{"id":149,"date":"2010-07-01T16:46:00","date_gmt":"2010-07-01T16:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=149"},"modified":"2010-07-01T16:46:00","modified_gmt":"2010-07-01T16:46:00","slug":"odiar-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2010\/07\/01\/odiar-verano\/","title":{"rendered":"Odiar el verano"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES\">Tras un duro invierno y una primavera oto\u00f1al al fin lleg\u00f3 el verano. Con sus muchas horas de luz y sus buenas temperaturas, la estaci\u00f3n de las vacaciones es una gozada que invita a viajar, vivir a la intemperie, vestir ligero y disfrutar de la conversaci\u00f3n sin prisa en torno a unas buenas cervezas. Pero no todos comparten esta id\u00edlica imagen de la \u00e9poca estival. Un amigo m\u00edo, que es un poco raro aunque buena gente, odia el verano con toda su alma. La primera vez que se lo o\u00ed viv\u00eda tan a gusto en un piso del centro, porque es de los que les gusta tener todo a mano y su oficina quedaba a dos manzanas de casa. Pero cierto verano le montaron un terraz\u00f3n (mezcla de terraza y botell\u00f3n) en la vertical del dormitorio y ah\u00ed comenz\u00f3 su infierno. El d\u00eda siguiente a uno de sus peores insomnios me tropec\u00e9 con \u00e9l y tan desquiciado estaba que maldec\u00eda el buen tiempo, por ser el causante de que \u201cla puta gente\u201d (sic) se echara a la calle en forma de imp\u00fadicos adefesios, que esa era otra, y porque, seg\u00fan su misantr\u00f3pica visi\u00f3n del mundo, en un pa\u00eds sin respeto ni educaci\u00f3n, tanto b\u00edpedo suelto equivale a ruido y molestias al pr\u00f3jimo, especialmente nocturnas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES\">Hace poco volv\u00ed a encontrarme con \u00e9l. Resulta que al final vendi\u00f3 el piso y se mud\u00f3 a una urbanizaci\u00f3n de acosados lindante con un melocotonar donde, aislado del bullicio urbano, con su porche y su jardincito y sus vistas a Laturce, pensaba encontrar el sosiego al precio de coger el coche hasta para comprar el pan. Pero, lejos de ello, su aversi\u00f3n a la temporada estival hab\u00eda empeorado. En primer lugar por \u201clos perros de vecinos insoportables\u201d (resuelvan la ambig\u00fcedad sint\u00e1ctica como prefieran) que le ladraban como a un intruso cada vez que se asomaba al exterior de su propia casa. Y por la despiadada tabarra de las verbenas y fiestecitas nocturnas de las <em>urbas<\/em><\/span><span lang=\"ES\"> contiguas, cientos de vecinos sin pegar el ojo por la presunta diversi\u00f3n de media docena. Pero lo peor de todo, se conoce, era cuando sal\u00eda a la zona comunitaria, hamaca en ristre, dispuesto a leer al fresquito del c\u00e9sped o hacerse sus treinta largos. Entonces, una tarde s\u00ed y otra tambi\u00e9n, hordas de adolescentes amigos de vecinitos invad\u00edan la zona cual plaga de saltamontes alborotadores, mal educados y peor hablados, que convert\u00edan su ed\u00e9n en una cancha y le obligaban a recluirse en casa. Entonces comprend\u00ed por qu\u00e9 le alegran los d\u00edas nublados y a\u00fan m\u00e1s los de lluvia y que, al contrario de todas las personas que conozco, ans\u00eda la llegada del oto\u00f1o porque el tiempo fr\u00edo y desapacible, asegura, mantiene a la gente (esta vez les ahorro el calificativo) recogida en sus \u201ccubiles\u201d. Yo creo que mi amigo exagera un poco, aunque ya dije que es algo rarito. Bueno, bastante: creo que el domingo disfrut\u00f3 de lo lindo con la tormenta. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras un duro invierno y una primavera oto\u00f1al al fin lleg\u00f3 el verano. 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