{"id":156,"date":"2010-05-13T16:52:00","date_gmt":"2010-05-13T16:52:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=156"},"modified":"2010-05-13T16:52:00","modified_gmt":"2010-05-13T16:52:00","slug":"una-leccion-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2010\/05\/13\/una-leccion-humildad\/","title":{"rendered":"Una lecci\u00f3n de humildad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES\">La propaganda ecologista se esfuerza en pintarnos una Naturaleza hermosa, amable y ordenada, delicada e indefensa ante el inmenso poder\u00edo destructor del hombre. Pero la fantas\u00eda id\u00edlica de la belleza paisaj\u00edstica se desvanece brutalmente si la tierra tiembla, los r\u00edos se desbordan, el viento se huracana o el volc\u00e1n estalla. Entonces, cuando el terremoto lo sepulta, la crecida lo ahoga, el rayo lo fulmina, el tornado lo desaloja o la ventisca lo incomunica, la Naturaleza se convierte en el peor enemigo al que pueda enfrentarse el ser humano, despu\u00e9s de s\u00ed mismo claro est\u00e1. Un enemigo terrible por su potencial mort\u00edfero y extremadamente cruel porque, aunque la imprevisible descarga de su formidable arsenal meteorol\u00f3gico no libra de su alcance a ning\u00fan rinc\u00f3n de la Tierra, sus catastr\u00f3ficos efectos se amplifican cuando el se\u00edsmo, el maremoto, el aguacero o el cicl\u00f3n se abaten sobre los m\u00e1s desprotegidos, por el subdesarrollo y la pobreza. Europa, por fortuna, no sufre temblores que resquebrajen sus ciudades ni tsunamis que inunden sus costas ni huracanes que derriben sus casas o arrasen sus campos. Y si algo as\u00ed sucediera, las consecuencias de la cat\u00e1strofe ser\u00edan menores gracias a la solidez de infraestructuras y construcciones y a los recursos de socorro y protecci\u00f3n civil de que disponemos. Pero hete aqu\u00ed que madre Natura se las ha apa\u00f1ado para ense\u00f1arle al arrogante europeo que es la que sigue mandando en el planeta. Pues el simple estornudo de un volc\u00e1n situado en una isla perdida a miles de kil\u00f3metros de su litoral provoca el caos en la comunicaci\u00f3n mundial a trav\u00e9s del aire impregnado de sus cenizas. La erupci\u00f3n del volc\u00e1n island\u00e9s con nombre de exabrupto impronunciable (Eyjafjallapork\u00fcll o algo as\u00ed) es una autoafirmaci\u00f3n de la naturaleza hostil que, lejos de ser dominada por el rey de la creaci\u00f3n, puede destruirlo o cuando menos complicarle la existencia; pero, ante todo, nos est\u00e1 dando a los europeos una buena lecci\u00f3n de humildad. Inmersos en la cultura de la causalidad culpable, la responsabilidad de alguien por todo, la denuncia y la indemnizaci\u00f3n, estas min\u00fasculas cenizas volc\u00e1nicas, capaces de mantener en tierra a gigantescos aviones y en vilo a millones de viajeros al caprichoso albur del viento, nos ense\u00f1an que los mayores y m\u00e1s sofisticados progresos de nuestra civilizaci\u00f3n nada pueden todav\u00eda contra la imponente furia de los elementos, capaces de sacudir impunemente la tierra, el mar y el aire que nos rodean ante nuestra incr\u00e9dula resignaci\u00f3n. (Mira, cacho carb\u00f3n: como no pueda volar la semana que viene para conocer a mi nieto te vas a enterar. Que te den mucho por cr\u00e1ter. Tontolava).<span style=\"mso-spacerun: yes\">   <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La propaganda ecologista se esfuerza en pintarnos una Naturaleza hermosa, amable y ordenada, delicada e indefensa ante el inmenso poder\u00edo destructor del hombre. Pero la fantas\u00eda id\u00edlica de la belleza paisaj\u00edstica se desvanece brutalmente si la tierra tiembla, los r\u00edos se desbordan, el viento se huracana o el volc\u00e1n estalla. 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