{"id":121,"date":"2007-03-22T12:04:31","date_gmt":"2007-03-22T12:04:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=121"},"modified":"2007-03-22T12:04:31","modified_gmt":"2007-03-22T12:04:31","slug":"un-caso-practico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2007\/03\/22\/un-caso-practico\/","title":{"rendered":"Un caso pr\u00e1ctico"},"content":{"rendered":"<p><DIV class=p-SAP id=story-texto>En su l\u00facido ensayito <SPAN class=span-SAP id=ITALICAXXXX>Las leyes fundamentales de la estupidez humana<\/SPAN> el historiador econ\u00f3mico Carlo Cipolla llev\u00f3 el an\u00e1lisis de costes y beneficios al terreno de la sociolog\u00eda clasificando a los seres humanos en cuatro grupos: los inteligentes, los incautos, los malvados y los est\u00fapidos. El criterio diferenciador fue la ganancia o p\u00e9rdida que un individuo sea capaz de obtener para s\u00ed y al mismo tiempo procurar a otros con sus actos. As\u00ed, el inteligente (o listo) es el que logra beneficio para \u00e9l y los dem\u00e1s, el malvado (o bandido) se beneficia perjudicando, el incauto (o bobo) beneficia a terceros a costa de su propio perjuicio y el est\u00fapido, finalmente, perjudica a otros sin obtener ning\u00fan beneficio a cambio e incluso (est\u00fapido pluscuamperfecto) perjudic\u00e1ndose a s\u00ed mismo. Pues bien, como concluy\u00f3 Cipolla en sus corolarios, el m\u00e1s peligroso de todos estos tipos sin duda es el est\u00fapido. S\u00ed, m\u00e1s a\u00fan que el malvado, porque el inteligente puede entender el comportamiento del bandido, pero resulta imposible anticiparse a las imprevisibles intenciones del est\u00fapido: \u00abni los inteligentes ni los malvados consiguen muchas veces reconocer el poder devastador de la estupidez y cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar su defensa\u00bb. La Cuarta Ley es tajante al respecto: \u00abLas personas no est\u00fapidas subestiman siempre el potencial nocivo de las que lo son y olvidan que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar o asociarse con individuos est\u00fapidos se manifiesta infaliblemente como un costos\u00edsimo error.\u00bb Ahora bien, la cosa se complica cuando una misma acci\u00f3n es capaz de causar al mismo tiempo un perjuicio y un beneficio. Como la teor\u00eda siempre es complicada examinaremos un caso pr\u00e1ctico: ceder a las exigencias de una banda terrorista, por ejemplo, beneficia a \u00e9sta y a sus partidarios pero perjudica a las v\u00edctimas de sus fechor\u00edas, que en mayor o menor grado son todos los ciudadanos de bien. Por lo tanto, atendiendo s\u00f3lo al efecto obrado en los dem\u00e1s por quien sucumbiera de ese modo al chantaje, \u00e9ste podr\u00e1 ser considerado incauto o inteligente por los favorecidos o bien malvado o est\u00fapido por los damnificados. Mas, si por ello no obtuviera ning\u00fan beneficio o incluso resultara perjudicado por su decisi\u00f3n de ceder (Tercera Ley), el individuo en cuesti\u00f3n quedar\u00eda descartado como ser inteligente o malvado y ya s\u00f3lo encajar\u00eda en uno de los dos grupos restantes: para las v\u00edctimas ser\u00e1 un perfecto est\u00fapido y para los verdugos (que son a su vez son bandidos de la peor cala\u00f1a), un incauto consumado. Reconozco que es un ejemplo demasiado rebuscado pero creo que se entiende.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su l\u00facido ensayito Las leyes fundamentales de la estupidez humana el historiador econ\u00f3mico Carlo Cipolla llev\u00f3 el an\u00e1lisis de costes y beneficios al terreno de la sociolog\u00eda clasificando a los seres humanos en cuatro grupos: los inteligentes, los incautos, los malvados y los est\u00fapidos. 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