{"id":133,"date":"2007-06-14T11:18:26","date_gmt":"2007-06-14T11:18:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=133"},"modified":"2007-06-14T11:18:26","modified_gmt":"2007-06-14T11:18:26","slug":"pasocebring","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2007\/06\/14\/pasocebring\/","title":{"rendered":"Pasocebring"},"content":{"rendered":"<p><DIV class=p-SAP id=story-texto>Mi primer paso de cebra en ciudad centroeuropea fue una experiencia inolvidable. Hab\u00eda que cruzar sin sem\u00e1foro una avenida con mucho tr\u00e1fico, as\u00ed que hice lo que aqu\u00ed: armarme de valor y encomendarme a mi \u00e1ngel custodio antes de levantar el pie del bordillo. Pues esperaba, como aqu\u00ed, frenazos, quiebros y morros rugientes roz\u00e1ndote la cadera, pero ante mi asombro los veh\u00edculos fueron desacelerando hasta detenerse mansamente a un metro de las marcas reci\u00e9n pintadas. El prodigio volvi\u00f3 a obrarse en el siguiente cruce, y en el otro, y pod\u00edas pasarte el d\u00eda cambiando de acera sin sentirte intimidado porque en los pa\u00edses civilizados de verdad el peat\u00f3n es el due\u00f1o y se\u00f1or de la calle. Y no, como aqu\u00ed, un pringado que se juega el pellejo cada vez que osa ponerse a tiro de alguien montado en algo capaz de atropellarlo. En nuestra sofisticada civilizaci\u00f3n el riesgo ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una excitante actividad l\u00fadica por la que incluso se paga, pero no hay que acudir a empresas especializadas en adrenalina para experimentar peligros mortales practicando <SPAN class=span-SAP id=ITALICAXXXX>puenting<\/SPAN>, <SPAN class=span-SAP id=ITALICAXXXX>rafting<\/SPAN> o <SPAN class=span-SAP id=ITALICAXXXX>vueling<\/SPAN>. En nuestras ciudades, en \u00e9sta sin ir m\u00e1s lejos, se puede ejercer gratis una peligrosa modalidad de riesgo al alcance de todos, principalmente de todos los veh\u00edculos motorizados que pululan por las calles: el <SPAN class=span-SAP id=ITALICAXXXX>pasocebring<\/SPAN>. Su objetivo consiste en resultar ileso y sin taquicardia parox\u00edstica tras cruzar a pie una v\u00eda p\u00fablica por un paso se\u00f1alizado. La emoci\u00f3n ser\u00e1 mayor en las calzadas llamadas r\u00e1pidas y a horas puntas, y la posibilidad de resultar arrollado depender\u00e1 del tipo de cruzador al que se pertenezca. En un extremo est\u00e1 el prudente, individuo de cierta edad pero amante a\u00fan de la vida, que s\u00f3lo pasa cuando no hay b\u00f3lido a la vista y es capaz de aguantar minutos estoicamente ante riadas de autos que no har\u00e1n ni amago de respetarlo. El pele\u00f3n, por su parte, atraviesa decidido y veloz la pista de F-1 increpando a los pilotos por su falta de consideraci\u00f3n sin dejar de gesticular o eventualmente de blandir airadamente un bast\u00f3n o el paraguas cara al tendido en busca de adhesi\u00f3n. Finalmente, los estoicos temerarios, habitualmente sesentonas desenga\u00f1adas y matrimonios hastiados, efect\u00faan su paso del mar Rojo con tan parsimoniosa sangre fr\u00eda y tal solemne dignidad de conducidos al cadalso que en ocasiones cabe sospechar un intento de suicidio inconsciente o encubierto. El imbatible plusmarquista riojano de esta disciplina es el Sr. Bernab\u00e9, jubilado reoperado de la rodilla que tras 6.578 sobadas cuidadosamente escogidas al otro lado de Duques de N\u00e1jera contin\u00faa cruzando a diario como si nada. Y con cachava.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi primer paso de cebra en ciudad centroeuropea fue una experiencia inolvidable. 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