{"id":1520,"date":"2021-11-25T09:20:22","date_gmt":"2021-11-25T08:20:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=1520"},"modified":"2021-11-25T09:21:26","modified_gmt":"2021-11-25T08:21:26","slug":"una-verguenza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2021\/11\/25\/una-verguenza\/","title":{"rendered":"Una verg\u00fcenza"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 1.3em; text-align: justify; font-family: serif;\">\nYa he confesado alg\u00fan jueves que unas de mis secciones favoritas de este peri\u00f3dico es el \u00abTel\u00e9fono del lector\u00bb y su extensi\u00f3n ilustrada, \u00abLa guindilla\u00bb. En la primera suelen repartirse felicitaciones y quejas; la segunda consiste siempre en una denuncia fotogr\u00e1fica. Y en ambas, la palabra que m\u00e1s repiten lectores indignados por los m\u00e1s variopintos motivos es \u00abverg\u00fcenza\u00bb, por supuesto ajena, es decir, la que se siente por lo que otros hacen o dejan de hacer. <\/p>\n<p><\/p>\n<p>La lista de hechos o situaciones que, a juicio de los denunciantes, constituyen \u00abuna verg\u00fcenza\u00bb, es infinita: desde la acumulaci\u00f3n de hojas ca\u00eddas en oto\u00f1o hasta la baldosa medio suelta en la acera, pasando por el cambio de hora, la tardanza en obtener una cita o la conversi\u00f3n de funcionarios interinos en fijos. <\/p>\n<p><\/p>\n<p>Pero una de las cosas que m\u00e1s motiva a los lectores para elevar su queja telef\u00f3nica o enviar su fotodenuncia es la guarrer\u00eda de los espacios p\u00fablicos. Raro es el d\u00eda en que alguien no expresa su repulsa por lo sucios que est\u00e1n la calle, el camino o el parque, o que no se publica la foto de un contenedor rodeado de inmundicia, de una ji\u00f1a perruna XXL, del alba\u00f1al tras la quedada alcoh\u00f3lica juvenil o del vertedero ilegal afeando el ribazo. Con toda la raz\u00f3n, porque la degradaci\u00f3n del medio ambiente no solo es rechazable sino denunciable y hasta sancionable, aunque esto \u00faltimo rara vez suceda.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Ahora bien, me llama la atenci\u00f3n que muchos ciudadanos avergonzados por la marraner\u00eda p\u00fablica culpen de ello a los ayuntamientos y sus servicios de limpieza, pero nunca a los empuercadores. Resulta que la verg\u00fcenza no es que la gente escupa, tire las c\u00e1scaras o la colilla, deje que su perro se mee o cague donde le venga en gana o se deshaga de sus desperdicios en marcha, sino que no vaya detr\u00e1s de cada cerdo o cerda un guardia denunci\u00e1ndolo o un empleado municipal limpi\u00e1ndolo. <\/p>\n<p><\/p>\n<p>Y esta lacra social no se ceba solo en espacios abiertos. Aliviar la tensi\u00f3n vesical en el retrete de un bar, un restaurante, una gasolinera o incluso en un teatro o museo, es una aventura escatol\u00f3gica que pone a prueba la capacidad humana de reprimir el v\u00f3mito. Pues se conoce que los guarros tampoco son los usuarios de los servicios sino los propietarios del local, por estar m\u00e1s ocupados en atender la barra o las mesas que en limpiarlos.  <\/p>\n<p><\/p>\n<p>El colmo de la desfachatez inc\u00edvica es un pasqu\u00edn en el que los enguarradores de una peque\u00f1a zona recreativa junto al r\u00edo reclamaban un contenedor, en lugar de llevarse consigo las latas, pl\u00e1sticos y restos de la merendola que abandonaron en el muladar junto a su letrerito. En los lugares civilizados no hay ni papeleras, porque cada cual se lleva su basura a casa, en lugar de dejarla tirada donde se genera, como aqu\u00ed, que es una verg\u00fcenza. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya he confesado alg\u00fan jueves que unas de mis secciones favoritas de este peri\u00f3dico es el \u00abTel\u00e9fono del lector\u00bb y su extensi\u00f3n ilustrada, \u00abLa guindilla\u00bb. 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