{"id":134,"date":"2007-06-21T09:44:30","date_gmt":"2007-06-21T09:44:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=134"},"modified":"2007-06-21T09:44:30","modified_gmt":"2007-06-21T09:44:30","slug":"chicleros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2007\/06\/21\/chicleros\/","title":{"rendered":"Chicleros"},"content":{"rendered":"<p><DIV class=p-SAP id=story-texto>El cuerpo humano est\u00e1 perforado por siete u ocho orificios, seg\u00fan el sexo. Cinco son bien visibles en la parte m\u00e1s noble de la anatom\u00eda, la cabeza, mientras que los dem\u00e1s ocultan su nefanda condici\u00f3n de bocas colectoras y escenario de <SPAN class=span-SAP id=ITALICAXXXX>guarreridas<\/SPAN> en el otro extremo del tronco, pero todos est\u00e1n ah\u00ed para comunicar nuestro particular microcosmos con el mundo que lo rodea a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n bi o, mayormente, unidireccional. O\u00eddos y nariz son receptores sensoriales de est\u00edmulos exteriores, as\u00ed que funcionan de fuera adentro a pesar de mocos, cerumen y lega\u00f1as. El ano y la uretra, desprovistos de cualidades sensitivas, est\u00e1n para expeler y no recibir, excepci\u00f3n hecha de supositorios, pedicaciones y edemas. Solamente la boca y la vagina admiten ambos sentidos, pero mientras que \u00e9sta puede verse en algunas portadoras relegada a la misma \u00fanica condici\u00f3n excretora de residuos que sus orificios vecinos, la boca no conoce reposo ni renuncia dado que participa de tres importantes sistemas que la comparten como puerta de entrada o salida: el digestivo, el respiratorio y la fonaci\u00f3n. La versatilidad de la boca no conoce l\u00edmites. Mientras que por las orejas s\u00f3lo penetran sonidos y puntas de me\u00f1iques, por la nariz olores, aire y puntas de \u00edndices y por el culo y sus aleda\u00f1os mejor no hablamos (aunque media humanidad mande continuamente tomar por all\u00ed o invite a introducirse de todo a la otra media), la boca es que lo aguanta todo. Besador, bomba succionadora, hormigonera de alimento, caja de resonancia, taller de palabras, altavoz del alma, vomitorio de empachos y rencores, v\u00eda de administraci\u00f3n, fil\u00f3n de dentistas, caverna de susurros y nido de viperinas. Lenguas ajenas en busca de amor, arias veristas a romper en emoci\u00f3n, agua fresca o rioja en su punto, poemas, infamias, consuelos y calumnias, por la boca nos entra y sale lo mejor y lo peor, aunque algunos parece que s\u00f3lo la usan para mascar chicle. Esa goma que durante un minuto a\u00fan sabe a algo y luego acaba pegurruteada bajo la tapa de una mesa. Que si disimula la halitosis, sustituye al pitillo o calma los nervios (a costa de trasmit\u00edrselos al interlocutor), pero la verdadera raz\u00f3n de masticar chicle compulsivamente permanece misteriosa. La modalidad a boca cerrada (en la que el rostro del mascador se asemeja a un b\u00f3vido rumiando) a\u00fan se puede aguantar, pero el constante chasquido del mascado a boca abierta es tan irrespetuoso como insoportable. Yo cuando me cae un chiclero en acci\u00f3n me conformo con que no me saque la lengua para inflar un globito porque alg\u00fan d\u00eda se me ir\u00e1 la mano antes de la explosi\u00f3n controlada y me habr\u00e9 buscado un l\u00edo. Encima.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuerpo humano est\u00e1 perforado por siete u ocho orificios, seg\u00fan el sexo. 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