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	<title>Confinados | El bisturí - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Por Fernando SÁEZ ALDANA</description>
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		<title>Confinados | El bisturí - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 06:35:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Sáez Aldana</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>A estas alturas de arresto domiciliario general podemos distinguir varios tipos antropológicos de español confinado en colmena urbana, a saber:</p>
<p><em>El encantado</em>. Sí, los hay, no tanto por tener que quedarse él en casa (no le importa mucho porque sale poco, que salir es gastar) como porque se quedan los demás. Ejemplos: vecinos hartos del tráfico diurno y del bullicio nocturno y abuelos blindados una temporadita frente a los nietos.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><em>El convencido</em>. Ciudadano ejemplar que lleva la reclusión a rajatabla porque «mejor confinados que con finados». Obedece todas las instrucciones, sale una vez por semana a comprar lo imprescindible y se entrega con entusiasmo al ritual aplaudidor con un calambrillo de emoción recorriéndole el espinazo.</p>
<p><em>El resignado</em>. Asume la medida pero cree que se están pasando. No entiende que su señora y él puedan dormir en la misma cama pero no ir juntos al súper, con lo que pesan las bolsas, ni que dejen pasear al perro pero no al niño o al abuelo. Critica pero acata las decisiones políticas de la crisis y opina que a los sanitarios menos saraos balconeros y más protección y medios.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><em>El acojonado</em>. No saldría ni de la cama, no se quita la mascarilla ni para comer y trae mártir a la familia con el termómetro, el metro y medio y el acopio de cosas de comer y papel para descomer. Al exterior ni se asoma, porque ha oído que te pueden llover los virus que sueltan los de arriba cuando aplauden, cantan o vocean con los de enfrente.</p>
<p><em>El listillo</em>. Aparenta respetar el aislamiento pero conoce bien los motivos que permiten abandonarlo y se las apaña para darse varios garbeos diarios, si no es a la farmacia (hasta tres visitas) al quiosco o al colmado, exhibiendo bajo el sobaco la barra de pan como el salvoconducto que le permite orearse libremente un rato.</p>
<p><em>El insumiso</em>. Clásico marginado insolidario al que le importa un bledo el prójimo y no admite que le prohíban echarse a la calle cuando le salga del reviruelo. Como carece de la picaresca del listillo, si le para la poli en lugar de inventarse una excusa encima se pone chulo y replica que él va donde le da la gana. Suele tener el mono de algo.</p>
<p><em>El inquisidor</em>. Tipo mala leche que se aposta en la ventana de su celda para vigilar y cuando avista viandantes los increpa de malas maneras sin saber si está justificado. Como el del 5º B pasea al perro varias veces y encima no aplaude lo ha denunciado en un pasquín anónimo que ha fijado en el ascensor. No ha mutado a borde por la epidemia: ya lo era antes.</p>
<p><em>El malvado</em>. Entretiene su encierro excretando bulos perniciosos por las redes fecales o ciberdelinquiendo con programas o mensajes maliciosos destinados a robar información o estafar a los usuarios. Mal virus lo infecte. Informático, claro.</p>
<p> </p>
<p> </p>
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