{"id":210,"date":"2011-01-20T07:53:00","date_gmt":"2011-01-20T07:53:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=210"},"modified":"2011-01-20T07:53:00","modified_gmt":"2011-01-20T07:53:00","slug":"ciencia-pura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2011\/01\/20\/ciencia-pura\/","title":{"rendered":"Ciencia pura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES\">El mundo es un valle de l\u00e1grimas que todos contribuimos a regar, pero hay muchas clases de lagrimeo. Est\u00e1 el puramente f\u00edsico, provocado por una irritaci\u00f3n ocular como el gas lacrim\u00f3geno, el viento fr\u00edo, el humo o el pelado de cebolla, aunque en estos casos m\u00e1s que llorar t\u00fa te llora el ojo, que es distinto. El l\u00edquido lagrimal es necesario para el buen funcionamiento del \u00f3rgano visual, donde ejerce diversas misiones: lubricante, \u00f3ptica, bacteriost\u00e1tica, protectora, etc. Pero en el ser humano, el origen del derramamiento de l\u00e1grimas por exceso de producci\u00f3n es mayormente emocional. Lloramos de ternura, de risa, como desahogo de una tensi\u00f3n o de emoci\u00f3n ante una buena noticia y hasta de placer, pero lo m\u00e1s frecuente es llorar de pena. La tristeza es la principal fuente de l\u00e1grimas que anega el valle de nuestras vidas, y siempre hab\u00edamos cre\u00eddo que el llanto era el producto final de la congoja, que las l\u00e1grimas eran a la desventura lo que las gotas de lluvia al nubarr\u00f3n que las descarga, y ah\u00ed se acababa la historia. Sin embargo, la revista <i style=\"mso-bidi-font-style:normal\">Science<\/em> acaba de publicar el sorprendente descubrimiento, investigado por neurobi\u00f3logos israelitas, de una nueva funci\u00f3n del llanto por amargura: las l\u00e1grimas femeninas contienen una se\u00f1al qu\u00edmica capaz de disminuir la excitaci\u00f3n sexual del var\u00f3n. En el estudio doble ciego, un grupo de se\u00f1ores oli\u00f3 suero salino y otro l\u00e1grimas derramadas por se\u00f1oras mientras ve\u00edan pel\u00edculas tristes; el resultado fue que los oledores de l\u00e1grimas consideraron menos atractivas sexualmente a mujeres fotografiadas y se redujeron sus niveles de testosterona y la actividad de la zona cerebral asociada con la excitaci\u00f3n sexual. Mi primera reflexi\u00f3n al respecto es que, por mucho que la investigaci\u00f3n se haya realizado en la patria de Jerem\u00edas y el Muro de las lamentaciones y aparezca en una publicaci\u00f3n tan prestigiosa, no deja de ser una extravagancia cient\u00edfica, a que s\u00ed. La segunda y m\u00e1s profunda es que, a la espera del experimento inverso (mujeres olisqueando lagrimones de hombres afligidos, quiz\u00e1 tras perder el derbi) y, teniendo en cuenta que \u201cel matrimonio es un intercambio de malos humores por la ma\u00f1ana y de malos olores por la noche\u201d, si olfatear una secreci\u00f3n corporal absolutamente inodora como las l\u00e1grimas ya inhibe la libido, no quiero ni pensar en las desastrosas consecuencias que las emanaciones de sobaquina, halitosis y pinrel cabraliego producir\u00e1n entre bajera y encimera. Sab\u00edamos que hay amores que matan y ahora conocemos que hay olores que matan, el amor. Un traicionero zull\u00f3n de caparrones potenciados con berza, de hecho, puede acabar en divorcio. <i style=\"mso-bidi-font-style:normal\">Science <\/em>pura. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo es un valle de l\u00e1grimas que todos contribuimos a regar, pero hay muchas clases de lagrimeo. Est\u00e1 el puramente f\u00edsico, provocado por una irritaci\u00f3n ocular como el gas lacrim\u00f3geno, el viento fr\u00edo, el humo o el pelado de cebolla, aunque en estos casos m\u00e1s que llorar t\u00fa te llora el ojo, que es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/210"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=210"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/210\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}