendo los siguientes riesgos típicos: insatisfacción (anorgasmia), contraer una enfermedad contagiosa y embarazo no deseado, además del personalizado de gatillazo.</em></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><em> </em></p>
<p>En segundos la alcoba pasó de horno a frigorífico, <em>¡tío, pero de qué vas! ¿qué coño es esto?</em> protestó ella, y a él se le pasó por la cabeza contestarle <em>pues eso, tía, el tuyo, que no es ninguna broma, </em>pero se aguantó también esas ganas, <em>mira, a mí me apetece seguir lo mismo que a ti pero si no firmas hemos terminado, </em>y ella <em>¡pero tío, no me jodas!</em> y él <em>pues eso es lo que va a pasar si no das tu consentimiento, que no nos conocemos de nada y yo no me arruino la vida por un polvo, es lo que hay, tía.</em></p>
<p>La tía dijo que no firmaba y le tiró el papel al suelo, el tío lo recogió, lo devolvió al cajón, <em>pues bien que lo siento, tía</em>, y se puso a buscar sus calzones. Ella lo llamó pringao, friki y trolazo entre dientes mientras se vestía pero él se encogió de hombros, y de todo, fingiendo no haberlo oído. Muy cabreada, la chica recogió su bolsito y se largó pegando un portazo que hizo temblar al picadero.</p>
<p> </p>
<p>(O cómo el Estado metomentodo, en manos de un gobierno ávido de intervenir aún más en la vida y hasta en la cama de la gente, acabará convirtiendo una de las actividades humanas más íntimas y placenteras en una de las más peligrosas y con mayor repercusión pública).</p>
</body></html>
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