{"id":230,"date":"2011-05-05T08:35:00","date_gmt":"2011-05-05T08:35:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/?p=230"},"modified":"2011-05-05T08:35:00","modified_gmt":"2011-05-05T08:35:00","slug":"venganza-sin-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/elbisturi\/2011\/05\/05\/venganza-sin-fin\/","title":{"rendered":"Venganza sin fin"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES\">En numerosos filmes del llamado g\u00e9nero <i style=\"mso-bidi-font-style:normal\">thriller,<\/em> un personaje desalmado y extremadamente malvado viola, tortura o mata a sus inocentes v\u00edctimas con tal sa\u00f1a y tama\u00f1a crueldad que llega a ser odiado por unos espectadores ansiosos de que el criminal reciba su merecido, del modo m\u00e1s espantoso posible. Y cuando sucede, la pel\u00edcula ya s\u00f3lo puede acabar, pues su raz\u00f3n de ser no era otra que regodearse con el desquite y una vez consumado \u00e9ste no hay m\u00e1s que mostrar. Pues contemplar escenas de extrema brutalidad nos horroriza si las sufren \u201clos buenos\u201d pero nos complace cuando son \u201clos malos\u201d quienes las soportan como merecido castigo a su execrable vileza., humana ambig\u00fcedad moral que tantos cineastas han aprovechado para excitar una de las m\u00e1s bajas pasiones del respetable, con sede en sus tripas (la m\u00e1s baja de todas queda un palmo m\u00e1s inferior): el ansia de venganza. Una venganza casi siempre ejecutada impunemente al margen de la ley, en la convicci\u00f3n de que la gravedad de los cr\u00edmenes cometidos por el malo bastar\u00e1 para aprobar su eliminaci\u00f3n sin contemplaciones con el benepl\u00e1cito de un p\u00fablico m\u00e1s fascinado por la impactante figura del justiciero implacable que por ese aburrimiento de la lenta, insuficiente y tantas veces injusta justicia. Ya imaginan a qu\u00e9 me estoy refiriendo con este largo pre\u00e1mbulo. Confieso que cuando me enter\u00e9 de la muerte de Osama bin Laden mi primera reacci\u00f3n emocional tambi\u00e9n fue una mezcla de alivio, satisfacci\u00f3n y contento. Pues, al fin, el malo mal\u00edsimo de una pel\u00edcula que ya estaba durando demasiado sin que se produjera el anhelado desenlace hab\u00eda sido liquidado por los buenos. Todo ha sucedido como en una de esas cintas de acci\u00f3n tan del gusto yanqui: una banda de malhechores a las \u00f3rdenes de un villano perpetran una fechor\u00eda tras otra ante la desesperaci\u00f3n de la decente ciudadan\u00eda, la impotencia de la polic\u00eda y la airada impaciencia de las autoridades (y de los espectadores), hasta que un pu\u00f1ado de audaces h\u00e9roes adiestrados consiguen penetrar en la guarida del malo y cepill\u00e1rselo ejecutando una sentencia de muerte dictada sin necesidad de proceso, pues era tan malo que nadie clamar\u00e1 por su indefensi\u00f3n o su derecho a un juicio justo. Pero sucede que no estamos ante una pantalla donde nada m\u00e1s cargarse al malo aparece la palabra \u201cFin\u201d y los espectadores abandonan la butaca con un regusto a revancha y palomitas, sino en un mundo real que probablemente no ser\u00e1 un lugar mejor tras el asesinato de bin Laden, tan celebrado y justificado por Occidente, sino m\u00e1s inseguro y peligroso todav\u00eda. As\u00ed que celebr\u00e9moslo, vale, pero llamemos a las cosas por su nombre y apechuguemos con las consecuencias: el plato de la venganza debe servirse fr\u00edo, pero seguro que Al-Qaeda no tendr\u00e1 esa paciencia. Y a ver qui\u00e9n les da clases de \u201cjusticia\u201d. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En numerosos filmes del llamado g\u00e9nero thriller, un personaje desalmado y extremadamente malvado viola, tortura o mata a sus inocentes v\u00edctimas con tal sa\u00f1a y tama\u00f1a crueldad que llega a ser odiado por unos espectadores ansiosos de que el criminal reciba su merecido, del modo m\u00e1s espantoso posible. 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