{"id":108,"date":"2006-12-14T09:47:56","date_gmt":"2006-12-14T09:47:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=108"},"modified":"2006-12-14T09:47:56","modified_gmt":"2006-12-14T09:47:56","slug":"el-silencio-los-toros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2006\/12\/14\/el-silencio-los-toros\/","title":{"rendered":"El silencio de los toros"},"content":{"rendered":"<p>Hace unas semanas sacaron en el desgraciario unas im\u00e1genes de las que quitan las ganas de comer. Un cuadr\u00fapedo con apariencia humanoide,erguido sobre sus patas traseras,golpeaba salvajemente a un pobre perro indefenso que aullaba de dolor mientras el energ\u00fameno, ebrio de violencia, se ensa\u00f1aba con el animal apale\u00e1ndolo m\u00e1s y m\u00e1s fuerte. Mas lo peor de la triste historia estaba por venir, pues resulta que el vecino que denunci\u00f3 la brutal paliza fue increpado en el juzgado por gentuza que en cambio vitore\u00f3 al cruel asesino del chucho. Fue entonces cuando me entraron ganas de vomitar lo ya ingerido. Asqueado, apagu\u00e9 la tele y con las tripas ya revueltas sin remedio acudieron a mi pensamiento im\u00e1genes tan dispares como las del populacho ante el balc\u00f3n de Pilatos gritando: \u00ab\u00a1crucif\u00edcale!\u00bb, la de siniestros manifestantes coreando: \u00ab\u00a1ETA, m\u00e1talos\u00bb, o la de la multitud sedienta de sangre ante cualquier pat\u00edbulo. El g\u00e9nero humano siempre ha ejercido comportamientos detestables pero pocos tanto como el de la s\u00e1dica chusma jaleando cobardemente al verdugo de una v\u00edctima indefensa. Las terribles im\u00e1genes del perro apaleado hasta la muerte nos conmueven sobre todo por la compasi\u00f3n a la que nos mueven sus lastimeros aullidos, pues suponemos que la intensidad de una respuesta al da\u00f1o f\u00edsico (que puede oscilar desde el llanto silencioso hasta el alarido espeluznante) debe de ser proporcional al est\u00edmulo que lo produce. De modo que al espectador de un sufrimiento no le impresionar\u00e1 tanto el da\u00f1o infligido, que no puede percibir ni medir, como la reacci\u00f3n de la v\u00edctima, reflejo indirecto de la magnitud de su dolor. Socialmente, adem\u00e1s, se acepta que sin queja no hay sufrimiento, como muy bien saben quienes lo hacen sin mayor motivo para llamar la atenci\u00f3n. Y ah\u00ed reside, pienso, la raz\u00f3n por la que en nuestro pa\u00eds no s\u00f3lo contin\u00faa ofreci\u00e9ndose un vergonzoso espect\u00e1culo basado en la tortura sistem\u00e1tica de animales sino que ha sido elevado a la superior categor\u00eda cultural de fiesta, nacional nada menos. Por incre\u00edble que parezca, hay personas convencidas de que los toros no sufren durante la lidia, como si fuesen los \u00fanicos bichos de la creaci\u00f3n privados de receptores nerviosos del dolor, s\u00f3lo porque apenas exteriorizan el tremendo da\u00f1o que sin duda sienten. Si el pobre toro reaccionara al tormento como lo hace un perro despiadadamente apaleado por una bestia con pantalones y boina, las personas dotadas de sensibilidad no s\u00f3lo no pagar\u00edan por verlo sino que sentir\u00edan la misma n\u00e1usea ante su retransmisi\u00f3n. Pero los toros no se quejan, y de su bravo silencio emana su tragedia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas sacaron en el desgraciario unas im\u00e1genes de las que quitan las ganas de comer. Un cuadr\u00fapedo con apariencia humanoide,erguido sobre sus patas traseras,golpeaba salvajemente a un pobre perro indefenso que aullaba de dolor mientras el energ\u00fameno, ebrio de violencia, se ensa\u00f1aba con el animal apale\u00e1ndolo m\u00e1s y m\u00e1s fuerte. 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