{"id":1044,"date":"2020-01-30T07:39:54","date_gmt":"2020-01-30T06:39:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=1044"},"modified":"2020-01-30T07:39:54","modified_gmt":"2020-01-30T06:39:54","slug":"el-viaje-tenebroso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2020\/01\/30\/el-viaje-tenebroso\/","title":{"rendered":"El viaje tenebroso"},"content":{"rendered":"<p>El odio es uno de los peores sentimientos negativos que como la pena, la frustraci\u00f3n, la culpa, los celos o la desesperaci\u00f3n, envenenan la mente y nublan el alma, frente a los positivos (felicidad, alegr\u00eda, amor, gratitud, compasi\u00f3n) que la iluminan. Pero odiar no consiste solo en insultar, denigrar o difamar. Exige desear el mal al odiado, y el peor de los males para quien ama la vida es arrebat\u00e1rsela.<\/p>\n<p>Cada vez que un var\u00f3n asesina a su mujer, esposa, amante, pareja, compa\u00f1era, chica, ex o como se le quiera llamar (pero rechazo la etiqueta \u00abcrimen machista\u00bb) se reproduce la misma reacci\u00f3n medi\u00e1tica, social y pol\u00edtica de condena e indignaci\u00f3n obvias ante un fen\u00f3meno que parece imposible detener. Pero nunca veo, leo ni escucho nada sobre un aspecto fundamental del asunto: su origen. Se supone que los asesinos de sus mujeres no solo no las odiaron siempre sino que un d\u00eda se unieron enamorados. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 oscuros recovecos transcurre el tenebroso viaje entre el amor hasta que la muerte los separe y la muerte por desamor? \u00bfEn qu\u00e9 momento del trayecto germina la semilla del odio en el coraz\u00f3n del potencial asesino? \u00bfQu\u00e9 gota de veneno letal trastorna la mente de quien mata a su antigua amada, a menudo pagando el precio de su propia vida? O, para m\u00e1s horror y esta vez bien cercano, la de inocentes criaturas supuestamente engendradas en un acto de amor pero utilizadas como devastadoras armas cargadas de odio mortal.<\/p>\n<p>Concentrarse en la calle despu\u00e9s de cada nuevo asesinato para lanzar consignas contra la \u00ablacra de la violencia machista\u00bb y recogerse hasta el siguiente est\u00e1 muy bien, pero mientras no se aborde el problema con mentalidad cient\u00edfica, m\u00e1s all\u00e1 de la repulsa emocional, no mejorar\u00e1 su prevenci\u00f3n. No basta con montar vigilias, dictar \u00f3rdenes de alejamiento u observar el fen\u00f3meno desde un despacho. Es necesario practicar la autopsia a la pareja fracasada del modo m\u00e1s tr\u00e1gico, diseccionando las entra\u00f1as de su convivencia caso por caso en busca del tejido da\u00f1ado para averiguar c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 comenz\u00f3 la degeneraci\u00f3n maligna del afecto en rencor. Solo identificando las situaciones que la provocan podr\u00e1 plantearse una terapia preventiva efectiva, pues en los casos sin antecedentes la tragedia resulta imprevisible. Esto requerir\u00eda un ambicioso y riguroso programa de educaci\u00f3n e investigaci\u00f3n, pero esta sociedad, con sus l\u00edderes al frente, solo sabe reaccionar desahogando la impotencia tras una pancarta en cada nuevo uxoricidio (as\u00ed se dice en castellano matar un hombre a su mujer, que no hembra), gastando recursos en propaganda tan bienintencionada como ineficaz y, de paso, denigrando al var\u00f3n llam\u00e1ndolo macho (\u00abanimal del sexo masculino\u00bb y \u00abmulo\u00bb, seg\u00fan el DRAE), lo que tambi\u00e9n debiera considerarse violencia de g\u00e9nero, aunque sea verbal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El odio es uno de los peores sentimientos negativos que como la pena, la frustraci\u00f3n, la culpa, los celos o la desesperaci\u00f3n, envenenan la mente y nublan el alma, frente a los positivos (felicidad, alegr\u00eda, amor, gratitud, compasi\u00f3n) que la iluminan. Pero odiar no consiste solo en insultar, denigrar o difamar. 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