{"id":135,"date":"2007-06-28T09:44:18","date_gmt":"2007-06-28T09:44:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=135"},"modified":"2007-06-28T09:44:18","modified_gmt":"2007-06-28T09:44:18","slug":"un-triste-viaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2007\/06\/28\/un-triste-viaje\/","title":{"rendered":"Un triste viaje"},"content":{"rendered":"<p><DIV class=p-SAP id=story-texto>El asesinato por odio hasta la muerte descubre una de las caras m\u00e1s abominables del peor bicho de la creaci\u00f3n, el ser humano. Para quienes defendemos el derecho sagrado a la vida incluso del malhechor m\u00e1s desalmado y hemos dedicado nuestro esfuerzo profesional a la preservaci\u00f3n de la salud y por tanto de la existencia, matar intencionadamente resulta el m\u00e1s horrendo de los cr\u00edmenes. Pero si todo asesinato nos infunde pavor, ninguno tanto como el protagonizado por seres que en otro tiempo se amaron. El homicidio nunca encontrar\u00e1 justificaci\u00f3n pero hemos llegado a aceptar que el fanatismo pol\u00edtico o religioso, la delincuencia organizada, la justicia justiciera o el vil terrorismo acaben con la vida de individuos inocentes con la misma resignaci\u00f3n que ante un tr\u00e1gico accidente o la enfermedad incurable. Sin embargo, disparar a quemarropa, degollar con el cuchillo jamonero o martillear el cr\u00e1neo a presuntos seres queridos (padres, hermanos, parejas) son atrocidades que siempre nos desolar\u00e1n. Raro es el d\u00eda en que el desgraciario no nos atraganta el segundo plato con otro parricidio, uxoricidio o infanticidio, pero este goteo de cr\u00edmenes s\u00f3lo es la ensangrentada punta de un inmenso iceberg de odio hundido en las g\u00e9lidas profundidades del desamor. Lo que m\u00e1s me impresiona del individuo corriente esposado camino del calabozo tras haber hacheado a su madre o estrangulado o su esposa o apaleado a su beb\u00e9 es el misterioso proceso vital que le haya podido conducir desde el afecto al rencor. En el caso de la llamada violencia de g\u00e9nero (que a pesar del nombrecito no consiste en irrumpir en un comercio para destrozar su mercanc\u00eda) debe de existir un punto de inflexi\u00f3n, una raya m\u00e1s all\u00e1 de la cual la misma piel que anta\u00f1o se ansiaba acariciar repela como un ortigal, los mismos ojos que se comieran el amado rostro lo rehuyan con aversi\u00f3n, el obsequio mutuo de atenciones, caricias y sonrisas se trueque en fuego cruzado de acusaciones, reproches y censuras, un momento a partir del cual hasta ese rescoldo de la antigua pasi\u00f3n que es el cari\u00f1o acabe extingui\u00e9ndose, la mera presencia del otro (no digamos sus ruidos, olores, man\u00edas, silencios, flacideces y dem\u00e1s miserias) resulte insoportable y el t\u00e1lamo del amor devenga en su t\u00famulo. Es en esa crucial etapa todav\u00eda inofensiva del triste viaje desde la ternura al aborrecimiento cuando los antiguos amadores deber\u00edan apartarse para siempre antes de que el veneno de la inquina se apodere de sus corazones transformando la convivencia en un infierno potencialmente mortal. No debe alarmarnos el porcentaje de parejas que se separan sino el de las que se despedazan.<\/DIV><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El asesinato por odio hasta la muerte descubre una de las caras m\u00e1s abominables del peor bicho de la creaci\u00f3n, el ser humano. Para quienes defendemos el derecho sagrado a la vida incluso del malhechor m\u00e1s desalmado y hemos dedicado nuestro esfuerzo profesional a la preservaci\u00f3n de la salud y por tanto de la existencia, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=135"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/135\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=135"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=135"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=135"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}