{"id":1365,"date":"2021-04-15T05:46:32","date_gmt":"2021-04-15T04:46:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=1365"},"modified":"2021-04-15T05:46:32","modified_gmt":"2021-04-15T04:46:32","slug":"odium-politicum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2021\/04\/15\/odium-politicum\/","title":{"rendered":"Odium politicum"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abEl odio es la venganza de un cobarde intimidado\u00bb<\/em> (G. Bernard Shaw)<\/p>\n<p>Cuando Constantino \u00abel Grande\u00bb decret\u00f3 el cristianismo como religi\u00f3n oficial del imperio romano, se top\u00f3 con bandas de te\u00f3logos enfangados en furibundas e interminables discusiones dogm\u00e1ticas sobre la trinidad de Dios y la <em>ous\u00eda<\/em> (sustancia o naturaleza) de las tres personas que la formar\u00edan. Para imponer la unidad, en el a\u00f1o 325 el emperador encerr\u00f3 a trescientos obispos en su palacio de Nicea (hoy Iznik, Turqu\u00eda) y les dijo: de aqu\u00ed no sal\u00eds hasta que me cre\u00e1is, no me importa en qu\u00e9, pero todos en lo mismo. El resultado del c\u00e9lebre concilio fue el Credo que todav\u00eda recitan los fieles cat\u00f3licos, aprobado tras apasionadas trifulcas entre unos prelados tratados a cuerpo de rey. Cuando en una de ellas el alejandrino Arrio defendi\u00f3 su tesis subordinacionista (el Hijo fue creado por el Padre y por tanto no puede compartir su naturaleza), Nicol\u00e1s de Bari lo derrib\u00f3 de un pu\u00f1etazo y su doctrina, el arrianismo, fue declarada herej\u00eda y, por tanto, objeto de persecuci\u00f3n por quienes a\u00f1os antes hab\u00edan sufrido la de Diocleciano.<\/p>\n<p>Hoy aquella inquina teol\u00f3gica ha desaparecido en la cristiandad, pero dando paso a otras como deportiva, racial, sexista o pol\u00edtica, porque, aunque los motivos cambien con los siglos, persiste la at\u00e1vica necesidad humana de tener enfrente alguien que defienda o apoye cosas diferentes para arrearle un directo a la mand\u00edbula. En Espa\u00f1a, la rivalidad pol\u00edtica se entiende como una guerra sin cuartel y bastante sucia en la que no se discuten mejoras de la vida de la gente, sino dogmas ideol\u00f3gicos que se tratan de imponer mediante la descalificaci\u00f3n sistem\u00e1tica de un enemigo al que se estigmatiza, se calumnia, se persigue y, si se puede, se extermina. Este aut\u00e9ntico <em>odium politicum<\/em> se exacerba cuando se acercan otras elecciones en las que los bandos se juegan los garbanzos y ante las que todo vale, empezando por tomar a los votantes por imb\u00e9ciles sin informaci\u00f3n, criterio ni entendimiento, f\u00e1cilmente manipulables con falsas promesas y burdas falacias.<\/p>\n<p>Lo que quiz\u00e1 desconozcan nuestros l\u00edderes pol\u00edticos y los presuntos cerebros que les cocinan propagandas, estrategias y encuestas, es que el odio que se profesan entre ellos \u2014aunque unos m\u00e1s que otros\u2014 no ser\u00e1 nada comparado con el que se est\u00e1n ganando a pulso por parte de una \u00abciudadan\u00eda\u00bb harta de una casta a la que ven m\u00e1s\u2014por no decir solo\u2014 preocupada por conquistar m\u00e1s poder y retenerlo al precio que sea, mientras la naci\u00f3n, con menos poblaci\u00f3n activa que pasiva, decrecimiento demogr\u00e1fico, pobreza galopante, juventud sin futuro y deuda p\u00fablica del 120% del PIB, es un enfermo terminal arruinado que cuando estire la pata no tendr\u00e1 ni para pagarse el entierro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl odio es la venganza de un cobarde intimidado\u00bb (G. 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