{"id":227,"date":"2011-05-26T08:31:00","date_gmt":"2011-05-26T08:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=227"},"modified":"2011-05-26T08:31:00","modified_gmt":"2011-05-26T08:31:00","slug":"testimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2011\/05\/26\/testimonio\/","title":{"rendered":"Testimonio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES\">Hay dos clases de fumadores: los tabaquistas convencidos y los que, si pudieran, se quitar\u00edan. Los primeros son adictos obstinados que alardean de su vicio, niegan la evidencia de la maldad del h\u00e1bito, desprecian el perjuicio que ocasionan a la salud propia y ajena y desaf\u00edan la ley que les proh\u00edbe ahumar al pr\u00f3jimo por coartarles la misma libertad que no tienen para dejar de pagar impuestos, jubilarse a los 45 o saltarse los sem\u00e1foros. Los segundos reconocen que el tabaco es malo y comprenden que deber\u00edan abandonarlo pero carecen de la voluntad necesaria; algunos esperan pasivamente que la Administraci\u00f3n les solucione la papeleta pag\u00e1ndoles un tratamiento pero otros querr\u00edan deshabituarse solitos. A este subgrupo de recuperables quiere contarles su caso este ex fumador, por si les sirviera de ayuda o animara frente a los agoreros que aseguran que dejarlo s\u00f3lo con voluntad es un mito inalcanzable. Hace cuarenta y tantos a\u00f1os aspir\u00e9 mi primera calada en un tascucio vitoriano, instigado por otros internos a observar un rito inici\u00e1tico cuyo rechazo cuestionaba tu a\u00fan imposible hombr\u00eda. Era un <i style=\"mso-bidi-font-style:normal\">Celtas<\/em> sin filtro, aspir\u00e9 el veneno hasta el \u00faltimo alveolo y no me desmay\u00e9 porque me sujetaron. A partir de sexto los marianistas nos dejaban fumar en el patio grande y a los diecisiete mi padre, que le pegaba a pitillo, puro y pipa, nos invitaba a Ducados en el postre. En aquellos tiempos se sab\u00eda que el tabaco atacaba a los bronquios, y poco m\u00e1s. Fumar (negro, por supuesto) era<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>masculino, se hac\u00eda en todas partes salvo en la parroquia y nadie se quejaba por inhalar el humazo de otros. Todav\u00eda en los 80 los m\u00e9dicos fum\u00e1bamos en la consulta, en el antequir\u00f3fano y hasta pasando visita (los pacientes tambi\u00e9n), algo tan impensable hoy como hacerlo en bares lo ser\u00e1 ma\u00f1ana. Servidor fumaba en el coche, en la cama y hasta en la ducha, empalmaba colilla con pitillo y todos los d\u00edas ca\u00eda la cajetilla. Hasta que me hart\u00e9, y no fueron el asco o el miedo al c\u00e1ncer sino la esclavizadora dependencia ps\u00edquica, inducida por t\u00f3xicos adictivos, lo que me motiv\u00f3 a rebelarme. Justo hace ahora 30 a\u00f1os me dije: hasta aqu\u00ed hemos fumado, y me propuse en serio lograr la proeza, tantas veces intentada, de no fumar durante un d\u00eda. Fue duro, pero lo consegu\u00ed y no he vuelto a fumar en mi vida, pues s\u00f3lo hay una clase de ex fumadores: los que le echan un par de pulmones. (Debo confesar, sin embargo, que aquel inolvidable 13 de mayo de 1981 fue el mismo en el que Ali Aghca dispar\u00f3 contra Juan Pablo II en la plaza de San Pedro, y aunque no creo en milagros, si mi s\u00fabita curaci\u00f3n tabaquera pudiera contribuir a su canonizaci\u00f3n pongo mi testimonio a disposici\u00f3n de la causa; no se puede comparar a un Parkinson pero lo mismo vale m\u00e1s obrado en un ateo que en una monja). <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay dos clases de fumadores: los tabaquistas convencidos y los que, si pudieran, se quitar\u00edan. Los primeros son adictos obstinados que alardean de su vicio, niegan la evidencia de la maldad del h\u00e1bito, desprecian el perjuicio que ocasionan a la salud propia y ajena y desaf\u00edan la ley que les proh\u00edbe ahumar al pr\u00f3jimo por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/227"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=227"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/227\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}